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Entrega total al JazzFest
Por
Ileana Cidoncha Para Fundación Nacional para la Cultura Popular
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No hay quien lo dude… A
los fiebrús del jazz no hay lluvia que los detenga. En la noche del
pasado viernes, el agua pertinaz que caía en el Anfiteatro Tito
Puente, donde se celebra hace años el Heineken JazzFest dirigido
por Luis Álvarez, auspiciado por Méndez y Co. y otros colaboradores
de la vigésima primera edición, los fans del Festival se dieron cita
con sus paraguas, junto a las sillas y neveritas que siempre traen
consigo. Nadie se fue, nadie se quejó, y como bien dijo Ted Nash
quien junto a su quinteto abrió el concierto, “Nosotros tocamos
igual para seis que para nueve”. Y créanme los nueve mentaos corrían
sobre los 500.
Nash explicó que ellos interpretarían números
de una suite que se inspiró en grandes pintores, explicando cómo
ciertas características de los pintores él las había transportado a
la música. Así comenzaron con “Monet”, seguido de “Dalí” cuyo
surrealismo permeó la composición de Nash. Para “Picasso” el
substrato español incluyendo algunos compases del pasodoble que
suena en una corrida de toros creó la atmosfera deseada,
destacándose en particular la trompeta de Marcus Printup.
“Van Gogh” señaló
Nash tuvo una vida compleja, y vendió un solo cuadro por lo que él
narró la vida del pintor en este tema en el que por primera vez
incluyó letra, que él mismo interpretaría, a lo que los espectadores
respondieron con un aplauso. “No se adelanten”, bromeo. Al terminar
la respuesta fue una ovación no sólo por la interpretación vocal del
saxofonista y flautista, sino por la pieza en sí. “Jackson Pollock”
y Matisse” completaron la participación de este grupo, este último
un blues excelente.
El Ramsey Lewis Trió, que en realidad
eran cuatro que incluía a Josué Ramos en el bajo, un chico
puertorriqueño joven y talentoso, quien le había escrito unas frases
en español al director del grupo, un pianista de altura, además de
un tipo muy simpático que hasta leyó: “Sana, sana culito de rana…”
que hizo que aquello se viniera abajo. Los temas del grupo
reflejaron la calidad incuestionable de sus músicos que
interpretaron piezas aboleradas, de extracción latina, un solo de
piano de Lewis donde pudimos disfrutar de una digitalización
extraordinaria, ente todo un “swing” brutal, dándole oportunidad a
sus músicos a brillar en diversos solos. ¡Aplausos!
Cerró la
maravillosa noche de buena música, lluvia, Heinekens y paraguas, una
leyenda –de las que nunca faltan en los festivales- Stanley Clarke
con su banda, quien toca el bajo, acústico y eléctrico, jazz del
bueno que tanto disfrutan los seguidores del Heineken.
Desafortunadamente, el concierto del sábado tuvo que ser cancelado
cuando ya el parque estaba lleno pues el río que corre por detrás
comenzaba a desbordarse. Salimos tristes como niños que le quitan
una paleta después de una primera chupadita. El domingo se dio el
programa anunciado y al cerrar estas líneas me comuniqué con Luis
Álvarez quien me informó el concierto estaba quedando regio para la
gran satisfacción de los “entregaos” al jazz que poblaron el Tito
Puente.
5/junio/2011
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