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Vigencia eterna para su ‘Juramento’
Por Javier Santiago
Fundación Nacional para la Cultura Popular

El compositor Benito de Jesús tuvo en el dúo Irizarry de Córdova sus primeros intérpretes de “Nuestro juramento”.
(Foto César Silva / Fundación Nacional para la Cultura Popular)
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Cuando en la década de 1950 el compositor puertorriqueño Benito de Jesús escribió “Nuestro juramento”, jamás se imaginó el impacto que esta canción iba a tener en las páginas de la historia de la música popular.
Corría el año 1952 y el entonces integrante del legendario Trío Vegabajeño viajaba constantemente de su natal Barceloneta a la ciudad de San Juan. Una noche, mientras conducía su automóvil, la inspiración le llegó por arte de magia.
“Eran aquellos años en que no contábamos con la facilidad de una grabadora”, advertía mientras narraba su historia.
Durante hora y media que duró el trayecto desde la Capital a su hogar, Benito estuvo con la canción retumbándole en la cabeza. Cuando llegó a la casa le pidió a su esposa un lápiz y un papel. Y, sin perder tiempo, trabajó el tema en la guitarra hasta que finalmente completó lo que se convirtió de inmediato en un testimonio sublime de amor.
“Esa es una canción que yo quise dejar escrita para mis hijos y para mi esposa Gloria, porque ‘Nuestro juramento’ es, ante todo, un pacto de amor”, apuntaba el compositor .
Mas lo que nació como un pacto entre dos seres que se amaban intensamente se convirtió rápidamente en un tema romántico de incalculable repercusión.
En aquella década de 1950, en la que un Puerto Rico rural avanzaba sus pasos hacia la industrialización, Aida Irizarry y Adalberto de Córdova convirtieron “Nuestro juramento” en un éxito respetable. Las voces de aquel recordado dúo, con su particular estilo interpretativo, le dieron estatus de himno a la melodía. Y la fama de la composición comenzó a propagarse como la pólvora.
“Yo le tenía fe a ese número porque tenía lo esencial para lograr el éxito. Primero, es una canción bonita. Segundo, es un tema comercial. Y yo sabía que ese gancho ‘de tinta sangre’ era una metáfora que iba a calar profundamente en la gente”, declaró en entrevista que le realizáramos en diciembre de 1997.
Y el hombre no se equivocó en su percepción. La canción, en la línea de tonada criolla, que inicialmente se inspiró en doña Gloria, trascendió los límites nacionales para llegar a Colombia en voz de Olimpo Cárdenas. En Argentina la grabó Roberto Yanés al compás de bolero. En Francia y Brasil se hicieron versiones en sus respectivos idiomas. Y hasta el legendario músico Lawrence Welk la interpretó con su orquesta en uno de sus populares programas televisivos en los Estados Unidos.
Más fue el intérprete ecuatoriano Julio Jaramillo quien con mayor fuerza difundió su versión en suelo hispano. En su voz la canción trascendió fronteras llegando a ocupar el primer lugar de las listas de México, por espacio de tres meses. En Uruguay, al cantante le apodaron “Mr. Juramento” ante el impacto de su interpretación en el cancionero. Y aprovechando su popularidad una de las películas del artista también la llevó por título.

En 1997 el compositor Benito de Jesús expresó su orgullo ante la popularidad ganada por “Nuestro juramento” en voz del joven cantante Charlie Záa.
(Foto César Silva / Fundación Nacional para la Cultura Popular)
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De aquellos años a estos tiempos, en los que ha pasado más de medio siglo, “Nuestro juramento” se ha reafirmado en cientos de versiones en el mundo. Y cual testimonio de su vigencia su lista de intérpretes es interminable incluyendo entre ellos al Trío Los Diamantes, Memo Salamanca, Javier Solís, Vicente Fernández, Johnny Albino, Lucecita Benítez, Piero, Los Violines de Pego y Nydia Caro. Por ello, Don Beno, como cariñosamente le llamaban, recibía regalías de lugares tan distantes como España, Suiza, Holanda, Rusia e Italia.
Sin embargo, entre todas las versiones, De Jesús atribuyó a la interpretación de Jaramillo un rango muy especial. Para él, fue ésta la que sembró la semilla en Suramérica que, posteriormente llegaría a la generación X convirtiéndose en uno de los éxitos discográficos de 1997 en voz de Charlie Záa.
- ¿Le tomó por sorpresa la versión del joven cantante colombiano?, preguntamos en aquella ocasión.
“Mucho… muchísimo”, se limitó a decir mientras posaba para el lente con su cuatro y el disco compacto del cantante.
En aquellos días Don Beno era todo alegría. Y saltando entre temas, abrazaba a su leal compañera, motivo principal de aquel juramento.
Como dos adolescentes enamorados, hablaron entonces de los tantos años de amor que habían compartido, mientras enumeraban con orgullo los hijos, los nietos y los biznietos que Dios les había dado. Mas entre toda la descendencia, Don Benito hacía un aparte para mencionar sus “otros retoños”: un ramillete musical de más de 400 canciones.
“Perdonen la inmodestia, pero me siento un compositor realizado”, apuntó entonces con sinceridad mencionando desde “La copa rota”, “Mi angustia de bohemio”, “Sigamos pecando”, “Tarde”, “Llanto de mar” hasta el tradicional himno festivo “Cantares de Navidad”.
Un año más tarde, el compositor le dedicaría públicamente el tema a su amada en un concierto celebrado en el Teatro Tapia. Ese año, la Fundación de la editora ASCAP convertiría a Benito de Jesús en el primer compositor latino en recibir el premio “LIfetime Achievement”. En ceremonia celebrada en un restaurante capitalino, las palabras del cantante Danny Rivera retumbaron en la conciencia de muchos.
“Puerto Rico le agradece a ASCAP este honor que ha llegado en el momento en que tiene que llegar. Benito de Jesús es el alma del romance de los puertorriqueños. Y como alma y romance que es, éste es un premio que nos estamos dando a nosotros mismos”, dijo el intérprete de “Así eres tú”.

Danny Rivera se confunde en un abrazo con Benito de Jesús la noche en que el creador de “Nuestro juramento” se convirtiera en el primer compositor latinoamericano en ser reconocido por la Fundación ASCAP con el premio “Lifetime Achievement”.
(Foto César Silva / Fundación Nacional para la Cultura Popular)
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Una vez más don Beno fue feliz con el amor continuo que le profesaba su gente y el reconocimiento que le llegaba de otros pares en el continente.
Y cual pacto sincero, su juramento trascendió la historia.
En el camino, a Doña Gloria le tocó irse primero.
“Nos casamos en 1942 y escribí ‘Nuestro juramento’ cuando cumplimos nuestra primera década de casados. Fueron 59 años de matrimonio y ocho de novios. ¡Imagínense cómo me siento! Pero ella estaba enfermita. Ya no le estaba subiendo el oxígeno al cerebro. Pero gracias a Dios ya no sufre más”, le apuntó al compañero periodista Jaime Torres Torres en octubre de 2001.
Con resignación, pero con innegable aplomo, el juramento a su amada siguió vigente en su corazón. Hasta que en la mañana del pasado 24 de junio, Don Beno tocó a las puertas de la eternidad. Y cuentan que allí, al ver la Luz, le dio gracias al Padre por su vida, le encomendó encarecidamente el cuido de su descendencia, abogó por el bienestar de su amado pueblo, y con la guitarra en la mano, salió corriendo a encontrarse con su amada para, delante del Creador, hacer nuevos votos de amor.
¡Que en paz descanse, Don Benito de Jesús!
2/jul/10
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