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   Untitled 1 San Juan, Puerto Rico

El legado de Chago Alvarado al mundo



Además de haber cimentado un sólido prestigio en el continente como creador de bellísimas melodías románticas, en su faceta de cantante Chago Alvarado logró el reconocimiento de los estudiosos del pentagrama popular, quienes lo clasificarom entre los mejores especialistas latinoamericanos en la segunda voz. Se hizo internacionalmente famoso integrando el fenomenal Trío San Juan, que completó primero con Johnny Albino (primera voz y guitarrista) y Félix «Ola» Martínez (primera guitarra y tercera voz) durante el período 1949-1957 y, posteriormente, bajo su liderato, con otras primeras voces. A su ingenio se acredita el grueso del repertorio representativo de esta formación. Entre ese valioso legado sobresale el bolero "Siete notas de amor", que data de 1956, grabado por él y es considerado una joya del pentagrama popular puertorriqueño. Apareció éste por primera vez en el álbum "Mar y cielo" (Verne, VLP-108). Y, al año siguiente, 1957 – se cumple ahora medio siglo –, cuando Albino fue reclutado por el Trío los Panchos, esta formación realizó la versión que daría la vuelta al mundo.

Lorenzo Santiago Alvarado Santos era el nombre completo de este gran artista, nacido en la Calle Las Casas, de Ponce, el 26 de octubre de 1920. Era hijo del no menos insigne músico Julio Alvarado Tricoche (1886-1970) y Georgina Santos. Tuvo seis hermanos. Inició sus estudios musicales a la edad de nueve años bajo la tutela paterna. Se aficionó principalmente al canto y, recién entrado en la adolescencia, hizo sus primeras presentaciones ante el público formando dueto con su progenitora. En 1939 participó en el programa "Tribuna del arte", que Rafael Quiñones Vidal había instituido en la emisora capitalina WNEL. Allí ganó el Primer Premio y fue contratado por don Rafael para integrar el conjunto acompañante de los concursantes, lo que significó el comienzo de su trayectoria profesional. Permaneció en el referido colectivo hasta 1941 cuando, formando parte del trío de Daniel González – al que se había incorporado hacía algún tiempo –, viajó a Nueva York para cumplir un contrato en el Chico’s Club, uno de los cabarets más concurridos por los hispanos y situado en el sector de Greenwich Village.

En la Gran Urbe, Chago coincidió con su compueblano, el trompetista Celso Vega. Éste le pidió que se uniera a su Quinteto, a la sazón uno de los más activos en la plaza neoyorquina y atracción fija de la programación en español de "La Voz de las Américas", surgida de la asociación de las cadenas norteamericanas CBS y NBC. Consciente de las ventajas que, para su carrera, significaba trabajar con este destacado grupo, aceptó el ofrecimiento. Permaneció en sus filas hasta 1944 cuando se unió al Sexteto Flores, orientado por el gran compositor Pedro Flores. Con esta agrupación intervino en las grabaciones de buen número de obras de don Pedro, entre ellas "La casita", "Sin reserva" e "Historia de siempre". También participó en la gira internacional realizada en 1946, la cual comenzó con una temporada en la RHC Cadena Azul de La Habana y abarcó Santo Domingo, Panamá y Venezuela. Al regresar a Nueva York, el Sexteto se desintegró. Entonces formó su propio conjunto. Frente a esta nueva formación retornó a su patria contratado para agotar una temporada en la WEMB / Radio El Mundo, en 1947. Aquel compromiso se extendió por casi un año. Durante ese período también actuó en centros nocturnos y en espectáculos de fiestas patronales en muchos municipios.

De vuelta a Nueva York, se integró al Cuarteto Yalí, de Félix Rodríguez «Corozo», prodigiosa primera voz con quien nuestro biografiado formó un dueto sensacional, el cual – por fortuna – quedó perpetuado en varias grabaciones realizadas en 1949. Poco después, Johnny Albino le extendió una oferta para reemplazar a José Ramón Ortiz en su Trío San Juan, que apenas llevaba un año de organizado. Chago Alvarado no lo pensó mucho para aceptar… marcando así el principio de su etapa consagratoria.

