|
Glenn, la paternidad y el recuerdo de papá
Por Marilyn Pupo / Radio Isla

Glenn y Gilberto Monroig en 1984.
(Foto archivo FNCP) |
|
Esta vez en la agenda no había un disco, ni un programa,
ni un concierto que motivara su presencia en un medio masivo de
comunicación. Para él no había nada en venta
ni nada que anunciar. Pero en lo que puede catalogarse como una
de esas sorpresas que nos da la radio, el cantautor Glenn Monroig
rompió su silencio para hablar recientemente como lo hacen
los amigos. Y en el marco de la celebración del Día
de los Padres abrió la puerta de su intimidad para sumergirse
en los temas de la paternidad y la huella que su progenitor, el
bolerista Gilberto Monroig, dejara en su vida.
Marilyn: Estoy atónita. Primero que todo porque
tú no eres muy pródigo dando entrevistas radiales,
ni televisivas ni de nada.
Glenn: Ya pa’ qué…
Cómo que “pa’ qué”?
Ya pa’ qué…
Glenn, a la gente le gusta saber de ti.
No, hombre, no.
Este pueblo te quiere. No seas así controversial.
No es que sea controversial. Es que en general hay muchas cosas
de esas que tienen una función. En realidad, nosotros vivimos
en un mundo que está completamente comercializado. Detrás
de los medios lo que hay es una difusión y la difusión
está generada más que nada por la necesidad de la
gente averiguar y saber de cosas que se están promoviendo.
Entonces todas las entrevistas en los medios de comunicación
se mueven en base de promoción y de lo que tienes que vender.
Y yo, verdaderamente, no tengo nada que vender. Simplemente yo soy
quien yo soy…
Pero a mí me interesa mucho hablar contigo sobre
tu rol de hijo. Ciertamente tú fuiste un hijo que siempre
estuvo presente para un papá que todos conocían, que
todos sabían sus virtudes y sus defectos, y que amamos tanto
como lo fue Gilberto Monroig. Tú fuiste un hijo que estuvo
ahí para él. Pero de ser hijo de Gilberto, pasaste
de golpe y porrazo a ser papá de Paloma Suau, la hija de
Camile y Gabriel. Luego pasaron los años y eso evolucionó.
De ese padre adoptivo de Paloma, te convertiste de repente - cuando
tú ni lo esperabas - en padre biológico. De una nueva
criatura Poniendo todo eso en orden cronológico, qué
fue Gilberto Monroig para ti?
Esa pregunta está bien difícil. Papi era un ser humano
bien especial. Pero hay muy poco enetendimiento de lo que él
era como ser humano. La gente se imagina lo que quiere, y de acuerdo
a la función que esa figura tiene en sus vidas, ellos la
evalúan, la tasan y llegan a unas conclusiones estereotipadas.
Pero es a los queremos y vivimos con ellos a quienes sabemos cómo
realmente son. Y papi para mí, como padre, era todo el mundo.
Era un hombre bien sensible, bien dulce, bien bueno, bien cariñoso.
Y a la misma vez era un pobre ser atormentado por el demonio de
la heroína y el alcohol.
Cuándo tú te diste cuenta que tu padre era
adicto?
Mi mamá me lo dijo cuando yo tenía seis años.
A mi nunca se me había muerto nadie, pero fue después
que me di cuenta que el sentimiento que experimenté cuando
ella me dijo eso, es exactamente el mismo que sientes cuando alguien
te dice: “Fulano se murió”. Es un experimentar
ese vacío en el pecho; es como pasar un terrible malrato.
Parece ser que a esa edad yo le estaba haciendo muchas preguntas
y ella no encontraba qué más hacer. Ella me tenía
que decir la verdad y así lo hizo. Y eso a mí me marcó
de por vida porque en cierto modo, yo vivo a calzón quitao.
Mucha gente no le gusta lo que yo digo o se irrita. Pero nosotros
estamos en un País donde hemos tratado de tapar el cielo
con una mano tanto y tanto que ahora no tenemos ninguna solución.
Eso ya lo estamos viendo hasta la calidad de líderes que
tenemos… La gente que son íconos en un pueblo, por
lo general lo que reflejan son los estándares de ese pueblo.
Y básicamente, el entrelíneas es ése: a mi
de chiquito me dieron bien duro con la verdad en la cara. Pero en
cierto modo yo creo que lo importante es evitar tapar el cielo con
una mano. Tenemos que llamar las cosas por su nombre porque la única
manera de solucionar los problemas y salir al frente es con la verdad.

Padre e hijo en una instantánea
durante la década de 1980.
(Foto archivo FNCP) |
|
Fíjate Glenn, lo que yo quiero hacer patente en
la gente es que más allá de esa muerte que dices que
sentiste, ese sentido de pérdida cuando tu mamá te
confirmó la adicción de tu padre, tú la supieste
convertir en amor. Porque yo soy testigo de eso. Y ese amor en ti
nunca murió.
Es que ese amor estaba ahí incolumne. Eso no se podía
morir.
El enfasis mío en este punto es porque yo creo que
hay hijos cuya realidad es igual a la que una vez tú viviste.
Y aunque haya gente que no lo aplauda, la manera en la que tú
actuaste es la más encomiable y la mejor para bregar con
el asunto.
