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Mayra Montero en pocas palabras
Por Rachell E. López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular

La escritora Mayra Montero reconoce que uno de los primeros elementos de la cultura popular que marcaron su formación fueron las radionovelas.
(Foto Rachell López Ortiz / para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
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Aunque proveniente del periodismo, Mayra Montero Tabares apareció en el mundo literario con el libro de cuentos “Veintitrés y una tortuga”, al que poco después le siguió la novela “La trenza de la hermosa luna”, editada en España, en 1987. Pero, vendría a ser cuatro años después que se acreditaría su primer éxito como escritora con otra novela, “La última noche que pasé contigo” (Tusquets, Barcelona, 1991), que resultó finalista en el Decimotercer Certamen La Sonrisa Vertical.
Luego de la publicación de “Del rojo de su sombra” (Tusquets, 1991), la misma editorial lanzó “Tú y la oscuridad” en 1995, que le merecería la aclamación de la crítica y el Premio Liberaturpreis en 1998. Recibiría el nuevo milenio, 2000, con “Púrpura profundo”, con la que su relación con la literatura erótica volvió a ser premiada, esta vez con el Premio de La Sonrisa Vertical.
Mayra, cubano-boricua nacida en La Habana, en 1952, vino a radicar a Puerto Rico con sus padres Manuel y Olga y su hermana Maritza en 1972. Aquí empezó su trayectoria periodística como reportera de la revista Estrellas, que editaba Hugo Del Cañal. Más adelante, laboró para otras publicaciones, especialmente el periódico El Nuevo Día, para el que realizó entrevistas y escribió columnas y reseñas sobre el mundo del espectáculo, muchas de las cuales incluyó en la recopilación “Aguaceros dispersos” (Tusquets, 1996). En el suplemento dominical de este mismo rotativo mantiene la columna “Antes de que llegue el lunes” desde 2001.
Ella fue una de las figuras que, representando a nuestro País, tuvo destacada participación en el recién celebrado Primer Festival de la Palabra concebido por Mayra Santos-Febres, evento que, sin bien fue objeto de altos elogios, no se libró de críticas menos halagadoras o, más bien, de inquietudes que transcurren desde el aspecto político hasta el corte “élite” de la actividad. Con esta talentosa escritora tuvimos oportunidad de conversar.
De su padre, el humorista Manuel Montero Ojea “Membrillo”, recibió “toda la influencia del mundo”, pero… –
─ ¿Cuándo comenzó tu vínculo con la literatura?
“Mi vínculo con la literatura comenzó cuando era una niña, pues para entonces en Cuba, que era donde vivía, había una gran efervescencia literaria. Recuerda que la televisión todavía estaba en pañales – hablo de principios de los ‘60 – y la radio se escuchaba muchísimo. Las radionovelas, por ejemplo, me marcaron de una manera importante. Cuando tenía 13 años, ya escribía cuentos muy breves que leían mis amigos y compañeros del colegio”.
─ ¿Cuál fue la primera lectura o autor que te marcó?
“Cuentos, principalmente. Los de Horacio Quiroga, por ejemplo, tan geniales, todavía los leo. Y, especialmente, los de Edgar Allan Poe. También leía las novelas de Corín Tellado, que me causaban un grave dilema. Alguna gente me decía que las novelas de Corín eran literatura barata o mala literatura. Yo las leía en secreto y me atormentaba el hecho de que me gustaran. No podía discernir por qué razón eran ‘tan malas’ si a mí me parecían tan buenas”.
─ ¿Alguna influencia de tu padre, Manuel Montero Ojea “Membrillo”, reconocido periodista y libretista y actor humorístico en nuestra televisión?
“Toda la influencia del mundo. Pero, lo reconozco ahora, tal vez demasiado tarde. Imagino que su sentido del humor y su constancia al escribir fueron cosas que heredé o que me marcaron desde que era niña”.
“En todas las notas periodísticas, aún en las más áridas, hay ramalazos de imaginación” –
─ Has podido compaginar muy acertadamente ambas facetas, periodismo y literatura. ¿Por cuál te inclinas?
“Para mí, ambas son literatura. Una con ficción y otra que casi no tiene ficción, que es el periodismo. Y digo ‘casi’, porque creo que en todas las notas periodísticas, aún en las más áridas, hay ramalazos de imaginación, gotitas de ficción que se le escapan a los autores, aunque ellos no se den cuenta o no quieran darse cuenta”.
─ Mucho de tu tiempo lo pasas en España. ¿Cómo te mantienes al tanto del quehacer político y social local?
“¡Nooo, qué va! Paso todo el tiempo aquí. Estoy casada con un español y vamos a España dos veces al año. En verano, a Cazalla de la Sierra, un pueblo de la Sierra Morena, de donde es oriunda su familia, porque cada año allí se concede un premio de Poesía que lleva el nombre de mi suegra. Ese galardón es concedido por la propia familia y es modesto: mil euros para cada uno de los dos seleccionados. Pero, yo llevo el premio mejor para los ganadores: una piña y un paquete de café de Puerto Rico. Entonces pasamos allá varios días. Ya te digo, siempre estoy aquí. Lo que pasa es que me encierro mucho”.