Junto a Albino y Félix «Ola» Martínez completó el trío de voces y guitarras que, a juicio de muchos musicólogos, ha sido el más exitoso que ha existido entre los integrados por boricuas. En Sudamérica su fama tan sólo podría compararse con la de Fernandito Álvarez y su Trío Vegabajeño. Pero, en realidad, esta formación siempre fue un cuarteto y desarrrolló su actividad artística, básicamente, en Puerto Rico y plazas hispanas del este norteamericano, como fue el caso del Trío Los Condes. En cambio, el Trío Sn Juan sería aplaudido por los públicos de México, Colombia – donde se cotizaba mejor que el archifamoso Trío Los Panchos –, Argentina, Brasil, Perú y Venezuela, además de sus plazas tradicionales en Estados Unidos.

Es indiscutible que el impacto fenomenal que esta trilogía se granjeó a lo largo y ancho de Latinoamérica respondió a una fórmula infalible: el acoplamiento extraordinario desarrollado entre sus integrantes, el esmero con que la disquera Verne impulsaba sus grabaciones – resumida en una docena de álbumes – y, naturalmente, los bellísimos boleros que a su repertorio aportó Chago a partir del titulado ¡Qué malo es vivir así!



De ahí en adelante, la lista de éxitos sería bastante larga: "Amarte para siempre", "Ambición", "Aquí en mi regazo", "Así te olvidé", "Basta", "Cada día te quiero más", "Contagio", "Cosas como tú" – cuya letra aportó el locutor colombiano Ernesto Hoffman –, "Desandando", "Dime", "Vida", "Dulce inspiración", "En el cielo y más allá", "En nombre de Dios", "Este amor mío", "Gracias a ti, mi amor"; "Lo ves"; "Mala entraña"; "Mi tesoro"; "Muero feliz"; "Niégalo", "No eres feliz"; "No puedo olvidarte", "No te has dado cuenta"; "Pasión de amor", "Pecado de los dos", "¿Por qué mientes?"; "Prepárate corazón"; "Pretensiones"; "Pucha"; "Punto final"; "¡Qué nos importa!"; "Serenata de ayer"; "Sin ninguna queja"; "Súplica"; "Todo acabó", "Tres amores"; "Tú me hiciste quererte"; "Un regalo", "Vida mía"; "Volverás a mí" y otras.

Pero, a pesar de que todas estas piezas han sido llevadas al disco por otros intérpretes, ninguna ha recibido tanta difusión a nivel mundial como "Siete notas de amor", incluida en las bandas sonoras de las películas mexicanas "El amor que yo te di" y "La cigüeña dijo sí" (1958) y "¡Viva Jalisco, que es mi tierra!" (1959), amén de contar con versiones discográficas en francés, japonés, italiano e inglés.

A partir de 1957, cuando Johnny Albino fue contratado para sustituir a Hernando Avilés en el Trío Los Panchos, el grupo continuó activo con Paquitín Soto en la primera voz (1959-1961). Luego de las pasantías de Freddy Vallellanes (1961); Carlitos Vélez (1961-1962) y Luis Ángel «Rubí» Arroyo (1962-1964), se reintegró Paquitín. Fue con éste que se grabaron sus últimos cinco álbumes, que fueron editados por West Side Records.

Chago Alvarado vivió sus últimos años en la ciudad de Humacao, donde era propietario del restaurante y centro nocturno La Brasa Steak House. Allí cantaba los fines de semana. En 1980, el sello Artomax Records editó el álbum Roberto Yanés interpreta a Chago Alvarado (TFS-726), en el que este aclamado cantante argentino vocaliza doce de sus boleros consagratorios. La producción musical fue compartida por Mandy Vizoso y Horacio Blanc.

Víctima de un padecimiento renal, este ilustre músico falleció en el Hospital Regional de Caguas, el 23 de julio de 1982.

23/mar/07

 

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