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   Untitled 1 San Juan, Puerto Rico

La radiodifusión comercial
en Puerto Rico cumple 80 años


Joaquín Agusty Ramírez fue el constructor y primer director de WKAQ.
(Foto colección Miguel López Ortiz)

Desde hace larguísimo tiempo hemos escuchado y leído la historia de que WKAQ fue la segunda radioemisora que se estableció en Latinoamérica, antecedida por menos de dos meses por la PWX, inaugurada en la La Habana, Cuba, el 10 de octubre de 1922. La boricua, con estudios enclavados en el antiguo edificio de la Telefónica en la Calle Tanca, en el Viejo San Juan, inició sus operaciones el 3 de diciembre. O sea, que a fines del presente 2008 cumplirá 86 años. Ambas plantas eran propiedad de los hermanos norteamericanos Hernand y Sosthenes Behn, quienes también eran dueños de las empresas que implantaron el servicio de telefonía, tanto aquí como allá. En Estados Unidos ya existían tres: KDKA, de la Westinghouse (inagurada el 12 de noviembre de 1920); la WJZ, de la misma empresa, en Nueva Jersey (que surcó las ondas sonoras el 5 de octubre de 1921) y la WEAF, de la Western Electric, en Nueva York, que estrenó sus transmisiones en enero de 1922.

Conforme a tales datos, Puerto Rico fue el tercer país del mundo en contar con este importantísimo medio de Comunicación, sin duda uno de los inventos más trascendentales que ha conocido el hombre. Claro: esta afirmación amerita ser estudiada más minuciosamente, sin apasionamientos, pues muchas veces el sentimiento nacionalista puede inducir a agarrar cualquier detallito verídico con la intención de arrimar la historia hacia un lado, aceditándonos precedentes que, tal vez, no corresponden.

La historia de la radio puertorriqueña amerita un estudio minucioso y desapasionado –

En torno a la historia que nos presenta a WKAQ como una de las “primeras cinco” radiodifusoras del mundo, existen muchas lagunas. Digo esto debido a que en varias publicaciones - tanto en libros como en la internet –, antes de 1922 ya existían radioemisoras en otras ciudades norteamericanas además de las antes mencionadas, en varias naciones europeas, en Japón y, en los que respecta a Latinoamérica, en México (el ingeniero Constantino de Tárnava inauguró la emisora 24-A en su natal Monterrey el 9 de octubre de 1921 y, luego de dos años funcionando a nivel experimental, en 1923 estableció una programación comercial), Argentina, Brasil, Colombia, Perú y Venezuela.

Es verdad que dichas estaciones eran experimentales, pero… ¡WKAQ también lo fue durante sus primeros cinco años y medio de operaciones! Fíjense que, durante sus albores, transmitía apenas ¡una hora a la semana! En enero de 1924 amplió su oferta a hora y media (9:00 a 10:30 de la noche) los jueves y viernes. Entonces su potencia era de 500 vatios. Vendría a ser en mayo de 1928 cuando implantó una programación diaria, más completa, a nivel comercial. Para entonces, en Cuba, ya la PWX había extendido su poderío a toda la República creando la Cadena Nacional de Radio integrada por la CMKC (en Santiago de Cuba); CMHM (en Caibarién, Las Villas) y CMJK (en Camagüey). Ésta última, fundada y dirigida por un puertorriqueño injustamente ignorado por nuestros historiadores: Francisco «Pancho» Castrillón Román – era hermano de Félix, el famoso cantante guarachero de la legendaria orquesta de Rafael Muñoz –, genuino pionero de la radiodifusión cubana y primer boricua dueño de una emisora… aunque fuera de su patria (en Puerto Rico, el primero fue don Juan Pizá, fundador de la WNEL en 1934).

Antes de 1928, en Ciudad de México, la XEB (de la compañía cigarrera El Buen Tono, inaugurada el 15 de septiembre de 1923) y la CYL (del diario El Universal Ilustrado, inaugurada tres días después de la antes mencionada) ya funcionaban a nivel comercial.


