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Carta abierta de Tony Croatto al pueblo
de Puerto Rico

El cantautor Tony Croatto durante una
bohemia presentada en Caguas por la Fundación Nacional
para la Cultura Popular.
(Foto Yaira Rivera / F.N.C.P.)
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La noticia corrió como pólvora. Y el ánimo
del pueblo se colmó con aires de preocupación. Tony
Croatto, el cantautor que en 1968 llegó a Puerto Rico junto
a su hermana Nelly, y que con el paso del tiempo adoptó a
Borinquen bautizándola como “La Tierra Luz”,
se encuentra hospitalizado en estado de cuidado. Ante ello, las
especulaciones no se hicieron esperar. Hasta que el propio Tony,
conciente de la inquietud de amigos y admiradores, decidió
escribir la carta abierta que a continuación reproducimos
íntegramente.
A mi amado pueblo puertorriqueño:
Un abrazo. Se que han escuchado rumores sobre mi estado de salud
y deseo hablarles claro respecto a lo que está ocurriendo.
Habíamos quedado en ofrecerles un poco más de información
sobre este proceso cuando tuviéramos elementos nuevos, que
son nuevos para mí también, y ha llegado el momento.
Nunca sospeché tener que compartir un momento como éste.
Si mi memoria no me falla es la primera vez que tengo que dar algún
tipo de información sobre mi salud y quiero hacerlo de la
manera más clara posible. Deseo ponerme en el lugar de ustedes,
y hacerlo como yo quisiera que lo hiciera un amigo que fuera a comunicarme
algo como lo que les voy a comunicar.
He estado recluido en este hospital con el propósito de
hacerme unos análisis que revelaran la causa de una aflicción
que vengo sintiendo desde hace varios meses. Los resultados de esos
análisis me fueron informados por tres jóvenes profesionales
de la salud, tres jovencitos que tienen una gran responsabilidad
dentro de esta institución. Ellos me leyeron y me informaron
los resultados de unos análisis que se me realizaron en los
pulmones y en la cabeza. Primero me preguntaron si yo había
fumado mucho y les contesté que sí, que durante mi
vida he fumado una barbaridad; que había empezado muy joven
y que hace diez años dejé de hacerlo. Entonces procedieron
a explicarme que en los resultados de los pulmones claramente se
observa lo que ellos llaman lesiones. Estas lesiones, por sus características,
indican malignidad. Luego me hablaron sobre el examen que me hicieron
en la cabeza, donde también aparecen lesiones que aparentan
ser una consecuencia de las lesiones en los pulmones, es decir,
lo que se conoce como metástasis.
Llegados a este punto quiero compartir abiertamente con todos mis
amigos, con mi pueblo, con todos ustedes, lo que hasta ahora se
me ha confirmado. Tengo cáncer en los pulmones y se ha extendido
al cerebro.
Les confieso que es la primera vez en mi vida que escucho algo así
respecto a mi salud. Cuando me dieron la noticia, a pesar de todo,
me sentí bastante tranquilo. Sin embargo, inmediatamente
ví la profundidad del asunto.
Tengo 65 años y eso me pone en una perspectiva más
seria, más reflexiva. En términos generales me siento
feliz de cómo he vivido, aunque siempre hay cosas que me
hubiera gustado mejorar. En mi caso, puedo decir abiertamente que
lo que todavía quisiera mejorar es mi carácter, no
ser tan fácil a la ira o tan fácil al juicio a los
demás. Esas son las dos cosas que todavía le pido
a Dios que me ayude a superar.

Los hijos de Tony, Hermes y Alejandro,
junto a Lillian (al centro) durante la conferencia de prensa
en la que se leyó la carta abierta de Tony Croatto al
pueblo puertorriqueño.
(Foto Félix Ayala)
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El camino familiar ha sido largo. Tengo tres matrimonios, pero
con la ayuda de los seres humanos que tengo al lado en este momento
he podido estabilizar bastante mi carácter y mi familia.
