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La historia de una Señora Compositora
Por Miguel López Ortiz / F.N.C.P.

En un aparte durante la presentación
de “El placer fugaz del amor” junto a Carmen Nydia
Velázquez, Zeny y Zory, Dean Zayas y el nuevo grupo juvenil
G.
(Foto Yeisa Morales / F.N.C.P.)
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Ketty Cabán
Nombre verdadero:
Rafaela del Carmen Cabán Rosa.
Lugar y fecha de nacimiento:
Utuado – 30 de mayo de 1929.
Entre las féminas que incursionaron al pentagrama popular
como compositoras durante el Siglo 20, Ketty Cabán fue capaz
de granjearse un sitial privilegiado. En una época en que
brillaban sus contemporáneas Sylvia Rexach – de quien
fuera fiel amiga y colaboradora –, Myrta Silva y Puchi Balseiro,
las canciones de esta talentosa boricua encontraron cabida en los
repertorios de muchos de los intérpretes nacionales más
estelares.
Hija única del industrial tabacalero Francisco Galeno Cabán
y Esmeralda Rosa Santiago, gran parte de su niñez transcurrió
en Guayama, donde cursó sus estudios académicos regulares
en el Colegio San Antonio Abad hasta graduarse de octavo grado.
De vuelta en su pueblo natal, completaría los secundarios
en el Colegio San Miguel. Mientras tanto, la vocación musical
le había despertado durante la infancia. Su primer deseo
era aprender a tocar el piano. Pero, a pesar de que su madre la
respaldaba en tal inquietud, por alguna razón su padre se
opuso a ponerla bajo la tutela de un profesor y costearle las clases.
En cambio, sí le compró una guitarra, cuya ejecución
ella aprendería de manera autodidáctica, aunque reconoce
que los primeros acordes los aprendió de Rafael «Feyo»
Martínez, a quien considera su hermano de crianza.
Un destacado cuatrista y compositor utuadeño, Piní
Maldonado, cuya fonda nuestra biografiada – todavía
apodada Rafaelita por sus allegados – solía visitar
desde niña para escucharlo tocar su instrumento, la estimuló
a iniciarse como autora. Así que, contando apenas 13 años
(1942), compuso su primer bolerito, al que tituló “A
unos ojos verdes”. En lo sucesivo, su actividad musical sería
incesante… aunque durante los próximos siete años
a nivel aficionado.
Su entrada formal al ambiente artístico aconteció
a partir de 1948 cuando, mientras grababa algunas de sus obras en
los estudios Ochoa, en Santurce, conoció a Sylvia Rexach.
Ésta encabezaba el grupo Las Damiselas que, en aquel momento,
completaban Elena Rita Ortiz y Millita Quiñones. Aquella
formación a veces se convertía en cuarteto al incorporarse
Gogui Couto y actuaba, básicamente, como telonera de las
funciones que Ramón Rivero «Diplo» realizaba
a través de todo Puerto Rico frente a su compañía
de comediantes La Farándula Bohemia.
Al surgir la amistad entre ambas, Sylvia la invitó a unirse
a su conjunto. Sin embargo, ella rechazó el ofrecimiento
alegando que todavía se sentía muy tímida.
Meses después, Sylvia se separó de Las Damiselas y,
como éstas aún tenían compromisos pendientes
con el mencionado colectivo teatral, «Diplo» la reclamó
para unirse a Elena Rita y Millita – quienes se la habían
recomendado – para crear el trío Las Golondrinas. Ya
sintiéndose más segura, no vaciló en incorporarse
a la naciente agrupación que, entre otras composiciones,
le estrenó la titulada “Lamento”, de corte flamenco.
En 1949, el trío Las Golondrinas se desintegró y,
esta vez, Rafaelita Cabán sí aceptó la invitación
de Sylvia para formar parte de su reorganizada y última versión
de Las Damiselas, ahora integrado por Marta Romero y Blanquita Romero
(cantantes); Lucy Boscana y nuestra biografiada (guitarristas);
Daly Rosario (baterista) y su líder al piano. En determinados
momentos Gloria Mirabal y Carmencita Figueroa figuraron como vocalistas.
Fue durante esta pasantía, que culminaría en 1951,
que su compañera Marta – luego estrella de las telenovelas
y el cine – le estampó el apodo de Ketty con que el
público la identificaría por el resto de su vida.
