| Una entrevista a distancia con Maribel Quiñones desde Colombia
Por Adriana Pantoja
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

La actriz Maribel Quiñones se encuentra actualmente radicada en Colombia.
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En enero de 2009, la actriz Maribel Quiñones Casanova, popularmente conocida como “Sor Tata”, se mudó a Bogotá, Colombia. ¿La razón? Nuevas oportunidades de trabajo. “Actualmente, estoy trabajando en doblajes de voz para películas, documentales y muñequitos; además de actuar para teatro y televisión”. ¿Por qué Colombia? “Amo a este hermoso país... Además, siempre me ha interesado dar a conocer mi trabajo fuera de Puerto Rico”.
Y, al parecer, se seguirá conociendo… porque además de su trabajo actoral, Maribel está en la fase final de la preparación de un libro de reflexiones y pensamientos de Sor Tata, un personaje cuyo comienzo no fue planificado pero que le ha brindado hondas satisfacciones. “Sor Tata surgió de manera muy casual... Un día, Carmen Nydia Velázquez invitó a Yamaris Latorre a su programa ‘Hacienda Susa’. Yamaris, a su vez, me invitó a mí. Presentamos varios personajes esa noche; curiosamente, los que más gustaron fueron Sor Tata y otra monjita que Yamaris presentó. De ahí, pasé al programa ‘Burundanga’... Luego, al de ‘Mediodía Puerto Rico’… ¡y el resto es historia! Dentro de la actuación, realizar el personaje de Sor Tata me ha llenado de grandes satisfacciones: la manera en la que puedo llegar a la gente, la efectividad del personaje para llegar al corazón de las personas… ¡Cada día que pasa me sorprendo más!”
Colombia no es el primer país de Suramérica en donde Maribel ha residido. En su juventud, esta actriz sanjuanera, vecina de Loíza y nacida el 27 de abril de 1973, también vivió en Perú. “Junto con mis padres y mi hermana, trabajé desde el 1987 como misionera en este maravilloso país; tenía 14 años. Luego de un tiempo, regresamos a Puerto Rico y pude terminar mi escuela secundaria en la Escuela Superior Pedro Falú, en Río Grande”. Y no cabe duda alguna que esta experiencia dejó una huella muy honda y positiva en nuestra entrevistada. “¡Yo amo a Perú! Hace un tiempito que no voy allá, pero siempre lo tengo presente y conservo muy buenas amistades, que son casi familia para mí”. Además, tanto sus padres como ella mantienen aún lazos muy estrechos con los niños del Perú. “Tenemos comedores populares para niños de pocos recursos económicos, en los cuales se les da almuerzos de lunes a viernes. Mis padres lo trabajan desde Puerto Rico, conjunto con gente e iglesias del Perú que nos dan la mano. Trabajamos con los niños peruanos que podemos alcanzar; y así les garantizamos, por lo menos, una comida saludable, completa y nutritiva”.
Esta joven actriz puertorriqueña se graduó de Drama, Lenguas Modernas (francés e italiano) y Educación, en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Además, posee una maestría en Traducción y cursos en Comunicación Pública. “Entre los planes que tengo para un futuro no muy lejano, está poder estudiar Italianística, que es el estudio doctoral del italiano, con concentración en lingüística, traducción, interpretación, literatura y cultura, entre otros tópicos”, nos explica la también maestra de idiomas.
Pero a la hora de describirse como profesional, Maribel sólo piensa en lo que considera su vocación y pasión: “¡Actriz! Aunque debo admitir que me gusta hacer muchas cosas: intérprete, traductora, músico, cantante, locutora, presentadora... Los idiomas me apasionan, la lingüística, la semántica, me fascina la lectura, los estudios… Pero es la actuación lo que más me apasiona y cautiva”. Y desde que tiene uso de razón, nuestra entrevistada vive la pasión de la actuación, impulsada y apoyada por personas claves en su vida. “He tenido mucha gente alrededor que, a lo largo del camino, me han apoyado y aún me apoyan... Entre la gente que me ayudó a comenzar está mi maestro de actuación de la escuela superior, el profesor Julio García Álvarez, un ser excepcional que me enseñó a amar, respetar y dedicarme a este hermoso oficio. Sus enseñanzas me han sido muy útiles hasta el día de hoy. El me ayudó a presentar monólogos y poesía negrista en ancianitos, actividades especiales y otras escuelas; además, protagonicé varias obras teatrales mientras estudié en la escuela superior”. En la UPR, Maribel agradece el apoyo del profesor Dean Zayas; y en el teatro profesional, del actor Ernesto Concepción, padre.
