| Emotivo homenaje a Dagmar, Marilyn y Awilda
Por Javier Santiago
Fundación Nacional para la Cultura Popular

El Instituto Puertorriqueño / Hispano para Personas Mayores, de Nueva York, celebró en el Embassy Suites de Isla Verde los actos de clausura de su programa “De vuelta a mi Isla” en los que reconoció a un grupo de artistas. De izquierda a derecha aparecen Lou Briel, Juan Manuel Lebrón, Angel Santini Palos, Dagmar, Edgardo Huertas, Marilyn Pupo y Otrilio Warrington “Bizcocho”.
(Foto Luis Ernesto Berríos) |
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El recuerdo de Paquito Cordero estaba en la mente de todos; en anécdotas del pasado, en el diálogo de los artistas, en la nostalgia por la televisión del ayer… Esa televisión que marcó tantos episodios de nuestra historia y que a las alturas de 2009 parece que se nos está yendo de las manos...
Pero en esa noche en el que la noticia de la partida del exitoso productor estaba muy reciente, en el salón de banquetes del hotel Embassy Suites de Isla Verde, un grupo de participantes del Instituto Puertorriqueño / Hispano para Personas Mayores, con base en la urbe niuyorkina, se disponía a celebrar los actos de clausura de su visita a Puerto Rico bajo el programa “De vuelta a mi Isla”. Es éste un encomiable proyecto que año tras año permite a decenas de participantes de la tercera edad reencontrarse con sus raíces y su tierra.
Allí, en un marco sencillo, se anunciaba un homenaje titulado “Divas del Arte en Puerto Rico”. Los nombres de las figuras destacadas para esa noche eran los de Sully Díaz, Melina León, Marilyn Pupo, Dagmar y, de manera póstuma, Awilda Carbia. Las primeras dos - por alguna razón - no llegaron a la cita. Pero las que sí dijeron presente supieron reafirmar ese lazo de identidad que nos une a los boricuas del Norte a través del arte.
Con un saludo de bienvenida, Angel Santini Palos, coordinador de eventos del Instituto, inició la velada que estuvo amenizada por el cantante Chalí Hernández con la Orquesta de la Banda Municipal de Caguas y el innovador dúo de hermanos Duamed e Ismar Colón, del aplaudido grupo Así Somos.
“El Instituto Puertorriqueño / Hispano para Personas Mayores es una organización comunitaria fundada por su directora ejecutiva, Suleika Cabrera Drinane en Nueva York en 1979. Es nuestra misión trabajar por el mejoramiento social y económico de la población hispana envejeciente la cual ha crecido rápidamente… Y con motivo del viaje ‘Devuelta a la Isla’ que marca el reencuentro de 50 participantes con sus raíces culturales dedicamos esta noche de clausura a un grupo muy querido de nuestras artistas”, destacó entre otros apuntes y datos como preámbulo de la actividad.
Justo a su lado, estaban presentes dos de las homenajeadas: Dagmar y Marilyn Pupo. Y junto a ellas, en representación de la familia de Awilda Carbia, los comediantes Juan Manuel Lebrón y Otilio Warrington “Bizcocho” y el cantante Edgardo Huertas.
El homenaje comenzó con la dedicatoria póstuma a la siempre recordada “Primera Dama de la Comedia”. Por ella, Huertas, Lebrón y Warrington celebraron lo que fue su vida en el arte, rememoraron anécdotas y testimoniaron lo que representó para ellos el haber contado con Awilda Carbia como compañera.

