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Charlie Robles, primer ídolo nacional del rock

Por Javier Santiago
Fundación Nacional para la Cultura Popular


Charlie Robles, señala su foto en la galería de ídolos de la Nueva Ola, en una visita que girara a la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular el pasado año. (Foto Javier Santiago / FNCP)
La edición del programa radial, “De domingo a domingo”, que Salvador Rosa hijo transmitiera el pasado 27 de febrero marcó el preámbulo a una emotiva despedida. Esa tarde, las nuevas que llegaban sobre la salud del cantante Charlie Robles eran palpablemente desalentadoras, dejando colgada de un hilo toda la esperanza colectiva. Entre llamadas del público y mensajes de compañeros artistas, la música rememoraba momentos de la carrera de quien fuera nuestro primer ídolo nacional del rock. Y allí entre anécdotas y recuerdos, quedó la petición de que la Mano Divina llegara hasta la sala de intensivo donde Charlie se aferraba a la vida. Pero tras dos semanas de intenso batallar contra numerables complicaciones de salud, el cantante Charlie Robles falleció sin poder completar uno de sus grandes proyectos musicales .

Antecedentes de uno de los pioneros de la Nueva Ola boricua -

Natural del pueblo de Jayuya, Carlos Luis Robles González, conocido en el ambiente artístico como Charlie Robles, dejó el campo con su familia para trasladarse en sus años de infancia al condado del Bronx, en Nueva York. En los años en que la fiebre rockanrolera hacía estragos en el Norte, el niño boricua de abundante cabellera tuvo su primer contacto con el mundo del rock en la década de 1950.

Charlie contaba con 14 años cuando su familia decidió regresar al suelo patrio estableciéndose en el pueblo de Bayamón. En dicho municipio comenzó a tomar clases de violín con el profesor Pepito Figueroa Sanabria, quien lo guió durante tres años en su breve asomo por la música clásica.

Al completar sus estudios de violín el joven dio un giro hacia la música popular formando parte del trío Los Románticos, junto a Papo Román y Pepito Maldonado. Meses más tarde, su conocimiento del rock y su dominio del idioma inglés le ganaron acceso al grupo Leroy Sentiff & the Kandy Men. Con la agrupación se presentó en el Kandy Klub - primer espacio dedicado al género del rock - localizado en la calle Fortaleza número 107 del Viejo San Juan.

El Kandy Klub fue entonces el taller donde el cantante se fue moldeando en su quehacer como intérprete rockanrolero. Y también fue el lugar donde en 1962 el productor Alfred D. Herger se convenció de su potencial como futuro ídolo juvenil.

Charlie, que ya había cantado rock con diversos grupos como el de Leroy Sentiff, Paul Kohen & The Society Twisters y Louis Córdova y sus Kandy Men, recibió una propuesta de Herger para grabarle varios temas del género en español. Y aunque inicialmente respondió en la negativa, el poder de persuasión del productor logró imporse al final. Así tomó tan solo unos días grabarle los temas “Pequeña Dianne” y “Pequeño Diablo”, sellando así su pasaporte al título de primer ídolo del rock de la naciente Nueva Ola puertorriqueña.

Charlie Robles fue entonces contratado por el sello discográfico de la familia Herger, Rico -Vox, e ingresó rápidamente al elenco de figuras del programa “Teenager’s Matinee”. A través de este espacio televisivo del Canal 11, el cantante continuó afianzando su popularidad con temas “Amor universal”, “Ruby Baby” y “El turista” . Pero fue su pegajoso “Anoche no dormí”, el que lo catapultó a primeros planos de la popularidad.

La canción, versión al español del éxito “Another Saturday Night” que originalmente popularizó Sam Cooke, ocupó el primer lugar de las listas en las postrimerías de 1963. Y con la enérgica interpretación de Robles el tema se convirtió en un himno de la generación del momento.

Simultáneamente, su imagen le dio rostro boricua a un movimiento que estaba en ciernes en nuestro idioma. Y con la mano sabia de Herger, Charlie Robles pasó a formar – junto a Diana y Chucho Avellanet - el primer clan de artistas del exitoso productor.

Cuando Herger dejó la producción de "Teenager´s Matinee", Charlie se desligó de éste, permaneciendo un breve tiempo en el programa y finalmente pasando al canal 4. Pero justo en el momento en que realizaba una serie de presentaciones en República Dominicana, el joven jayuyano recibió el llamado del servicio militar obligatorio durante la guerra no declarada contra Vietnam, dejando en puntos suspensivos su futuro musical.

