| Jazz y folklore al cierre de marzo
Por Miguel López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular
Abra espacio al jazz; permita que la expresión afroboricua tome su lugar. En nuestras reseñas de marzo damos un vistazo a las propuestas musicales que presentan los trompetistas Humberto Ramírez y Orlando Pabellón y el folklorista Francis Carrasquillo Sáez.
Humberto Ramírez
“Humberto Ramírez Presents Smooth Latin Jazz”
(Nilpo 27003)
Género: jazz latino.
Productor y director: Humberto Ramírez
Si por un lado es indiscutible que la máxima representación boricua en el ámbito del jazz a nivel mundial es integrada por los saxofonistas David Sánchez y Miguel Zenón, el trompetista Jerry González, el flautista Dave Valentín y el conguero Giovanni Hidalgo, no menos cierto es que, en lo que respecta a la plaza nacional, Humberto Ramírez es la figura cimera. Durante la última década, solo él ha sido capaz de editar un mínimo de dos producciones por año para mantener latente en el gusto de un público creciente a la llamada “música de los músicos”… o “música clásica de los pobres”, como se le califica en Nueva Orleáns.
“Humberto Ramírez Presents Smooth Latin Jazz” es el título de su nueva propuesta discográfica en la que, como acostumbra, se hace acompañar por una serie de instrumentistas estelares. Sobra decir que colmará las expectativas de sus seguidores. El repertorio incluido comienza con una excelente interpretación del clásico “The Shadow of Your Smile” (de Johnny Mandel) en la que el flautista Dave Valentín es el solista, sin caer en los esperados aspavientos de maestría que caracterizan a la mayoría de los jazzistas. En este aspecto, la segunda pieza, “A Smile From You”, original de Humberto, le vino como anillo al dedo al juvenil ejecutante del saxofón alto Edgar Abraham Marrero, a quien nada le agrada más que alardear de lo mucho que toca. Pero, bueno… indiscutiblemente desde chamaquito ya éste era un musicazo y, tan orgulloso vive de serlo, que al parecer morirá “quemando su fiebre”. Y Humberto le sirvió este tema como en bandeja para que derramara su virtuosismo… y hacerlo feliz. El pianista Ángel David Mattos y el bajista Óskar Cartaya aportan lucidez a la obra con sus magníficos solos.
Una ejecución más sobria, aunque no por ello menos impresionante, es la que realiza el veterano saxofonista tenor dominicano Mario Rivera del ampliamente difundido “Obsesión”, de Pedro Flores. Sin embargo, a pesar de que esta versión no tiene desperdicio, confieso que de repente me asaltó la idea de que el acierto mayor es el hecho de que Humberto se la haya encomendado a este maestro en lugar de a Valentín, quien nos ha zumbado la suya en cuanto evento y programa de televisión se ha presentado. O sea, 988,547,032 veces.
“Trascendental”, la cuarta composición, también salida del ingenio de Humberto, brinda oportunidad de lucimiento al pianista venezolano Edward Simon y, muy especialmente, al bajista John Benítez.
Además del valor artístico que abona su interpretación del estándar “When I Fall In Love”, de Hernan & Young, la presencia en esta producción del sensacional pianista boricua Hilton Ruiz le imparte un significado muy particular, pues se trata de uno de los últimos trabajos que él realizara, asumo que muy poco tiempo antes de su trágica muerte en Nueva Orleáns. Su ejecución es a piano solo, sin el acompañamiento de otros instrumentistas. La siguiente selección, “Después d’esto”, presenta a Humberto frente a los músicos que lo acompañaron en su proyecto Rumbantela, resaltando como solistas el saxofonista tenor Frankie Pérez (autor el referido tema) y el pianista Edsel Gómez. Esta vez, el líder recurre al fliscornio, mientras que Egui Castrillo, en las congas, nos brinda el único solo de percusión de toda la propuesta.
Un detalle muy particular llamó mi atención del séptimo corte, en que la estrella de este disco se luce con su trompeta: “Touch of Feeling”, de la brillante y recién fallecida compositora Puchi Balseiro. Resulta que sus primeras líneas melódicas podrían parecer casi idénticas a las de “Cuando la lluvia cae”, de Myrta Silva. El pianista Edsel Gómez se proyecta magistral, tanto como acompañante como en sus solos.
El cierre, bastante salseadito, se encomendó al prodigioso niño flautista Ricardo Chiesa García, quien ejecuta como todo un veterano “Una mirada”, otra composición de Humberto, cuyas improvisaciones, así como las de pianista Richard Trinidad, he disfrutado muchísimo.
Además de los mencionados, los otros músicos participantes en esta grabación constituyen una espléndida muestra de lo más granado con que podría contar la más poderosa sección rítmica (alternados): Milton Sesentón y Natanael Molina (pianistas); Junior Irizarry, Sammy Morales, Martín Santiago y Ramón Vázquez (bajistas); Horacio “El Negro” Hernández, Pepe Jiménez y Fernan Rivera (bateristas); paoli Mejías y Richie Flores (congueros) y Sammy García y Raúl Rosario (percusión menor).
¿Que si lo recomiendo o no? ¿Qué ustedes creen?
