| Georgina Borri y el compromiso serio
de sus "Canciones para jugar"
Por Javier Santiago
Fundación Nacional para la Cultura Popular

La actriz Georgina Borri fue distinguida durante la celebración de la VIII Feria del Libro Infantil, Juvenil y Escolar de Puerto Rico que se celebró en el Parque Luis Muñoz Rivera de San Juan.
(Foto Efraín Rivera / Filije ) |
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Actriz. Poductora. Cantante. Ser humano. El paso de Georgina Borri por el mundo del espectáculo no puede describirse como algo ligero o pasajero. Mucho menos podría tildarse de casual o de poco peso. Tras varias décadas de labor en el ambiente artístico nacional, su quehacer en el arte siempre ha estado enmarcado dentro de los más estrictos cánones de la conciencia. Y no importa si el rol en agenda es para una obra teatral, o para un espacio televisivo o para presentar su disco "Canciones para jugar" a la niñez, la actriz a quien se le acaba de dedicar la VIII Feria Del Libro Infantil, Juvenil y Escolar es ejemplo fehaciente de aquel que siempre ha mantenido un compromiso serio con el arte.
¿Qué te llevó a incursionar en la grabación de el disco para niños “Canciones para jugar”?
Yo llevaba 10 años trabajando en el proyecto “Nardos y azucenas” que lo presentábamos en las escuelas con música en vivo. En ese proceso fuimos descubriendo unos datos muy importantes. Primero: los arreglos musicales tradicionales que una época conocimos invitaban a los niños a escuchar, pero no los invitaban a jugar. Ciertamente escuchar música es muy importante, pero nosotros lo que queríamos es que ellos se levantaran a jugar. Ahí tuvimos que empezar a tantear diferentes ritmos y trata de eliminar automáticamente el rap y el reggaetón (porque estos estaban de gratis en la radio y en la televisión). Quisimos entonces darle a los niños otros ritmos para que descubrieran otras alternativas. En ese proceso tardamos un tiempo y descubrimos que el varón no se integraba al juego musical. Participaba sí de los juegos de yoyo, el trompo, bolita y hoyo, pero no del juego musical en sí. Así que revisamos las letras de las canciones y encontramos que todas eran para niñas y que pocas mencionaban al varón. Por lo tanto adaptamos las letras de las canciones para que el varón fuera incluido. De hecho, fuimos más allá, y ya que todas mis asistentes en “Nardos y azucenas” eran fémenas, nosotros decidimos entonces integrar varones al grupo. Y eso fue sumamente efectivo en lo que anhelábamos que era buscar la integración total de los niños al juego.
En la producción discográfica unes tu voz a la de Carmen Noemí Marrero para interpretar clásicos infantiles como “La pájara pinta”, “Las caraqueñas”, “Las cortinas de mi alcoba”, “Señorita Elena (o Jovencito Esteban)”, “A la limón”, “Tu má (tu máquina de coser)”, “Chequi morena”, “Naranja dulce” y “El patio de mi casa”. ¿Cuán efectivos son los juegos y canciones para propiciar el sano crecimiento de la niñez?
La selección que incluimos en “Canciones para jugar” están más que comprobada por nosotros en diversas actividades. Estas canciones ayudan a la niñez a ampliar vocabulario, les ayuda en el desarrollo y coordinación de destrezas. En el aspecto social les enseñan a aprender a trabajar en grupo, y también aprenden a esperar su turno... Todas esas cosas las van asimilando mientras están jugando. Y de esta manera los niños disfrutan mucho la experiencia. Por eso insisto en que este es un disco para jugar, no para ser escuchado. Incluye las letras de las canciones y una breve explicación de cómo se lleva a cabo cada juego de la manera más sencilla posible.

Carátula de la nueva producción musical "Canciones para jugar" que Georgina Borri acaba de lanzar al mercado discográfico. |
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¿Cómo catalogas la experiencia de haber realizado tu primer disco infantil?
Pues al principio me sentí bien nerviosa porque el ambiente del disco no es mi mundo. No fue fácil tratar de dejar a un lado el rap y el reggaetón para buscar un género alterno que fuera aceptable para ellos. De esta forma esta grabación ha sido un reto. Y es que mi mundo es el del hablar y el del movimiento. Y éste es todo nuevo para mí. Así que en el proceso estoy aprendiendo mucho y todavía tengo más que aprender.
De los discos que tú conociste en tu etapa infantil, ¿cuál fue la grabación que capturó toda tu atención?
