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Histórica la antesala boricua para Sabina
Por Lovelia Octaviani
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Ocho cantautores puertorriqueños unieron sus voces para presentar la antesala al concierto del español Joaquín Sabina en Puerto Rico.
(Foto suministrada)
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De pie, un eufórico publico confirió incesantes aplausos y potentes ovaciones al grupo de cantautores puertorriqueños encargados de abrir el pasado concierto de uno de los grandes maestros de la canción española, Joaquín Sabina.
El junte en el Coliseo José Miguel Agrelot de distintas generaciones – y cuyos mensajes musicales vibran en diversas frecuencias sonoras - comenzó con la intervención en escena de Silverio Pérez, Walter Morciglio, Mikie Rivera y José Jorge. Apoyados por una banda de esencia rockera, y guiados por la calidad de los propios temas de Sabina, este primer cuarteto deleitó a la audiencia con las impostergables palmadas flamencas del exitoso "Ruido".
Luego, la oportunidad de mantener corriendo la energía estuvo a cargo de Tito Auger, Luis Rojas, Alex Manuel y Ángel Javier, quienes no tuvieron ningún inconveniente en provocar a la audiencia mientras coreaban al unísono "Mentiras piadosas".
Sin embargo, el punto climático de esta histórica antesala ocurrió tras la anotación de Silverio Pérez quien recordó que - como estandartes de la música de autor – es importante difundir la obra creativa de otros artistas trascendentales. En este caso, Sabina fue el común denominador y la excusa perfecta para que en amena colaboración, este junte maravilloso de ocho cantautores puertorriqueños colmaran la noche sabatina del 15 de mayo con una excelente interpretación de "Mas de cien mentiras".
De hecho, el agradecimiento total de la fanaticada isleña del Flaco de Ubeda a la presentación genuina y muy fluida de los ocho magníficos fue tan impresionante, que muchos han sugerido el deber de concretar una gira. Incluso, quien estuvo atento a la entrega musical de los nuestros en una esquina del camerino fue el mismo Sabina, quien profundamente emocionado aprovechó para felicitarlos.
Evidentemente, la respuesta complaciente y favorecedora de la concurrencia no debe sorprender. Ellos supieron retransmitir el mismo ímpetu con que siempre han cantado las letras incisivas, astutas y divertidas del gran Sabina en lugares íntimos de menor cabida. Pero en un espacio masivo - de la capacidad del Coliseo de Puerto Rico José Miguel Agrelot - esta velada también supo ser íntima. Y por demás, de mucha entrega física y una espectacular química.
21/may/10
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