| ‘Barra… de mala muerte’: un experimento teatral colectivo
Por Adriana Pantoja
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

“Barra… de mala muerte” se presenta en el Teatro Coribantes, del 30 de abril al 3 de mayo, con funciones jueves, viernes y sábado a las 8:30 p.m. y el domingo a las 6:00 p.m.
(Foto suministrada) |
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Dicen que la necesidad es la madre de la invención… Hace apenas dos meses, Omar Torres nos presentó el trabajo colectivo “Las tumbas”… aunque el texto no era exactamente de pluma colectiva, sino de Carlos Miranda. En esta ocasión, el cabecilla de la compañía teatral Anilom, Inc., se aventura nuevamente dentro de la experiencia del trabajo colectivo, pero de una manera diferente, presentando este fin de semana “Barra… de mala muerte”, en el Teatro Coribantes de Hato Rey.
Tres dramaturgos puertorriqueños, de diferentes generaciones, Miguel Diffoot, Carlos Vega y el propio Omar, se comprometieron a escribir textos cortos sobre diferentes fobias: fobia al olvido, fobia a los pájaros, fobia a las caricias, fobia a la poesía… Luego, estos textos se entrelazaron para ser dirigidos por Miguel Diffoot en un interesante experimento.“Últimamente, yo he pensado mucho sobre los dramaturgos actuales. Para ellos sólo hay dos formas para exponer su trabajo: o escriben por encargo o producen sus propias obras. Pero si no eres productor, solo te queda una vía: escribir por encargo. Y, de este modo, el dramaturgo no necesariamente puede escribir lo que quiere y como quiere. Por eso, decidí producir algo con tres personas que escribieran lo que ellos quisieran, sin ataduras, sin limitaciones… Y entonces, surgió el tema”, relata Omar Torres, quien también actúa en el proyecto.
Al principio, Omar no impuso reglas fijas; pero Miguel y Carlos sugirieron establecer algunas, tales como números de personajes (dos) y estilos de escritura a utilizar (sátira, farsa, suspenso). “El tema de las fobias era el común denominador y fue idea de Omar, quien nos envió una lista enorme para que escribiéramos, sin restricciones, sobre la que más nos interesara”, relata Diffoot. “También se decidió como regla general, de manera unánime, que dirigiera Miguel. Yo entiendo que, aunque sea un colectivo, es bien importante que el concepto surja de una sola persona”, apunta Vega.
Lo más interesante de este proyecto ha sido, según Carlos, que lo han pasado muy bien, que se han divertido mucho. “Es como si fuéramos tres nenes jugando, sin pretensiones, sin prejuicios… Fue bien divertido también cuando sacamos el título… El nombre me surgió a mí, pero realmente todos aportamos, los tres compartimos el juego; la magia de la búsqueda colectiva”.
Y es que la base de este proyecto es totalmente colectiva, aunque la dirección sea de una sola persona. Y para Miguel, Carlos y Omar funciona… “Yo pienso que lo que a veces no funciona es cuando se escribe un solo texto entre todo un grupo de personas. Aquí teníamos una base, pero escribíamos por separado… para luego discutirlo entre los tres. Cada cual se divertía solo y, luego, en conjunto”, explica Carlos. “Cuando yo escribo, estoy listo y dispuesto a que los actores y actrices aporten al texto, en beneficio del proyecto. Por eso, este trabajo que hice con Miguel y con Omar me fascina”. Los tres dramaturgos estuvieron siempre abiertos al cedazo y a las críticas del compañero; eso facilitó el trabajo… y también la dirección de Miguel. “Ni Carlos ni yo hemos tenido reparos en que Miguel, quien le está dando la forma final al trabajo, ajuste lo necesario en nuestros textos para lograr la visión global de la pieza”, aclara Omar.
Todo esto se escucha muy divertido, muy simple y hasta fácil… pero realmente no es así. Miguel cuenta que, en reuniones iniciales y antes de saber qué escribiría cada quién, se habló sobre la posibilidad de entrelazar los escritos como si fueran uno solo… “La idea era la siguiente: en vez de presentar los tres textos por separado, algo muy simple, se pensó en unirlos, dentro de lo posible, para presentarlos como uno solo. Por ejemplo, que un personaje de un texto saliera en otro texto y, así, se entrelazaran… Pero eso no se escribiría, realmente: eso me tocaría a mí como director, una vez tuviese los textos en mano”. ¿Y fue fácil lograr este enlace entre textos? “¡Para nada!”, comenta Miguel entre risas.