“Canciones infantiles”... el de la carátula roja con las muñequitas de papel cortado... Ese fue el disco que más me marcó y que todavía me sigue marcando. “Canciones infantiles” (con Las Princesitas) es base importante en toda colección. Ese me lo compró mi mamá. Todavía recuerdo la primera vez que lo ví y la primera vez que lo escuché. Yo tenía un tocadiscos que era como una maletita y ahí lo escuchaba vez tras vez.
¿Cómo era Georgina Borri en esos años de infancia?
Yo tenía un rincón especial que era mi cuarto y en él tenía mi mundo imaginario. Como yo lo único que tenía eran hermanos que eran mayores que yo, mi infancia se desarrolló como si fuera hija única en la casa. Así que andaba en mi mundo mágico donde tenía mis amigas imaginarias. Ese fue mi primer teatro...
“Canciones infantiles” es una grabación que en voces de las hermanas Cabezudo se considera clásico de la discografía nacional. ¿Alguna vez intentaste integrarlo a tus actuaciones para niños?
Esa grabación yo empecé a usarla en actividades como cumpleaños y fiestas infantiles. Ahí fue que descubrí que esos ritmos no invitaban a los niños a jugar, sino que solo se ponían a cantar. De ahí pasé entonces a Los Dulces Payasos que tenían discos muy buenos y a grabaciones de Remí (como el de “Clásicos para los niños”). La situación que tuve con este último es que las canciones clásicas se incluyen como ensalada (“medleys”). Y al no tener los canciones en su totalidad no podía desarrollar los juegos completos. Por eso fue que decidí hacer el disco para cumplir con lo que yo necesitaba en mi propuesta: la canción interpretada en su totalidad para poder jugar.
"Canciones para jugar" es una producción que habla también de juegos del ayer. ¿Cuán importante es revisar aspectos del pasado para la niñez boricua del siglo XXI?
Yo creo que el progreso es bueno. Pero nos toca a los padres enseñarle a nuestros hijos que el mundo no nació con esta tecnología que conocen ellos ahora. El mundo en el que vivimos se fue construyendo paso a paso. Y eso es bien importante entenderlo. Nuestros hijos han conocido el ir a Ponce por la autopista, siguiendo una ruta recta. Cuando en el camino se encuentra un peaje que no te deja seguir, tú le depositas el dinero y sigues sin mayores problemas tu ruta. Pero es importante enseñarle a los niños que también existe la carretera número uno. Que ésa era la ruta que tomaban nuestros padres y abuelos ayer para poder llegar al sur. Ese era el eterno viaje que entonces tenían que tomar con sus curvas y la temida “Piquiña”. Y en ese viajar tenían que tantear si le iban a pasar al carro del frente, porque si lo hacían equivocadamente podían encontrarse con un camión provocando un serio accidente... Yo creo que es importante llevar a nuestros muchachos por curvas y caminos montaña adentro... Que aprendan lo que es una lechonera, que experimenten el bajar el cristal para escuchar el sonido de la naturaleza y el viento tocándoles su rostro... Que conozcan lo que es la primera carretera que nos llevaba a Ponce, que cuando allí llegábamos mareados y estabas ya casi repuesto, ahí papá nos decían: “ahora vamos a regresar”... Así pueden aprender que no todo en la vida es un camino recto. Porque la vida también es bordear montañas y pasar trabajo.

Junto a los directivos de la Feria Internacional del Libro, José Carvajal (derecha) y la poeta Dalia Nieves Albert (centro), la actriz Georgina Borri recorrió las calles del sector Puerta de Tierra previo a la apertura de la VIII Feria del Libro Infantil, Juvenil y Escolar de Puerto Rico.
(Foto Efraín Rivera / Filije) |
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Según tu apreciación, ¿cuán importantes es la enseñanza de las canciones infantiles para cultivar la sensibilidad en los niños?
Mucho... Muchísimo...Tomo por ejemplo, “Las cortinas de mi alcoba”, una canción que prácticamente había quedado en el olvido. De hecho éste es uno de los juegos que tengo que enseñar de raíz porque es para todos desconocido. Y sin embargo, luego de encontrame con ella, una de las primeras cosas que noté es que tiene una letra muy elaborada; que tiene una historia hermosa de este andaluz que va pasando por las cortinas recogiendo invitaciones. Es además una canción amplia en vocabulario; habla de los moros, la cinta blanca para la infancia... Y es que sin querer generalizar demasiado, la canción infantil que se cultiva hoy día es muy bonita pero muy simple. Entonces la canción de antes les ayuda a desarrollar más la memoria.