Tras la desaparición de Las Damiselas, esta ambiciosa artista
decidió probar fortuna en Nueva York, a la sazón la
Gran Meca donde soñaban triunfar la mayoría de los
artistas latinoamericanos. Curiosamente, a pesar de que continuó
cultivando el arte musical, al principio estuvo más activa
en otras facetas que antes no había explorado: las de actriz
y productora teatral. Como tal, integró la compañía
de Vicky Cortés y colaboró en montajes encabezados
por Roberto Rodríguez Suárez, Miriam Colón
y Dean Zayas. Durante algún tiempo, alternó su quehacer
artístico con el cargo de sub-gerente de Mercadeo y Publicidad
de la empresa Cort Cosmetics.
Mientras tanto, sus composiciones comenzaron a tomar vuelo. En
Puerto Rico y, bajo la etiqueta Discos Mardi, su bolero “Confesiones”
fue grabado por el entonces recién lanzado solista Tito Lara
(1953). Poco más adelante, este mismo intérprete,
formando el Dúo Lara-Ortiz con María Esther Ortiz,
le registra para el mismo sello el titulado “Tortura de amor”
y el pasillo “Nunca”. Por su parte, en 1954 el cuarteto
Los Hispanos estrenó en una de sus primeras grabaciones,
editadas por la compañía Mar-Vela, el bolero “Angustia”,
posiblemente su creación más difundida. Este grupo
volvería a grabarlo bajo la etiqueta Musicor en 1964. Para
las mismas fechas, también lo llevó al disco uno de
los mejores boleristas boricuas de todos los tiempos: el gran Gilberto
Monroig, quien luego lo incluiría en otros dos de sus álbumes.
El hoy venerado Trío San Juan, de Johnny Albino, se acreditó
un exitazo con su bolero “Un motivo”, perpetuado en
el sello Verne, en 1955.
Su etapa en la Gran Urbe se prolongó hasta agosto de 1961,
respondiendo al pedido de su entrañable amiga y compañera
en las lides artísticas Sylvia Rexach, ya gravemente enferma.
La depresión en que la sumiría el fallecimiento de
ésta dos meses más tarde la impulsó a dejar
de componer durante varios años. No obstante, durante algún
tiempo produjo y animó el programa “Teenager’s
Time”, transmitido a través de WITA AM / Radio El Imparcial.
En 1962 se convirtió en primera mujer – y única
hasta la fecha – en desempeñarse como gerente de una
hospedería en la zona turística del Condado. Específicamente,
del Hotel Tanamá. Mantuvo dicha posición a lo largo
de casi tres décadas, hasta que estableció su propio
negocio en el sector capitalino de Ocean Park: Costa de Oro Guest
House. Pero, en el ínterin, también fundó el
periódico El Interrogador, que circuló quincenalmente
durante once años (1979-1990).
Lista parcial y cronológica de sus
principales intérpretes –
Xiomara Alfaro: “La carreta” (Seeco, 1961). –
? – Renée Barrios: “Ofrenda” (Fonograma,
1966). – ? – Gilberto Monroig: “Amigos”,
“Fue más que amor” y “Tenemos que seguir”
(Borinquen, Tico). – ? – Hugo Leonel Vaccaro: “Tenemos
que seguir” (Tico, 1968). – ? – Renée Barrios:
La comedia acabó y Solo ayer (Actually Records, circa 1973)
– ? – Ednita Nazario: “Amigos” y “No
soy igual” (Borinquen, 1974). – ? – Hermanas Castillo:
Nunca (Lozano circa 1974) – ? – Lydia Sosa: “Doña
Soledad” (Balseiro, 1978). – ? – Otras tres de
sus obras interpretadas ante el público, pero que no se han
perpetuado en el disco son las baladas “Beyond My Night”,
“Hauted” y “Those”, compuestas en 1975.
También, “Ramona”, que dedicó a una humilde
lavandera de su pueblo llamada Ramona Gil, en 1984.
A últimas fechas (2004), la Fundación Nacional Para
la Cultura Popular editó el álbum “El Placer
fugaz del amor / Bertha María interpreta a Ketty Cabán”
(FNCP-CD002), en la cual la referida cantante vocaliza sus canciones
“Amigos”, “Oye tú (El placer fugaz del
amor)”, “Perdóname”, “Búscame
en tu piel”, “Sentir por ti”, “Doña
Soledad”, “Fue más que amor”, “No
soy igual”, Tenemos que seguir” y, naturalmente, “Angustia”.
La dirección musical y las orquestaciones de esta producción
se encomendaron al reconocido Amaury López Jackson. ?
18/jun/04
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