| Miguel Diffoot no cambia la escena teatral
por la pantalla televisiva
Por Miguel López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular

Miguel Diffoot y Julio Ramos protagonizan la pieza “Máscaras afuera” que sube a escena el 27 de marzo en el Centro de Bellas Artes de Santurce.
(Foto suministrada) |
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A pesar de que sus apariciones en la televisión han sido esporádicas, Miguel Diffoot ha logrado desarrollar una trayectoria artística incesante y fructífera. Y que conste: en nuestro País la pequeña pantalla suele determinar la vigencia de los actores en el favor popular. Desde niño, su pasión ha sido el teatro y este ha sido su mundo desde entonces, habiendo descollado no sólo como actor, sino también como director, dramaturgo e, incluso, como cantante.
“Casi no he hecho televisión, en cierta medida porque hoy es muy escaso el taller para proyectos dramáticos. Los actores de generaciones anteriores tuvieron esa ventaja sobre los de ahora. Pero, a pesar de la crisis económica que sufre la mayoría de los puertorriqueños y de los problemas que nuestra clase ha tenido que afrontar durante años, el público está apoyando las producciones teatrales. Gracias a Dios, yo he podido mantenerme trabajando”, expresa Miguel, quien viera la primera luz en el barrio La Cantera, de Ponce, el 4 de enero de 1966, y cuyo nombre verdadero es Miguel Ángel Morales Diffoot.
─ ¿Has tenido que hacer ajustes en tu carrera para afrontar la crisis?, preguntamos.
“Bueno… la mayoría de los actores puertorriqueños siempre hemos vivido en crisis. Ahora, cuando la cosa se ha agudizado, pues he tenido que diversificarme escribiendo, dirigiendo y produciendo. Pero, para eso me preparé hace tiempo. Era consciente de lo que me esperaba si incursionaba en este mundo. Pero, por encima de todas las adversidades, lo disfruto y me ha dejado grandes satisfacciones”.
“Me interesa más escribir para ese medio que pararme ante sus cámaras”, asevera –
─ ¿Alguna vez experimentaste una época de bonanza en tu carrera, cuando la situación de los actores era mejor?
“La viví, más bien, como espectador. Fue durante el apogeo de las telenovelas durante la década de 1980. Pero, en este medio he trabajado poco y cuando ya la situación comenzaba a ponerse dura. Lo primero que hice fue la miniserie ‘Clase del ‘90’, que tuvo dos partes, en el Canal 11, entre 1991 y 1992. Después participé en otras en WIPR TV / Canal 6, como ‘Caras de mujer’ y ‘La boda de un ángel’. La única novela en que trabajé fue también ahí: ‘Cuando despierta el amor’, que Sully Díaz, Alba Nydia Díaz y Braulio Castillo, hijo, protagonizaron en 1999. Mi experiencia televisiva concluye con ‘Las dos caras de Jano’, que se hizo el año pasado. Pero, sinceramente, la televisión no me apasiona ni me hace sentir cómodo. Me interesa más escribir para ese medio que pararme ante sus cámaras”.
─ ¿Has soñado con descollar en el cine? ¿Te atrae más la pantalla gigante que la chica?

