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Nancy Millán, Ricardo Santana y el mundo secreto de ‘Secreto Mundo’

Ricardo Santana y Nancy Millán - junto a Roberto Rodríguez - fundaron en 2003 la compañía teatral Secreto Mundo.
Ricardo Santana y Nancy Millán - junto a Roberto Rodríguez - fundaron en 2003 la compañía teatral Secreto Mundo.
(Foto suministrada)

Hay compañías teatrales que nacen y se establecen por la necesidad de trabajar de manera formal, conscientemente dirigidas hacia la faena del ‘hacer teatro’ para vivir… Pero hay algunas que surgen simplemente como un medio de pasarlo chévere entre amigos… sin olvidar, por supuesto, que el teatro es su pasión y su estilo de vida. Es este último el caso de Secreto Mundo, Inc., compañía teatral formada en 2001 por los actores Nancy Millán, Ricardo Santana y Roberto Rodríguez; y que en días recientes estuvieron presentándose por primera vez en suelo neoyorkino, haciendo realidad uno de los sueños de todo artista puertorriqueño: traspasar nuestra frontera isleña.

Nace, como siempre, la interrogante sobre el surgimiento de tan singular compañía teatral y, sobre todo, conocer un poco más de cada uno de sus integrantes activos, Nancy Millán y Ricardo Santana. Es Nancy Millán, oriunda de Santa Isabel, la que empieza hablándonos acerca de sus comienzos. “En mi pueblo no había mucha actividad teatral, o sea era poco lo que se podía ver allí. Estuve rodeada de músicos; sin embargo, en mi casa no se iba al teatro… ni siquiera al cine. De hecho, en Santa Isabel hubo un cine/teatro en la época de mi madre, pero luego fue un supermercado y ahora es una tienda por departamentos. O sea, para ver teatro o cine había que moverse hasta Ponce”. Siempre interesada en el histrionismo, Nancy nos confiesa que era amante de las telenovelas. “A mí siempre me encantaron. De hecho, ¡yo representaba, en mi casa, a todos los personajes! Y las ‘barbies’… eso para mí era como un teatro de títeres. Digo, no en ese momento, porque no conocía esa disciplina teatral… pero con el pasar del tiempo, veo que fue un buen comienzo: un gran teatro de títeres”.

Sin embargo, a pesar de su atracción hacia las artes, a pesar de haber cantado desde que tiene uso de razón, las oportunidades educativas hacia el arte, de alguna forma, se le escapaban “Yo estudiaba en Santa Isabel, pero me cambiaron al Colegio de Nuestra Señora de Valvanera -muchas veces escrito como Balvanera o Balbanera-, en Coamo. O sea, cuando hubo una maestra de teatro en la escuela de Santa Isabel, ya yo estaba estudiando en Coamo, por lo que no tomé clases de teatro hasta llegar a la Universidad de Puerto Rico (U.P.R.). Eso sí, estando en el colegio, en mi tercer año, fuimos a Ponce, al Teatro La Perla, a ver ‘Man of La Mancha’, la primera obra profesional que disfrutaba… y que me enloquecía. Curiosamente, no era una obra per se, sino un musical”. Sin embargo, esta singular y exquisita experiencia, aunque la iluminó, no la inclinó a proseguir en la dirección artística porque Nancy pensaba que eso no era para ella.

La entrada al teatro de Nancy Millán -

Esta joven actriz y cantante comenzó su carrera teatral profesional en 1991, cuando participó como utilera en la obra experimental ‘Sombras de luz’, de Cuarzo Blanco, Inc. Sin embargo, no era precisamente arte lo que estudiaba en la Universidad. “Yo me inicié en la UPR, en Río Piedras, en 1987… pero no entré a Drama, sino a Ciencias Naturales. A mí siempre me gustaron las ciencias y yo quería ser doctora. Pero una vez en Naturales, me di cuenta que eso no era lo que yo quería ser por el resto de mi vida; me gustaban las ciencias como curiosidad intelectual, pero como carrera no me estaba interesando mucho. A eso le añades que, en la UPR, en el recinto de Río Piedras, hay cultura por cada esquina, está pasando algo todos los días. Además, comencé a pasar por el Departamento de Drama para ver los trabajos de mis compueblanos Herbert Cruz y Melwin Cedeño, a quienes ya había visto en obras estudiantiles en Santa Isabel. Y ahí comenzó a picarme el ‘mosquito del arte’, fantaseando sobre estar ahí, donde mis compueblanos estaban… hasta que en 1990 me decidí y entré a Drama”.

