| Recordando
el debut de Virginia López
Por Miguel López Ortiz / F.N.C.P.
Durante el presente 2005 que ya agoniza se cumple medio siglo de
que una de las cancioneras puertorriqueñas más admiradas
en toda América, España y Japón grabara su
primer disco. Con tan buena fortuna que, a pesar de los escollos
que tuvo que confrontar al principio, resultaría el más
exitoso de su brillante carrera. Definitivamente, el que marcó
su consagración. Nos referimos a la inigualable bolerista
Virginia López «La Voz de la Ternura».
No podíamos dejar pasar por alto esta efeméride.
Porque la historia de esta gran artista que tanto enorgullece a
sus compatriotas es interesantísima. Por tanto, para beneficio
de la nueva generación de boricuas que no están muy
familiarizados con su legado, a continuación les presentamos
su biografía.

Virginia López, conocida en el
mundo artístico como “La Voz de la Ternura”,
irrumpió en el mundo discográfico hace 50 años.
(Foto colección Miguel
López Ortiz) |
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Virginia López
Cantante romántica.
Nombre verdadero:
Dolores Virginia Rivera García.
Calificativo artístico: «La Voz de la Ternura».
Lugar y fecha de nacimiento:
Manhattan, Nueva York (EE.UU.) – 29 de noviembre de 1928.
Virginia López figura en la historia de la música
popular latinoamericana como una de las cantantes puertorriqueñas
más exitosas en términos internacionales durante la
segunda mitad del Siglo 20. Su timbre vocal afinado y melodioso
– perfecto para la interpretación del bolero –,
unido a la emotividad que proyectaba en los escenarios, la hizo
merecedora del calificativo de «La Voz de la Ternura»,
al que dio lustre a lo largo de casi cuatro décadas de triunfal
trayectoria.
Irónicamente, el primer álbum de sus discografía,
“Virginia López Sings” (Seeco, SCLP-9102), que
fue el que le abrió las puertas del mercado artístico
mexicano; que recoge los temas más representativos de su
carrera y que, por ende, jamás ha perdido vigencia, envuelve
una circunstancia que, si a la larga resultó positiva, al
principio confrontó grandes tropiezos. Todos los boleros
que estrenó en este disco se convirtieron en clásicos:
“Tus promesas de amor” y “Siempre feliz”
(de Miguel Ángel Amadeo); “Cariñito azucarado”
(de Enriquillo Cerón); “Ya tú verás”
(de Mario De Jesús); “Por equivocación”
(de Charlie López); “Díselo a ella” (de
Raúl Díaz); “Extraño sentir” (de
Elliot Romero); “Miénteme más” (de Jorge
Luis Báez Sosa); “Tan lejos” (de Álvaro
Dalmar) y “Torturas de amor” (de Pablito Carballo).
Esta irrepetible bolerista es hija del toalteño Jacobo Rivera
– maestro de Instrucción Pública – y la
vegalteña Silvia García. Cuando todavía ella
era muy pequeñita, sus padres regresaron a Puerto Rico, estableciéndose
en la Calle Luna del Viejo San Juan. En este sector capitalino transcurrió
su infancia, habiendo cursado sus grados académicos elementales
en el Colegio de Párvulos. Sin embargo, al llegar a la adolescencia,
debió retornar con su familia al Barrio Latino de la Gran
Urbe. Entonces prosiguió sus estudios regulares en la P.S.
72 School, P.S. 101 Junior High School y, finalmente, en la Yorkville
High School.
Fue telonera de María Antonieta
Pons
cuando ésta rumbera debutó en Nueva York
Artista de formación autodidáctica, ya a los 16 años
participaba en programas originados en la radioemisora hispana WHOM
y en funciones del Teatro Hispano, cuyo administrador era el compositor
y empresario, también boricua, Edmundo «Mundito»
Medina. Entonces se identificaba ante el público como Vicky
López y parte del repertorio que interpretaba era en inglés.
En 1947 contrajo matrimonio con el polifacético mayagüezano
Carlos Juan «Charlie» López, compositor, promotor
de artistas y comediante o animador habitual de las funciones del
mencionado teatro. Éste sería un personaje determinante
en el impulso que cobraría su carrera.
Poco tiempo después, ella recibió la oportunidad
de grabar por primera vez. Se trató de un sencillo de 78
rpm con los boleros “Justicia” y “Un amor imposible”,
formando dueto con el hoy venerado ponceño Chago Alvarado,
autor de ambas piezas. Aquel disquito, que no recibió exposición
alguna, fue editado por el sello Alberto Records, propiedad del
no menos ilustre compositor puertorriqueño Alberto «Tití»
Amadeo. Muy curiosamente, por alguna razón inexplicable,
a éste se le antojó identificar a ambos intérpretes
como Dúo Virginia y Rodríguez.
