| Ismael Rivera hijo y Rafaelito Cortijo:
otro binomio explosivo para la salsa
Por Miguel López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular

Ismaelito Rivera y Rafaelito Cortijo visitaron la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular en el Viejo San Juan.
(Foto Javier Santiago / F.N.C.P.) |
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Podríamos decir que la historia de la salsa ha sido definida por las aportaciones de varios binomios que los conocedores califican como explosivos y emblemáticos. Sin duda alguna, los más influyentes han sido Mario Bauzá & Machito (a partir de la década de 1940); Rafael Cortijo e Ismael Rivera (decenio de 1950); Richie Ray & Bobby Cruz, Ray Barretto & Adalberto Santiago, Eddie Palmieri & Ismael Quintana, Tommy Olivencia & Chamaco Ramírez y Willie Colón & Héctor Lavoe (desde el segundo lustro de los ‘60) y, después de 1970, Johnny Pacheco & Pete «Conde» Rodríguez y Raphy Leavitt & Sammy Marrero.
Para beneplácito de los salseros de la mata, dos herederos del segundo de los mencionados – pilares del legendario Cortijo y Su Combo (1954-1962) –, recién se juntaron y, de perdurar este vínculo artístico, posiblemente también ocupen un sitial entre los consagrados. Ojalá que así sea, porque la calidad de su primera propuesta discográfica ha impresionado a los más exigentes. Se trata de “La nueva generación / De la raíz la mata” (Croman Caribe Music, CCM010CD), cuya producción musical fue dirigida por el muy reconocido pianista y arreglista Willie Sotelo.
El contenido de este disco, ocho selecciones en total, no tiene desperdicio. Los títulos son: “Aquí estoy, ya llegué” (original de Ismael Rivera Padre); “Buena gente” (de Hugo González); “Candela” (de Pedro Arroyo); “El heredero” (de José «Jossie» González); “Los carreteros” (de Rafael Hernández); “Mi abuela cantaba así” (de Carlos Román); “Arlequín” (de Ismaelito) y los boleros “Amor salvaje” (de Ismael Padre) y “Un minuto de silencio”, que lleva la firma del cubano José Dolores Quiñones, aunque éste no es identificado en los créditos.
El inmortal Cortijo era tío, no progenitor de Rafaelito -
Aunque el grueso de la masa salsómana cree que, al igual que Ismaelito es hijo del venerado Ismael Rivera «El Sonero Mayor» (1931-1987), Rafaelito Cortijo lo es del no menos célebre Rafael Cortijo (1928-1982), en realidad es sobrino de éste, siendo fruto del matrimonio que formaron Gilberto Cortijo Verdejo y Carmen Sara Soler.
“Fui el primogénito de mis padres. Cuando nací, mi tío le pidió a mi papá que me pusiera su nombre. Mi viejo le respondió diciéndole: ‘oye, tú estás del cará. ¡Si éste es mi primer hijo!’ Aun así, rápido lo convenció cuando le dijo ‘Lo sé, pero ya yo soy mayor y tú, en cambio, podrás tener más hijos’. Déjame decirte que, más que mi tío, el maestro Cortijo fue un segundo padre para mí, un mentor y mi inspiración. Incluso, fue con él que empecé mi carrera como músico”, revela este excelente timbalero, quien – como todos los miembros de su ilustre familia – nació en la Parada 21, en Santurce, justo donde hoy ubica el Centro de Bellas Artes. En su caso, el 13 de septiembre de 1954.
Agrega nuestro entrevistado que el maestro Cortijo sí vio materializado su anhelo de ser padre, casi en las postrimerías de su vida. Su varón también se llama Rafaelito y, la hembra, Zola Rosa.
— ¿Él te enseñó a tocar los timbales?
“No diría que me dio clases de la manera tradicional, porque no hizo falta. La música era el pan nuestro de cada día en casa y en mi familia siempre ha habido muchos percusionistas, aunque él era el más bravo de todos. Sí recibí sus orientaciones cada vez que se las solicitaba y me enseñó algunas técnicas. Además, cuando yo era chamaquito me llevaba a sus presentaciones y me subía a las tarimas para que descargara con él en uno o dos números. Más tarde, entre 1973 y 1974, fui miembro regular de su orquesta en Nueva York. Hasta grabé con él”.
— ¿Siempre te has dedicado a la música o has ejercido otros oficios?

