Portada | Sobre nosotros | Comunícate | Donaciones    

Biografías Calendario
Noticias Tienda
  San Juan, Puerto Rico ::

A cuarenta años de la 'Salsa de Barrio'


Héctor Lavoe y Willie Colón irrumpieron en el ambiente discográfico hace exactamente cuatro décadas convirtiéndose en uno de los binomios más impactantes de la música afrocaribeña. Aquí, junto a José Mangual hijo (derecha), aparece el dueto en una actuación en 1971.
(Foto colección Miguel López Ortiz)

La historia de la salsa registra las presencias de varias asociaciones de líder orquestal y vocalista cuyas aportaciones han sido tan ricas y calaron de tal manera en el sentir os seguidores de esta música que, muy difícilmente, algún día, podría tragárselas el olvido. Porque, sencillamente, desde que irrumpieron en la escena rumbera sentaron cátedra de originalidad y excelencia en sus respectivas propuestas. Además, el carisma – transformado en impresionante poder de convocatoria – que generaban entre sus millares de seguidores los hacía irrepetibles.

Si hiciéramos un sondeo entre los llamados “salseros de la mata” para dilucidar cuáles de esos binomios encabezan la lista de los más explosivos de todos los tiempos, mencionándolos en orden cronológico de surgimiento, seguramente los primeros cinco serían los integrados por Rafael Cortijo y Ismael Rivera (1954); Tommy Olivencia y Chamaco Rivera (1958); Johnny Pacheco y Pete «El Conde» Rodríguez (1962); Richie Ray y Bobby Cruz – quienes ocupan el sitial cimero en Colombia y Venezuela – (1964) y, sin lugar a la más mínima duda, Willie Colón y Héctor Lavoe (1967).

Claro: es posible que más de un salsómano reemplace a alguno de los señalados colocando entre los primeros cinco a las sensacionales “mancuernas” que formaron Tito Puente y Santitos Colón, Ray Barretto y Adalberto Santiago, Eddie Palmieri y Ismael «Pat» Quintana, Larry Harlow ed Ismael Miranda o, en el excepcional caso en que el binomio se compone de dos vocalistas, por el que formaron Pellín Rodríguez y Andy Montañez en El Gran Combo durante el período 1963-1972. Pero sería increíble que a alguien se le ocurriera eliminar del “Top 5” a Willie Colón y Héctor Lavoe.

Por su importancia en la cultura popular, que trascendió lo estrictamente musical – a ambos se les reconoce como héroes de los ghettos y barrios marginados –, el surgimiento y trayectoria de estos singulares personajes ha sido objeto de estudio por sociólogos y ha inspirado literatos, amén de que musicólogos, cineastas y teatreros la han reseñado hasta la saciedad.

No resulta tan necesario enumerar los éxitos discográficos que se granjearon bajo el amparo de la compañía Fania a partir del lanzamiento de su álbum-debut, “El malo” (SLP-337), en 1967, racha que se extendió ininterrumpidamente hasta 1978 cuando vieron la luz los discos “49 Minutes” (SLP-525) y “Deja Vu” (SLP-526), así como la recopilación “Salsa Greats, Vol 2” (SLP-524). Para entonces, ya hacía casi cinco años que ambos no trabajaban juntos “en la calle”. Volverían a coincidir en el estudio para dar vida a “Vigilante” (SLP-610). Sin embargo, la efeméride del cuadragésimo aniversario – cuatro décadas o 40 años – de la aparición de William Anthony «Willie» Colón Román (n. en Bronx, Nueva York, EE.UU, abril 28, 1950, hijo de manatieños) y Héctor Juan Pérez Martínez «Héctor Lavoe» (n. en Ponce, septiembre 30, 1946 – m. en Manhattan, Nueva York (EE.UU) – junio 29, 1993.), bien amerita, al menos, un repaso al legado que nos dejaron.


Carátula del primer disco que Willie Colón y Héctor Lavoe grabaron para el sello Fania en 1967.
(Colección Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Willie Colón era un trompetista quinceañero, eminentemente intuitivo, cuya única experiencia recordable había sido liderar la Orquesta La Dinámica, que logró sacar un disco sencillo en 1966, mismo que entonces pasó totalmente inadvertido. Cambió al trombón de vara, instrumento que aprendió a ejecutar “transportando” (entiéndase utilizando la trompeta como guía con la clave sol en vez de la correspondiente fa) – luego aprendería a tocarlo “como Dios manda” – y, valiéndose de su tesón y osadía, logró introducirse en la entonces naciente compañía Fania.

Al disponerse a realizar su primera producción, el ya mencionado disco “El malo” (SLP-337), el vocalista que llevó no agradó al productor Johnny Pacheco. Entonces, prácticamente se le impuso la figura de Héctor, quien al principio mostró cierta resistencia a aceptar el trabajo que se le ofrecía, pues al parecer recordaba con desdén los días de Willie frente a La Dinámica… que no era, precisamente, “la mejor orquesta del mundo”. De todas maneras, la misión se cumplió y los frutos positivos muy pronto comenzaron a verse.

