| El recuerdo de Gilda Galán más allá de ‘Marunga’
Por Miguel López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular

La actriz Gilda Galán en su recordado personaje de “Marunga”.
(Archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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Gilda Galán y los actores de su generación surgieron en una época en que las exigencias de los medios de exposición artística no daban cabida a improvisados. Una cara bonita o un cuerpo voluptuoso no constituían atributos suficientes para ocupar un escenario. Entonces había una mayor conciencia de lo que significaba ser artista y, si alguien pretendía ser actor o actriz, primero tenía que aprender a actuar… y desarrollar una disciplina que lo capacitara para el trabajo arduo. Nadie llegaba pensando en que se haría artista “sobre la marcha” como sucedería más tarde. Y, los novatos comenzaban desde abajo, respetando las jerarquías de los veteranos.
Naturalmente, siempre han existido talentos capaces de escalar peldaños con más rapidez que otros y cuyos desempeños los hace merecedores del reconocimiento popular. Gilda Galán fue uno de esos seres privilegiados. Pero, que nadie crea que se hizo figura de la noche a la mañana. Porque esta gran actriz, nacida en Guayama, el 16 de enero de 1917, y fallecida en Carolina, el domingo 21 de junio a la edad de 92 años, se adiestró como actriz desde sus años escolares. Desde su temprana adolescencia cultivó también la literatura, escribiendo cuentos, novelas románticas y comedias, siempre esperanzada en que algún día las llevaría a la escena. Mientras aguardaba por la gran oportunidad de adentrarse en el mundillo artístico, en la Universidad Mundial completó el Bachillerato en Relaciones Públicas con una sub-concentración en Periodismo.
Comenzó su carrera como libretista en la radioemisora WIBS
en 1946, llegando a ser una de las mejores en dicha faceta –
Y fue precisamente como escritora que emprendió su carrera artística profesional, al ser contratada como libretista por la radioemisora sanjuanera WIBS en 1946. Siempre recordaría que su primer trabajo dentro de esta faceta fue la creación de la serie “Tragedias de la vida”. Pocos meses más tarde, por su educada voz también se le brindó oportunidad como locutora comercial y, en 1948 – dos años después – como actriz en la misma serie que escribía.
En 1948, el empresario Ángel Ramos la reclutó para que creara un programa infantil en WEMB / Radio El Mundo ejerciendo sus facetas de actriz, libretista y directora. Así surgió el que sería exitoso “30 minutos con la abuelita”, que se emitía de lunes a viernes y en el que caracterizaba a una octogenaria. Al año siguiente, 1949, cuando el señor Ramos adquirió WKAQ y la fusionó con WEMB, Gilda Galán trasladó el espacio a esta emisora. En lo sucesivo y hasta ya adentrada la década de 1960, intervino en buen número novelas, comedias – especialmente “Esta es mi suegra” –, series de aventuras y de misterio y, como locutora, fue anfitriona de audiciones como “Atardecer” y “Festejos musicales”. Además, escribió libretos para espacios de Ramón Rivero “Diplo”.
En julio de 1954, tres meses después de que su patrono en Radio El Mundo inaugurara Telemundo / Canal 2, se le solicitó que llevara el programa infantil que había creado a este nuevo medio. Entonces se le identificaría, sencillamente, como “La abuelita”. En esta empresa laboraría en el Departamento de Doblajes y, a partir de 1958, cuando caracterizó el personaje co-estelar “Doña Clementina”, en el clásico melodrama “El derecho de nacer”, en numerosas telenovelas.
Su caracterización de “Inés” en el estreno de “Los soles truncos” en 1958, marcó su consagración como actriz –
Aquel mismo año de 1958, en el Teatro Tapia y como parte del Primer Festival de Teatro Puertorriqueño establecido por el Instituto de Cultura Puertorriqueña (ICP), fue la figura protagónica del estreno de “Los soles truncos”, de René Marqués. Su caracterización del personaje de “Inés” fue tan magistral, que jamás otra actriz se aproximaría a su nivel interpretándolo. Marcó su consagración. A través de su carrera lo encarnaría innumerables veces en otros escenarios, incluso en Chicago (1959) y España (1963).
