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Magia y oficio en el 'Giselle' de BalleTeatro

Escena del primer acto de “Giselle”, producido por BalleTeatro Nacional de Puerto Rico.
Escena del primer acto de “Giselle”, producido por BalleTeatro Nacional de Puerto Rico.
(Foto suministrada)

Esa magia que suele darse en un espectáculo teatral se conjuró en con la presentación del ballet “Giselle” mediante la reciente propuesta de BalleTeatro Nacional de Puerto Rico. Este todo emana de la prima ballerina de la compañía Laura Valentín en el papel protagónico, así como en Rebecca Canchani, bailarina invitada de la compañía Andanza en el rol de Myrtha, en José Rodríguez como Albrecht y Armando Seda como Hilarión. Un cuarteto de principales que honra tanto el ballet como a la compañía.

Lo logrado de este montaje de “Giselle”, música de Adolphe Adams y libreto del dramaturgo V. de Saint Geoges y del poeta T. Gautier, es producto de la dirección artística de José Rodríguez y de la 'ballet mistress' María Cristina Palacios, propuesta que parte de la coreografía original de Jean Coralli y Jules Perrot que fue presentada por primera vez en París, en 1841.

Este ballet, conocido como el “Hamlet” de la danza, exalta los ideales del romanticismo no sólo por la historia de amor trágico que trasciende la vida y la muerte ni por los elementos bucólicos y sobrenaturales, personificados por las wilis, sino por la integración de la historia a la danza misma. Giselle“ trasmite al espectador la trama mediante el baile y la mímica a la usanza del cine mudo.
no como en futuros clásicos como 'Lago de Cisnes' o 'La bella durmiente' en los que la historia se interrumpe para los bailes.

Giselle, una campesina enferma del corazón, conoce a Albrecht, un noble disfrazado, y se enamoran desde el primer momento. Pero, él no sólo le ha ocultado su identidad sino su próxima boda, al saberlo por boca de Hilarión, su pretendiente y antagonista del príncipe, ella enloquece, y cae muerta. Esta danza de la locura según la gran Margot Fontaine se tiene que dar dentro del concepto del romanticismo de la pieza es un momento clave de “Giselle”, encomienda que Valentín cumple no sólo mediante la pulcritud de su técnica sino por su interpretacion y entrega –un verdadero tour de force.

Al comenzar el segundo acto, tras la sensacional aparición de Myrtha interetada por Rebecca Canchani, Giselle regresa transformada en una wilis, damiselas que han muerto en la víspera de ser desposadas al ser abandonadas por sus novios, los que serán perseguidos y asesinados por las wilis según el mandato de Myrtha, su reina, pero el amor de Giselle, que trasciende el tiempo y la muerte, logrará salvar a Albrecht.

El segundo acto que ilumina el escenario y eleva la propuesta se desarrolla en un bosque donde se encuentra la tumba de Giselle. Al dar las doce de la media noche, comezarán a aparecer luces entre los árboles y algunas wilis con sus velos de novia se dejaran ver antes de la entrada de su reina Myrtha, interpretada por Rebecca Canchani quien establece su oficio con un punteo tan impecable como los pas de bourée, y arabesques, mientras dirige a sus subditas, las willis, a llevar a cabo su mortal misión.

La compañía BalleTeatro Nacional de Puerto Rico cosechó aplausos con este montaje de “Giselle”, realizado en el Centro de Bellas Artes de Santurce.
La compañía BalleTeatro Nacional de Puerto Rico cosechó aplausos con este montaje de “Giselle”, realizado en el Centro de Bellas Artes de Santurce.
(Foto suministrada)

El cuerpo de ballet femenino de la compañía debe, en este segundo acto, conformar un elemento medular en el desarrollo de “Giselle“, encomienda que las 18 bailarinas cumplen tanto en lo estético como en lo formal como en su puntual relevé y en la postura de sus torsos, producto de un trabajo dedicado, de su compromiso con la danza y de la dirección de su 'ballet mistress'.

Laura Valentín, no solo se ha convertido en una de las willis, sino que todo su lenguaje corpóreo se torna más etereo, al emanar una luz mágica mediante el absoluto control de su técnica y la gracia de su interpretacion como la desafortunada enamorada. Cuando Albrecht aparece, lloroso y contrito por su engaño, la pareja reproduce aquel pas de deux del primer acto, su confesión de amor, sólo que ahora pertenecen a dos mundos. José Rodríguez, quien recrea la personalidad de Albrecht mediante su caracterización emotiva y la efectividad de su técnica, a la vez que pone de manifiesto su excelencia como partenaire, se convierte en uno con su amada Giselle.

Los espectadores que se congregaron en la Sala de Festivales Antonio Paoli del Centro de Cellas Artes de Santurce irrumpieron en calurosos aplausos en varios momentos de inefable belleza ballética, incluyendo el famoso penché de “Giselle”, en el que la bailarina en un arabesque de 90 grados empuja su pierna hacia arriba y el cuerpo hacia la pierna que la sostiene para hacer un ángulo de 180 grados. Valentín estuvo a la par en esta propuesta, un camino ascendente en el joven quehacer de BalleTeatro Nacional de Puerto Rico.


10/jul/09

 

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