La actriz, cantante y declamadora Marilyn Pupo posa para el lente del fotógrafo con su distinción.
(Foto Luis Ernesto Berríos) |
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“El arte es como un árbol y nosotros, los artistas, somos las ramas. Unas ramas que se están muriendo mientras allá arriba debe haber un ‘Desconcierto’, un ‘Show de las 12’, un ‘Ja já, ji jí, jo jó’, y esto nos da tristeza porque estamos en fila. No sabemos cuándo nos tocará, pero nos apoyamos como una familia. Y en esa familia, Awilda Carbia era para nosotros como una hermana. Un ser muy especial al que siempre quisimos”, testimonió Otilio Warrington a los presentes.
Juan Manuel Lebrón tomó entonces el micrófono para abogar por la unidad colectiva ante los momentos difíciles que atraviesa el País y su clase artística. “Aunque traten de borrar nuestra cultura, no van a poder lograrlo”, advirtió. A lo que de inmediato agradeció el acto de recordar a Awilda Carbia – “mi compañera” (en el programa “En casa de Juanma y Wiwi”) – porque esta es una manera de demostrar la importancia del arte como expresión colectiva.
A paso seguido, Edgardo Huertas tomó la palabra para añadir lo que puede significar un homenaje como el que esa noche se le brindaba a las artistas. “La vida es trágicamente cómica”, apuntó recordando uno de los temas musicales que utilizó Carbia en uno de sus recordados desconciertos. “Los comediantes de este País son el retrato de lo que queremos ser mañana. Cuando todo parece que nos separa, todavía está el arte como eslabón que nos une”, sentenció en tono emotivo.
Con un aplauso póstumo, el trío de artistas recibió el pergamino que los representantes de la organización hispana le brindaron a Awilda Carbia. Y tras las fotos y las emociones, la atención pasó entonces al reconocimiento del Instituto a la actriz, cantante y declamadora Marilyn Pupo.
Tras la lectura de una breve semblanza de su carrera, la protagonista de recordados melodramas como “Anacaona”, “Mi querida Silvia” y “El ídolo” hizo gala de su innegable chispa con sus ocurrencias y comentarios. Pero ya en un tono más sosegado le dio la bienvenida a los participantes del programa que venían de pueblos hermanos como Colombia, Perú y Ecuador. Y, a renglón seguido, agradeció la distinción y expresó lo orgullosa y honrada que se sentía por compartir este homenaje con una compañera como Dagmar.
“Hemos estado tristes, pero ahora estamos celebrando la vida”, apuntó en su mensaje a la concurrencia en clara referencia a los momentos difíciles por lo que atraviesa la clase artística del País y cómo encontramos a diario personas que enfrentan y vencen la adversidad.
El turno entonces tocó a la cantante y comediante Dagmar Rivera, quien recibió una inesperada sorpresa en la noche. Al momento de ser llamada para recibir su reconocimiento, Lou Briel tomó el micrófono y le dedicó un emotivo tema. “Lo escribí hace mucho tiempo para Dagmar y no había podido cantárselo en persona”, dijo mientras se fundía en un abrazo con su antigua compañera en la producción “En broma y en serio”. Y la interpretación habló por sí sola.

La cantante y comediante Dagmar Rivera fue sorprendida por el cantautor Lou Briel que interpretó una pieza que escribió para ella.
(Foto Luis Ernesto Berríos) |
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Con el reconocimiento otorgado y la lectura de su semblanza, Dagmar supo hacer galas de su sencillez y don de gente.
“Esta ha sido una noche hermosa y muy especial, a pesar de la tristeza que nos embarga por la pérdida de Paquito Cordero. Y hay que dar las gracias. Como ustedes saben he pasado por momentos bien difíciles. Ya había vivido otros difíciles y los había vencido. Y éste - por el que acabo de pasar - también lo vencí. Soy una campeona. Por eso les digo que hay que estar positivos, hay que amar profundamente y tener a Dios en el corazón”, indicó a los presentes que, de pie, la premiaron con fuertes aplausos.
Concluida las emociones, el acto de clausura llegó a su final con la consabida foto del grupo de artistas. Allí en la tarima central, entre imágenes representativas de “Divas del Arte en Puerto Rico”, los artistas posaron para los fotoperiodistas mientras algunos de los participantes del viaje a Puerto Rico hacían lo propio con sus cámaras y celulares digitales.
Ciertamente, fue una noche emotiva, de rostros pensativos y notas profundas. Pero también fue una noche de optimismo en la que los abrazos de despedida sirvieron para reafirmar dónde radica nuestra fuerza ante la adversidad.
3/jul/09
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