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   Untitled 1 San Juan, Puerto Rico

Contento Gerardo Ortiz con “De-generación”


En medio de la crisis económica, el actor Gerardo Ortiz se siente satisfecho con haber logrado permanecer 52 semanas en cartelera con la producción “Fe-Generación ‘80”.
(Foto suministrada)

Cerrando su primer ciclo con 52 funciones consecutivas, a casa llena, en el Teatro Georgetti, de Santurce, la obra “De-Generación ‘80”, escrita por el aguadillano Alexis Sebastián Méndez, será recordada por los estudiosos como uno de los montajes más exitosos en medio de la crisis que ha azotado a Puerto Rico en los últimos tiempos.

Claro: cuando este sábado, primero de julio, concluye sus presentaciones en el Georgetti, la “de-generación ochentosa” no llegará a su fin. Porque luego de un receso de mes y medio, el elenco en pleno iniciaría su segundo ciclo, que comenzará en el Centro de Bellas Artes de Aguada durante el segundo fin de semana de agosto. De allí, el espectáculo se movería a salas de Arecibo, Guayama y Ponce, más las que podrían sumarse durante el trayecto. Y, la idea es la de cerrar con un tercer ciclo, que sería otra temporada en el Georgetti.

Y, si es innegable que tanto el autor como el productor Joaquín Jarque – también actor – “no caben en sus ropas” ante este acierto que nadie anticipaba, para uno de sus protagonistas, el joven pero veterano y polifacético Gerardo Ortiz, esta experiencia encierra un significado especialísimo.

“Desde que comencé mi carrera como actor hace 24 años, este ha sido el proyecto que me ha dado de comer por más tiempo. El anterior había sido ‘El Quijote’, que dirigió Myrna Casas. Pero aunque esa obra tuvo más de 50 funciones, las mismas no fueron consecutivas, sino en tres temporadas, con espacios prolongados entre una y otra. O sea, se estrenó en 1989, se repuso en 1992 y, nuevamente, en 1997. El año pasado trabajé en otro montaje de ‘El Quijote’, que fue dirigido por José Luis Ramos Escobar en Bellas Artes, pero se trataba de una versión muy diferente a la de Myrna”, nos cuenta visiblemente complacido Gerardo, cuyo debut en las tablas a nivel profesional aconteció bajo las órdenes de José Luis «Chavito» Marrero en el Teatro Tapia, en 1983, caracterizando al «Rodrigo» de la opereta “La duquesa del Bar Tabarín”, escrita por Franz Lehar.

“De-Generación ‘80” es una especie de retrospectiva o vistazo empapado de humor a todos los elementos sociales que marcaron a la juventud que se levantaba durante la década de 1980… aunque, realmente, su texto abarca desde los postreros años del decenio anterior y se extiende hasta los albores de la última década del Siglo 20. Naturalmente, el medio televisivo cobra carácter protagónico en sus distintos segmentos.

“A mí me correspondieron cuatro personajes: Batman, un padre típico de la época, un reportero y un médico especialista en la crisis de ‘comercialitisis’. Las carcajadas que cada uno de ellos, al igual que todos los de la obra, le provocan al público, ha sido la clave de este impacto. Quienes fueron a verla, corrieron la voz. Los propios espectadores nos hicieron la publicidad”, puntualiza.

Sin embargo, a pesar de las satisfacciones que “De-Generación ‘80” ha brindado a sus compañeros y a él, Gerardo es claro al manifestar que, ante la crisis que atraviesa la clase artística nacional, el teatro pueda constituirse en una salida fructífera. A su juicio, no deja de ser “un resuelve” económico y una disciplina que hay que amar mucho para continuar en ella.

“Todavía estamos muy lejos de ver al teatro como una alternativa real en ese sentido en Puerto Rico. Aquí los costos de producción son altísimos, las salas son escasas y, hasta la fecha, ha sido imposible pagar sueldos decorosos. Además de que no se cobran los ensayos, lo que recibimos, muchas veces, no alcanza al salario mínimo federal”, asevera tajante.