Teófilo Villacencio (1912-1992) fue el pionero de los locutores radiales en Puerto Rico iniciando carrera en WKAQ en 1928, y pasando luego a WNEL en 1934 y WIAC en 1942.
(Foto colección Miguel López Ortiz)

Ocurre pensar que WKAQ, efectivamente, fue la quinta en el mundo… pero entre las autorizadas por la entonces recién creada Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos. También, que el hecho de que, a diferencia de otras pioneras, haya mantenido sus siglas originales a pesar de sus varios cambios de dueño, ha alimentado el propagado argumento de ser una de las cinco madres de la radiofonía en el mundo.

La intención con esta introducción de ninguna manera pretende rechazar lo que tanto se ha repetido respecto a la posición de WKAQ entre las cinco primeras radioemisoras del mundo, sino estimular a un estudio más cuidadoso de ese alegado precedente porque, aunque pueda extrañarle a algunos, el mismo no es reconocido en otros países. De todas maneras, lo que sí es un hecho indiscutible es que WKAQ es una de las emisoras más antiguas que existen en América. Lo que se debe confirmar es que haya sido la quinta.

Aunque Joaquín Agusty Ramírez fue el primer boricua que, forzado por las cincunstancias, actuó como locutor, oficialmente el primero que vivió de esta profesión fue Teófilo Villavicencio –

Con este dato inicial aclarado, pasamos a otro aspecto en torno a precedentes históricos y verdaderos pioneros, ¿saben ustedes quién fue el primer locutor boricua? Por fortuna, este dato sí está comprobado. No envuelve controversia alguna, aunque, tristemente, el acreedor de tal distinción resulta un total desconocido entre las últimas generaciones.

Antes de abundar sobre este valioso puertorriqueño, es obligatorio resaltar un asterisco. Porque, circunstancialmente, el referido tuvo un antecedente. Resulta que el genio que construyó, cable a cable y con artefactos rústicos, WKAQ, el sangermeño Joaquín Agusty Ramírez (1894-1973), fungió como locutor durante los primeros años (1922-1928) debido a que la planta precisaba de una voz que la identificara y que se dirigiera a los oyentes durante sus contados momentos de transmisión semanal. A don Joaquín se le acredita haber acuñado la frase Puerto Rico, la Isla del Encanto que continúa utilizándose como ornamento de nuestra patria y que era parte de la identificación oficial de la emisora: “desde Puerto Rico, la Isla del Encanto, donde crece el mejor café, transmite WKAQ”. Pero, él no se dedicaba a esta carrera – que, obviamente, no existía aquí – y, demás está decir, tampoco cobraba por ejercer tal función. Dicho sea de paso, aunque capacitado para ser maestro de muchos, este compatriota extraordinario no era ingeniero titulado, sino un humilde reparador de relojes cuyos vastos conocimientos de electrónica los adquirió de manera autodidáctica y a través de revistas que compraba por correspondencia.

Rafael Quiñones Vidal fue el segundo locutor puertorriqueño –

La locución nació oficialmente como carrera en Puerto Rico cuando WKAQ superó su etapa experimental para convertirse en comercial, con una programación diaria, variada y, claro está, cubriendo un horario regular (entiéndase, desde la mañana hasta la noche). Como apuntamos anteriormente, ello ocurrió en mayo de 1928 y el seleccionado para ejercer como locutor oficial fue el periodista Teófilo Villavicencio. Don Joaquín, quien permanecería en WKAQ como director hasta 1930, lo contrató pues lo conocía como excelente declamador y, por tanto, entendía que, a través del micrófono en la cabina, su voz se proyectaría clara, bonita e imponente. Fue Villavicencio quien primero cobró un sueldo y vivió de la profesión de locutor en nuestro País.

Poco después aparecieron las figuras de Rafael Quiñones Vidal – el segundo, según él mismo me revelara –, Pedro José Martínez, Manuel S. Martínez (cuya voz daría vida, par de décadas más tarde, al inolvidable muñequito Cantalicio, símbolo publicitario de la cerveza Corona); Jesús Rivera Pérez (más adelante, libretista e intérprete de «Compay Tello» y «Mano Meco» en el primer programa cómico, “Los jíbaros de la radio”, instituido en 1932); Antonio Cruz y Nieves, Domingo Díaz Alejandro, Rubén Díaz Atiles, Rubén Rodríguez Beauchamp, Pedro José Martínez, Héctor Almodóvar, Camilo Fraticelli y los hermanos Jacobo, Luis y William Córdova Chirino, quienes en 1932 fundaron el programa dominical “Industrias nativas” que, a las alturas del actual 2008, a 76 años de su estreno, permanence vigente, dirigido por un nieto, en otra radioemisora. Pero, retomemos la figura de nuestro primer locutor.

