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José Luis Gutiérrez y el reto curvilíneo de Dalí

Por Adriana Pantoja
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular


El joven actor José Luis Gutiérrez encarna a Salvador Dalí en la obra “El sueño de Dalí” de Adriana Pantoja. (Foto José Brocco)
A su nacimiento, en agosto de 1979, la familia Gutiérrez Reyes jamás pensó que su primogénito José Luis llegaría a dedicar su vida al arte… “Mi primer contacto con el mundo del arte fue cuando comencé la escuela intermedia, en mi natal Utuado. Y todo me llegó a la vez: el teatro, las artes industriales, el arte plástico… Yo me crié en el campo y allá no era común considerar al arte como alternativa educacional, mucho menos laboral. Cuando entro a la Escuela Intermedia Francisco Ramos, en el pueblo, cambió mi perspectiva y se despertó mi gusto por el arte”.

Sin embargo, José Luis tiene que admitir que lo que se hereda no se hurta. “Mi mamá, Aurea Reyes, era costurera. Dibujaba muy bien y hasta hacía sus propios patrones. De hecho, cuando mis hermanos o yo necesitábamos láminas o dibujos para la escuela, ella los hacía… Simplemente, miraba el dibujo o fotografía original y la reproducía tal cual en nuestras libretas… Imagino que de ella heredé la habilidad y el gusto por el dibujo”, dice.

Por su parte, Jesús Santiago Collazo, tío político de nuestro entrevistado, también apoyaba las inquietudes artísticas de su sobrino. “El estudiaba en la Escuela de Artes Plásticas del Viejo San Juan. Todos los fines de semana, viajaba a Utuado y yo le enseñaba mis dibujos. El me los corregía y me daba sus críticas”.

Ya en escuela superior, Efraín Rodríguez -maestro de teatro de José Luis tanto en escuela intermedia como superior-, le presentó a Kollazo, un artista plástico que pertenecía a la Asociación de Artistas Plásticos del Centro (AAPC). “Esta asociación tenía una casa en la calle Dr. Cueto, en el pueblo de Utuado, en la cual se reunían dos veces en semana a pintar. Ellos me invitaron y mi mamá, accediendo, me llevaba todos los sábados para que pintara con ellos, mientras ella hacía sus compras”, rememora.

Entonces, ¿se define José Luis como artista plástico desde sus comienzos? “No, cuando conocí el arte, yo quería ser actor, no realmente artista plástico. Es que comencé todo a la vez en la escuela intermedia… pero lo que yo quería para mi vida era continuar en el teatro. Digamos que soy un actor que pinta… O más bien, un creador, un artista que hace de todo”. Y tanto su familia como sus amigos y maestros apoyaron al futuro artista en sus quehaceres. “Todos me decían que siguiera adelante y mi familia iba a todas mis obras. Siempre había alguna que otra persona que me preguntaba qué iba a estudiar aparte de ser artista, como si esto fuera un ‘hobby’… pero, en general, en Utuado me apoyaban”.


Inicios de una carrera -

Historias para ser contadas’, de Osvaldo Dragún fue la primera pieza teatral en la cual José Luis actuó en su pueblo natal… Y no hizo falta más: el futuro actor quedó cautivado por el arte histriónico. “Eso fue en intermedia: mi primer contacto con el teatro… ¡Ah, me acuerdo como ahora!”, nos dice mientras rememora el evento. ‘El cepillo de dientes’, de Jorge Díaz, es otra pieza que José Luis recuerda con mucho cariño. “Al graduarme de escuela superior, en el verano, Antonio ‘Toñito’ de Jesús -otro utuadeño- me habló para que actuara en esta pieza que él quería dirigir. Él acababa de graduarse de la UPR, del Departamento de Drama y quería hacer algo diferente en ese verano. Me había visto en varias obras en Utuado, así que quiso que trabajara con él; y yo, que no estaba haciendo nada en ese momento, dije que sí”. La comedia se presentó con éxito y casa llena por cuatro funciones en el teatro de la Escuela Superior Vocacional de Utuado. “Fue un verano espectacular”.