Yo lo que le puedo recomendar a hijos que tienen padres así,
y a madres que están casadas o tienen hijos con ese problema,
es que no desperdicien totalmente sus vidas. De ahí es que
viene la codependencia. Eso es lo que mi mamá aprendió
muy tarde en su vida. Ella tenía que haber tomado una decisión
más firme con respecto a su responsabilidad conmigo y mi
bienestar. Y también a la visión que ella me dio de
lo que era el amor. Porque finalmente yo creía que el amor
era querer a alguien por encima de todas las cosas y rescatarla
al precio que fuera. Y eso no es así. No es bueno invertir
en relaciones que al momento no te están dando lo que tú
mereces. Porque ahí es que tú dejas de pensar en ti
y en el amor, para pensar en los demás. Para pensar en el
otro. Para tratar de que no importa lo que pase, funcione... Y ahí
es que empieza la raíz de la codependencia.. Entonces, ese
amor maravilloso que yo sentí por él para mí
fue buien chévere, Y cuando finalmente llegó el momento
en el que yo tuve que escoger entre él, mi vida, y mi familia,
yo me paré y dije: “No. Yo lo siento. Yo no puedo bregar
más con esto”.
Qué cosas positivas pudiste rescatar de esa imagen
que él dejó en ti como padre?
Eso es bien fácil. Yo a ese tipo lo quise como (su voz se
entrecorta y guarda silencio )… Yo lo quise más que
a nadie. Y él a mi también. Entonces una cosa es lo
está en el corazón de la gente. Y otra cosa son los
hechos y las cosas que pasan en la vida. El ser humano vive tratando
de controlar su ambiente y no funciona. Tú haces planes pero
la vida es como es. Como dijo John Lennon: “La vida es todo
lo que pasa mientras tú estás muy ocupado haciendo
planes”. Esa es una gran verdad. Pero él no tenía
control sobre su condición y su vida. Era un hombre sufrido.
Duro. Atormentado. Muy sensible. Ese tipo a mí me adoraba.
El me enseñó a querer. Y hoy yo quiero como él
quería.
Tú eres un extrarodinario compositor. Gilberto nunca
compuso?
Claro que sí. Lo que pasa es que él nunca grabó
nada de lo que hizo. Y es que, bendito, papi vivía pa’
resolver. El tenía un talento muy grande. La gente no se
da cuenta de que él ni siquiera se acercó a lo que
era verdaderamente la magnitud de su talento. Y es que él
nada mas que se dedicó a ser un gran cantante. Y como tal,
se dijo a sí mismo: “Esto es lo que hay, y la luz de
alante es la que alumbra”. Y así se dedicó a
cantar.
Escribiste y grabaste a dúo con Gilberto “Yo
vivo orgulloso de ti”. Y quisiera que todos los hijos pudieran
decir eso de nuestros padres. Quisiera que todos pudieramos rescatar
las cosas buenas y poder entender los errores de nuestras padres
en un momento dado. Se trata de perdonarlos y aceptarlos como lo
supiste hacer tú. Y ahora, dime, qué nos cuentas de
tu retoño Salomé. Todavía la duermes bailando
bolero?
Bueno ya al fin ha cogido el “swing” de las horas que
duerme y yo trato de tenerla en esa onda porque si no se acostumbra.
Ahora eso sí, ella tiene la energía de mi papá
y el carácter también. ¡ ¡ ¡Tiene
un carácter!!! Quisiera que vieras cómo me regaña.
La evolución en ti se nota. Y el tema de la paternidad
claramente te ha marcado desde tu misma infancia. Te pregunto, qué
mensaje quieres dejar a los que nos escuchan hoy que nos has permitido
romper por un instante tu silencio en los medios?
Yo en realidad lo único que quiero decir es lo siguiente:
Se habla mucho del hijo con el padre (en referencia a su relación
con Gilberto Monroig). Y les digo que pueden tener la opinión
que quieran. Pero lo más importante que mi papá me
dio en mi vida es que ese tipo fue mi admirador. Fue la persona
que más se disfrutó el ser humano que yo era. Fue
quien más me aceptó como yo era. Fue quien más
me respetó como yo era. Detrás de todo el sufrimiento,
el desahosiego y los desencuentros que existen en la relación
entre un padre y un hijo viene otra verdad. Y es que después
la gente vive el resto de su vida tratando de encontrar el amor
de su padre en otros porque se siente que nunca lo tuvieron. Por
eso, cuando te toque finalmente ser padre, admira a tus hijos. Acéptalos
como son. No trates de cambiarlos para que sean como tú.
Piensa que son seres humanos totalmente distintos . Son un regalo
que Dios te da en la vida. Los hijos son nuestros maestros. Y vienen
a enseñarnos de todo. Generalmente todas las bofetadas que
me han dado mis hijos, - desde Paloma hasta Jéssica, Sofía
y Salomé - son lecciones que Dios está mandando. Porque
uno se cree que tiene la verdad cogida por el rabo como padre porque
ha vivido un poquito. Y lo más importante es que los hijos
se sientan amados y respetados por ti. Y que tú los aceptes
como son. El resto ya es función de ellos en la vida. Si
tú los quisistes y los respetastes, lo demás vendrá
por añadidura.
La actriz Marilyn Pupo produce el programa
“Con otro tumbao” que transmite la emisora Radio Isla
los sábados al mediodía. Dicha espacio se retransmite
el viernes siguiente, a las 7:00 p.m. por la misma emisora en el
1320 del cuadrante AM y en www.radioisla.com en la internet.
26/jun/05
^regresar arriba
|