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Frank Torres: mentor de estelares salseros


Frank Torres (penúltimo de izquierda a derecha) celebra el Disco de Oro ganado por su protegido Lalo Rodríguez por el álbum : “Un nuevo despertar”.
(Foto colección Miguel López Ortiz)

Cuando, a principios de 1978, el empresario José Antonio «Tony» Moreno encomendó a Frank Torres la gran gestión de establecer la etiqueta TH Records en la plaza boricua, ni siquiera contaba con una oficina que le sirviera de sede. Menos aun, dónde almacenar sus productos. Sin embargo, emprendió este proyecto en el momento más oportuno y, sobre todo, junto al mejor compañero de aventuras que hubiera podido encontrar. Porque si a alguien ya se le reconocía como dotado de una inmensa capacidad de trabajo y admirable visión comercial en la industria discográfica nacional, ése era su elegido.

Para aquellas fechas el imperio Fania, que había dominado el panorama salsero desde las postrimerías de la pasada década, venía de capa caída, al punto de que algunas de sus figuras representativas habían emprendido nuevos rumbos. En los corillos faranduleros se comentaba que tan significativo bajón en los dominios de Masucci y Pacheco respondía a que éstos dejaron de mostrarse ¨tan generosos¨ con la gente de la radio como en antaño.

De todas maneras, independientemente del grado de veracidad que pudieran encerrar tales especulaciones, el asunto es que Torres convirtió su hogar en oficina y almacén. Y, en noviembre de aquel año creó su primer equipo de trabajo, conformado por los promotores Ramón «Mon» García (asignado al área metropolitana); Franklin Hernández (a cargo de las regiones este, sur y central) e Iris Fernández (a cargo de la zona oeste). Como productor musical contrató al brillante pianista y arreglista Jorge Millet.

Mientras se procesaban las primeras producciones con artistas nacionales, la naciente etiqueta comenzó a operar introduciendo en nuestro mercado a los artistas del catálogo de Top Hits (o TH Records), compañía matriz de la primera, fundada por Wihem Ripken en Caracas, Venezuela, en 1955. Es preciso señalar que, hasta entonces, las grabaciones de este sello eran distribuidas tanto aquí como en otros países por la no menos importante Velvet y que Moreno se había convertido en socio de Ripken exclusivamente en lo concerniente a sus nuevas filiales en Puerto Rico y Estados Unidos. Los baladistas José Luis Rodríguez «El Puma», Rudy Márquez y Mirla Castellanos, así como los salseros Oscar D´León y La Dimensión Latina fueron las primeras figuras que TH Records promocionó en nuestro país.

No obstante, a partir – precisamente – de noviembre de 1978 se lanzaron las primeras producciones realizadas aquí. Estas fueron: ¨Sweet Trumpet, Hot Salsa¨ (THS-2038), de Tommy Olivencia y Su Orquesta, de la cual los temas ¨Atrevida¨ y ¨Del montón¨, vocalizados por Paquito Guzmán y Simón Pérez, alcanzaron categoría de éxitos; ¨Of the Deep of my Brain¨ THS-2041), de Willie Rosario y Su Orquesta; ¨Julio «Gunda» Merced & Salsa Fever Orchesta¨ con el LP homónimo (THS-2043) y, ya a principios de 1979, salió al mercado ¨Fuego a la jicotea¨ (THS-2061), de Marvin Santiago. Aunque los cuatro registraron excelentes ventas, el de Marvin – recién fallecido – generó tres súper jitazos: ¨Fuego a la jicotea¨, ¨La picúa¨ y ¨Vasos en colores¨, convirtiendo a este mañoso sonero santurcino en la primera gran estrella boricua de la empresa, condición que conservaría hasta los albores de la década de 1980... aunque su vinculación al elenco artístico de TH Records se extendería hasta ya adentrados los años 90.