En 1948, nuestra biografiada fue seleccionada para actuar como
telonera en el espectáculo que, precisamente en el Teatro
Hispano, encabezó la aclamada rumbera cubana María
Antonieta Pons, mismo que marcó el debut de esta estrella
del cine mexicano en la plaza neoyorquina. Mientras tanto, Virginia
continuaría recorriendo otras salas importantes de la metrópoli
y ciudades aledañas: Teatro Puerto Rico, Teatro Río
Piedras, Teatro San José, Teatro San Juan, Teatro Triborough
– que los boricuas llamaban Tríboro – y varios
centros nocturnos.
El dueño de Seeco Records tenía
tan poca fe en ella
que se negó a completarle el hoy clásico álbum

(Foto colección Miguel
López Ortiz) |
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Ya a principios de la década de 1950, su esposo Charlie
López comenzó a insistirle al empresario discográfico
Sidney Siegel, propietario del sello Seeco y para quien él
trabajaba, que le brindara a Virginia la oportunidad de grabar.
Aquel judío neoyorquino, respetado como uno de los grandes
visionarios en la historia de la industria discográfica latinoamericana,
se resistía a incorporarla a su catálogo de artistas,
sencillamente, porque no tenía fe en su talento. Su voz le
parecía demasiado dulce y añoñada y, por ende,
nada comercial. Pero, ante la tenaz insistencia de Charlie, sólo
con la idea de complacerlo y “sacárselo de encima”,
un buen día le dijo “está bien, chico, tráela,
la grabaré”. Pero, las cosas todavía no serían
fáciles.
Para acompañarla en el repertorio seleccionado se le encomendó
al guitarrista y cantante Pablo Carballo que formara un trío.
Éste, que ejecutaría el segundo requinto, lo completó
con Miguel Ángel Amadeo (segunda voz y guitarrista) y Jesús
«Junior» González (primer requinto). Las primeras
secciones de grabación se realizaron a partir del 8 de abril
de 1955. ¡Hace ya medio siglo! Sin embargo, como para el señor
Siegel ella no era prioridad, siempre otros artistas de Seeco Records
tenían preferencia a la hora de ocupar el estudio. Por consecuencia,
la producción del ansiado álbum comenzó a atrasarse.
Charlie lo convenció entonces de que les permitiera venir
a San Juan para terminar el disco aquí. Para estas secciones
se reclutó al juvenil Henry Vázquez como primer requinto,
pues González tenía compromisos en Nueva York con
el trío de Rey Arroyo, mientras que Amadeo fue reemplazado
por Pedro Juan Sabat en la segunda voz y guitarra acompañante.
La última sesión se realizó el 19 de julio
de 1956, un año y tres meses después de haberse iniciado
la primera. Es importante recalcar el dato de que tal producción
hubiera podido realizarse en menos de una semana. Y que, por Siegel
negarse a pagar varias horas más al estudio de grabación,
el LP sólo alcanzó a incluir diez canciones, cuando
durante aquella época era estándar la inclusión
de doce.
De todas maneras, la espera y el tesón rindieron sus frutos.
La radio en pleno no demoró en convertir en éxito
cada uno de los boleros incluidos y los empresarios de teatros y
centros nocturnos a reclamar a Virginia López. Así
las cosas, sus acompañantes Carballo, Amadeo y Vázquez
se formalizaron como su trío oficial, adoptando el nombre
de Los Tres Reyes.
Poco tiempo después, ya entrado 1957, el célebre
empresario taurino y de espectáculos mexicano César
«Chato» Guerra, propietario de Teatro Follies, la llevó
a su país para presentarla en aquella importante sala. Su
éxito allí fue sensacional. Pronto el no menos venerado
Mariano Rivera Conde, máximo ejecutivo de la RCA Victor en
México, la incorporó al elenco artístico de
esta multinacional, propiciándole así la que sería
una brillantísima carrera, proyectada desde la plaza azteca.
Desde México se proyectó
hacia el mundo

La compañía Seeco editó
su primer álbum.
(Archivo discográfico
/ Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
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Virginia López logró llevarse a Henry Vázquez
y, con los gemelos mexicanos Gilberto y Raúl Puente, creó
una segunda versión de Los Tres Reyes. Sin embargo, por reclamo
de su madre, Henry se vio precisado a retornar a Puerto Rico para
concluir sus estudios académicos regulares. Su lugar pasó
a ser ocupado por otro virtuoso boricua, también adolescente:
Miguelito Alcalde. La pasantía de éste por el trío
resultó igualmente efímera. Por fortuna, quien fuera
su compañero en su álbum-debut, el naguabeño
Jesús «Junior» González, sería
el requintista emblemático de su trío acompañante.