En el interín, en 1956, junto a Axel Anderson y Helena Montalbán, encabezó el grupo de actores que fundó la que sería importatísima Compañía de Teatro La Máscara, que operaba a manera de cooperativa y que no cesaría de realizar aclamados montajes en salas de todo el País. Pero, sin alejarse de la pantalla chica. En 1965, por ejemplo, se incorporó al elenco de la comedia “La Taberna India”, que tenía como figura central a Adalberto Rodríguez Torres “Machuchal”. En este espacio, que iba al aire cada viernes de 7:30 a 7:30 de la noche, daba vida a “Estervina Tru-Trú”.
En 1967, Gilda Galán y el libretista cubano Alberto Galán – de Producciones Raditel – crearon el que sería uno de los más exitosos programas de sátira política que ha surgido en la televisión puertorriqueña: “Se alquilan habitaciones”. Fue estrenado en WKBM TV / Canal 11, entonces matriz de la Telecadena Pérez Perry. En aquel espacio, durante sus comienzos transmitido cada jueves de 7:00 a 7:30 de la noche, caracterizaba a “Marunga”, una vecina sin pelos en la lengua que “les cantaba las verdades a cualquiera”. La acción se desarrollaba en un condominio en cuyo recibidor la protagonista comentaba y criticaba, de manera punzante e irónica, el acontecer político y social de Puerto Rico, lo cual cautivaba al público que la seguía fielmente, pero mortificaba a los políticos que no toleraban que les denunciaran sus busconerías y traqueteos. En el mismo canal, también mantuvo una sección en el “Súper show”, que se transmitía de lunes a viernes al mediodía, interpretando a una jibarita pecosa y aguzada llamada “Fredeswinda” (1968). Tenía como contraparte al siempre recordado Félix Monclova.
Su creación del personaje “Marunga” para el programa
“Se alquilan habitaciones” la hizo víctima de presiones políticas –

Instantánea de la actriz Gilda Galán junto al actor Ernesto Concepción durante su labor en una comedia.
(Archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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Como era de esperarse, las presiones políticas contra “Se alquilan habitaciones” no demoraron en hacerse sentir. Primero se evidenció en frecuentes cambios de horario hacia otros menos convenientes – entiéndase, no en “prime time” – y, luego, en cinco períodos de suspensión. Para aquella época también laboraba en WIPR TV / Canal 6 adaptando para el programa “Teyo Gracia y su mundo” las estampas costumbristas de Abelardo Díaz Alfaro.
Luego de algún tiempo en San Francisco, California – donde radicaba su hija Rita María, también actriz y casada con el actor y director Paul Baratta –, regresó a Puerto Rico. El entonces director del diario El Imparcial y prestigioso dramaturgo Luis Rechani Agrait le ofreció la posición de directora de las páginas de Espectáculos del referido rotativo, a lo cual ella accedió. Se recuerda que, además de realizar entrevistas y reportajes sobre el mundillo artístico, allí estableció una columna llamada “Gotitas de farándula”.
Sin abandonar este compromiso, en 1970 se incorporó al elenco permanente de “El show de las 12”, en Telemundo, donde mantenía un segmento de sátira política de diez minutos. En 1972 regresó a la emisora con el programa “Como está la situación”, pasó a Rikavisión como estrella de “Balcón en la calle” así como protagonizó “Marunga Times” con Delia Esther Quiñones en el canal 18. En todas estas apariciones, que giraron en torno al año electoral de 1972, las presiones políticas forzaron su salida del aire.
Fue editora de las páginas de Espectáculos de los diarios
El Imparcial y de El Vocero, que ayudó a fundar –
Tras el incendio que destruyó la sede de El Imparcial en 1973, Gilda Galán fue contratada como discotecaria de la radioemisora WQBS AM, cuyo director era Alfred D. Herger. Como siempre, sin echar a un lado sus facetas de actriz y libretista en el teatro y la televisión. Pocos meses después, Gaspar Roca y Pedro Julio Burgos, quienes organizaban el lanzamiento del diario El Vocero, la convencieron para que se hiciera cargo de las páginas de Espectáculos. Mantuvo esta posición durante casi un año, siendo reemplazada por Paquita Berio. Entonces, 1975, creó el Grupo Recital Tramoya frente al que montó obras para llevarlas a escuelas públicas e instituciones culturales.
