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   Untitled 1 San Juan, Puerto Rico

‘Juanra’: postandarte de la declamación


El declamador Juan Enrique Dominguez acaba de editar la producción discográfica “Del campo a la costa”.
(Foto suministrada)


Haber materializado su sueño de editar una producción discográfica, “Del campo a la costa / Poesía antillana y jíbara”, en la que expone el arte de la declamación que tanto le apasiona, es sólo parte de la cruzada que Juan Enrique Domínguez se impuesto para mantener vigente esta expresión artística. Porque, aunque reconoce que, a diferencia de antaño, hoy son escasos los declamadores, este arte siempre ha contado impresionantes legiones de seguidores. No sólo aquí, sino en toda América.

Claro: para cautivar al público es preciso saber declamar, que no es lo mismo que leer poesías ante un podio, como suelen hacer los poetas durante las presentaciones oficiales de sus obras en centros culturales o librerías. Entiende que el declamador es un actor especializado en caracterizar a las voces o personajes centrales de los poemas. En su caso, su vertiente predilecta es el verso jíbaro y humorístico, pues es en esta línea que se siente más identificado y en la que encontró la manera de lucirse cada vez que ocupa un escenario.

─ ¿Tienes adiestramiento actoral?, le preguntamos.

“No. Esta es una habilidad que se me fue desarrollando de manera natural, como un regalo de Dios. Lo cultivo desde que era muchacho, aunque ahora le dedico mucho más tiempo”.

─ ¿Cuál era tu medio de sustento?

Ha paseado la poesía campesina boricua por Estados Unidos, México, República Dominicana y Venezuela –

“Fui empleado bancario durante muchos años. Trabajé en el Banco Mercantil y en el Scotia Bank. Después tuve un negocio de cambio de cheques y mi último empleo fue en una compañía farmacéutica de Guayama que cerró en 2005. Desde entonces estoy de lleno en esto. En abril de este año tuve oportunidad de presentarme en centros culturales de Massachusetts y en el Hostos Community College, en Bronx, Nueva York. En abril estuve en Virginia y, más recientemente, volví a Massachusets para participar en el Festival de la Familia que se celebra en la ciudad de Hollyfield”.

Juan Enrique Domínguez Rivera revela que, a pesar de que lleva 30 años afiliado al Instituto de Cultura Puertorriqueña, el respaldo que dicha institución le ha brindado ha sido mínimo. Prácticamente todas las presentaciones que realiza, tanto en Puerto Rico como en el campo internacional – ha llevado su talento a festivales y eventos culturales celebrados en México, República Dominicana y Venezuela – son resultado de su propia iniciativa.

Nacido en Juana Díaz, el 2 de diciembre de 1948, nos cuenta que su inspirador en esta disciplina fue un compueblano suyo llamado Eusebio Rodríguez, a quien describe como “uno de los mejores declamadores de poesía campesina que he visto”.

“Eusebio era extraordinario en lo suyo. Con el talento suficiente para llegar a ser famoso en todo Puerto Rico. Todavía vive, pero se retiró cuando se hizo miembro de una iglesia”, agrega.

También interpreta la poesía negrista y el inolvidable Juan Boria fue uno de sus mentores –

Con profunda gratitud recuerda al legendario Juan Boria (1905-1995) que fuera uno de sus mentores. Junto a él recorrió muchos pueblos ofreciendo recitales en plazas públicas y centros culturales.


En su nueva producción discográfica Juan Enrique Dominguez aborda la poesía negrista y la jíbara.
(Foto suministrada)


“Tuve oportunidad de participar en el espectáculo con que se inauguró el teatro que lleva su nombre, que fue en el ‘85 o en el ‘86. Esa noche me acomodé en uno de los asientos que estaban frente al escenario y uno de los encargados me advirtió que no podía sentarme allí porque el asiento estaba reservado para el alcalde. Juan Boria intervino y le dijo que, si me sacaban de allí, él se marchaba. Así que hubo que buscarle otra butaca al alcalde. Es algó que jamás olvidaré”, nos cuenta mostrándose agradecido.

Entre los poetas predilectos de “El Trigo del Verso Negro” – como también se le promociona, aunque su fuerte es la poesía campesina – figura su compueblano Virgilio Cruz Santiago, autor de cinco de los 16 poemas que recoge su compacto. Son los titulados “La goldura de Cleta”, “El emigrao”, “Siempre el mesmo”, “Dicen que estoy atusao” y “¡Ay, cómo duele la ausencia!”.

“Virgilio es un talento genuino y muy completo, de esos que se destacan en su pueblo, pero que no han tenido oportunidad de brillar a nivel nacional, como merecen. Es poeta, músico, trovador… Su calidad se puede apreciar en este trabajo”, asevera.

Las otras selecciones incluidas en “Del campo a la costa / Poesía antillana y jíbara” son: “Confusiones” y “Riña en la guardarraya” (de Natividad Márquez); “La familia” (única de su autoría) y, en representación de la poesía afroantillana, “Baile cangrejero” y “El Negro borracho” (de Fortunato Vizcarrondo); “Fiesta en la vecindad” y “La negra Matilde” (de Luisa Franceschi); “Para dormir a un negrito” (de Emilio Ballagas); “La plena llega a Nueva York” (de Luis Mattei) y “Poema 11” (de Rigoberto Pérez). Las declamaciones son respaldadas por el correspondiente acompañamiento musical.

25/jun/10

 

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