Willie & Héctor aportaron a la salsa un nuevo color –

Willie Colón llegaba a la escena salsera para aportar el sonido de un trombón huérfano de conservatorio, pero cargado de la agresividad y la maña capaz de poner a vibrar a la gente brava del barrio. Héctor Lavoe – este apellido se lo estampó el promotor de bailes Arturo Franqui cuando él hacía sus pinitos con la New Yorker Orchestra en el Club Tropicana, en Bronx – trajo su voz ajibarada, peculiar e ingeniosa y, al igual que su nuevo compañero, una imagen “funky” que destilaba guapería, a pesar de que, ni uno ni el otro, podía presumir de sus respectivas contexturas físicas. “El malo de aquí soy yo, porque tengo corazón”, reza una línea del que fuera su primer jitazo.

El acoplamiento entre Willie y Héctor se dio en casi todos los sentidos. En lo sucesivo, ambos colaborarían en la faceta autoral incorporando cadencias folklóricas provenientes de la música campesina boricua, los centenarios ritmos africanos y, para impartirle un matiz más contemporáneo, de la cultura urbana de los barrios marginados neoyorquinos. Y, siendo entonces apenas unos chamacos, lograron crear una fusión tan excepcional que los hizo inconfundibles. Definitivamente le dieron un nuevo color a la salsa que quedó perpetuado en los álbumes “The Hustler” (SLP-347 / 1968); “Guisando / Doing a Job” (SLP-370 / 1969); “Cosa nuestra” (SLP-384) – posiblemente, el que los internacionalizó vía exitazos como “Che-ché colé” y “Juana Peña” – (1970); “La gran fuga / The Big Break’’ (SLP-394 / 1971); “Crime Pays” (SLP-406) y “El juicio” (SLP-424 / 1972); “Lo mato” (SLP-444 / 1973); “Willie” (SLP-464 / 1974) y “The Good, the Bad and the Ugly” (SLP-484 / 1976).

Introdujeron el aguinaldo, la trulla y el cuatro a la gama salsera de manera inigualable –

Sin embargo, en el interín enriquecieron la discografía puertorriqueña con dos producciones que, a más 35 años de editadas, siguen siendo solicitadas por los amantes de la música caribeña, no sólo por su sabrosura rítmica, sino también por su carácter histórico: “Asalto navideño” (SLP-399 / 1971) y “Asalto navideño, Vol. 2” (SLP-499 / 1973). En estas grabaciones introdujeron el cuatro – ejecutado por el virtuoso Yomo Toro –, el aguinaldo y la trulla a la gama salsera de una manera inigualable. Valga resaltar el dato de que el primer volumen compite con el titulado “Siembra”, que Willie grabó con el sonero panameño Rubén Blades en 1978, como el más vendido en la historia de la compañía Fania.


Héctor Lavoe y Willie Colón reforzaron la presencia boricua en la salsa.
(Foto Sigfrido Sarita / Colección Miguel López Ortiz)

Luego de que cada parte de este legendario binomio tomara su propio rumbo, dejando a su paso un caudal de anécdotas, no pocas violentas, vividas en las plazas internacionales donde la salsa es reina y del cual podría elaborarse una enciclopedia, Héctor prosiguió su actividad artística frente a la orquesta que su Willie le dejara. Éste también se convirtió en cantante y en productor musical de otras estrellas como la intérprete Soledad Bravo. Durante los últimos años se ha concentrado más en el campo político.

La amistad entre ellos jamás se quebró. Ello quedaría comprobado durante la entrevista que el simpar “Cantante de los Cantantes” concediera a Izzy Sanabria para la revista Latin New York en la cual expresó, aludiendo al apoyo que su antiguo socio le brindara cuando le admitió su grave problema de drogadicción:

“Cuando Willie descubrió mi problema, hizo todo lo que podía para ayudarme a vencerlo. Yo quiero a Willie como un hermano. Me aguantó mucha basura y nunca se dio por vencido. Nadie en mi vida había tomado un interés en mí como él lo hizo. Mi amistad con Willie es tal que yo nunca la podré romper”.

Sobre el trágico final de Héctor Lavoe ya no hace falta abundar. De sobra es por todos conocido. Además, se han estrenado varios documentales sobre su vida que detallan los pormenores. Está por estrenarse comercialmente su biografía cinematográfica en la cual es caracterizado por Marc Anthony – con su inseparable Jennifer López encarnando a su esposa Puchi –, mientras que, en estos momentos, Leon Gast, el mismo realizador de “Our Latin Thing” (1971) y “Salsa” (1976), prepara otro documental titulado “Calle Luna, Calle Sol”, basada en la triunfal pero turbulenta trayectoria del más explosivo binomio que ha conocido la cultura salsera.

25/may/07

 

^regresar arriba


Portada | Biografías | Calendario | Noticias | Tienda
Sobre nosotros | Comunícate | Donaciones

©2010 Fundación Nacional para la Cultura Popular


Alfred D. Herger
50 años de trayectoria


Maribel Quiñones en
Sor Tata en Fortaleza


Brenda Reyes
con un toque de jazz y algo más...


Por delante
y por detrás


Festival de coreógrafos
XXV Aniversario

Luz Nereida Pérez
Luz Nereida Pérez
Abanderada 2010

Web premiada con el Premio OX