En 1976, creó un monólogo basado en el controvertible personaje en colaboración con el dramaturgo Rafael Antonio Ortiz. Se tituló “Yo maté a la burrocracia / Vencí al monstruo” y lo llevó al que fuera exclusivo centro noctuno sanjuanero Ocho Puertas, en el Viejo San Juan, permaneciendo varias semanas en carteleras desde el martes 22 de julio. Ese mismo año, la Federación de Periodistas y Escritores de Prensa la galardonó declarándola Mujer Destacada de Puerto Rico.
Hacia 1977 optó por hacer un paréntesis en su carrera artística para ingresar a un Seminario Evangélico en Nueva York. Su intención era consagrarse a la religión como feligrés de la Iglesia Alianza Cristiana y Misionera pastoreada por el reverendo Carmelo Terranova. Sin embargo, la intensa teatral que se desarrollaba en la Gran Urbe la sedujo y, al cabo de algún tiempo, ya era miembro de la organización Screen Actor’s Studio. Su estadía en Nueva York se prolongó hasta 1988 cuando volvió a su patria. De inmediato, la productora Lolyn Paz le encomendó el difícil personaje de la malhumorada “Luisa Calandria” en la obra “Magnolias de acero”, de Robert Harling, que fue un exitazo en el Centro de Bellas Artes de San Juan.
Aquel mismo año, se unió al elenco del programa “El Beauty” que, hasta el siguiente 1989, permanecería en la cartelera de Telemundo, también producido por Lolyn Paz. Seguidamente fue contratada por la empresa productora Sono Films para escribir y dirigir las series “Un día antes” y “Todo el año es Navidad”, emitidos a través de WAPA TV. En 1990 ya estaba de vuelta en Telemundo, otra vez reviviendo su célebre personaje con “Marunga… la voz del pueblo”, repiténdose la historia de las experiencias de 1967 y 1972. En 1996 volvería a vincularse a WIPR TV / Canal 6 en calidad de asesora y libretista. De aquellas fechas data la serie “Diario de una mujer”. En 1997, la doctora Mercedes Otero de Ramos le ayudó a financiar la publicación de su libro “Cuentos de la abuelita” y, en 1998, el Departamento de Instrucción Pública le editó su poemario “Borinquen, por ti despierta mi lira”, que presentó en la Feria del Libro de Guadalajara.
Intervino en varias películas durante la década de 1960 –

Gilda Galán llegó a protagonizar “La casa de Bernarda Alba” en Puerto Rico.
(Archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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A Gilda Galán Delgado se le recordará durante largo tiempo por sus extraordinarias actuaciones en las obras “En el principio la noche era serena”, de Gerald Paul Marín (1960); “La casa de Bernarda Alba”, de Federico García Lorca (1961); “El héroe galopante”, de Nemesio Canales (1962); “La feria”, de Manuel Méndez Ballester (1963); “Bienvenido don Goyito”, también de Méndez Ballester (1965); “Tres piraguas en un día de calor”, de Luis Rechani Agrait (1977); “Los árboles mueren de pie”, de Alejandro Casona (1978); “Mañanas de sol”, de los hermanos Álvarez Quintero” (1990) y, por lo menos, una veintena más. La mayoría de estas producciones se presentaron originalmente en el Teatro Tapia y luego se llevaron a otros escenarios.
También incursionó en la cinematografía, habiendo tenido papeles secundarios en las películas “Maruja” (1957-1958); “Con los pies descalzos” y “Más allá del Capitolio” (1961); “Lamento borincano (El flamboyán azul – 1962)”; “El curandero del pueblo” (1968) y varios cortometrajes producidos por la División de Educación a la Comunidad (DIVEDCO) durante la década de 1960. En 1998 adaptó el cuento “La cajita vacía” para el filme “Los cuentos de Abelardo”, que dirigió Luis Molina Casanova.
Durante su primer matrimonio, que fue con el cantante Charlie Vázquez – inolvidable primera voz de Los Hispanos –, no tuvo hijos. De su segundo enlace fueron frutos Rita María y José Alcides Cortés, quien se desempeña como funcionario de la Autoridad de Energía Eléctrica.
26/jun/09
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