Pero claro, el cambio no fue tan fácil como se lee aquí: Nancy tuvo que batallar con miedos personales y críticas de amigos que le aconsejaban que no hiciera el cambio, que era un error. “Lo que pasa es que entrar a Naturales no es fácil… pero para mí lo fue. Cuando mis amigos se enteraron que estaba pensando en cambiarme de facultad, se pusieron histéricos; muchos de ellos querían entrar, pero no habían podido… Y yo era la maldita que había entrado sin problemas y que se atrevía a irse… ¡a hacer teatro! Muchos me dijeron: ‘no cometas el error de tu vida’… pero el tiempo ha probado, a pesar de mis temores personales, que no fue un error”.

Los temores personales a los que Nancy se refiere tienen que ver con la falta de fe que tenía en sí misma en cuanto a lograr entrar y sobresalir en este campo tan competitivo. “Hice el cambio, pero yo no estaba para nada segura si servía para eso. Digo, a mí siempre me ha encantado el teatro y el canto desde nena; pero de ahí a que sirviera para el arte era otra cosa”. Dentro del ámbito musical, Nancy intentó tomar clases de solfeo, pero la experiencia no fue muy agradable que digamos. “Le cogí mucho miedo; era como aprender otro idioma. Y eso, que a mí me gustan los idiomas… y hasta pensé en seguir la línea de Traducción, conjunto con la de Teatro. Pero, en cuanto a la música, sentía que estaba lejos de mí; en el teatro me sentía más libre… No sé, quizás era miedo a la vulnerabilidad, miedo a un arte que te descubre mucho más ante la gente, máxime cuando cantas lo que tú misma escribes. En el teatro, me sentía -me siento- más protegida. A veces me arrepiento de no haber podido aprender solfeo… pero, a la vez, no me arrepiento haber seguido completamente en teatro. Curiosamente, yo siempre he cantado y lo más lógico hubiera sido seguir en la música… pero, por alguna razón que yo desconozco, el teatro me cautivó más y me atrapó… hasta el día de hoy. ¿Menos vulnerabilidad? Puede ser…”

Cabe señalar que la primera obra como actriz para nuestra entrevistada fue ‘Eran tres y ahora son cuatro’, de Myrna Casas, dirigida por Pedro Camacho, en 1992. “Es una experiencia que recuerdo con mucho cariño. Además, la misma dio paso a que el Profesor Dean Zayas me considerara para trabajar en su Teatro Rodante hasta mi graduación de la UPR en 1993”.

Ricardo Santana con su objetivo en mente –

Por su parte, Ricardo Santana -oriundo de Ponce, Puerto Rico- estuvo siempre muy claro de lo que quería estudiar cuando llegara a la UPR de Río Piedras: teatro. “Desde chiquitito, yo sabía que iba a ser artista, estar envuelto en el arte. Aún recuerdo que, en segundo grado, la maestra repartió papeles para que cada uno de los estudiantes dibujara lo que quería ser cuando fuera grande… Yo me dibujé con un micrófono… cantando. Y es que yo quería ser cantante, antes que actor”. Ricky, como cariñosamente le llama casi todo el mundo, entiende que esta atracción hacia el arte, específicamente hacia la música y el teatro, es lo que lo hace tan afín a Nancy. No obstante, los dos artistas también parecerían representar el ying y el yang, que se unen irremediablemente para poder lograr un círculo entero… en este caso, su compañía artística, El Secreto Mundo, Inc.

La joven actriz Nancy Millán es figura central de la aplaudida pieza teatral “Mujer invisible”.
La joven actriz Nancy Millán es figura central de la aplaudida pieza teatral “Mujer invisible”.
(Foto suministrada)

Regresando a su infancia, Ricky nos cuenta que no tuvo una niñez cercana al arte, a pesar que su madre siempre cantaba “como los ángeles” cuando hacía los quehaceres de la casa. Sin embargo, al igual que Nancy, él adoraba las telenovelas porque podía imitar a su antojo lo que en ellas veía. Pero Ricky iba más allá, haciendo uso de la fértil imaginación que siempre le ha caracterizado. “Yo tenía hasta un show de variedades que se llamaba ‘El show de Richy’, para el cual plagié el ‘opening’ del show de Charytin (cambiando el nombre de Charytin por el de Richy). En el mismo, yo entrevistaba, cantaba y también imitaba a los artistas poniendo sus discos y haciendo el ‘lip sync’”, nos relata entre risas.

