| El ilustrador boricua Raúl Colón
fortalece su prestigio en la Gran Urbe
Por Tony Chiroldes Carbia
Especial para la Fundación Nacional para la Cultura Popular

Raúl Colón.
(Foto suministrada) |
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Observe con detenimiento a una pareja que baila ante el viento que se la lleva volando... volando; el mismo viento que levanta chiringas y las eleva al infinito junto a quien las guía. Fíjese entonces en otra pareja – nacida de una textura singular, en criollísimos colores – que se deleitan uno con el otro al compás de la música de un Bobby Capó.
Ante sus ojos está el legendario número 21 de Roberto Clemente en pleno “safe”. O quizás salte a la vista la isla-mujer hipnotizada por una serenata del “Cumbanchero”. Y ¿qué de la imagen de esa joven afroamericana que levanta su voz - cantando - sin importarle los prejuicios y los peligros de una época que aún no ha terminado?
Estas son algunas de las imágenes que surgen de la inspiración del ilustrador Raúl Colón. Nacido en Nueva York y criado en Caguas, Raúl ha dibujado para libros de cuentos infantiles como “Roberto Clemente” (1997), las carátulas de los discos y los afiches de los especiales televisivos “Siempre Piel Canela” (1997); “Romance del Cumbanchero” (1998) y “Con la música por dentro” (1999), auspiciados todos por el Banco Popular, y ensayos periodísticos como el que ocupó la portada de The New Yorker mostrando a un soldado estadounidense con la diana a su espalda.
“Desde que tengo uso de razón, dibujo”, indica Colón desde su residencia en Nueva York. Tirado sobre el piso, Raúl dibujaba desde chico, inspirándose en los cómics o pasquines de “El Hombre Araña” y el “Sargento Rock”. Como él padecía de asma y no salía mucho, cuenta sobre el trueque que hacía con su hermana mayor que fungía de “babysitter":
“Dame libretas en las que pueda dibujar y yo prometo no decirle a mami que me dejaste sólo”, rememora con humor el joven artista que se crió con dos hermanos.
Relata que en los cómics vió el anuncio de una academia de arte por correspondencia llamada Famous Artists School.
“Norman Rockwell era uno de los fundadores de aquella institución y yo había visto su trabajo en la revista Life. Fue entonces cuando caí en cuenta sobre lo que significaba ser ilustrador, que es un artista comercial que expresa su punto de vista”, explica.
El entonces niño de 11 años se atrevió a escribir a la academia y pronto apareció en su casa el célebre Enver Azizi, ilustrador del diario El Mundo, quien estaba vinculado a la Famous Artists School. Pero, éste le advirtió que todavía era muy joven, por lo que debía considerar para luego el desarrollarse en el mundo del dibujo.
Ese “luego” fue ocupado por años de estudio en la Escuela José Gautier Benítez en Caguas y en la imprenta del Colegio Universitario del Turabo, de donde, aunque no salió con un diploma, sí se forjó de un buen portafolio que era respaldado por su determinación y empeño.
“Me mudé a Fort Lauderdale en Florida, donde trabajé en una televisora educativa haciendo de todo: construyendo títeres, escenografía, hasta animación. Allí estuve durante 10 años”, agrega.
Desde 1988, Raúl Colón reside en New City, Nueva York, con su “familia adquirida”, o sea, su segunda esposa y dos hijos. Y es en la Gran Manzana donde trabaja por cuenta propia y a tiempo completo desde entonces.
Su técnica (“que desarrollé por casualidad”) consiste en el uso de acuarelas en papel “cold pressed” – anteriormente de marca Fabriano, ahora Arches – cuya textura es mayor a la de otros y que el artista rasga. “Voy pintando color sobre color. A veces. hasta cinco o seis colores uno encima del otro, hasta que la textura sobresale.”
Para ilustrar un libro infantil, utiliza papel de 15 X 11 pulgadas. Para afiches, puede llegar hasta 20 X 30 pulgadas.
Sin embargo, un proyecto de escala gigantesca fue el mural “Primavera”, que engalana las paredes de la estación 191 del subterráneo en Nueva York. Se trata de un mosaico de 18 pies, acompañado de dos vitrales, diseñado por él y construído por la empresa canadiense Mosaika Art & Design.
Cuenta Raúl que luego de recibir tal comisión por la Autoridad del Tránsito de Nueva York, “en la que también participó la comunidad como jurado”, visitó los talleres de Mosaika Art & Design para supervisar la traducción de su obra a miles de pequeñas locetas para el mosaico que se fundió, construyó, transportó y reconstruyó como un rompecabezas en Manhattan.