La razón de esta dificultad de enlace reside principalmente en el propio centro del proyecto: escribir sin restricciones. Carlos Vega utilizó la cursilería telenovelera para recrear la vida de una pareja joven, una farsa en la cual él le teme a las caricias y ella a las palabras bonitas. Miguel Diffoot escribió una sátira sobre una diva “clichosa”, que teme olvidar la poesía que dirá en su propio homenaje. Y Omar Torres se decidió por un juego sicológico entre un cantinero que se cree Hitchcock y una joven que le teme a los pájaros. Tres estilos distintos, tres escritos distintos… un verdadero reto. Pero, al parecer, conseguir el punto de unión entre las tres historias fue tarea posible para Diffoot… ardua y difícil, pero posible.
“Como soy fanático de Hitchcock, me pareció interesante hilar las tres historias con el personaje de Hitch, de la pieza de Omar. En este montaje, Hitchcock (o Hitch) está en Puerto Rico porque viene a filmar. Se encuentra en una barra con todos los personajes de las tres historias las cuales se entretejen entre sí. Claro, tuve que hacer varios ajustes para acomodar esto que te digo… Pero, finalmente, se logra”, dice Miguel.
¡Hitchcock en una barra..! ¿de ahí es que sale el título de la pieza: “Barra… de mala muerte”? “Pues, sí. La idea del título es mía, pero realmente fue Miguel quien originalmente utilizó una barra como centro de su historia”, explica Carlos. “Cuando Miguel nos habló que su trama se desarrollaba en una barra, enseguida visualicé a mis personajes en la misma barra, transportándolos allí sin problemas. Comenzamos a hablar sobre músicas, sobre colores, sobre cosas de barras… y, de repente, yo dije: ‘esto es como una barra… de mala muerte’. Y ahí quedó el título”. No obstante, a Omar se le hizo un tanto más difícil adaptar su historia a la ‘barra de mala muerte’ de sus compañeros: “…tuve que reescribir un poco; pero, al final, logré la cohesión en concepto y título”, apunta Omar.
Tanto Carlos como Omar confían plenamente en el criterio de Miguel Diffoot como director y co-creador de la pieza. “Este trabajo colectivo me imparte esperanzas. Es desapegarse del ego; es como romper la burbuja del crear en solitario, sin que nadie me ayude, sin que nadie me infecte mi maravillosa creación… Hay que romper esa burbuja: tenemos que aprender a vivir en colectivo”, establece Carlos, quien en estos momentos escribe dos piezas adicionales para diferentes colectivos; trabaja en la obra “El insólito caso de Miss Piña Colada”, de Carlos Ferrari, producida por Raymond Gerena para Producciones Gran Escenario; y actuará, bajo el Festival del Tercer Amor, en la pieza de Abniel Marat, “El olor de los machos, el olor de las hembras”, dirigida por Joselo Arroyo.
“Barra… de mala muerte” reúne a seis actores (una pareja por pieza): José Caro, Ana Isabel López, Lourdes López, Carlos Rivera Marchand, Lourdes Quiñones y Omar Torres, actores de distintas generaciones… ¿adrede? “De repente, podría sonar como un acto de supervivencia; pero, realmente, a mí siempre me ha gustado unir a actores de distintas generaciones en mis producciones. He trabajado con personas de mi generación, pero me encanta trabajar con personas mayores que yo, porque de ellas es que aprendo. Así que yo prefiero mezclar gente de una generación con otra, siempre tratando de mantener un balance cómodo”, indica Omar.
“Y también pasa a la inversa… A veces, se pierde el entusiasmo; y cuando se trabaja con gente como Omar, con gente de esta generación nueva que te inyecta esa energía fresca, libre, pura, que te hace crear, que te hace confiar y pensar que vale la pena hacer lo que haces… uno se contagia… y vuelve a creer, vuelve a entusiasmarse con el arte, con el teatro…”, añade Miguel, quien acaba de terminar la temporada de “Máscaras afuera”, de Cuarzo Blanco, trabajará en el Teatro Tapia la pieza “Children of Eden”, del Colegio Notre Dame de Caguas (Mayo 13, 14 y 15, 2009); estará trabajando con El Boricuazo en Mayagüez (mayo 2009) y en el Centro de Bellas Artes de Santurce (agosto 2009); continúa escribiendo para teatro; y, además, este verano, actuará en la pieza “Jeffrey”, dirigida por Alejandro Primero, como parte del Festival del Tercer Amor.