En 1997, José Luis Gutiérrez ingresó a la Universidad de Puerto Rico, Recinto de la Montaña, bajo la facultad de Educación. “Mi familia no podía aceptar que yo me fuera lejos de casa a estudiar. Por eso me decidí por Educación Secundaria en Utuado y no entré directo a Drama en Río Piedras, lo que realmente quería hacer”. Sin embargo, el destino lo encaminaba de todas formas y sin remedio hacia San Juan. “Para poder terminar un bachillerato en Educación Secundaria, había que trasladarse, obligatoriamente, a UPR Río Piedras. Y yo lo sabía. Así que tomé esos dos años para ir convenciendo a mi familia: que no me iba a pasar nada malo, que saldría adelante en lo que quería estudiar, que era el arte”. José Luis ahorraba cuanto podía para lograr subsistir en San Juan: lo que sobraba de la beca, el sueldo del trabajo en una panadería y la remuneración por su trabajo plástico. “Como yo tenía los libros de textos de la escuela, las maestras me pedían que les hiciera, a tamaño gigante, las láminas de cada capítulo. Y por eso, me pagaban”.

Y casi como premonición de lo que ocurriría dos años más tarde, José Luis tuvo nuevamente contacto directo con el teatro mientras estudiaba sus cursos de educación en Utuado: esta vez con Pedrito Santaliz y su concepto de teatro pobre. “La compañía se llamaba Tinglado del Guaunico. Hacíamos improvisaciones; escribíamos los libretos entre nosotros; participamos en el Festival de Teatro de los Colegios Regionales; y visitamos cuanto barrio existe en Utuado, lugares que ni siquiera sabía yo que existían”. Esta experiencia afianzó en José Luis las ansias de llegar a San Juan para poder estudiar y vivir su verdadera pasión… Y así lo hizo en 1999.

Entrando a la UPR, en Río Piedras, a través de la Facultad de Educación, el también escenógrafo dirigió inmediatamente sus pasos hacia el Departamento de Drama para poder audicionar para el Teatro Rodante, dirigido por el profesor Dean Zayas. Con el Rodante, José Luis trabajó en piezas como “Los melindres de Belisa”, de Lope de Vega (con la cual se inauguró, en 2000, el Corralón de San José, en el Viejo San Juan); “La celestina”, de Fernando de Rojas; “Pastores de la ciudad”, de Emilio Carballido y Luisa Josefina Hernández; “Los veraneantes”, de Máximo Gorki; y “Noche de reyes”, de William Shakespeare, entre otras, hasta finalmente graduarse en 2003. “El azul oscuro”, de Mike Phillippe Oliveros (uno de los creadores de Teatro Breve), es una pieza que José Luis recuerda con cariño dentro de este periodo universitario. “La obra trata sobre una relación de pareja, como ‘El cepillo de dientes’; lo único que ésta última es comedia y ‘El azul oscuro’ es dramática, pesimista, decadente… Eso era lo que más me gustaba… Debo reconocer que las obras que más me han gustado durante mi carrera han sido las de relaciones de pareja… y las dramáticas”.


Entrada al campo profesional –



Los actores José Luis Gutiérrez e Ineabelle Colón en una escena de la obra que se presenta en la Sala Carlos Marichal del Centro de Bellas Artes. (Foto Julio García)
La primera oportunidad de trabajar en el teatro profesional llegó a José Luis Gutiérrez por pura casualidad y por buenas recomendaciones, a través de la compañía Cuarzo Blanco, Inc.: ‘Ventana Oculta’, de Adriana Pantoja, en septiembre de 2003. “Yo acababa de graduarme de la UPR y tuve la oportunidad única de trabajar en esta pieza sobre la adicción al juego, con un personaje denso, confuso, difícil y bien dramático, como me gustan. El tratamiento del tema era totalmente cotidiano, expresando una verdad, un problema actual, del cual nadie habla. Eso también me gustaba”. Y ya no por pura casualidad, al siguiente mes del mismo año, el novel actor pasó a diseñar y construir la escenografía de la próxima pieza de Cuarzo Blanco, “Tontería”, igualmente de Adriana Pantoja. “Ahí uní la escenografía con la plástica para lograr plasmar la mente de un esquizofrénico”. Esta obra constituyó la primera vez en que José Luis diseñaba escenografía teatral luego de graduarse de la UPR. (Antes de graduarse, había diseñado la escenografía de la obra de dirección de Mariana Quiles, “Los soles truncos”).