Cuando Ricky iba a cursar el séptimo grado, sus padres lo cambiaron, a él y a su hermano mayor, al Colegio Ponceño de Varones. “Es ahí donde comencé a tener, oficialmente, un contacto con el teatro. Recuerdo que Gilberto Valenzuela, que estudiaba allí, dirigía el grupo de teatro del colegio. No había clases de teatro, pero sí el grupo. Cuando él se gradúa, el grupo queda en manos de la maestra de arte. Menos mal que a ella le gustaba el teatro; y, además de ponernos a hacer manualidades y arte, nos ponía a hacer teatro”. Y es a través de esta experiencia que Ricky entra formalmente a trabajar en teatro. “Yo recuerdo que se iba a montar una versión teatral de la novela ‘La amortajada’, de María Luisa Bombal; y la actriz principal se enfermó muy cerca del estreno. A la hora de buscar a una persona que la sustituyera, todos los compañeros dijeron que el único que se sabía todas las líneas, de todos los personajes, era yo. O sea, ¡por poco comienza mi travestismo en octavo grado!” Pero la actriz se recuperó y Ricky hizo el papel secundario que originalmente tenía asignado.

Estando en el Colegio Ponceño, Ricky tuvo la oportunidad de ver obras teatrales profesionales en San Juan. La primera producción que disfrutó fue ‘Yuyo’, presentada en el desaparecido teatro Sylvia Rexach, actuando Alba Nydia Díaz y Pedro Orlando Torres. “Yo fui uno de los afortunados que se deleitó en ese teatro. Y recuerdo claramente que en el lobby vendían ‘popcorn’ y refrescos… era como ir a un cine”. Lamentablemente, al finalizar su octavo grado, Ricky tuvo que abandonar el colegio que lo acercó al arte que tanto él disfrutaba… y su salida no fue únicamente por falta de recursos económicos. “Para poder estar en el Colegio Ponceño, mi hermano estudiaba a través de una beca completa y yo, con la mitad de otra beca. Sin embargo, la situación en el colegio se estaba volviendo insoportable, en especial para mi hermano, que ya llevaba cuatro años allí: la estrata social de los estudiantes del colegio, clase alta, era muy distinta a la nuestra media-baja. Eso era una situación difícil, una presión muy grande que mi hermano ya no aguantaba”.

Podría pensarse que el salir del Colegio Ponceño separaría por completo a Ricardo Santana del arte teatral; sin embargo, esto no fue así. “Resulta que un vecino mío iba a la Iglesia Evangélica Unida -hermanada a la United Church of America-; y un día me invita a que lo acompañe. Yo, que siempre he crecido en medio de la fe católica, no estaba muy convencido de ir… hasta que mi vecino me dice que ese día se iba a presentar la agrupación musical… Y yo dije: ‘claro que voy… corriendo’. Y desde los 15 hasta los 20 años, yo estuve muy comprometido y entregado a la iglesia evangélica. De hecho, hasta formé un grupo de teatro en la iglesia”. Y, curiosamente, es en un culto en Guayanilla que Nancy conoce a Ricky, como ella misma nos cuenta: “Yo también tenía a un amigo en esa iglesia, pero en la de Santa Isabel. Él, Julio Molina, había creado un un grupo musical ‘interdenomicional’ en el cual yo cantaba; y fuimos invitados a participar precisamente en ese culto de Guayanilla… De hecho, Noelia también cantaba en el mismo”, -refiriéndose a Noelia Ortiz, su compueblana y amiga, cantante, actriz y actual miembro de la compañía teatral-. En ese momento, Nancy ya estaba estudiando en la UPR y Ricky aún cursaba su cuarto año de escuela superior.

Una vez graduado de escuela superior, en 1989, Ricardo estudió en el Recinto Universitario de Ponce, antes de entrar a la UPR en Río Piedras, en enero de 1991. “Entré derechito al Departamento de Drama y mi primera maestra fue la Dra. Victoria Espinosa. Inmediatamente, en ese mismo semestre, yo preparé mi audición y, en agosto de 1991, entré al Teatro Rodante que dirigía el Dr. José Luis Ramos Escobar. Recuerdo que estuve fastidiando todos los días en su oficina para saber cuándo ponían la lista con los escogidos… ¡Me imagino que ya estaban un poco hartos de mí!”, rememora alegremente Ricardo. “¡Qué ladilla!”, comenta Nancy entre risas, mientras tanto entrevistados como entrevistadora nos desternillamos a carcajadas con el recontar de los recuerdos.