Miguel Diffoot, aquí junto a Julio Ramos, labora como actor, director y escritor en el campo teatral.
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“Del cine podría decirte más o menos lo mismo que lo que te acabo de decir de la televisión. Me interesa más escribir para este medio que pararme ante sus cámaras. Es demasiado técnico. Es más lo que los actores esperan por hacer que lo que hacen. Los verdaderos creadores son los directores. Te repito: yo soy un hombre de teatro y no cambio un escenario teatral por uno de televisión o foro de cine”.
Miguel Diffoot hizo sus pinitos artísticos bajo la tutela del recordado dramaturgo y director Luis Torres Nadal, compueblano suyo, trágicamente fallecido. Montajes como los de “Historia de una escalera” (de Antonio Buero Vallejo); “La casa de Bernarda Alba” (de Federico García Lorca); “No hay burlas con el amor” (de Calderón de la Barca); “La posadera” (de Carlo Goldoni); “Las escobas están inquietas” (de Rodolfo Santana) y la opereta “La viuda alegre” (de Franz Lehar) le significaron sus primeras experiencias en las tablas.
Ya en el umbral de la década de 1990 ingresó a la Universidad Interamericana, recinto de San Germán, para cursar estudios de Literatura. De paso, en el prestigioso Departamento de Música de esta institución, cursó estudios de Canto con el profesor Clark Mallory. Sin embargo, completaría su adiestramiento artístico en la Universidad de Puerto Rico, donde se graduó especializándose en Teatro, en 1995.
La crítica especializada le reconoce su capacidad para transformarse sin que sus personificaciones caigan
en lo clichoso o caricaturesco –
“Para entonces y, desde 1994, ya trabajaba a nivel profesional en el Taller Dramático de la radioemisora WIPR 940 AM. Mientras tanto, me fui puliendo como escritor teniendo como mentores a José Luis Ramos Escobar y Roberto Ramos- Perea, dos de los dramaturgos más talentosos que ha tenido Puerto Rico”, relata nuestro entrevistado, quien evidenció su calibre en esta faceta con textos tan halagados como “Área de fumar”, “A sangre fría” y “La última cena”.
Como actor, la crítica especializada le ha reconocido su extraordinaria capacidad para transformarse sin que sus personificaciones caigan en lo caricaturesco. Una de sus trabajos más importantes dentro de este renglón fue el de “Mary Sunshine”, en la obra musical “Chicago”, presentada en el Teatro Tapia hace cinco años. Su faceta de cantante, la reserva, principalmente, para trabajos en este tipo de producciones, aunque también es miembro de la Escolanía Coral que dirige la doctora Carmen Acevedo.

Julio Ramos y Miguel Diffoot en una escena de la pieza teatral “Máscaras afuera”.
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Entre sus proyectos artísticos más recientes resaltan la pieza “Un número”, de Caryl Churchill, que dirigió en el Teatro Victoria Espinosa como parte del Festival de Teatro Internacional (2007) y, durante el pasado 2008, la titulada “Al final de la calle”, de Gerald Paul Marín, presentada en el Teatro Arriví dentro del programa del tradicional Festival de Teatro Puertorriqueño; la zarzuela “Alma llanera”, del venezolano Pedro Elías Gutiérrez, montada primero en el Centro de Bellas Artes de Santurce y, luego, llevada al Teatro La Perla, en Ponce, y la obra musical “Hairspray” – en la que dio vida a varios personajes –, de Witttman & Shaiman, también presentada en el Centro de Bellas Artes de Santurce, con Junior Álvarez y Yahaira Rosado en los papeles protagónicos.
Ahora, Miguel Diffoot se prepara para la reposición de la obra “Máscaras afuera”, de Joselo Arroyo, en la que comparte escenario con Julio Ramos, bajo la dirección de Adriana Pantoja. Este montaje permanecerá en la cartelera del Centro de Bellas Artes de Santurce las noches del 27, 28 y 29 de marzo y 3, 4 y 5 de de abril. En 2007, esta pieza, de sólo dos personajes, fue llevada a La Habana, Cuba, recibiendo la aclamación de los críticos y del público.
“Máscaras afuera” presenta en su trama el reencuentro de dos amigos de la infancia que en la madurez de sus vidas descubren sus respectivos mundos secretos. Y estas intimidades quedan al descubierto desde la cabina de una estación radial cuyo micrófono, por error, está abierto al público.
“Lo próximo que tengo en agenda es la producción de ‘Barra de mala muerte’, que dirigiré en el Teatro Coribantes, entre el 30 de abril y el 3 de mayo. Se trata de tres historias: ‘La noche es corta’ (de Omar Torres Molina); ‘Luis y Miguel’ (de Carlos Vega) y ‘El olor a pacholí’, que es mía. Considero que esta propuesta es muy interesante y que un gran sector del público se identificará con los personajes. Hasta el título es muy sugestivo”, nos adelanta confiado en el éxito de este trabajo.
19/mar/09
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