| ¡Banquete de trova, folklore y poesía!
Por Miguel López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular

El grupo Vocalis presentó su repertorio a capella en las Noches de Peña VI celebrada en la Fundación Nacional para la Cultura Popular.
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Aunque el programa preparado por los esposos Enrique Ríos y Mayra Escribano, líderes del Grupo Tepeu, era muy merecedor de cálida acogida, no sólo en nuestra sede, sino en cualquier otro escenario, por la calidad de los artistas participantes y el buen ambiente que éstos fueron capaces de generar a lo largo de toda la función, no dejó de sorprendernos, muy gratamente, que el salón donde cada mes celebramos las “Noches de peña” resultara pequeño el sábado 12 durante la sexta jornada mensual. Por fortuna, el público amante de la bohemia fina está respondiendo a estas propuestas culturales.
La apertura de la velada recayó en Vocalis, octeto vocal mixto (cuatro cantantes masculinos y cuatro féminas) que interpretan su repertorio a capella. ¡Buenísimo! Y lo interesante del caso es que se trataba de su debut. Así que, si este grupo llegara a ser famoso – ¡ojalá que así sea! –, quienes allí estuvimos podríamos presumir de haber sido testigos de su nacimiento. Vocalis fue fundado por Myrna Díaz, aunque quien dirige en escena es Mario Sierra. Cuenta con una primera voz prodigiosa en Enid Mercado y el repertorio que presenta es meticulosamente seleccionado, siempre procurando hacer brillar a sus integrantes.
Vocalis resultó ser toda una revelación –
Desde que entonó las primeras notas de “Rabo de nube”, la clásica balada de Silvio Rodríguez, los aplausos del impresionado público no cesaron. Luego del humorístico tema “Tú no sabe inglé” y otra tema de corte folklórico, “Todo cambia”, este prometedor colectivo logró instantes de mayor lucimiento con “Corazón, corazón” (sobre un poema de Mario Benedetti); “Cuando me besas” (de Juan Luis Guerra); la danza “Lo que yo quiero ser” (de Rafi Escudero) y, finalmente, hizo gala de acoplamiento y dominio vocal con un difícil arreglo del merengue “Miren a Chanflín”. Definitivamente, la actuación de Vocalis era digna de grabarse.
Seguidamente, Enrique – quien acostumbra actuar como presentador – llamó a escena al multifacético Miguel Difoot, quien declamó poemas cortos del libro “100 X 35”, de Jacobo Morales: “Sin chavos en los bolsillos” y “El arteano”. Actuación que la concurrencia también acogió con entusiasmo.
La tercera atracción del espectáculo fue el talentoso cantautor sangermeño Fernando Ferrer, quien recién llegaba de haber agotado una serie de presentaciones en Puebla, México. Este joven músico, cuya pequeña estatura contrasta con un vozarrón cargado de emotividad y musicalidad, comenzó interpretando su balada “A nivel del mar”. Luego alternó varias composiciones suyas con estándares como el brasileño “Al fin de voy a amar” (de Roberto Carlos) – vocalizado en portugués – y el sabrosón “Caras lindas”. Estas últimas piezas fueron aprovechadas por Fernando para hacer evidente su maestría en la ejecución de la guitarra. Concluyó su actuación con otra canción propia: “Yo creía en ti”.

La folklorista Norma Salazar interpretó poesía negrista para los presentes..
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Tras este excelente músico, retornó ante el auditorio el actor Miguel Difoot y, del poemario “Razones de envergadura”, de Jarman Blatz – boricua a pesar de su nombre –, recitó “Le he cogido carina a la Funeraria Ehret” y “¡Por favor!”
Norma Salazar impartió el sabor afroboricua al espectáculo –
Precedida por los acostumbrados y jocosos comentarios de Enrique, el turno le tocó a la folklorista Norma Salazar que, acompañada por la percusionista Áfrika Clivillés, integrante del Grupo Pleni-Bom, declamó el poema “Yo te quiero, abuela negra”, que su amado Tite Curet Alonso dedicara a la cantante Jacqueline Capó – hija de Bobby (1922-1989) –, inspirándose en la abuela de ésta, doña Arsenia Capó. Su recital poético, al son del sonido del barril de bomba, continuó con “Pasaporte” y “La tarde va descendiendo” (de Dinorah Marzán); “Plena a Clivillés” – poema de Tite dedicado al legendario boxeador mayagüezano Ángel Fajado Clivillés (tío de África) – y “La negra Mati” (de Elsa Costoso).
Norma finalizó su presentación cantando “la única bomba que he compuesto y que dediqué al pintor loiceño Samuel Lind”, según explicó. Su título: “Samuelito lo pinto”. Esta vez, Áfrika cedió su tambor a Luz Rosa, pues prefirió bailar.
Como de costumbre, la velada culminó con la música, de sabor andino, de Tepeu, el grupo anfitrión, cuyas voces principales son Enrique y Mayra.
20/jul/08
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