Encuentro de dos mundos… en Guayanilla -

Son totalmente obvias la familiaridad, la confianza y la honda amistad existentes entre estos dos artistas… ¿Surgió su afecto y apego en aquel encuentro en Guayanilla? “Realmente no. Apenas nos hablamos aquella noche. Pero créeme, Ricky no es fácil de olvidar”, nos comenta Nancy, divertida. “Te cuento: yo tenía una novia, que vivía en Ponce. Ya estando yo en Río Piedras, la invité para que viniera a ver un concierto del Coro de la UPR. Cuando ella regresa a Ponce, se le explotan dos gomas a su carro. Y, curiosamente, quien la auxilió fue la familia de Nancy”, narra Ricky. “Es que mis papás también estaban en el concierto. Y como mi carro en ese entonces era del mismo modelo que el de la novia de Ricky, mi papá me llamó para que yo le prestara mi repuesta… Ahí vi a Ricky. Lo recordé y reconocí de inmediato: ‘Mira, éste es el nene de Guayanilla’… ¿Cómo olvidar a este ser tan apasionado?”, cuenta Nancy entre risas. A lo cual Ricky aporta: “Y, desde ahí, inseparables”.

La actriz, y también educadora, Nancy Millán ha sabido enfrentar los prejuicios con chispeante humor.
La actriz, y también educadora, Nancy Millán ha sabido enfrentar los prejuicios con chispeante humor.
(Foto suministrada)

Para Ricardo, su primer trabajo teatral profesional fue, al igual que Nancy, con Cuarzo Blanco, Inc.: asistente de dirección y utilero en la pieza chileno-peruana ‘Entre ratas y gorriones’, de Sergio Arrau, en 1993, en el Teatro La Perla de Ponce. No obstante, aunque se introduce definitivamente en su nicho teatrero, el actor y cantante comienza a vivir un proceso muy difícil para él, el cual lo alejó definitivamente del dogma evangélico. “Yo no sabía a lo que me iba a enfrentar al entrar en la UPR. Comenzaron a chocarme situaciones, verdades, creencias… fue un proceso muy duro, pero luego del cual pude reconocer lo que soy, sin vergüenzas ni tapujos… uno de completa aceptación”. Y a la par de todo ese aprendizaje, la amistad entre Nancy, Ricky y la también actriz Ivonne Arriaga crecía y se fortalecía. “Inseparables”, nos repite Ricardo.

En 1994, Nancy decide mudarse a Albany para estudiar su maestría en Artes Teatrales en la Universidad del Estado de Nueva York (SUNY). “Estudiar esta maestría me abrió un mundo de posibilidades. Pero me pasó como con las ciencias: estudiando descubrí que el mundo académico no es lo mío”. Por su parte, en 1994, Ricky comenzaba su último año de estudios en la UPR, tomando el curso de dirección escénica. “Un poco antes de comenzar la clase, que tomé con el profesor Dean Zayas, ya yo sabía que la dirección me gustaba tanto o más que la actuación… pero aún no me había lanzado”. Y mientras estudiaba, Ricky también trabajaba como asistente del director del Dr. José Luis Ramos Escobar, dentro del Teatro Rodante. En ese mismo año, el futuro director asistió al Dr. Ramos Escobar en la dirección de la pieza argentina ‘La casita de los viejos’, de Mauricio Kartún; y, al año siguiente, participó del Ciclo de Lecturas Dramatizadas CELCIT, dirigiendo una de las cuatro piezas que se presentaron. Desde ahí hasta 1999, Ricardo Santana fue uno de los directores más llamados en el ámbito del teatro profesional.

El deseo de Ricky era irse, igualmente, a estudiar su maestría en dirección. Sus planes apuntaban hacia Columbia University… pero se sentía amarrado a situaciones familiares y nunca pudo moverse a Nueva York para lograr su meta. Sin embargo, justo al graduarse, en 1995, el actor comenzó a trabajar en la Escuela de Bellas Artes de Carolina, en un programa pequeño de 10 estudiantes. Hoy por hoy, éste es su trabajo formal, con un programa completo que incluye música, baile, arte y teatro. “También trabajé en Coquigrams como por cinco años: una escuela de improvisación y canto increíble. Y todo esto me brindó la independencia económica que anhelaba”.