Las ventas durante el año 1979 ascendieron a poco más de $700,000. Al año siguiente la cifra superó los $1.5 millones, representando un incremento estimado en 114 por ciento. Para entonces, ya la firma contaba con oficinas en el segundo piso del edificio localizado en la Avenida Fernández Juncos 304, en el sector sanjuanero de Puerta de Tierra. También se había ampliado su personal con Oscar Meléndez como gerente de almacén, Roll Rivera como asistente de éste y Migdalia Rodríguez en la posición de secretaria. Este año, además, el elenco estelar puertorriqueño de TH Records se enriqueció con las adquisiciones de Paquito Guzmán (una de las voces claves de la orquesta de Tommy Olivencia), cuyo lanzamiento en calidad de solista aconteció vía ¨Con Cheíto González en el recuerdo¨ (LAD-328); Andy Montañez, también estrenándose en solitario, con ¨Salsa con caché¨ (LAD-AM 341); la Orquesta La Solución, de Mayagüez, presentando el LP que lleva el código LAD-AM 3422, a través del cual el público conoció a un sensacional vocalista destinado a la leyenda: Frankie Ruiz, y el Conjunto Canayón, del timbalero Juan Ramón «Cano» Robles, que debutó con la producción ¨Folklórico tropical¨ (TH-AM 2117) y sería un baluarte del sello a lo largo del próximo lustro.

Ya para los albores de los años 80, TH Records había emergido como la compañía líder en el mercado salsero, habiendo sumado a su catálogo a figuras como el cubano Willy Chirino, cuya entrada a la pujante empresa se dio con ¨La salsa... y yo¨ (LAD-AM 365), editado en 1981. También, a buen número de solistas agrupaciones locales: Raphy Leavitt & La Selecta, Rubby Haddock, Cheo Quiñones, Orquesta Borinquen, Francisco «Chalina» Alvarado & Conjunto La Perla, etc. Tan ventajosa posición se fortaleció con e lanzamiento de ¨Caribe¨ (TH-AM 2195), producción dirigida por Willie Colón para la cantante venezolana Soledad Bravo en 1982. El impacto de este álbum fue fenomenal. Incluso, la revista especializada Billboard lo clasificó entre los mejores del año.

Sin embargo, el empuje arrollador que el género del merengue experimentaba en la mayoría de los mercados tradicionales de la salsa también se hizo sentir en la plaza boricua, lo cual se evidenció en la consecuente merma en las ventas. Pero, entonces, Frank Torres arreció la promoción de otro de sus descubrimientos: el vocalista dominicano Freddy Kenton, lanzado vía el LP ¨Oh, la la¨ (TH-AM 2192) en 1982. Por lo menos durante el período 1983-1985, éste intérprete constituyó el principal ¨caballito de batalla¨ del sello... hasta que Frank visualizó a ¨un ídolo en potencia¨ en la figura de Frankie Ruiz, quien – curiosamente – ya llevaba casi siete años en la empresa: primero integrando La Solución y, a la sazón, vocalista estelar de la encabezada por Tommy Olivencia. La historia sería harto conocida: ¨Solista... pero no solo¨ (AMF-2368), álbum-debut en solitario de Frankie, permanecería par de meses en la cima del escalafón de Éxitos Tropicales de Billboard y casi todo el año entre los primeros 20. Las ventas a nivel mundial superaron las 400,000 unidades durante los 12 meses que prosiguieron a su lanzamiento. Su vigencia, justo es agregar, sería imperecedera. ¡Un clásico!