Actriz… desde la cuna -

Para Maribel Quiñones, la actriz Awilda Carbia fue un ejemplo a seguir en el futuro desarrollo de su carrera.
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Pero que no se piense que Maribel comenzó su carrera actoral en la escuela superior. “No, desde que tengo uso de razón, te digo. Desde pequeña, caracterizaba muchos personajes e imitaba a gente conocida. Además, soy payaso profesional desde antes de los 11 años. Comencé en el cumpleaños de una vecinita: ella quería un payaso para su cumpleaños número cinco. Sus papás no tenían dinero para contratar a un payaso. Yo escuché la conversación de su mamá con la mía e, inmediatamente, busqué qué usar como vestuario para hacer de payaso. De hecho, ¡mi papá me maquilló con témpera!” Y luego de este comienzo, Maribel siguió investigando y buscando material para mejorar su presentación... hasta el sol de hoy. “Como para el 1992, comencé a trabajar como payaso en Telemundo. Estuve unos meses en el programa de Juan Corazón, hasta que se fue de Puerto Rico. Me lo disfruté muchísimo… como todo lo que hago”.
Al preguntársele cuál es el recuerdo más impactante que guarda referente al arte de la actuación, Maribel nos contesta: “¡Difícil pregunta! Una de las primeras presentaciones que me impactó fue la comedia o, más bien, el estilo de comedia de Awilda Carbia. Recuerdo haberle dicho a mi mamá, con 5 ó 6 años, que quería ser como ella. Agrelot me cautivaba muchísimo también... Curiosamente, aunque mi inclinación diga lo contrario, mi interés no va por la línea de la comedia. Me fascina hacer comedia, pero me parece mayor reto hacer drama”.
Otra faceta artística importante en la vida de Maribel Quiñones es la música. “Siempre me ha cautivado. Habiendo tenido la bendición de crecer en mi hermoso pueblo de Loíza y por ser criada en la iglesia, he estado siempre muy conectada con la música. Me fascina... me apasiona... es parte integral en mi vida. Aparte de la percusión, incluyendo las congas, toco guitarra… Y amo cantar... ¡Es liberador para mí! De hecho, tengo un proyecto pendiente para realizar un disco compacto con el personaje de Yahaira: yo escribí 14 de las 16 canciones del futuro disco.”
Tomando la mención que hace nuestra entrevistada acerca de su personaje dominicano Yahaira, aprovechamos para preguntarle cómo surge el mismo. “Igualmente casual, como pasó con Sor Tata. Yahaira surgió por una vacante en la comedia ‘Los Vecinos’, de Mediodía Puerto Rico. Emanuel ‘Sunshine’ Logroño me solicitó que creara un personaje dominicano para ocupar la vacante en ese paso de comedia. Al principio, me opuse, pues no quería interpretar un personaje que fuese denigrante para los hermanos dominicanos. Pero, afortunadamente, se me dio mano libre para crear el personaje a mi gusto; y de ahí surge mi querida y terrible Yahaira”.
Un libro con Sor Tata; un disco con Yahaira… al parecer, Maribel se va alejando poco a poco del teatro y de la actuación, buscando diferentes vías de expresión. “No te confundas: la actuación es y seguirá siendo mi pasión de vida. Lo que pasa es que me gusta explorarlo todo. Pero, sin duda alguna, la actuación es mi vocación; por eso decidí prepararme en la Universidad… y me sigo preparando para ello cada día”. Tomando este comentario como punto de partida, le preguntamos sobre piezas teatrales que hayan significado un especial recuerdo en su vida y carrera. “Puedo mencionarte tres que rememoro con un cariño muy especial: ‘A puerta cerrada’, de Jean Paul Sartre; ‘Los miserables’, de Víctor Hugo; y ‘La charca’, de Manuel Zeno Gandía”.