Otras obras en las cuales José Luis ha participado como actor, escenógrafo o en ambas facetas han sido “Vida de herejes”, de Héctor Méndez; “Peces al ataque”, de Adriana Pantoja; “Etcétera”, de Luis Rafael Sánchez; “La sataniada”, de Anamín Santiago; “Ácido sulfúrico de Marte”, de Yamil Adorno; y, en la UPR, “Fortimbrás”, dirigida por Miguel Vando, -en la cual nuestro entrevistado interpretó a Hamlet-, entre otras piezas.

A José Luis se le hace sumamente difícil escoger cuál de sus trabajos actorales profesionales le ha sido, personalmente, el más satisfactorio. “Por lo general, nunca quedo conforme o satisfecho con mis trabajos, especialmente los actorales. Siempre pienso que podían haber quedado mejor… Tampoco puedo elegir uno solo que me guste. Los clásicos son siempre especiales… y difíciles. Pero también están los infantiles, las comedias, las obras realistas dramáticas… en fin, todas”. Igualmente, para el que también fue tramoyista del Teatro Tapia -alrededor de 2004-, resulta dificilísimo escoger entre la actuación y el arte escenográfico, aunque muchas veces se entrelacen en su quehacer. “Realmente, no quisiera estar en esa encrucijada, no quisiera escoger. Ambas son bien importantes para mí… un área siempre necesita de la otra”.

Pero en estos momentos, es la actuación la que ha llevado a José Luis de la mano hacia la creación de su personaje Salvador Dalí para la pieza teatral “El sueño de Dalí”, de Adriana Pantoja. “Conocí sobre Dalí en mi primer año de Universidad, digamos que casi por casualidad. Un día entré a la biblioteca de la UPR en Utuado, me fui derechito al área de arte y me topé con un libro sobre Dalí… ¡y quedé fascinado! Fascinado como artista plástico, porque jamás pensé que, varios años después, estaría interpretando a este gran artista en una pieza teatral. Y me siento muy emocionado y honrado que se me haya considerado para este papel… un personaje como éste, de tanta envergadura, de una hondura tan impresionante, un reto difícil pero apasionante”.


Escena de “El sueño de Dalí” en la que aparecen Federico García Lorca, interpretado por el actor Nelson del Valle, junto a Dalí encarnado por José Luis Gutiérrez. (Foto Julio García)
Desde 1998, José Luis conoce sobre el arte y varios aspectos de la vida del pintor catalán. Pero no es hasta 2009 que el actor recibe la agradable noticia, de parte de Cuarzo Blanco, que se le escogió para realizar el intrincado personaje de Salvador Dalí, oportunidad que representa su primer papel protagónico en teatro. “Estoy muy feliz con el proyecto, aunque debo admitir que también me siento un poco asustado, ya que es una gran responsabilidad la que me ha tocado realizar. Es darle vida a este ser humano… no al mito, no a la leyenda, sino al humano, con sus miedos, ansiedades, locuras, ideas, inseguridades, creatividad… ¡todo! Por otra parte, asusta ser el protagonista, el centro de la trama y ser el que abre la obra con la primera palabra y el que casi también la termina… Pero claro, conociendo a Dalí, tampoco podría ser de otra manera, ¿no?” Sin embargo, a pesar de su aprehensión, José Luis siente que este proceso creativo -el cual comenzó en enero de 2011 y que comparte con Nelson del Valle (Federico García Lorca); José Brocco (Luis Buñuel); Ineabelle Colón (Gala); y Lurana McClure (Niña)- será sumamente fructífero, tanto para el proyecto en general, como para sus compañeros, para él mismo y para el público. “Pienso que esta obra va a dejar un buen sabor en todos quienes la disfruten… lo siento así. Y desde ya, anhelo que se repita. Entiendo que éste es un tipo de trabajo que debe seguirse haciendo en Puerto Rico… o en el planeta entero. Cualquier hispanoparlante la puede entender porque es una obra universal”.


