'Los Muchachos del Combo'
en tercer tiempo…
Por Javier Santiago Fundación Nacional para la
Cultura Popular

Los actores
Carlos Vega, Elí Cay, Jimmy Navarro, José Brocco, Yamil
Isaac, José Luis Gutiérrez, Héctor Méndez, Jorge Armando y
Miguel Difoot (ausente de foto) forman el elenco de la obra
"Los Muchachos del Combo" que se presenta en el VI Festival
del Tercer Amor que se lleva a cabo el Teatro Coribantes de
Hato Rey. (Foto suministrada) |
Cuando en el
verano de 1970 se estrenó en Puerto Rico la primera versión de “Los
Muchachos del Combo”, su autor, Mart Crowley, encontró en la Isla un
ambiente sumamente especial. Corría el mes de julio y Puerto Rico
estaba en éxtasis por la coronación de Marisol Malaret, que en esos
días se convertía en la primera boricua en ostentar el título de
Señorita Universo. En la radio la salsa arrasaba con fuerza en la
listas. Los hoteles contaban con figuras internacionales en
cartelera. En la televisión la programación “local” le comía los
dulces a los programas enlatados. Roberto Clemente era tema obligado
del deporte. Y hasta el gobernador Luis A. Ferré había viajado hasta
Vietnam para compartir con solados boricuas que combatían en aquella
guerra no declarada.
En medio de la efervescencia noticiosa
del momento, Mart Crowley llegaba a Puerto Rico para asistir al
estreno de la versión boricua del controvertible drama “The Boys in
the Band”. Con una adaptación de don Gerald Paul Marín, la obra
subió a escena en el Teatro Alejandro Tapia, producida por Manuel
Fernández Cortines, contando en su elenco con Walter Rodríguez, José
Luis “Chavito”Marrero, Raúl Xiqués, José Vega, Carlos Roebuck, Axel
Anderson, Charlie Sochuk, Juan Carlos Santa Cruz y el cantante Sonny
Rodríguez.
El autor en
suelo boricua -

Portada de
programa de la primera versión de “Los Muchachos del Combo”
presentada en julio de 1970 en el Teatro Alejandro Tapia del
Viejo San Juan. (Archivo Fundación Nacional para la Cultura
Popular) |
En aquella
ocasión, Crowley fue entrevistado por Gilda Galán para el diario El
Imparcial. Y en un intercambio de impresiones con la actriz y
periodista el dramaturgo, nacido en Mississippi, reconoció la
conmoción causada por aquella obra que había iniciado su jornada
escénica el 14 de abril de 1968 en un escenario off Broadway de la
Gran Urbe.
Si bien, el dramaturgo reconocía que había tenido
críticas fuertes por la obra, sí celebraba el que la misma había
sido bien recibida en todas partes del mundo donde se había
exhibido… “excepto en Francia”.
“¿En
Francia?, le preguntó sorprendida la periodista.
“Sí,
aunque sea difícil de creer, allí la obra fue un fiasco”, respondió
el autor sin mayores reservas.
Pero aunque resultara difícil
de creer, Crowley no se detuvo en su marcha por un mero revés.
Orgulloso enumeró los países donde ya había triunfado: Estados
Unidos, Inglaterra, Suiza, Dinamarca, Holanda, Israel…
Y
entonces llegó julio de 1970. “The Boys in the Band” se convirtió
aquí en “Los Muchachos del Combo”. En el Tapia subió el telón para
aquella primera versión boricua. Y el autor se desbordó en elogios
para la producción nacional.
“Me
satisface esta versión grandemente…. La producción es encantadora…
Estoy muy contento con lo que se ha logrado y creo que se realizó
una labor fantástica de esfuerzo conjunto”, apuntó al concluir
aquella exitosa noche de estreno en la sede teatral del Viejo San
Juan.
Al reaccionar al montaje, Crowley también tuvo elogios
para Pablo Cabrera por su atinada dirección. “Es una persona que
sabe lo que tiene entre manos. (Su trabajo) es muy bueno… Me gustó
muchísimo”, dijo sobre la labor del boricua que, meses antes había
cosechado laureles al dirigir en el Teatro de la Zarzuela de Madrid
“Sonrisas y lágrimas”, versión al español del musical “The Sound of
Music” que protagonizara la actriz puertorriqueña Camille Carrión.
Ante la interrogante de cómo podía calibrar la traducción de su
texto si no sabía español, el dramaturgo estadounidense destacó
entonces que la reacción del público era el barómetro primordial
para él.
“Sé
que la traducción es magnífica por la reacción del público… y como
conozco la obra y sus personajes al dedillo, sé en qué líneas el
público siempre reacciona. Y en este caso lo hizo maravillosamente
en los momentos que yo esperaba”, observó.
Crowley, sencillo,
sin aspavientos, con un innegable don de gente, concluyó entonces
aquella – su cuarta visita al País – no sin antes sacar tiempo para
ofrecer una charla a los estudiantes de drama de la Universidad de
Puerto Rico.
Así fue el marco donde se desarrolló el estreno
de aquella controvertible – y atrevida - propuesta en el verano de
1970. “Los Muchachos del Combo” era una obra que ilustraba algunas
vivencias del autor dentro de la fantasía de una supuesta fiesta de
cumpleaños en Manhattan. Allí se juntaron nueve personajes tan
diversos como la vida misma: paranoicos, fiesteros, depresivos,
seductores, neuróticos, enamorados y… para no obviar el prejuicio,
también se asomaba en el elenco un homofóbico.
Aquel “Combo”
colocó a su autor en la vanguardia teatral de su época. Y con
numerosas escenificaciones alrededor del mundo, así como una versión
cinematográfica realizada por Hollywood, Crowley escribió su nombre
en la historia.
La
universalidad de una propuesta -