Nancy, que había regresado en 1996 luego de terminar su periodo de estudios en Nueva York, vivió en Puerto Rico por un año; y en 1997, decidió regresar nuevamente a la Gran Manzana, esta vez para vivir y trabajar dentro del campo de la actuación… y la música. Estando ya instalada en Nueva York, Nancy compra una guitarra acústica y comienza a componer canciones, aspecto musical que también le apasiona. “Tengo un amigo, Rafy Quiñones, con quien hice una banda de rock, Tara’s Road, que estuvo presentándose en Nueva York como por dos años, aproximadamente. Fue una experiencia muy enriquecedora”. Pero luego de los acontecimientos del 11 de septiembre de 2001, la situación se torna muy difícil para la actriz, lo que la hace regresar de nuevo a su patria en 2003.

“Mujer invisible” sale a la luz –

En el unipersonal “Mujer invisible” Nancy Millán presenta la catarsis de luchas internas ante los estereotipos.
En el unipersonal “Mujer invisible” Nancy Millán presenta la catarsis de luchas internas ante los estereotipos.
(Foto suministrada)

En ese momento, Ricky estaba envuelto con el “Festival del Grito”, a celebrase en el incipiente Teatro Coribantes, en julio de 2003. Justamente, surgió un espacio en el festival y Ricky le propone a Nancy que presente un espectáculo del cual ella le había hablado, uno que aún estaba creando… uno que no estaba totalmente listo ni terminado… Ese espectáculo era ‘Mujer invisible’. “Los otros días me puse a pensar de dónde, cuándo, cómo había nacido el concepto, la idea detrás de ‘Mujer invisible’. Primero fue una canción, que trataba sobre mis experiencias personales en audiciones en Nueva York, en las cuales, literalmente, no se me tomaba en cuenta, no me ‘veían’, me estereotipaban por mi cuerpo, por mi peso. Y yo me decía: ‘¿Es que acaso yo soy invisible? ¿Por qué no puedo ser la protagonista o la novia o la de la historia de amor? ¿Por qué la historia de una persona tamaño 14 o más no puede ser contada con igual distinción y respeto como la de una persona tamaño 3?’ O sea, en la canción explico que, cuando tú no relatas la historia de alguien o no lo tomas en cuenta como persona, lo haces invisible… seas negro, latino, gordo, gay, ciego, sordo… ¡no importa! Es una situación que aún me da mucho coraje y, también, mucha angustia y mucha tristeza”.

En cuanto a la obra per se, Nancy pensaba que había nacido muy cercano a la fecha de su segundo regreso a Puerto Rico, o sea en 2003. Pero no, fue justo cuando llegó a Nueva York, en 1997. “Resulta que, apenas llegué a Nueva York, vi un show de cabaret en el cual una actriz hablaba sobre su vida personal de manera amena, chistosa, humana y real, utilizando canciones de musicales de Broadway y música pop, con las cuales hilaba la historia. Yo pensé que hacer algo así podría ser bien interesante. De hecho, traté de crear algo, pero que no tuviera que ver conmigo… y como no me salió nada, lo eché a un lado”.

Casi a su regreso a Puerto Rico, en 2003, Nancy ve una obra en off-Broadway, cuyo concepto es muy parecido al que vio originalmente en el show de cabaret, solo que en esta obra incluían a una banda de rock en vivo. Y eso también le atrapó. “Era como unir dos de mis pasiones: el teatro y la música. Pero todavía no veía que mi vida pudiese ser motivo de una obra, de un show. Entonces vi ‘The Vagina Monologues’… Y yo pienso: ‘Estaría tan chévere si se pudiera hacer una mezcla de todo esto: un ‘confessional’ con una banda en vivo, música y letra escritas por mí’… Pero todo se quedó en idea… hasta que decidí escribir un ensayo sobre mi vida, a manera de desahogo, un grito, una catarsis, un viaje de emociones, una exploración de mi tristeza, la cual necesitaba escribir para sacarme todo del sistema y entender muchas cosas… Y de ahí surgió la médula de lo que es hoy por hoy ‘Mujer invisible’”… un unipersonal interactivo, de hora y media de duración, con ocho canciones de rock en vivo y elementos de ‘stand-up comedy’, que habla sobre miedos, inseguridades, verdades, tristezas, crueldades, alegrías y un indudable crecimiento personal, presentado de una forma cándida, sencilla, directa y franca, sin disimulos ni reservas.

