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   Untitled 1 San Juan, Puerto Rico

“Los Soles Truncos” ante una nueva
visión purificadora


Las actrices Yamaris Latorre, Cristina Sesto y Cristina Soler protagonizan la nueva puesta en escena de la obra de René Marqués, “Los Soles Truncos”, que se presenta el domingo 23 de junio en San Germán, el jueves 28 en San Sebastián, el viernes 29 en el poblado de Castañar y el primero de julio en Yauco.
(Foto suministrada)

Como muchos grandes talentos, René Marqués no reconocía límites a su creatividad. Nuestro gran dramaturgo decidió en algún momento dirigir desde el papel el montaje de sus obras – específicamente “Los Soles Truncos”. Y la misma imaginación que le permitió crear un mundo interior tan rico como el de las hermanas Burkhart se convierte en un  freno al momento de visualizar externamente ese mundo – o sea, sobre el escenario, que es donde viven los personajes dramáticos. Sus acotaciones son legendarias por su belleza y precisión. Eso es excelente para quienes leen la obra; es asfixiante para quienes la ponen en escena.

Podría alegarse que decenas de montajes exitosos de “Los Soles Truncos” desmienten esta aseveración. Pero el éxito de todas esas producciones se ha debido al lirismo del texto, a lo fascinante de la anécdota y a la oportunidad de lucimiento para las actrices. Esos son criterios decimonónicos que se desgastan. Una obra que aspira al nivel de clásica – y “Los Soles Truncos” está en el momento de demostrar que lo es - tiene que abrirse a interpretaciones y montajes diversos, hasta disparatados, que conecten con el público espontáneamente y no por ser una pieza de museo que debemos ver porque nos han mandado a verla.

Lo cual nos trae a la muy válida interpretación de “Los Soles Truncos” que recientemente Tablado Puertorriqueño presentó en el patio del Centro de Estudios Avanzado de Puerto Rico y el Caribe, y que continuará presentando en diversos escenarios nacionales hasta el próximo primero de julio. El concepto del director Gilberto Valenzuela busca devolver contemporaneidad a la situación tratándola como una historia de fantasmas. Su enfoque propone un distanciamiento: la acción, en lugar de ser ejecutada por seres de carne y hueso, es la rutina repetida diariamente por los espíritus que – como Puerto Rico – no han alcanzado la serenidad que nos prometieron en los años 50.

Buscando exorcizar del fantasma de las acotaciones del dramaturgo, pero siguiendo el texto al pie de la letra, el director utiliza claves sutiles para indicarnos que no estamos en el mundo de los vivos. La impactante escenografía muestra una sala ya quemada; la visiblemente cenicienta apariencia de Inés y Emilia; la integración del fantasma de Hortensia desde el primer momento;  y sobre todo, la narración tomada del cuento “Purificación en la Calle del Cristo”, donde el propio René Marqués plantea que la casa está sola, pero no está sola en realidad. En muchas formas, parecería que esta lectura de la obra fue la que el autor tenía en mente al concebirla, y que el gusto de los años 50 por un teatro realista/expresionista (“La muerte de un viajante” / “Tranvía llamado deseo”) lo llevó a especificar un tipo de montaje que está lejos de ser el único posible. La producción de Valenzuela colabora con el autor para acercarlo al público que va al teatro para disfrutar una experiencia artística, no para recibir una lección de  literatura.

Con esta interpretación, sale mejor servido el lirismo del lenguaje. Parece natural escuchar a estos seres espectrales hablar en poesía. El parlamento de Inés sobre el mapa y el istmo que debe destruirse adquiere nuevas resonancias porque entendemos realmente que la casa une al mundo de los vivos con el de los muertos – y libera al texto del machacado contraste norte/sur. El carácter repetitivo de muchos de los diálogos, que en un montaje realista sólo es aceptable como las divagaciones de mentes escleróticas - y que a veces convierten a Emilia en una figura de tonta comicidad - al ser pronunciados por los espíritus toma cierto carácter ceremonial, acorde al ciclo ininterrumpido del ritual de purificación. Molesta menos las mil repeticiones de la palabra “bárbaros”; el sentido político esta  vez se siente  menos forzado.