¿Realmente es tan trascendental desarrollar la memoria en el niño de hoy?
Yo no se cómo explicarlo, pero reconozco que somos un pueblo sin memoria. Y en la década de 1970 hubo un auge de la sicología que decía que lo que no te gustara debías olvidarlo. ¡Pero no! No puedes olvidar lo que no te gusta porque lo vas a volver a pasar. Porque para mí la vida no es ausencia de problemas. Por eso entiendo que desarrollar la memoria es sumamente importante. Aquellos poemas que nos hacían aprender de niños van más allá que meramente frases memorizadas. Se trata de ampliar la capacidad que tenemos porque el ser humano no nace con memoria. En todo caso ésta se desarrolla con el paso del tiempo. Entonces, ¡qué mejor ejercicio que un poema o una canción infantil para ir desarrollando la memoria! Y con ese desarrollo va a la par el don de razonar. Porque para memorizar tú tienes que ir razonando la oración y la palabra.
¿Cómo puede la poesía o una canción ser sentida y razonada?
Ahí es donde radica la diferencia entre memorizar y embotellar. Cuando he trabajado en escuelas intermedias y superiores, eso es algo que yo he encontrado que le sucede a los alumnos. Ellos se me embotellan un libreto de hoy para mañana. Y yo les digo: “Muy bien, te lo embotellaste y pasaste la prueba de un día para otro. Pero pasarán los años y tú no te acordarás que hiciste este trabajo”. Una vez una niña me dijo: “Mi abuela se sabe todos esos poemas y me los recitó línea por línea y hasta se emocionó”. Y yo le contesté que eso que le pasó a su abuela no le iba a pasar a ella cuando llegara a tener sus propios nietos. Todo porque contrario a su abuela, ella se embotelló las líneas y las soltó en el escenario como si nada. Y es que el que realiza esta práctica, cuando destapa la botella, se queda vacía porque se le sale todo el material. Sin embargo, el memorizar es trasladar todo lo aprendido a tu alma y a tu diario vivir. Y aunque tú te creas que lo olvidaste, de repente llegó alguien hablándote de algo de tu vida, y empiezas a recordar. Yo puedo recordar mi vida cuando oigo a Richie Ray o a la Sonora Ponceña. Cuando los oigo recuerdo gran parte de mi adolescencia y de mis años juveniles. Ellos, sin saberlo, dejaron de ser orquestas maravillosas para integrarse a mi vida aunque no nos conozcamos.
¿Cuáles de los poemas que aprendiste en tu niñez son los que con más cariño recuerdas?
Hay dos que siempre recuerdo: "Margarita" es el primero de ellos. Mi mamá siempre me recitaba ese poema. De hecho, aquí en la Feria hay libros de poesías de Rubén Dario para niños, donde incluyen ese poema. Y una de las muchachcas me pidió que se lo recitara pero le dije que no podía porque me afecta emocionalmente. Yo leo ese poema y automáticamente escucho la voz de mi mamá. Por otro lado también hay una canción infantil que yo creo que es de la República Dominicana. Mi familia estuvo viviendo un tiempo allá porque a mi papá lo trasladaron a Santo Domingo para hacer un trabajo. Y yo la aprendí allá y recuerdo que decía: “Yo tengo un sombrerito / de ji pi japa/ me lo compró mi novio / para que me ponga guapa. / Me lo pongo de este lado / me da calor/ me lo pongo de este otro / y me da el sol. / Mamita fue a La Habana / me trajo un delantal / cada vez que me lo pongo/ me dan ganas de bailar”.
¿Qué ha significado para ti que te dedicaran la VIII Feria del Libro Infantil, Juvenil y Escolar de Puerto Rico?
Ha signifiacado mucho porque conozco mucha gente que ha trabajado fuerte en esto. Y que me seleccionaran a mi fue halagador pero a la misma vez me puso a pensar. Digo, caramba, está Calixta Vélez Adorno, está Nana Hudo, está Paulette Beauchamp... Y de repente me doy cuenta que la lista de los artistas que se dedican a los niños es larga y tendida y no han tenido un reconocimiento como el que he tenido yo. De hecho, hay una cosa que me llamó la atención y fue que la prensa me describiera como educadora. Yo no soy educadora; yo soy actriz. La actuación fue para lo que estudié y me preparé. Que la vida me ha llevado a estos rumbos, es solamente una muestra de cómo el trabajo del teatro puede ampliarse. Porque gracias a esa educación que tengo es que he podido ampliarme a todas esas ramas. Y es que los teatroteros somos personas muy informadas.
27/mar/07
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