Al año siguiente, 1986, Frank Torres se acreditó otro acierto de matiz histórico: desató la fiebre de la salsa romántica con el descubrimiento e inmediato lanzamiento de Eddie Santiago (hasta entonces figurando en las filas del Conjunto Chaney) con la producción Ätrevido y diferente¨ (TH-2424). Las adaptaciones al género de las baladas ¨Lluvia¨y ¡¨Qué locura fue enamorarme de ti!¨ (originales del cantautor argentino Luis Ángel Márquez) dominaron las listas de éxito durante meses. Y, estableció un importante precedente: por primera vez en l mercado discográfico nacional, una producción alcanzó y superó la cifra de 100,000 copias vendidas durante el año que prosiguió a su salida. Aquí se impone recalcar que no empece a que ¨Solista... pero no solo¨, de Frankie Ruiz, había registrado cifras similares a ¨Atrevido y diferente¨, el grueso de aquellas se distribuiría entre las plazas hispanas de Estados Unidos, Centro y Sudamérica y, claro está, Puerto Rico. Sí superaría también tan codiciada marca, pero ya entrado el 1986. Situación que ya se había dado con los álbumes ¨Fuego a la jicotea¨ (1979) y ¨Adentro¨ (1981) de Marvin Santiago y ¨Caribe¨, de Soledad Bravo (1982). Y, si Frankie mereció el calificativo de «El Tártaro de la Salsa», a Eddie le correspondió el de «El Rey de la Salsa Romántica». Ambos, junto a los más veteranos Andy Montañez y, durante los primeros tiempos, Marvin, conformaron la cuarteta de ídolos más exitosa en la historia de TH Records.

El impacto generado por ellos dio paso a toda una constelación de figuras que, en sus respectivos momentos, disfrutaron de muy buen cartel. Entre los amparados por esta etiqueta comandada por Frank Torres es obligatorio destacar a David Pabón, quien surgió en el panorama con ¡¨Es de verdad!¨ (TH-2620), y Lefty Pérez, cuya aparición aconteció vía ¨Working Out¨ (TH-2627), ambos en 1989; Héctor Tricoche, lanzado con ¨Clase aparte¨ (TH-2734) en 1990; Alex D´Castro con ¨Solo¨ (TH-2883) en 1991, etc. Un caso excepcional lo constituyó Lalo Rodríguez, quien no sólo reverdeció laureles en su carrera, sino que además consolidó su estatus de primerísima figura de la salsa con la producción ¨Un nuevo amanecer¨ (TH-2517), editada en 1989. Uno sólo de los temas incluidos, ¨Ven, devórame otra vez¨ (de Palmer Hernández), le bastó para convertirse en la gran sensación del año en Europa y dominar los escalafones de popularidad en la mayoría de las plazas artísticas hispanoamericanas hasta muy avanzado el 1990.

Por otro lado, ya para 1988 y a raíz de que la compañía matriz se asociara con la firma Rodven, fundada por el empresario cubano-venezolano Rodolfo Rodríguez Miranda y el Grupo Cisneros – propietario de la cadena Venevisión (Canal 4) –, Tony Moreno se desvinculó de la compañía y aceptó el cargo de gerente general para los mercados de Estados Unidos y Puerto Rico de Sonotone, otro sello caraqueño, entre cuyos dueños figuraba el productor y presentador de televisión Luis Guillermo González. Frank Torres, empero, retuvo su cargo hasta 1990, cuando la nueva sociedad, TH-Rodven, pasó a ser representada por el consorcio Capitol/EMI Latin que, en el ínterin, adquirió los contratos de varios de sus artistas. A partir de entonces, Frank concentró su atención en un pequeño sello de su propiedad: Paradisc Records.


Frank Torres vivió más de 40 años en Puerto Rico


En sus inicios con TH Records, Torres comparte con el salsero venezolano Oscar D’ León y Tony Moreno.
(Foto colección Miguel López Ortiz)

José Francisco «Frank» Torres Cruz había nacido en Santo Domingo, República Dominicana, el 9 de abril de 1943. Su familia se radicó en Aruba cuando él contaba cinco años de edad. En dicha isla holandesa del Caribe transcurrió su infancia y gran parte de su adolescencia, toda vez que, poco después de cumplir 17 vino a radicar a Puerto Rico. Tras concluir aquí sus estudios secundarios regulares y haberse desempeñado en varios oficios, sirvió en el ejército norteamericano, específicamente en bases de Alemania y en Fort Jackson (Carolina del Norte) durante el período 1964-1966. Al regresar a la que ya había convertido en su patria adoptiva, comenzó a trabajar ¨haciendo de todo¨ en la pequeña empresa Mariel Records, que Leovel Mojena había establecido en la santurcina Para 15. Más adelante se convirtió en guagüero de l compañía mexicana Discos Falcón que, al cabo de algún tiempo, lo designó promotor. ¨Amor imposible¨, en voz del baladista Oscar Villarreal, fue el primer tema que, promocionado por él, se convirtió en éxito. Ya durante las postrimerías de aquella década, tenía a su cargo las promociones de varias etiquetas internacionales, tarea que seguía alternando con el trabajo de guagüero.