Artista y pintor -



Dalí y Luis Buñuel cobran vida en las actuaciones de José Luis Gutiérrez y José Brocco en esta producción de Cuarzo Blan(Foto Julio García)
Aunque José Luis no pinta en escena durante ‘El sueño de Dalí’, como le hubiese gustado hacer, se siente muy feliz y enormemente realizado trabajando sobre las tablas de la Sala Carlos Marichal del Centro de Bellas Artes de Santurce, lugar en donde se representa la pieza teatral hasta el próximo 3 de abril. Para el utuadeño, la actuación siempre ha estado en primer lugar en su vida, aunque también le apasione la plástica. Sin embargo, en estos momentos, no vislumbra otro proyecto actoral luego de Dalí, mas sí varios en la pintura. “Acabo de realizar una exposición en el primer ‘Arts At The Gallery’, del Hotel San Juan, en Isla Verde… se le podría apodar igualmente ‘Martes de Galería’, una serie de eventos de arte que se realizarán en el hotel todos los meses, los segundos martes de cada mes. Esto me ha abierto puertas… y me ha otorgado ideas nuevas”. Su próxima intervención será en junio 2011 y José Luis ya está esbozando esas ideas noveles para trabajarlas y exponerlas en la Galería. “Va a ser algo totalmente diferente a lo que expuse ahora en marzo”, nos dice el artista con un brillo especial en sus ojos.

Dentro del arte plástico, José Luis prefiere el dibujo. “El color, pues, yo no me llevo mucho con las manchas, con las luces… no me identifico tanto con eso. Ahora, la tinta, el carboncillo, eso sí… me gusta todo lo que puede decir una línea… líneas continuas, líneas no muy cortas… Siento que, a través del dibujo, me puedo unir más a las líneas, a esa continuidad… es algo que no quiero que acabe… es movimiento, ritmo, curvas… ¡me encantan las curvas!”, confiesa el artista entre risas. Por otra parte, el grabado en madera es una técnica que le gustaría explorar y trabajar más. “Trabajar la madera me fascina: seguir la línea que forma la fibra; chocar con sus nudos; seguir la línea de la madera y llegar hasta un nudo que te obliga a continuar la línea hacia otro lado… He pintado mucho en madera y ahora quisiera trabajar el grabado en ese material”.

Nuestro entrevistado también ha trabajado para cine y televisión, tanto en el ámbito actoral como en el técnico. “Mi primera oportunidad en cine fue con el cortometraje ‘Resolution’, de Adriana Pantoja, en 2004. Para mí fue sorprendente la reacción del público porque se reían mucho con mi parte… bueno, debo admitir que la escena era bastante graciosa”, refiriéndose a la situación que le acaecía a su personaje como ejecutivo, a quien un vagabundo le tumbaba al suelo, sin querer, todos sus documentos en dos ocasiones corridas. “También participé en la película de ‘El Ché’, interpretando el papel de Polo Torres, el guajiro que guió al Ché a través de toda la Sierra Maestra. El primer campamento que el Ché establece en Sierra Maestra fue en los terrenos de Polo Torres”.

José Luis menciona que, igualmente, ha trabajado en las producciones para televisión de Vicente Castro… su última participación fue en ‘Por carambola’. “Ahí tuve un cameo actoral, pero también tuve a mi cargo la utilería y el arte de la película, junto a Wendel Agosto. Y aunque me fascina actuar, admito que también me encanta la confección de los útiles que manejan los actores, sea para teatro o para cine. Una pieza de utilería puede ser tan significativa, clave para un actor a la hora de crear su personaje, formular su ‘business’, motivar su actuación y su objetivo en escena… La utilería debe ser, como se desprende de su palabra, útil para el actor y para la escena, además de ser vistosa para el público”. Otro proyecto cinematográfico como ‘set dresser’ para José Luis fue en la miniserie ‘Parece que fue ayer’, producida por Sonia Valentín y Alba Nydia Díaz. “Esta labor fue interesantísima, ya que me brindó la oportunidad de estar viendo por el ojo de la cámara y así poder componer, crear, arreglar, vestir el ‘set’… el ‘storyboard’, la adrenalina, la creación… La experiencia me encantó y quisiera volver a trabajar en esa área técnico-creativa”.