Al exigir un estilo de actuación sustancialmente distinto, los roles dejan de ser vehículos para primeras actrices en busca de la consagración. Cristina Soler y Yamaris Latorre – acertadamente caracterizadas como ruinas, más que como ancianas -  manejan sus personajes con una intensidad contenida que provoca más emoción por lo que se queda sin expresar que por ningún despliegue de histrionismo.  De esta manera, cuando la inflexible “Inés” de Cristina Soler se aferra a las celosías y deja escapar un gemido, resulta realmente desgarrador, porque hemos sentido cuántas veces ha necesitado hacerlo. Su voz firme matiza la impaciencia ante la decrepitud de “Emilia” y la culpabilidad ante la infelicidad de “Hortensia”; su economía de gestos, concentrada en una postura severa y derrotada a la vez, configura un personaje creíble como mujer y como espectro. La hermosa voz de Latorre libera a “Emilia” de extravagancias vocales que tantas veces la convierten en una especie de canario enjaulado. Su bien concebida “Emilia” padece de demencia senil, perfectamente lógica en sus razonamientos, con una capacidad conmovedora de reconstruir en un instante el oropel del pasado. Tiene un inmenso mérito lograr este personaje – el que más vitalidad y fluctuaciones de ánimo exhibe - dentro de las exigencias particulares de este montaje. Cuando estas ánimas del purgatorio se ponen de acuerdo para reavivar las llamas en las que se agitan desde el siglo anterior, no se trata de una hermana dominante y otra débil; Latorre responde a Soler como una iniciada a una gran sacerdotisa. Las actrices logran trascender la carnalidad para convencernos de que están en el plano de lo sobrenatural.


El productor y director Gilberto Valenzuela creó una visión fantasmal para este montaje de “Los Soles Truncos” que presenta la compañía Tablado Puertorriqueño.
(Foto suministrada)

El rol de “Hortensia”, la tercera hermana, estuvo a cargo de a joven actriz Cristina Sesto, de imponente presencia escénica y excelente dicción, quien logró en sus dos escenas establecerse como la fuerza que ha determinado las vidas de la familia. En este caso el personaje es de por sí un fantasma o un recuerdo, por lo cual el concepto queda dentro de lo tradicional. Sesto lo interpretó con verdadera hidalguía y supo proyectar sus emociones – hasta las lágrimas – sin romper el ritmo fantasmagórico de la acción.

Todos los elementos de la puesta en escena conspiraron para la efectividad de este horror gótico. La ambientación y utilería ubicaron a las hermanas Burkhart en su infierno particular. La excelente escenografía de Valenzuela cobra especial relevancia al erigirse en el  patio del antiguo Seminario Conciliar, contrastando la realista destrucción de la casona sanjuanera – muy correcta en términos arquitectónicos - con la restaurada belleza del edificio neoclásico.

Las luces,  los efectos de sonido  y de humo mantuvieron el ambiente espectral durante toda la obra, no sólo en el crucial momento del fuego, que pareció adueñarse de todo el edificio. (El detalle más débil - lo que nos trae al punto con el que comenzamos – es el uso de una pieza tan grandilocuente y trillada como la Cabalgata de las Valquirias, especificado por el autor.  Es hora de que nuestros escritores y sus herederos confíen en el talento y creatividad de nuestros teatreros.) Por lo demás, la escena final estuvo perfectamente bien lograda por la conjugación de elementos de dirección, actuación y técnicos.  

En las galerías que rodean el patio donde se llevó a cabo la representación, Tablado Puertorriqueño instaló una interesante exposición sobre las principales producciones que ha tenido la obra. El generoso reconocimiento a la historia sirve para destacar la relevancia y los méritos del nuevo montaje.

Por su ubicación en la calle donde ocurre la historia y por su innovador concepto, se puede decir que esta producción de “Los Soles Truncos” trajo purificación a la Calle del Cristo.

22/jun/07

 

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