Nancy insistía que el proyecto no estaba listo; Ricky, luego de leer el ensayo, insistía que sí, que estaba mucho más terminado de lo que ella pensaba. Pero la realidad era que faltaba crear algunas canciones, había que traducir otras más al español… y, lo principal, había que conceptualizarlo todo en un evento teatral. “Cuando leo lo escrito por Nancy, me conmuevo mucho… y me siento igualmente identificado. Yo veía y entendía su catarsis, que se convirtió también en la mía… y yo sabía que podría convertirse en la catarsis de muchos otros, que podría ayudar a muchos a vencer miedos, inseguridades, dudas. Por eso insistí en que lo presentara, porque entendía que llevar ese mensaje a la audiencia era algo sumamente importante. Porque detrás de todo este trabajo, hay un rayito de sol, una paz, una esperanza para todo el que es tocado por este texto”. Y Nancy se dejó ‘arrastrar por la locura’, como ella misma apunta entre risas. “Y qué bueno, porque sino nunca hubiese salido el proyecto. Claro, yo me encerraba horas y horas con mi guitarra y una grabadora, componiendo como una loca… ya fuera en mi casa, en Santa Isabel; o en casa de Ricky, en Miramar. Hasta que salió…”

Con equipo mágico el ‘unipersonal’ -

De repente, aunque era un unipersonal, el equipo se convirtió en un ejército de gente: la banda, los coristas, el director, el sonidista, la cantante… Era un proyecto artístico completo, con todas las de la ley. “Yo acababa de llegar de Nueva York; o sea, yo no conocía a los músicos activos en ese momento en Puerto Rico. Pero, poco a poco, fueron llegando músicos al proyecto, algunos que siguen conmigo hasta el día de hoy: Jomel Rivera; David Marcano; David Pérez; Rafael ‘Bebeto’ Pérez; Raúl Gaztambide, entre otros”. El detalle era ahora quién produciría el evento… Nancy y Ricky no tenían compañía artística alguna… “Pero Nancy era parte de la compañía Tres Narices, Inc., conjunto con los actores Alfredo Galván y Frankie Miranda; y tenían sede aquí y en Nueva York. Así que presentamos ‘Mujer invisible’ bajo esa compañía. Ahora, la pregunta era: ‘¿Y qué hacemos? Porque, por lo que parece, nosotros vamos a seguir produciendo…’ Teníamos que hacer nuestra propia compañía”, nos comenta Ricky.

Y es, por fin, el 11 de septiembre de 2003, que nace Secreto Mundo, Inc. Y la pregunta obligada: el nombre, Secreto Mundo, ¿de dónde sale? “Sabes que nadie nos ha preguntado eso, así que ésta es la primera vez que lo decimos y que se publica”, dice Nancy, divertida. “Cuando regresé de mi maestría, en 1996, viví con la actriz Ivonne Arriaga en Miramar. Ricky vivía igualmente en Miramar… Pero a su casa solo iba a dormir, ¡porque realmente él vivía en la nuestra!” A lo que Ricky abunda: “Ese lugar era especial. Tenía unas puertas de madera que abrían a un balcón que daba al mar. Y ahí, en ese balcón, podíamos estar horas y horas, hablando, oyendo música, pasándola bien… Era como ser, de nuevo, niños pequeños en un mundo secreto… nuestro secreto mundo”.

La puesta en escena de “Fat Pig” con Nancy Millán en 2007 marcó un nuevo éxito para la compañía Secreto Mundo en el campo de la producción.
La puesta en escena de “Fat Pig” con Nancy Millán en 2007 marcó un nuevo éxito para la compañía Secreto Mundo en el campo de la producción.
(Foto suministrada)