En este momento no veo a Raquel Montero como alguien ajeno a mi
familia, sino por el contrario, siento que es la madre de dos amados
hijos Mara y Alejandro. Con Glorivee sucede lo mismo. A pesar de
todas las grandes dificultades que tuvimos, ella es parte de la
familia y madre de mi amado hijo Muty. De Lillian... no tengo ni
palabras para expresar lo que siento por ella . Lillian ha sido
el regalo más grande de mi Dios para mí. Vamos para
el octavo año juntos y con ella he aprendido cuán
determinante e importante puede ser UN ser humano en nuestras vidas.
Ella me ha unido a sus hijos Natalie y Jan y a todas las personas
que componen nuestra familia. Me ha hecho ver la importancia de
la familia extendida. Micci y yo tenemos un pacto de amor precioso
donde no hay ningún tipo de ataduras fuera de un amor que
nos da la certeza de que, si queremos, nos podremos reencontrar.
Voy a querer saber cada día más sobre esta aflicción
que me aqueja, pero también, salvo que algo muy muy grande
cambie, estoy conforme con mi vida y pido a Dios fortaleza para
recibir y llevar adelante lo que Él me da. Esa misma fortaleza
les pido en la oración que ustedes tan generosamente están
haciendo por mí. Si Él en su plan divino, tiene algo
especial para mí lo acepto agradecido, contento. Pero si
su intención es llevarme poco a poco y hacerme desaparecer
en sus brazos, lo acepto con profunda alegría desde ya.
Sin embargo, no quiero que piensen que esto quiere decir que me
doy por vencido. Es que en este momento quiero preguntarme: ¿qué
deseo realmente? ¿Cómo quiero luchar? Especular con
el cáncer es bien fácil. Por eso yo, sin pensarlo
mucho, aplaudo todas las opciones que existan, pero muchas son ideas
que no me atraen. No deseo hacer nada peligroso. De todo lo que
se me ha propuesto hasta ahora, lo que mas afín es conmigo
es la opción de combatir la enfermedad a través de
nutrición y terapias naturales de salud. Es bajo el único
término que yo acepto con alegría combatir la enfermedad.
Si de alguna manera, Papa Dios pone otras alternativas en mi camino,
yo me voy a dar cuenta y voy a responder a lo que Él me pida.
Por lo pronto, lo que deseo hacer es aprender, estudiar sobre esta
aflicción y entonces finalmente, tomar una decisión
al respecto. Esa es mi voluntad.
En estos momentos son muchos los pensamientos y reflexiones que
me ocupan. Pienso en cuántas veces la Virgencita, en su sabiduría
de Madre, me hizo repetir: “Ruega por nosotros ahora y en
la hora de nuestra muerte...” Puso palabras en mi boca que
eran para ella, con efectos para mí.
Pienso en las veces que he dicho: “Gloria a Dios en el cielo
y en la tierra paz a los hombres de buena voluntad.” Y entiendo
que de eso es de lo que verdaderamente se trata. Que lo único
que aportamos nosotros es buena voluntad, es el amor. No hay otra
cosa. El deseo de amar, el deseo de ser buenos. Como nos enseñó
el Maestro Jesús. Yo amo a Jesús, de verdad lo amo,
lo amo, lo amo. Pero que Él me libre de usar su Santo Nombre
en vano. Cuántas veces he dicho “Si Dios Quiere”.
Cuantas veces lo he nombrado vanamente. En este momento, pido que
sea Él quien me enseñe el camino a seguir.
Tengo a toda mi familia conmigo acompañándome en
este proceso. Este mensaje lo estoy compartiendo a través
de mi hermanita, Josy. O sea, no hay nada de lo que esté
sucediendo, que esté fuera de mi alegría. Estoy tranquilo,
estoy feliz.
Creo que ya lo dije todo, pero si hubiese algo más, en una
próxima ocasión voy a comunicarme con ustedes. Los
abrazo fuertemente. Les doy mi bendición y les pido la suya.
Amén.
Tony Croatto
16 de marzo de 2005
17/mar/05
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