Regresando a la “Barra…”, Miguel nos comenta que, de no ser por este tipo de proyecto, jamás hubiera conocido a todo el talento joven con el cual está ahora trabajando. “Ya los actores no tenemos un lugar de encuentro para darnos a conocer… Y hace mucha, mucha falta… Tito Fortuna ya no existe, pero ahí fue donde yo conocí a todos los que estudiaban en la Academia de Herman O’Neill y Luz María Rondón, por ejemplo, una escuela muy diferente a la de la UPR. Por eso, entiendo que es muy importante que se siga haciendo este tipo de proyecto artístico; por eso, yo lo apoyé desde un principio… aparte que me atrajo el poder escribir y dirigir, dos labores que me gustaría seguir desarrollando en mi carrera”.

Los dramaturgos puertorriqueños Miguel Diffoot, Carlos Vega y Omar Torres escribieron los textos que forman “Barra… de mala muerte”.
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Carlos entiende, además, que este tipo de proyecto colectivo aminora la idea del “divismo”, que tanto afecta a la clase artística. “Si hay algo que a mí me ha agotado en este quehacer es eso… No creo que haya la necesidad de ‘machucarnos’ a nosotros mismos: ya los políticos lo hacen, así que, ¿por qué tenemos que hacernos daño entre nosotros? Trabajar con gente joven es chévere porque no están infectados, no están enviciados, no tienen esa mala costumbre del ser ‘divo’. Hay algo puro, algo lindo ahí, que los mueve a hacer simplemente arte”.
Los tres artistas están conscientes que la recesión económica del País es gravísima… “Sin embargo, yo espero que, con esta recesión, pase en Puerto Rico lo que ocurrió en Argentina: que la gente se vuelque hacia el teatro, hacia el arte”, expresa Omar sumamente esperanzado. Por su parte, Miguel opina que, en Puerto Rico, aún no se ha sentido el “cantazo”; y cuando ocurra, va a ser más grave que en cualquier parte del mundo. “Hemos vivido enajenados por muchísimo tiempo y la gente aún no ha reaccionado a lo que verdaderamente está ocurriendo”. A esto, Carlos añade: “Es como dice mi hijo: ‘Papi, no es que aquí no haya cultura, es que hay muchos incultos’. Pensamos que vivimos en una metrópoli y que nada malo nos va a tocar; pero, como dice Miguel, estamos totalmente enajenados. Por eso entiendo que este tipo de proyecto es lo que hace falta… cuando las cosas se pongan más fuertes, más duras, la mentalidad colectiva es lo que nos va a salvar de perecer artísticamente”.
Luego de presentarla en el Teatro Coribantes, Omar planifica llevar la pieza por las Universidades, tal como hizo con su producción de 2007, “Un número”, de Caryl Churchill. Y luego de este proyecto… vendrá sin duda otro trabajo colectivo. “Yo los voy a convencer para hacer otro proyecto igual. A mí me encanta esto; siempre surgen ideas y trabajos bien buenos”, apunta Carlos. “Sería chévere”, agrega Miguel. “Ahora, no sería de fobias”. ¿De qué, entonces? “Sabrá Dios de qué. Falta juntarnos de nuevo y comenzar a crear. Ahí sabremos…”, expresa un risueño Omar. “Podría ser algo religioso”, piensa Carlos en voz alta. A lo que coincide Miguel con un “eso suena bien”. Mientras Omar da el dictamen final: “!Cabaret!”. Y sin querer, ¡los tres dramaturgos ya comenzaron a crear su próximo proyecto!
Comicidad, morbo, suspenso, ironía, fobias… “una comedia absurda, fársica y de suspenso…” como la describe su director, Miguel Diffoot… una hora de trabajo teatral intenso, que apunta hacia el entusiasmo, la esperanza, la creatividad… este proyecto artístico promete ser divertido y excitante, además de innovador. Y por su módico precio… bien vale la pena disfrutar de una noche en colectivo en una “Barra… de mala muerte”.
(Para información adicional puede comunicarse con Anilom Inc., al 787 459-1402)
02/may/09
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