Su panorama de futuro -


Cabe señalar que, desde hace un tiempo, José Luis ha unido esfuerzos con Cristina Sesto y Wendel Agosto, para poder formalizar una compañía llamada ‘Pie de Amigo’… “Será una compañía totalmente dedicada a brindar todo tipo de servicio y trabajo técnico: escenografía, utilería, regiduría, etc. Creo que estaremos llenando un hueco en esta área tan necesaria en el teatro. Aun estamos organizándonos, pero creo que, dentro de un año, ya estaremos en funciones completas”.



El actor y pintor José Luis Gutiérrez participó recientemente en una exposición en el primer “Arts At The Gallery”, del Hotel San Juan. (Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)
Mirando hacia el futuro, José Luis se visualiza trabajando el arte plástico dentro de sus diseños de escenografía. “Es que, como ves, no puedo desvincularme del teatro”. El artista admite que no siempre tiene oportunidades para actuar, pero que sí le surgen muchas para diseñar y construir escenografías. “Menos mal que me disfruto todo lo que hago, porque siempre es algo creativo. Y, pues, prefiero actuar… pero también hay que comer… así que diseño y construyo mientras me llegan las oportunidades actorales. Y es interesante ver cómo me han llegado trabajos actorales buenísimos, retantes, únicos en momentos cruciales de mi vida… Quizás, si estuviese actuando todo el tiempo, sin descanso, no podría reconocer o valorar estas oportunidades”. Regresando, entonces, a la actuación, el artista revela que le encantaría representar el personaje de Mercutio, de la obra shakesperiana ‘Romeo y Julieta’. “Quisiera interpretarlo por lo denso, por la rabia que lleva por dentro, por su cuestionamiento hacia lo supremo”. ¿Y cuál obra le gustaría trabajar en un futuro? ‘Las sillas’ de Ionesco. “¡Me encanta!... la cantidad de personajes que el actor tiene que realizar… ¡es un verdadero reto! Y fíjate como vuelvo a las relaciones de pareja, porque solo hay dos actores, un él y una ella”, nos comenta un muy risueño José Luis.

Nuestro entrevistado no ha viajado mucho al exterior para presentar o trabajar sus artes: solo a Nueva York con Vicente Castro para grabar unas tomas de una de sus películas; y a la 7ma Feria Internacional del Libro de Santo Domingo con Adriana Pantoja para varias presentaciones, tanto actorales como escenográficas. Aunque no descarta del todo la idea, José Luis no se vislumbra viviendo definitivamente en otro país. “Ir a festivales es siempre interesante; quizás pudiese ir a estudiar a alguna universidad extranjera… pero nada de eso es mi prioridad ahora. Sí quisiera viajar y exponer mi arte afuera, pero no me interesa vivir en el extranjero para luego venir aquí a comparar. Pienso que, al contrario, debo seguir trabajando en Puerto Rico, para Puerto Rico, ayudando a formar una verdadera identidad nacional”.

Realizar un unipersonal es otra meta para este artista; pero, contrario a varios de sus compañeros actores que ya han realizado este tipo de hazaña, José Luis no podría dirigirse a sí mismo. “Soy un actor de director: yo necesito a alguien que me lleve de la mano y me dirija. Como actor, yo me considero una herramienta, un facilitador; y, como tal, me debo al director”. Sin embargo, como dato curioso, la dirección escénica es un área que José Luis está, igualmente, acariciando desde hace algún tiempo. Y, al parecer, el artista tendrá su primera oportunidad dentro de este campo en agosto de 2011. “Es una labor que me llama mucho la atención. Me gusta la imagen que puedo crear… es como pintar, pero con movimiento. De hecho, podría enlazar el diseño escenográfico con la dirección, ya que estarían pensados el uno para el otro, se complementarían entre sí”. ¿Dejaría José Luis la actuación para dedicarse de lleno a la dirección? “No sé, todavía no he saboreado la dirección escénica, pero… creo que no. Las curvas de la actuación me seducen demasiado… ¡demasiado!”


29/marzo/2011


 

 

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