El personaje de Inés en la pieza ‘A puerta cerrada’ fue su primera experiencia actoral en el Teatrito de la UPR, alrededor del año 1991. La obra estuvo dirigida por Idée Chárriez y Maribel compartió escena con los compañeros Roberto Gorbea y Mónica Pérez Brandes. En el campo profesional, Maribel trabajó de la mano de Ernesto Concepción, padre, quien la dirigió en ‘La Charca’, en 1992. “Fui a una audición, recomendada por Dean Zayas. La impresión que causé en Ernesto fue tan buena, que me seleccionó para doblar un personaje con su esposa, Elsie Moreau. Y yo sólo tenía 19 años… ¿qué te puedo decir? ¡Me sentía más que contenta!” Luego, en 1994, Maribel trabajó su primera obra con el Teatro Universitario del Departamento de Drama de la UPR, ‘Los miserables’, dirigida también por Zayas.
Compromiso inquebrantable con el arte -

Claudicar en sus principios es algo que no se permite la actriz Maribel Quiñones.
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Definitivamente, Maribel nació para el arte, para la música, para el teatro. Pero nuestra entrevistada no se recuesta en sus laureles, ni en la suerte; y mucho menos en la casualidad. Ha llegado al éxito por determinación, estudios y mucho esfuerzo. “Mi incursión en las artes no fue por casualidad ni porque alguien hiciese algo por mí. Entiendo que el talento, la preparación, la seriedad y el compromiso con el que realizo mi trabajo son los factores que me han ayudado a llegar hasta donde he llegado; y me ayudarán a continuar en todos mis proyectos”. Maribel entiende que existen varios tipos de actores: los que llegan a la posición en la que están porque alguien los colocó ahí, tengan o no talento; los que no se preparan académicamente pero tienen el talento y la actitud de un verdadero artista, incluyendo la sensibilidad; los que utilizan el arte para alcanzar otras cosas y no respetan ni a la vocación ni a los compañeros; y los que lo hacen por esfuerzo y motivación propia, independientemente de los tropiezos. “Yo soy del último grupo: estudios, formalidad, esfuerzo, determinación… Un factor fundamental en mi vida y en mi trabajo siempre ha sido la determinación”.
A pesar de haber logrado una excelente carrera en el arte, surge la interrogante sobre el género… ¿se ha sentido alguna vez coartada o limitada por el hecho de ser mujer… o más bien, por cómo se enfrenta, como mujer, ante un mundo esencialmente machista? “No cabe duda que vivimos en un mundo hecho por los hombres y para los hombres. Por lo tanto, ser mujer y no ser convencional -de acuerdo a lo establecido en nuestro oficio- complica bastante las cosas. Entiendo que he sido muy bendecida, por lo cual sería ingrato de mi parte quejarme”. Sin embargo, la ‘nueva cepa’ de modelos, personas que no respetan el oficio y gente inescrupulosa que es capaz de hacer lo que sea por ganar dinero y tener fama, logra que lo que ella más ama le cause dolor. Ante esto, Maribel no es inflexible, pero sí determinada. “A pesar de moverme en un ambiente tan machista, soy firme en mis ideas y en la manera de ver las cosas: no claudico aunque la oferta pueda ser tentadora”.
Y si no estuviese involucrada en el arte, ¿cuál sería la profesión ideal para nuestra entrevistada? “Difícil contemplar mi vida alejada del arte, no puedo imaginarme lejos del arte. Creo que sería como negar mi propia existencia. Actualmente, enseño italiano y francés; y aunque esto podría considerarse un tipo de arte, no es lo mismo. Probablemente, podría ser profesora catedrática en alguna universidad europea... También podría ser escritora... ¿Te fijas cómo siempre llego al arte? Y claro, el oficio es tan amplio que, de alguna manera, uno puede tocar todas sus facetas. Eso es lo bueno de nuestra preparación como artistas: es académica y práctica a la vez, por lo que nos permite trabajar desde lo técnico hasta los libretos, desde la actuación hasta la dirección o producción… siempre arte”.
