| Alberto Carrión: de Mozart a la Fundación
Por Ileana Cidoncha
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Imagen de Alberto Carrión en sus años de “Amanecer Borincano” según se documenta en los archivos de la Fundación Nacional para la Cultura Popular.
(Foto Archivo FNCP) |
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Teníamos dos asuntos pendientes, Alberto Carrión y yo: una visita al amigo y colega Javier Santiago en la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular y una conversación para ponernos al día sobre el pasado, presente y futuro de Mozart Café.
En la hermosa tarde del pasado 30 de abril, planificamos salir hacia el Viejo San Juan sobre las cuatro, de manera que llegaríamos al casco de la capital ya cuando los empleados de gobierno estarían de retirada. Detalle importante para encontrar estacionamiento cerca de la calle del Cristo con Fortaleza donde se encuentra la Fundación. Eso dependía de nosotros, Alberto me recogió, y arrancamos, lo que no podíamos asegurar era cuán fabulosa estaría el área de Bajamar, un espectacular farallón donde el océano Atlántico arrulla la costa norte de nuestro país. Y Bajamar se esmeró en lucir su traje de de plata y turquesas para nosotros, dos enamorados del Borinqueño Edén.
De camino estuvimos cotorreando, y repasamos la lista de los artistas que se presentaron en las Noches de Mozart, el club nocturno que Alberto abrió a comienzos de octubre del 2007, y que cerró a finales de febrero de este año 2009 – 17 meses durante los cuales se presentó lo más granado de nuestros favoritos del espectáculo. Estos fueron Chucho Avellanet, Danny Rivera, Haciendo Punto, Silverio y Sunshine, Gilberto Santa Rosa, Melina León, Hugo Leonel Vaccaro, Los Hispanos, Nydia Caro, Glenn Monroig, Lucecita Benítez, Alberto Carrión y Raíces, Awilda Carbia, Antonio Barasorda, Hilda Ramos, Rafi Davila, Otilio Warrington (Bizcocho), Juan Manuel Lebrón, Shorty Castro, Antonio Cabán Vale (El Topo), René Barrios y el pianista Martín Nieves, Rey de la Bohemia. La lista no responde a ningún orden, ni de calendario, preferencia o alfabeto, que no sea exclusivamente la memoria de Alberto y la mía, pues no escribí nada hasta llegar a mi casa, por lo que respondo por cualquier pase mi sin.
Mozart Café, en el que Alberto quiso recrear el Ocho Puertas, y lo logró, se convirtió en el lugar “in” de esos meses, pero complicaciones de logística obligaron al cantautor a cerrar de momento el local, con planes de reabrir Mozart, el que por ahora está en compas de espera. Alberto, quien está más guapo, joven y espigado que nunca está estudiando varios proyectos sobre los cuales no puedo escribir, pero que de seguro cualquiera de ellos que se cuaje, será un éxito, gracias a la experiencia y a la sapiencia en estas lides adquiridas por el compositor de “Amanecer Borincano”.
Al llegar a la Fundación, Alberto y Javier se transportaron a los años de mozo del cantautor, ya que en la colección de miles de discos que se encuentran allí está todo lo que había grabado desde su primer elepé hasta lo más reciente, al igual que innumerables fotos de Alberto desde que comenzó a tocar siendo un nene de 15 años, su época del afro, sus éxitos con el grupo Raíces, la protagonización de la ópera rock “Superstar”, así como fotos junto diferentes artistas con su padre, el querido Billy Carrión, y con su hermana Camille. Entusiasmado con el fárrago infinito de material referente a nuestra cultura popular que se encuentra en la Fundación, Alberto fraguó con Javier algunos posibles proyectos juntos. Pero sobre esto y sobre Mozart Café, escribiré más adelante.
10/may/09
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