A este ‘secreto mundo’ se unió el actor Roberto Rodríguez, quien, igualmente, recién llegaba de Nueva York. “Es un artista como pocos, entregado al arte y, sobretodo, muy buena gente. Actualmente, no está activo en la compañía, pero él siempre será parte intrínseca de Secreto Mundo, aunque no esté físicamente con nosotros”, nos comenta Nancy -refiriéndose al hecho que Roberto Rodríguez vive ahora mismo en Michigan-. Y ya, una vez que los tres artistas formalizaron la compañía -luego de terminar ‘Mujer invisible’-, comenzaron a pensar en el próximo proyecto. “Yo había visto, en 1999, ‘Ánimas de día claro’, del chileno Alejandro Sieveking, una obra excepcional que me impactó y me dejó enamorado. Cuando terminamos ‘Mujer invisible’, en 2003 -tanto en Coribantes como en el Nuyorican Café-, recordé la pieza y nos fuimos a Nueva York a buscar el texto y los derechos”, rememora Ricky. Y aunque lograron su cometido, no tenían teatro, ni dinero, ni tampoco la experiencia de producción necesaria… solo unas ganas inmensas de hacerlo, tal como recuerda Nancy. “Fue una quijotada: ¡esa obra tiene nueve personajes! Pero nuestro ímpetu, amor y ganas eran increíbles: la montamos en 2004 para el Festival de Teatro de Caguas, en el Teatro Arcelay… y nos fue bien”.

Y como la quijotada les salió bien, deciden entonces solicitar fondos al Instituto de Cultura Puertorriqueña para repetir la obra en el Teatro Coribantes, en San Juan, en mayo de 2005. “Actuaron Ileana García, Noelia Ortiz, Edna Lee Figueroa, Roberto Rodríguez, Ricardo Díaz, Lucienne Hernández, Nancy Millán, Christian Nieves e Iliana Iglesias, una estudiante de la Escuela de Bellas Artes de Carolina”, recuerda Ricky con cariño. “Lamentablemente, no pudimos repetirla porque el elemento escenográfico era de difícil movilización… además, la situación económica de tener muchos actores… era fuerte”.

Por estas razones, Secreto Mundo pensó en volver a presentar ‘Mujer invisible’, esta vez en Taller Cé, en Río Piedras, en noviembre y diciembre de 2006. “En nuestros planes, no estaba exactamente repetir la obra. Pero, pasaba el tiempo y no conseguíamos algo que nos gustara. Además, en ese periodo, yo estaba trabajando mucho como actriz, además de como maestra en la Escuela de Bellas Artes de Carolina -puesto que ocupa desde 2003 hasta el presente-, por lo que no podía dedicarme mucho a la producción… Y seguía pasando el tiempo: teníamos que hacer algo”, nos cuenta Nancy. No obstante, la producción de esta reposición no fue fácil. “Te digo, por falta de fechas disponibles, me vi obligada a hacer dos funciones en cada una de las dos noches que tuvimos… cosa que, con esta obra, yo no vuelvo a hacer”, dice categóricamente la actriz y cantante.

En 2007, María Cristina Fusté, productora de la compañía teatral Boundless Theatre, se acerca a los creadores de Secreto Mundo para producir ‘Mujer invisible’, esta vez en el Teatro Arcelay, como parte del Festival de Teatro de Caguas. “Lo bueno con ‘Mujer invisible’ es que siempre tiene algo nuevo, nos estamos reinventando constantemente: una canción nueva, un arreglo nuevo, un ‘gimmick’ nuevo, un giro actoral nuevo, una dimensión nueva… Por eso, no tuvimos reparos en volverla a montar, máxime siendo la primera vez que se presentaba en un espacio teatral más grande y cómodo”, apunta Ricky. A lo que Nancy añade: “Nosotros aceptamos, sí, pero definitivamente tenía que producirlo Boundless… nosotros ya teníamos otro proyecto para producir”.

La locura tras ‘Fat Pig’ –

El proyecto al cual se refiere Nancy es la obra teatral, presentada en Broadway, ‘Fat Pig’, de Neil LaBute, que presentara Secreto Mundo en octubre y noviembre de 2007, en el Teatro Victoria Espinosa, como parte del Festival Internacional de Teatro del ICP. “Era bien loco, porque aunque no estaba produciendo los dos proyectos, yo estaba ensayando las dos cosas a la vez, promocionándolas a la vez y actuándolas ‘back to back’: una semana ‘Mujer invisible’ y la próxima, estrenando ‘Fat Pig’… ¡Una locura!”, recuerda Nancy. “Pero no cabe duda que fue algo liberador el no tener que producir ‘Mujer invisible’… esto de producir no es agradable; hay que hacerlo, sin remedio, pero no es agradable”.