En 1967 Robles partió hacia Carolina del Sur donde inició su entrenamiento en el Fuerte Jackson. Por suerte para él, allí fue asignado al área de servicios especiales lo que le permitió continuar cantando para los militares. Junto a sus compañeros boricuas, José Antonio Ríos de Corozal, Gregorio Huertas de San Juan y el compositor Salvador Rosa hijo fo0rmó un grupo musical. Y con él participó en presentaciones artísticas para soldados así como trabajó en versiones de obras musicales como “The Fantastiks”, “The Pajama Game” y “The Railroad Runs Again”.

En 1969, Charlie Robles se licenció del ejército y de inmediato regresó a Puerto Rico presto a retomar el tiempo perdido en el arte. Con un ambiente distinto al que había dejado, el intérprete pudo participar como artista invitado de programas como “Luis Vigoreaux presenta”, “De fiesta con Velda”, “Tribuna del Arte” y “Los Alegres Tres”. Mejor aún, a meses de haber ganado Puerto Rico el Primer Festival de la Canción Latina con “Génesis” en México, Robles logró sorprender a todos con otro triunfo para el País.

En noviembre de 1969, Charlie Robles ganó un primer lugar en el III Festival de la Canción Latina de Miami con la canción “Juan”, y un tercer premio con el tema “Mensaje de Dios”. A la competencia fue enviado por la compañía discográfica Velvet, disquera que se encargó de difundir el tema “Juan” en el mercado puertorriqueño.


En 1970 recibe un premio de manos de Jesús Quiñones Ledesma, director del Festival de Popularidad de Puerto Rico. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)


Su triunfo en el mencionado Festival le permitió reintegrarse al ambiente artístico nacional pero esta vez como baladista. En esta faceta Charlie comenzó a trabajar en los programas de Gaspar Pumarejo, actuó en el Show de Tito Rodríguez y formó parte de la cartelera artística que el Festival de Popularidad realizó en 1970 en sus competencias distritales.  En el circuito de centros nocturnos actuó en los escenarios como El Hipocampo, Bariloche, Badua’s, Rev Zodiac, La Rue, El Josco, The End y The Great End. En Nueva York cantó en el Teatro Puerto Rico. Igualmente, incursionó en el cine actuando en las películas “Fray Dollar” de Tony Rigus y “Popa Astronauta” de Mario Agüero.

Sin embargo, ante las altas y bajas que comenzaba a atravesar la industria del espectáculo durante esos años de recesión económica, el intérprete decidió establecer su residencia en los Estados Unidos. Allá, en 1977, comenzó a laborar para el gobierno federal, sin perder la esperanza de regresar al ámbito musical. De esta forma canalizó sus inquietudes artísticas momentáneamente en la agrupación cubana Salsa Expresso en 1981. Del mismo modo incursionó como compositor escribiendo canciones como “La vida de un soldado”, “Los héroes de Vietnam”, “Mi amor en Quisqueya”, “Mi ángel querido”, “Regresaré”, “It’s a Long, Long Road” e “Ivonne, Wish Don’t Come True”.


Instantánea de una actuación de Charlie Robles durante una festividad dedicada a Puerto Rico en el estado de la Florida. (archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)


Fiel al comportamiento tradicional del puertorriqueño que emigra al Norte, Charlie Robles nunca perdió la esperanza de volver a suelo patrio. Con la reubicación de la generación nuevaolera en la historia de la cultura popular del País, el artista supo del afecto que el público boricua le procesaba. Y tras varios intentos por regresar, a mediados de la primera década del siglo XXI, se jubiló del Servicio Postal de los EE.UU. y se radicó en el País.

En un reencuentro con amigos y compañeros artistas de su generación Charlie participó de numerosas actividades delineadas para la generación de los ahora llamados “babyboomers”. Y establecido en el sector de Cabo Rojo, su voz formó parte de interminables bohemias y espectáculos de nostalgia, así como participó en programas de radio y televisión.


En 2007 Charlie Robles participó en el programa “Con la música por dentro” que produce Pijuán para el canal 13 de TeleOro. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)


Con el paso de los años, sus inquietudes de artista fueron entorpecidas por complicaciones de salud. Cual carrera contra el tiempo, Charlie había estado trabajando con Alfred D. Herger un nuevo lanzamiento discográfico que llevaría por título “Éxitos. . . a mi manera”. Para éste ya había grabado nuevas versiones de clásicos como “Historia de un amor” y “My Way”, con letra en español de Bobby Cruz. Pero el llamado de lo Alto dejó inconclusa esta labor.

El 28 de febrero de 2011, a las 10;30 de la noche Charlie Robles entró a la inmortalidad en la ciudad de Mayagüez.

 

 

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