En 1970, por un sueldo de $50 semanales, Frank Torres aceptó promocionar el catálogo del sello Velvet, que incluía a figuras tan estelares como los venezolanos Felipe Pirela, Mirtha Pérez y José Luis Rodríguez «El Puma»; los cubanos Orlando Contreras y Blanca Rosa Gil; el puertorriqueño Danny Rivera; el argentino Carlos Javier Beltrán y el peruano Raúl Vázquez (ambos hoy desaparecidos del panorama, pero entonces muy exitosos). Nuestro biografiado realizó un excelente trabajo gestionándoles nuevos éxitos en la radio – que, obviamente, se traducirían en muy buenas ventas –, pero sus mayores aciertos los logró con tres cantantes jíbaros: el mocano Nito Méndez con ¨Si dejo de amarte¨ (1971); el añasqueño Alfonso Vélez con ¨La luz (El fuá)¨ (1972) y la aguadillana Niní Cubero con ¨Dame el agua, Elías¨ (1973).

En 1973 vio materializado su anhelo de poseer su propio sello al crear Pana Records que, a pesar de su corta vigencia de tres años, editó muy buenos discos a Piro Mantilla (hasta poco tiempo antes, vocalista de Roberto Roena y Su Apollo Sound); Johnny Olivo (baladista); Armonía ´73 (conjunto salsero mayagüezano); la trovadora Niní Cubero, etc. Además, bajo la licencia correspondiente, editó en nuestro mercado álbumes de famosos cantantes españoles como Juan Bau y el dueto Sergio y Estíbaliz. Seguidamente (1976-1978), acató la encomienda de introducir en República Dominicana los productos de Flamboyán Records (de Alfred D. Herger y su tío Sonny) y Bronco Records, de Bobby Valentín. Ante lo fructíferas que resultaban sus gestiones, Tony Moreno le ofreció la dirección de la compañía TH Records & Tapes a la que, como ya reseñamos, guió hasta un sitial cimero en el ambiente musical boricua. Fue él quien reclutó a la mayoría de las figuras que emergerían como principales estrellas de la etiqueta: Marvin Santiago, Conjunto Canayón, Frankie Ruiz, Eddie Santiago, David Pabón, Alex D´Castro, etc.

Culminado aquel ciclo, Frank Torres fundó la etiqueta Paradisc que, hasta 1994, lanzó las grabaciones del dueto merenguero Mayra y Celinés, así como otras de Jacinto Gantier, Gary Pinto, Aldo Matta e Ismael Miranda. Luego se retiró del mundillo discográfico y se estableció en el municipio costero de Cabo Rojo, al extremo oeste de nuestra tierra. Allí dedicó su tiempo a disfrutar de otras sus más grandes pasiones, además de la música: la navegación y la pesca.

Su sorpresivo fallecimiento mientras cenaba en su hogar en el sector caborrojeño de Joyuda la noche del jueves 4 de noviembre, ha sido un rudo golpe para todos aquellos que tuvieron la suerte de conocerlo. Naturalmente, también para la salsa. Y, como cumpliéndose el deseo que siempre manifestaba, sus cenizas fueron lanzadas en el mar de Cabo Rojo. Además de sus cuatro hijas, Michelle, Frances, Ivette y Chezelle, a Frank le sobrevive su hermana Omayra, quien fuera una destacada cantante durante la era de La Nueva Ola boricua.

Siempre lo recordaremos.

19/nov/04

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