Actualmente – incluso durante la entrevista telefónica para la Fundación Nacional para la Cultura Popular – Raúl finaliza el arte del libro infantil titulado “Sugar Cane”, cuya historia es similar a la de “Rapunzel”, aunque se desarrolla en el Caribe.
Ilustró el libro “Playball!”, del pelotero Jorge Posada –
Como autor e ilustrador, también produjo “Orson Blast Off”, que narra las peripecias de un niño que aprende a usar la imaginación cuando se avería su computadora. “Tengo libretas con miles de ideas, pero cada vez que me propongo algún libro o exhibición de arte, me cae otro trabajo.”
— ¿Cómo lo contratan para cada proyecto?
“Son varios los pasos. Me llaman mis representantes (Morgan Gaynin), la casa editora o el cliente privado. Me envían el manuscrito del autor y la casa editora aprueba o no mis dibujos preliminares”.
Muy pocas veces él se reúne con los autores, aunque en el caso de Jorge Posada, beisbolista boricua de los Yankees – cuyo libro “Playball!” acaba de publicarse –, quedan pendientes algunas presentaciones públicas y la inevitable entre estos colaboradores. Valga decir que fue Posada quien lo escogió como ilustrador luego de apreciar sus dibujos para “Roberto Clemente”.
La Sociedad de Ilustradores le ha conferido importantes galardones –
Sin embargo “no quiero que me encasillen como ilustrador hispano o latino, pero estos libros con temas étnicos están gustando muchísimo”, añade nuestro entrevistado, quien ha sido galardonado por títulos como “Thomas and the Library Lady” (1997, de Pat Mora); “Weave of Words” (1998, de Robert D. San Souci); “José! Born to Dance” (2005, biografía del bailarín mexicano José Limón, escrita por Susanna Reich); “Band of Angels” (2005, de Deborah Hopkinson) – por el que ganó el Premio Golden Kite, conferido por la Sociedad de Ilustradores – y “Doña Flor: A Tall Tale About A Giant Woman With a Great Heart” (también de Pat Mora, 2005), entre otros. Cabe señalarse que, por el último de los mencionados, mereció el Premio Pura Beltré y la Medalla de Plata, igualmente por parte de la Sociedad de Ilustradores.
— ¿Qué le preguntan esos lectores jóvenes cuando se presenta “en vivo”?
“Bueno, antes me preguntaban que cuánta plata ganaba o que si era rico”, responde riendo. “Ahora me preguntan sobre la técnica o cómo combino y escojo los colores.”
— ¿Qué pregunta aún no le han hecho?
“¿Cómo me brotan las ideas?,”
Pues, ¿cómo es que le brotan las ideas a este hombre que venera a Degas, Van Gogh, Gauguin, Rembrandt, Caravaggio y al artista conceptual Brad Holland? Sin pausa alguna contesta:
“Leyendo novelas, filosofía... aunque el mundo vertiginoso en el que habitamos casi no nos permite un momento para leer. Completamos este viaje de la ‘A’ hasta la ‘Zeta’ sin pasar por la ‘B’. Sin duda llegamos a un destino, pero se quedan muchos huecos dentro de los que pudimos adquirir sabiduría, en los que pudimos haber indagado por qué. El talento no es suficiente. Cualquiera puede dibujar – muchos dibujan – pero los que entienden…ésos llegan más lejos”.
Y así se despide Raúl Colón – quien escucha en su área de trabajo desde Tony Croatto y Haciendo Punto En Otro Son hasta Juanes, Los Beatles y Richard Strauss.
“Lo que nunca, nunca, escucho es música bailable. ¿¡Cómo voy a bailar, si estoy pintando!?” concluye con chispa.
De modo que si es cierta la teoría del ensayista Robert Fulghum – que todo niño asegura ser dibujante, bailarín o cantante, mientras que un adulto busca excusas porque lo dejó de ser – Raúl Colón es un artista boricua con 53 años… de juventud.
Algunos de los premios otorgados a Raúl Colón:
- La medalla de plata otorgada por la Sociedad de Ilustradores a DOñA FLOR.
- El premio Pura Beltré - a nombre de la primera bibliotecaria hispana en Nueva York - que honra al autor/ilustrador hispano que mejor afirme la cultura en un libro infantil. También por DOñA FLOR.
- JOSE! BORN TO DANCE y DoñA FLOR fueron incluídos en la lista “Los 100 mejores libros que leer y compartir” del sistema bibliotecario de Nueva York.
- El premio Golden Kite por BAND OF ANGELS, también celebrado por la Sociedad de Ilustradores de EEUU.
Enlaces adicionales:
http://morgangaynin.com/colon/
http://www.raulcolon.com/
http://altpick.com/members.php?id=11208
10/nov/06
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