¿Planes futuros para Maribel Quiñones? “Uf, son muchos: Lo primero que me viene a la mente es hacer un programa televisivo para niños, del cual tengo una propuesta en mente desde hace más de cinco años, pero lamentablemente no he conseguido ni siquiera una reunión para exponer el proyecto. Para mí, tenemos a los niños abandonados y hay que rescatarlos nuevamente. También quisiera hacer un programa televisivo en el cual se puedan presentar muchos personajes, música, comedia… Como te mencioné, quiero hacer mi doctorado en Italianística; además, grabar un disco como cantante; lanzar el libro de Sor Tata, el cual ya está casi terminado. Como actriz, me encantaría volver a interpretar a Bernarda Alba. Me parece que los personajes de carácter son un reto fantástico para cualquier actor. Otro personaje que me gustaría interpretar es Antígona… o Antígona Pérez. Por otra parte, me gustaría mucho volver a hacer radio. En fin, trabajar, trabajar, trabajar... No quiero adelantar detalles sobre mi trabajo acá en Colombia, pues hay gestiones que aún estoy haciendo; pero si todo sale como va, los proyectos llegarán a nuestra hermosa Isla... Me encantaría realizar mis proyectos en Puerto Rico... Pero, lamentablemente, si la industria no cambia, tendré que realizarlos en el exterior”.
Mirada profunda ante la crisis en el arte contemporáneo-

En la actualidad Maribel Quiñones está escribiendo un libro inspirado en su personaje “Sor Tata”.
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Antes de abundar sobre su opinión acerca de la situación actual de la industria artística puertorriqueña, nos llama la atención que nos mencione acerca de volver a hacer radio. “Amo este medio de comunicación. De hecho, cuando hice radio fue cuando más dinero gané. Fíjate, el arte, aunque no es un ‘proyecto de vida’ muy estable que digamos, me ha permitido vivir por mucho tiempo, no importa el medio. Y por eso, estoy muy agradecida. Mi primer trabajo en radio fue en Radio Universidad; trabajé en producción. Luego, estuve en Sistema 102. También he laborado en Fidelity y en otras emisoras, cubriendo a compañeros que se han ido de vacaciones. ¡Me encanta hacer radio, lo disfruto mucho: la cercanía con el público, el trabajo de preparación para los programas, la cantidad de gente que conoces (figuras públicas y particulares), el público que puedes alcanzar y ‘acompañar’… simplemente, me encanta!”
¿Qué opina Maribel acerca del ambiente artístico puertorriqueño? “Es muy complicado. La norma que ha sido establecida, casi nunca es impulsada por el talento. La mayoría de las veces, la motivación para llamar a alguien a trabajar es por su físico, la amistad que tenga con los productores, cuán ‘amigable’ sea, etc. No puedo generalizar, ya que, afortunadamente, todavía existen muchos productores serios, que se fijan en lo importante y no en las cosas triviales y pasajeras. Por eso tenemos trabajo… cuando lo tenemos”. ¿Habrá algo que se pueda mejorar, arreglar, cambiar…? “Lo que se podría cambiar es reducir las ‘piñas’ y, así, abrir más talleres de trabajo. En el caso de los canales de televisión, me parece poco razonable que se le asigne a un sólo productor la tarea de decidir los programas a realizarse. Si un productor -que no tiene claro el método correcto para el reclutamiento del talento- tiene tal "poder", es de esperarse que la situación para los que no tienen trabajo siga igual. Es imperdonable que, por ideologías políticas, religiosas y de cualquier otro tipo, se le niegue el trabajo al talento local. Deberíamos aprender de los demás países, que son celosos con el talento del patio. Es decir, si reclutas talento que no sea local, debes abrir más plazas para los que son del país; permitir que, según se le abren las puertas al talento no nacido en Puerto Rico, al menos se tripliquen las plazas para los locales. Eso sería estupendo y no creo que sea tan difícil de lograr”, concluye diciendo nuestra entrevistada... a distancia.
10/jul/09
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