“Tú me perteneces”, bolero de la cubana Albertina
«Trini» Márquez, constituyó el primer
éxito de ella a partir de esta nueva y consagratoria etapa.
En 1958 surgieron discrepancias entre Virginia y los hermanos Puente,
a quienes se vio forzada a reemplazar por los también mexicanos
Joel García Ramírez y José «Pepe»
Rodríguez. Por razones nunca esclarecidas a cabalidad, los
primeros la demandaron reclamándole la paternidad del nombre
y… ¡un tribunal les concedió la demanda! Ante
tal situación, ella optó por rebautizar a sus acompañantes
como Trío Imperio. Para entonces, ya Rodríguez había
cedido su posición a Ataín García.
Mientras tanto, la carrera de esta gran cancionera nuestra continuaba
viento en popa, realizando giras internacionales que, incluso, la
llevarían dos veces a Japón; apareciendo en el cine
y recibiendo distinciones en cada país que visitaba.
Galardones y reconocimientos:
- Premio Discómetro, instituido por la Asociación
Mexicana de Productores de Fonogramas y otorgado durante su presentación
en el exclusivo cabaret El Patio (junio 5, 1972).
- Perpetuada en el Pasillo de la Fama del Núcleo Radio
Mil, plasmando las huellas de sus manos en el cemento fresco de
la Acera de los Insurgentes (1972).
- Disco de Oro por cada uno de los álbumes que le editó
la RCA Victor.
Para el récord. – Frutos de su matrimonio
con Charlie López son Carlos Manuel, Kurthis y Cynthia. El
primero, cantante y guitarrista, fue muy popular en el circuito
de clubes nocturnos sanjuaneros durante la década de 1960.
Se hacía llamar Ze Manuel.
- Aminoró el intenso ritmo de trabajo que hasta entonces
desarrollaba durante el período 1965-1972, pasando prolongadas
temporadas en Nueva York junto a su familia. Entonces se tornó
muy selectiva a la hora de aceptar contratos, pues en realidad
lo que deseaba era descansar. Rompió sus prolongadas vacaciones
a partir del lanzamiento del álbum “Volverá
el amor”, del cual surgió el exitazo “El tiempo
que te quede libre”, de José Ángel Espinosa
«Ferrusquilla».
- Tras su divorcio de Charlie López, en 1974 contrajo nuevas
nupcias, esta vez con un empresario argentino dedicado al giro
de los restaurantes en Los Ángeles. Este matrimonio resultó
efímero. Par de años después, volvió
a casarse, ahora con el veterano cantante puertorriqueño
Polito Galíndez (1920-1984), de quien enviudó.
- En 1988 regresó definitivamente a Puerto Rico, estableciendo
su hogar en Vega Alta. A pesar de conservar su voz en perfectas
condiciones y de recibir frecuentes ofertas para retornar a los
escenarios nacionales, desde entonces ha preferido mantenerse
retirada del ambiente artístico.
Discografía selecta (editada por
la RCA Victor):
- “La Voz de la Ternura” (MKL-1089). Contiene el éxito
“Un segundo después”, original de Álvaro
Carrillo.
- “Azul pintado de azul” (MKL-1163). Contiene los
éxitos “Miedo de quererte” (de Miguel Ángel
Amadeo) y el que da título al disco, de Dominico Modugno.
- “Virginia López III” (MKL-1221). Clásico.
Contiene “Tus promesas de amor” (de Miguel Ángel
Amadeo); “Díselo a ella” (de Raúl Díaz);
“Ya tú verás” (de Mario De Jesús);
“Tan lejos” (de Álvaro Dalmar), etc.
- “Yo tengo un amor...” (MKL-1509). Con boleros estándares
de Rafael Hernández.
- “Éxitos de Oriente y Occidente” (MKL-1606),
1965.
- “El show de Virginia López” (MKL-1732),
1966. Lanzado enero 31, 1967.
- “Los grandes éxitos de Virginia López”
(RCA, IL5-7208), 1983. Recopilación de selecciones grabadas
durante el período 1958-1963.
- “Los mejor de lo mejor / 40 temas originales” (BMG
143368), 2003.
Filmografía. – “¡Vístete, Cristina!”
(1957); “Bolero inmortal”, “México nunca
duerme” y “Quiero ser artista” (1958); “Melodías
inolvidables” (1959) y “La venganza de Gabino Barrera”
(1967).
19/nov/05
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