Teófilo Villavicencio Marsuach había nacido en Santurce, el 2 de octubre de 1912. Hasta el momento de vincularse a WKAQ, ejercía el periodismo escrito. Al principio era la voz única. Luego, a medida que el patrocinio comercial lo hiciera posible, compartiría con otras voces (entre los antes mencionados). Durante gran parte de su pasantía por esta emisora, su función principal era la animación del programa meridiano “La hora de West Indies Advertising Company”, que se transmitía diariamente, así como los eventos de trascendencia que se celebraban en distintos sectores capitalinos.

A Villavicencio le correspondió transmitir la llegada y estadía de Carlos Gardel en Puerto Rico y fue el Maestro de Ceremonias durante la presentación de éste en el Teatro Paramount (1935) –


Rafael Quiñones Vidal se vinculó a WKAQ en 1929 y seis años después pasó a laborar a otras emisora.
(Foto colección Miguel López Ortiz)

Su etapa en WKAQ se prolongó seis años, hasta que se inauguró la segunda estación radiodifusora puertorriqueña, WNEL, el sábado 17 de noviembre de 1934, siendo Teófilo Villavicencio uno de los locutores reclutados. En su caso, a nivel de voz estelar y oficial de los programas auspiciados por la West Indies Advertising Company. En esta emisora, ubicada originalmente en la Calle Tanca (algún tiempo después se mudó a la San Francisco, frente al Restaurante La Bombonera, en el Viejo San Juan), instituyó otro programa meridiano que se identificaba con el mismo nombre establecido en la anterior y que, en determinados momentos, tuvo como orquestas permanents a la de Los Hermanos Morales y las dirigidas por Mario Dumont, Rafael Petitón Guzmán y Carmelo Díaz Soler. Artistas como los nativos Arturo Somohano y su Sexteto del Tango, Emilio Bouret, Daniel Capa, Arturo Cortés, Lolita Cuevas, Alfonso López Prado, Ernestico Mantilla, Armando Ríos Araujo, Rafael Seijo, Lolita Traviso y Germán Vázquez, así como estrellas internacionales del calibre de José Mojica, Pedro Vargas, Alfonso Ortiz Tirado, René Cabel, Eusebia Cosme, Hugo del Carril, Ernesto Vilches y la recitadora argentina Paulina Singerman, fueron presentadas en aquella y otras audiciones musicales que tenía su cargo. También le tocó la suerte de ser el presentador de Carlos Gardel cuando éste inmortal cantante de tangos argentino se presentó en el Teatro Paramount, en Santurce, el 3 de abril de 1935.

Cuando don Félix Muñiz Souffront, principal ejecutivo de la West Indies Advertising Company, inauguró su propia emisora, la WIAC, en 1942, reclamó nuevamente a Teófilo Villavicencio. En esta estación, tercera en San Juan y quinta en Puerto Rico, se le encomendó el noticiario Diario de La Democracia y El Batey, en el que combinaba comentarios noticiosos con variedades musicales. Mantuvo este último espacio hasta ya avanzada la década de 1960. Culminado su fructífero ciclo en WIAC, se desempeñó como relacionista público del Departamento de Comercio y fue habitual articulista del diario El Mundo. Sus contemporáneos lo recordarían como un comunicador muy culto, a pesar de que su formación era eminentemente autodidáctica, así como poseedor de una de las voces más bonitas y refinadas con que ha contado nuestra radiofonía en cualquier época. Durante sus útimos años mantuvo una columna sobre temas diversos en El Vocero.

Teófilo Villavicencio Marsuach contrajo matrimonio con Gloria Sabater en 1941. Frutos de esa union son Ever y José Rafael, médico y publicista, respectivamente. Falleció en Río Piedras, el 29 de febrero de 1992.


04/may/08

 

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