─ Tu columna “Antes de que llegue el lunes” es comentada en secciones fijas de radioemisoras como Radio Isla. Brociua 740 y WKAQ Univisión Radio. ¿Eres consciente de su impacto?
“Fíjate, no sabía que se comentaran en secciones fijas. Yo escucho las emisoras y he oído que comentan mi columna en esas y en otras estaciones. Pero ignoraba que lo hicieran con tanta regularidad. Pues, mira, trato de ser lo más incisiva posible. Y entonces me he acostumbrado a un tono en particular, a los temas fuertes… A tal punto, que la columna que se publica hoy, por ejemplo, titulada 2014, después de verla impresa me ha parecido una bobada. Todavía me estoy torturando con eso. De todos modos, es una gran satisfacción escribir esa columna. ¡Y un gran desahogo!”
─ Tu obra literaria tiene gran contenido social, ficción, pero sobre todo gran contenido erótico. “La última noche que pasé contigo”, “Púrpura profundo”, “Tú y la oscuridad” y “Como un mensajero tuyo…”. ¿Premeditado… o qué dices?
“Bueno… sólo dos de mis novelas se inscriben dentro del género erótico: ‘La última noche que pasé contigo’ y ‘Púrpura profundo’. Y a veces pienso que es un poco injusto con ambas, porque hay otros libros, de otros autores, que tienen más o menos el mismo contenido erótico y no han sido encasilladas como literatura erótica. En ambos casos, por supuesto, el erotismo ha sido premeditado. Todo es premeditado en los libros, el erotismo, el misterio, el amor… todo”.
─ ¿Qué destacas y qué mejorarías del recién celebrado Festival de la Palabra?
“Mira, prefiero no contestarte esa pregunta por ahora, pues no sé si viste lo que se publicó en el periódico, que yo dije que esas mesas multitudinarias, con diez autores en una hora, eran una tomadura de pelo. Nadie decía algo sustancioso y cada cual hablaba como en una barra. Nadie trabajaba ni preparaba nada. Pa’ qué fue eso, chica. Me refiero al artículo que firmó Tatiana Pérez y en el que entrevistó a cuatro participantes del Festival. Como siempre, yo dije lo que pensaba”.
─ Se enfatizó mucho sobre la situación – la industria y el contenido – de la Literatura en el Caribe. ¿Qué opinas? ¿El caso de Puerto Rico en particular y, por supuesto, Cuba?

La constancia y la disciplina son dos elementos que la escritora Mayra Montero considera de vital importancia para el desarrollo de los nuevos talentos de la literatura.
(Foto Rachell López Ortiz / para Fundación Nacional para la Cultura Popular)
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“Hoy día, en todas partes es difícil. Cada vez se lee menos. Es una realidad que tenemos que enfrentar. Cada vez tenemos menos librerías y la vida útil de los libros, de las novelas, por ejemplo, se reduce, y eso es bastante triste. Sacas una novela hoy y, a las dos semanas, ya te desbancan porque aparecen 20 nuevas. Eso no quiere decir que esas obras tengan suficiente calidad. Pero, el mercadeo hace milagros”.
─ Eres de la generación de Ana Lydia Vega, Rosario Ferré, Luis Rafael Sánchez... ¿Qué nos puedes decir sobre la nueva cepa de escritores puertorriqueños?
“Hay voces prometedoras. Lo he notado cuando he participado como jurado en el concurso de cuentos de El Nuevo Día. Lo que hace falta es constancia. Que sigan escribiendo con método, con disciplina”.
Piensa que existe un plan preconcebido para destruir la Universidad –
─ La mezcla de influencias cubana y puertorriqueña debe haber marcado tanto tu persona como tu obra. Sabemos que eres mujer de posturas claras. ¿Qué te parece la situación del Puerto Rico actual y la opinión internacional sobre imagines como la huelga en la Universidad de Puerto Rico? ¿Cómo nos impacta? Lo mismo preguntamos sobre Cuba.
“Sobre esa huelga voy a escribir muy pronto. Pero, como a casi todo el mundo, me parece horrible la postura de la Administración de la Universidad de Puerto Rico. Tengo que pensar que existe un plan preconcebido para destruirla. De lo contrario, no se entienden los movimientos que están haciendo. En cuanto a Cuba, su destino tiene que decidirse dentro de la Isla, con los que están allá, y luego sumar a las voces del Exilio, las que quieran participar sin odios ni resentimientos”.
─ ¿Siempre han sido compatibles la literatura y la política?
“¡Claro que sí! La literatura es política”.
─ ¿Cuál es tu nuevo proyecto?
“Otra novela. La estoy terminando”.
Además de las mencionadas en esta entrevista, Mayra Montero es autora del libro de cuentos “Dorso de diamante” (Tusquets, 1999); la novela “El capitán de los dormidos” (2002) y “Vana ilusión” (Ediciones Callejón, 2003), esta última, memorias noveladas del insigne pianista y compositor Narciso Figueroa.
17/jun/10
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