En 1997
Producciones Candilejas presentó la segunda versión de “Los
Muchachos del Combo” en el Centro de Bellas Artes de
Santurce. (Archivo Fundación Nacional para la Cultura
Popular) |
El tiempo
pasó. Atrás quedó entonces la revolución sexual de los 70, la era
disco y la marca fatídica de la epidemia del Sida en los 80. Y en un
marco de referencia un tanto distinto, “Los Muchachos del Combo”
revivieron su historia en la escena nacional con una nueva versión
que Juan González y Josep Amato produjeran para Candilejas en 1997.
En ella, los nueve amigos de antaño cobraron vida en la labor de los
actores Rocky Venegas, Jaime Bello, Juan González-Bonilla, Jimmy
Navarro, Jorge Castillo, Roberto Ramos-Perea, Modesto Lacén, Ken
Román y Luis Roberto Guzmán.
“A
pesar de toda la liberación sexual que hubo en los años setenta,
todavía seguimos viviendo en una sociedad bastante puritana y
conservadora”, apuntaba entonces Dean Zayas, director de esta
segunda versión boricua de la obra.
“Hay
que tomar en cuenta que aunque esta pieza trata de una celebración
del cumpleaños de un homosexual con amigos homosexuales, estos
personajes pudieron haber sido heterosexuales… Los planteamientos
sobre el amor y los problemas son inherentes a cualquier ser humano,
y eso es lo que hace la obra universal”, añadió el reconocido
director a preguntas del periodista Antolín Maldonado, de El Nuevo
Día.
Ciertamente en las postrimerías del siglo XX, la
producción, aunque mantenía su esencia, ya se desarrollaba ante
otros realidades. Si bien los avances de la comunidad
LGBTT y la militancia de sus miembros se evidenciaban abiertamente, las
postrimerías de siglo llevaban a los componentes del “Combo” a
enfrentarse a un mundo más complejo.
El tiempo siguió pasado velozmente… Mart Crowley
evolucionó y siguió su carrera incursionando como productor y
libretista en series televisivas como “Hart to Hart”, y añadiendo
obras como “Remote Asylum”, “A Breeze from the Gulf”, “For Reasons
that Remain Unclear”, “Avec Schmaltz” y “The Men from the Boys” a su
prolífera labor en la dramaturgia. Pero “Los Muchachos del Combo”
siguen siendo un punto obligado para cualquier análisis.
De ahí que a cuatro décadas de su creación el
productor y director Alejandro Primero retome la historia de
aquellos nueve personajes para presentarla en el Teatro Coribantes
como parte del VI Festival del Tercer Amor.
"Tenemos ansias de presentar esta nueva
adaptación teatral. Estamos seguros que el público podrá descubrir
una historia que los hará reflexionar y vivir muchas emociones",
adelantó el experimentado director sobre la obra que en esta tercera versión cuenta en su elenco con Miguel Diffoot, Carlos Vega, Elí Cay, Jimmy Navarro, José Brocco, Yamil Isaac, José Luis Gutiérrez, Héctor Méndez yJorge Armando.
Y allí estarán… en un Festival del Tercer Amor
que no lo había en 1970 cuando Mart Crowley llegó a Puerto Rico.
Juntos volverán a celebrar otra fiesta de cumpleaños en
aquel lujoso apartamento de Manhattan, enfrentando la
depresión, la traición y el prejuicio; buscando la identidad y la
aceptación social; escondiendo
las adicciones y la falta de afecto… Allí
volverán a estar para replantear la necesidad de amar ante un mundo al que le
queda muchos
prejuicios por superar.
21/julio/2011
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