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Luis Marín: un disco que hay que escuchar
Por Miguel López Ortiz / F.N.C.P
Luis Marín
“Live at the Nuyorican Café 2”
Hay melodías – de esas consideradas clásicas
– que, por haber sido tan recurridas por intérpretes
de todos los géneros y de todo el mundo, cualquiera pensaría
que “ya no paren más”, no importa quién
o quiénes las ejecute o vocalice. Dentro de ese renglón
caen, por ejemplo, las consagratorias de Rafael Hernández,
Pedro Flores y Sylvia Rexach; los norteamericanos George Gershwin,
Cole Porter, Alan Jay Lerner, Richard Rogers, Irvin Berlin y Burt
Bacharach; los mexicanos Agustín Lara, Alberto Domínguez
y Roberto Cantoral y los cubanos Ernesto Lecuona, César Portillo
De la Luz y José Antonio Méndez.
En el que representa su segundo trabajo discográfico, “Live
at the Nuyorican Café 2”, el pianista boricua Luis
Marín somete a la consideración de los amantes del
jazz sus interpretaciones de seis de esos clásicos. De ellos,
“Qué te pedí” (del cubano Fernando Muléns)
se enlaza con la obra más difundida de Rafael Hernández
a nivel mundial: la rumba “El cumbanchero”. Los experimentados
Pedro Pérez, Pablo Rivera y Paoli Mejía lo acompañan
formando la sección rítmica obligatoria, aportando
el bajo, la batería y las congas, respectivamente. Su propuesta
nos sorprende de manera muy grata, pues la llamada “música
de los músicos” o “música clásica
de los pobres” obra el milagro de hacernos comprender que,
por más trilladas que sean, hasta “Noche de paz”
o “Happy Birthday to You” podrían “parir
más”… siempre y cuando el músico sea bueno.
Y Luis Marín lo es.
Esta producción de Jefferson Braswell fue grabada hace dos
años en el club de jazz sanjuanero Nuyorican Café,
pero editada en fecha reciente. Cada uno de los temas incluidos
se extiende al doble de su duración habitual, permitiéndole
al virtuoso Marín lucirse como improvisador. El resultado
es, sencillamente, sensacional. ¡Hay que escucharlo!
El repertorio seleccionado consiste de “Beautiful Love”
(de Victor Yourg); “La montaña” (del español
Augusto Algueró) – bolero que, desde que fuera estrenado
por Carmen Sevilla y Antonio Machín en 1959, ha acumulado
versiones hasta adaptadas a la salsa, la cumbia y el rock –,
“Campanitas de cristal” (de Rafael Hernández);
“Señora” (de Joan Manuel Serrat) – cuya
versión salsera de Richie Ray & Bobby Cruz se conoció
primero en el Caribe que la original en voz de su autor (1969) –
y las ya mencionadas “Qué te pedí” y “El
cumbanchero”.
Aunque enmarcadas en el evidente de virtuosismo de Marín,
éste no desnaturaliza tales composiciones. La esencia de
todas permanece inalterable. Pero cobran un nuevo color… y
sabor en su teclado. Sin duda, debe figurar entre los mejores lanzamientos
de jazz afrocaribeño del año.
14/jun/04
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