Orlando Pabellón
“Bolerazos 2 / Recordando a Tito”
(OP Music 446)
Dirección musical: Rafael “Bodo” Torres
En vista de que el primer volumen de “Bolerazos”, lanzado en 2005, resultó tan exitoso como su antecessor “Trompeta y cuerdas”, otro talentoso trompetista nuestro, el junqueño Orlando Pabellón no dudó en repetir su fórmula en su nueva propuesta, “Bolerazos 2 / Recordando a Tito”. Haciéndose acompañar por un cuarteto integrado por el director musical, Torres (pianista y tecladista); Iván Maraver (guitarrista); Raymond Ramírez (bajista) y Wilfrido “Munito” Soto (percusionista), esta vez nos ofrece sus versiones instrumentales de doce de las selecciones que más identificaron al inolvidable Tito Rodríguez, alternándose con el fliscornio y la trompeta con sordina.
Contenido: “Ya son las doce” (de Juan Bruno Tarraza); “Palabras de mujer” (de Agustín Lara); “En la oscuridad” (de Rafael Solano) y “En la soledad” (de Puchi balseiro) – entrelazados – y “Si te contara”, atribuido a un tal C. Alba, aunque su autor es el cubano Félix Reina. Con el fliscornio: “Toda una vida” (de Osvaldo Farrés).
Utilizando la sordina: “Ausencia” (de Rafael Hernández); “Tu pañuelo” (de Eduardo Solís); “Alma de mujer” (de Armando Valdespí) y “Llanto de Luna” – entrelazados – e “Inolvidable”, las dos últimas, de Julio Gutiérrez. En el tema “Tres veces te amo”, del dominicano Manuel Troncoso, utiliza la sordina solo en la parte improvisada y en el mismo interviene el saxofonista Reinaldo Castellanos.
Como en sus anteriores producciones concebidas en esta línea, que podríamos identificar como música de cóctel o de sobremesa, no esperen arreglos elaborados, sino interpretaciones sencillas. El obvio propósito es resaltar la belleza de las melodías y el dulce sonido de su trompeta.
Mulato
(Editorial Gaviota / Producciones Mulato 0810)
Género: folklore afroboricua.
Productor y director: Francis Carrasquillo Sáez
Desde hace años hemos visto a Francis Carrasquillo Sáez intentando abrirse camino como exponente y promotor de la cultura musical afroboricua. Lo recordamos cuando hacía sus pinitos integrando el Conjunto Rumba Libre durante los tempranos ‘80. Después, en distintos eventos – como en la Feria del Libro celebrada en el Coliseo Roberto Clemente en 2006 – ofreciendo charlas sobre los orígenes de la bomba y la plena. También en el programa Cultura Viva frente a un grupo que formó en su natal Arroyo.
“Mulato” es el título de esta, su primera producción discográfica – en la parte posterior interior de la carátula anuncia que pronto llegará la titulada “Costa Sonora” – y, al parecer, el nombre del colectivo que lo acompaña, dato que no aparece en los créditos. Aunque identifica a los cuatro vocalistas participantes (además de él, quien también canta) como Mónica Arce, Laudy Ríos, Johannie Lozada y Nicolmarie Rivera, tampoco se especifica cuál de ellos interpreta determinado tema.
Este disco recoge siete selecciones enmarcadas en diversas vertientes de la bomba, a saber: “Tambor”, “Cumba, cumba” – recitado, con fondo de tambores –, “Bumbo y Galo” y “En la punta del pie (sicá, originales de Carrasquillo Sáez); “Moné” (cuembé, original de Danny Rivera) y las tradicionales “Rufina / Mi marido” (cunyá) y “Oye Pabito, oye Arroyo” (cuembé). También, tres plenas: “Filomena Colón” (escrita por Carraquillo Sáez); La guagua e’ los Cora, cuya autoría se acredita a Justo Echevarría, pero no es más que la muy difundida “Qué bonita bandera” con otros versos (de paso, no se identifica al trombonista que ejecuta el solo) y la tradicional “Virgen del Carmen”. Para el cierre se reservó el cha-cha-chá “De coco”, otra composición del líder del grupo. El acompañamiento es, básicamente percusivo, a base de barriles en las bombas y panderos y tumbadoras en las plenas y el bajo eléctrico de Héctor “Negri” Reyes. En la pieza final se recurre a la sección rítmica característica de la salsa.
En términos generales, el disco representa un esfuerzo loable en la gesta de impulsar la exposición de la música afroboricua en su expresión más auténtica, la cual ha sido poco explotada a nivel comercial. Más como simple observación que con ánimo de crítica negativa, considero que la voz de Carrasquillo Sáez se proyecta demasiado blanca – él no es negro ni mulato – en las primeras selecciones “Tambor” y “Cumba, cumba”, que hubieran brillado más con un cantante cuyo metal vocal proyectara más negrura. Lo mismo sucede con la otra voz masculina (¿será Laudy Ríos?) en “Aé, minguito” (bomba seis corrido); “En la punta del pie” y A la guagua e’ los Cora”.
En el tercer tema, “Rufina / Mi marido”, en ritmo de bomba cunyá, en que sobresalen las voces femeninas, la blancura no se hace tan evidente. Virgen del Carmen es una de las selecciones mejor logradas. El acompañamiento es, básicamente percusivo, a base de barriles en las bombas y panderos y tumbadoras en las plenas y el bajo eléctrico de Héctor “Negri” Reyes. En la pieza final se recurre a la sección rítmica característica de la salsa.
28/mar/08
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