Ismaelito Rivera y Rafelito Cortijo junto al representante del sello Croman Caribe Music, Carlos José Román y su hijo.
(Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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“He tenido etapas en que he tenido que buscarme las habichuelas haciendo otras cosas, pero básicamente la música siempre ha sido mi principal trabajo. Para la época en que tocaba con la orquesta de mi tío, también lo hacía con Los Cachimbos de Ismael Rivera. Cuando no estaba con una, estaba con la otra. Pero, junto a Ismael permanecí mucho más tiempo. Exactamente siete años. Hasta 1980. Después trabajé de manera independiente, o ‘free lance’ como nosotros decimos, con otras agrupaciones”.
Durante el período 1984-1986, Rafaelito Cortijo formó parte del proyecto Los Hijos de la Salsa. Luego integró el Grupo ABC de Jesús Cepeda, con el que también grabó. Igualmente intervino en una de las últimas producciones discográficas del gran bolerista Gilberto Monroig.
Su primera experiencia como líder de su propia banda se la brindó el compositor y productor Carlos Román, presidente de Croman Caribe Music, en 2003. Éste lo unió al experimentado sonero Tito Allen en la excelente producción “Tributo al maestro”, que incluyó selecciones representativas del mítico colectivo Cortijo y Su Combo.
“Este disco que acabo de hacer con Ismaelito, incluye un par de temas que «El Sonero Mayor» popularizó con el Combo de Cortijo, porque sabemos que el público espera que interpretemos algo de ellos. Pero, también número nuevos. A nosotros no nos interesa vivir agarrados de lo que ellos nos legaron, porque tanto Ismaelito como yo también queremos hacer nuestra propia aportación al género”, aclara tajante.
Puerto Rico dejó de ser una plaza fructífera para los salseros -
Ismaelito – en distintos momentos de su carrera identificado como «Maelo Jr. » o Ismael Rivera, hijo –, cuya trayectoria ha sido más publicitada que la de su compañero por haber sido el último cantante de la orquesta de Cortijo, solista en par de producciones e integrante de la trilogía Los Hijos de los Célebres junto a Puchy Rodríguez (heredero del inolvidable Pellín) y Andy Montañez Jr., se apresura a añadir:
“No puedo negar la influencia de mi padre en mi estilo y hasta que mi voz es parecida a la suya. Pero no somos iguales. Él tenía su talento y yo tengo el mío. En los próximos trabajos que hagamos incluiremos material nuevo”.
Entonces, tu intención es seguir trabajando con Cortijito…
“Si las cosas nos van bien y Carlitos Román mantiene su cuenta bancaria al día, pues esto irá pa’ largo”, responde bromeando.

La nueva producción de Ismaelito y Rafaelito ha sido celebrada por un sector del grupo llamado “salseros de la mata”.
(Archivo discográfico de la Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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Rafaelito reconoce con pesar que, desde hace bastante tiempo, en Puerto Rico, el ambiente es poco halagador para los salseros. Y, si bien es innegable que nuestro País es cuna de los exponentes más emblemáticos e influyentes de esta música, al considerarse otros aspectos, ya estamos muy lejos de ser la Capital de la Salsa, como tanto presumíamos durante la década de 1970. Acepta que ese privilegio le corresponde a la ciudad colombiana de Cali, aunque ahora mismo Perú se lo está dispuntando.
“La crisis económica y política que sufre Puerto Rico me ha costado la cancelación de varios compromisos. Hasta las fiestas patronales están de capa caída. Aquí el salón que más oportunidad me ha brindado es el Pool Palace, en el Viejo San Juan, aunque la compañía Winston es la que patrocina las presentaciones. Es triste, pero en una tierra donde surgen los mejores salseros del mundo, son escasísimos los salones de baile, carecemos de una unión que nos proteja y, para colmo, tenemos que cuidarnos de promotores acaparadores. Si uno no pertenece a la comuna de ellos, sencillamente no guisa”, puntualiza, añadiendo que, aunque a muchos pueda sorprenderle, actualmente Ecuador es uno de los mercados más fructíferos para los músicos puertorriqueños.
Sus principales compromisos artísticos son en Estados Unidos -
Advierte que, de no mejorar la situación en la plaza boricua, considerará la idea de establecerse en otra más lucrativa, posiblemente en Estados Unidos.
“Ahora mismo, cantantes que no han tenido mucha suerte aquí, como Primi Cruz, Maelo Ruiz y Pedro Arroyo se cotizan muy bien en Colombia, Panamá, Ecuador, Perú y trabajan mucho en Estados Unidos y en Europa. David Pabón, quien dejó de sonar en Puerto Rico hace largos años, todavía es una estrella en Colombia, al igual que Eddie Santiago lo es en México. En este momento, los principales compromisos que tengo con Ismaelito son para Connecticut y hay conversaciones para una gira por otros Estados. Me interesa mucho ir a Colombia, porque fue allá donde nuestro disco se escuchó primero”.
Por otro lado, revela que su asociación artística con Ismaelito Rivera – a quien no pocas veces se le ha calificado de conflictivo – se desarrolla de manera armoniosa. “Él está tranquilito. Ha bajado el temperamento. Además nosotros nos llevamos como hermanos”, nos dice.
El aludido manifiesta su satisfacción con “La nueva generación / De la raíz la mata”, primer compacto que graba, luego de los que Musical Productions editara a Los Hijos de los Célebres en 1998 y 2001.
“Llevaba seis años fuera de los estudios de grabación, pero seguía trabajando en Orlando (Florida), Panamá y aquí también. En septiembre del 2001 fui con el grupo de William Cepeda al Festival de Salsa y Toros que se celebra en Dars, al Sur de Francia. Este año vuelvo para allá… aunque no sé exactamente qué orquesta me acompañará. Sí sé que a ese mismo evento irán también Charlie Sepúlveda y Deddy Romero.
01/jun/06
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