Gerardo entiende que, al igual que en su caso, el actor puertorriqueño que pretende hacer carrera en su patria está obligado a diversificarse… lo cual no significa que deben intentar incursionar en otras facetas para las cuales no se han preparado.

“Cuando esto sucede, quienes llevan años desempeñándose en los trabajos invadidos lo resienten. Yo, por ejemplo, me convertí en locutor, que ahora mismo representa mi principal fuente de ingresos. No tuve que adiestrarme en el manejo de controles, ni romper esos ‘turnos suicidas’ de las madrugadas como la mayoría de los que empiezan en la radio. Pero, por mi adiestramiento actoral, llegué con la preparación necesaria para desempeñarme ante el micrófono. Ya sabía modular y proyectar mi voz adecuadamente”, establece enfático, recordándonos que lleva cinco años animando, junto a Suzette Bacó, el programa diario “Sin estrés”, que emite WIAC / Sistema 102 FM.


Gerardo Ortiz y Tita Guerrero caricaturizan a un matrimonio que no ha podido escapar de la fiebre “ochentosa”.
(Foto suministrada)

Nuestro entrevistado coincide en la apreciación de que los actores experimentados suelen resentir que cantantes, modelos o cualquier otra personalidad ajena al arte histriónico invada este terreno, porque “casi siempre tenemos que amoldarnos a ellos, en vez de esto suceder a la inversa, lo cual atrasa el proceso de trabajo. Y, si esa persona tiene otros compromisos que conflijen con los ensayos o las funciones, pues… ¡imagínense! Encima, como son impuestos por determinados productores que quieren capitalizar con el hecho de que son exitosos en sus respectivas especialidades, muchos se tornan muy exigentes y hasta cobran mucho más que nosotros”, recalca.

Al recordarle que, de la misma manera que extraños invaden el terreno actoral, también hay actores que se aventuran en campos ajenos al suyo, desplazando a profesionales que se prepararon para ocupar un lugar en estos. Por ejemplo, ahora Giselle Blondet realiza entrevistas y reportajes para un espacio propio y programas especiales de Univisión. Sin duda, por ser una actriz destacada, recibe mayores beneficios – sobre todo, en términos económicos –, que los que pueda aspirar alguien que se fajó en una Universidad para descollar en el ámbito de las Comunicaciones. Y, si bien es cierto que a la hora de la verdad, lo importante es que el televidente vea un resultado depurado del desempeño de cualquiera seleccionado para tal labor, lo que nunca trasciende es el trabajo inmenso que los improvisados causan a los editores.

“Tienes razón. Por eso considero y aconsejo a mis compañeros que se preparen bien si pretenden incursionar en otras facetas, para así evitar esos resentimientos. Aunque, definitivamente, no podemos olvidar que hay quienes realizan aportaciones valiosas en otros campos que no son su especialidad”, responde.

Espera con ansiedad el estreno de la película “El Cimarrón”-

Por otro lado, Gerardo, quien viera la primera luz en Mayagüez, el 6 de agosto de 1962, nos expresa su ansiedad por el estreno de la película “El Cimarrón”, en la que tiene un papel destacado.

“Después de esa película de Iván Dariel Ortiz recibí ofertas para trabajar en otros proyectos. Específicamente, para la televisión. No puede aceptar porque mis compromisos con ‘De-Generación ‘80’ y Sistema 102 FM no me dejaban espacio. Sin embargo, a pesar de que ya había intervenido en otras películas, ninguna me emocionó tanto como ‘Cimarrón’, que es una historia muy bien elaborada. Estoy loco por ver el trabajo final”, concluye.

“Los cuentos de Abelardo” y “Cuentos para despertar” (1991); “La guagua aérea” (1993); “Las leyendas de Puerto Rico” (1998); “El sueño del regreso” (2004); “Parece que fue ayer” (2004-2005) y “El desvío: la escena del crimen” (2005), completan la filmografía de este talentoso puertorriqueño.


30/jun/06

 

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