‘Fat Pig’ contó con la actuación de José Brocco, Nancy Millán, José Santos Ferrer y María Bertólez; y más allá de un amplio éxito económico, fue un triunfo personal. “Presentarnos en el teatro que lleva el nombre de nuestra amada maestra; en un festival dedicado a uno de mis primeros mentores, Lowell Fiet… era grandioso, un honor enorme para nosotros”, rememora Ricky con marcada emoción. “Además, la obra fue un evento muy importante porque Nancy volvía a trabajar su vulnerabilidad en términos de su peso y su figura, al igual que ocurre en ‘Mujer invisible’. Uno de los propósitos de Secreto Mundo es presentar y revelar asuntos invisibles de nuestras vidas, cosas que no se tocan, que se esconden, de las que nadie quiere hablar. Nuevamente, estábamos cumpliendo nuestra misión”.

Luego de la producción de “Fat Pig”, Secreto Mundo descansó por un ratito… pero no por mucho tiempo. “Repetimos ‘Mujer invisible’, en 2008, ya que mucha gente la pedía y la pedía. Además, sigue siendo un espectáculo pertinente. Decidimos hacer una sola función en el Café Teatro La Respuesta porque el espacio era lo suficientemente grande y no había necesidad de hacer muchas funciones; pero el local tuvo algunos problemas y cerró temporeramente a semana y media de nosotros presentar el show. Y entonces, nos mudamos, nuevamente, a Taller Cé, en Río Piedras. La respuesta del público fue, como siempre, muy buena. Además, en esta ocasión, tuvimos la dicha de tener a la banda Iluminata abriendo nuestro espectáculo”, comenta Ricky alegremente.

Aplausos niuyorkinos a ‘Mujer invisible’ -

En 2009, a siete años de su estreno, ha vuelto a presentarse ‘Mujer invisible’, esta vez en algunas universidades de Puerto Rico. Siendo el siete un número mágico y especial, este séptimo año de la obra también trajo consigo una oportunidad de oro para la compañía teatral Secreto Mundo: presentar su espectáculo músico-teatral cumbre en La Guardia Performing Arts Center y en Teatro Círculo, ambos en la ciudad de Nueva York, en noviembre de 2009. Producido nuevamente por María Cristina Fusté, para Boundless Theatre, ‘Mujer invisible’ acaba de ser parte del festival “Around the World in 24 Hours”, creado por The Internationalists, un grupo de directores de todas partes del mundo, el cual produce varios eventos en conjunto, entre ellos este festival internacional. Los integrantes del grupo que viven en Nueva York son artistas residentes de La Guardia Community College. “Es bien emocionante todo esto porque la obra vuelve a sus raíces, a Nueva York. También es bien gracioso porque en 2003 tuve que traducirlo todo al español y ahora tuve que traducirlo todo al inglés, porque en la transmisión por Internet habrá sobretítulos. Pero no te puedo negar que estoy bien asustada. Hace tiempo que no voy allá, mucho menos a trabajar… Además, yo sé que el proyecto funciona aquí, pero no sé cómo va a reaccionar la gente allá… Nada, yo sé que todo saldrá bien”, dice Nancy confiada.

En “Mujer invisible” la actriz Nancy Millán integra sus dos pasiones: el teatro y la música.
En “Mujer invisible” la actriz Nancy Millán integra sus dos pasiones: el teatro y la música.
(Foto suministrada)

La sede del festival “Around the World in 24 Hours” en Nueva York fue La Guardia Performing Arts Center. Allí se hicieron el grueso de las presentaciones, que se transmitieron vía Internet al resto del mundo (www.theinternationalists.org). Y así, el sábado 7 de noviembre, 2009, a las 5:30 pm, hora de Puerto Rico, Nancy, Ricky y demás integrantes abrieron el mencionado festival, presentando a la audiencia allí presente y al resto del mundo vía Internet su ‘Mujer invisible’. Luego, el domingo 8 de noviembre, 2009 -día de cumpleaños de Nancy-, a las 9:00 pm, la obra se presentó ante casa llena en la sede de Teatro Círculo, en Manhattan… ¡un gran logro; una experiencia inigualable, otra misión cumplida!

¿Cuáles son los planes futuros para Secreto Mundo? “Seguir moviendo ‘Mujer invisible’ alrededor del mundo, además de Puerto Rico; también, terminar el disco de esta obra, que ya está en avanzada producción”, nos comenta Nancy. Ya van dos años desde que produjeron ‘Fat Pig’… ¿no es hora de hacer algo nuevo? “Hace como un mes, le comenté a Nancy que ya era tiempo de producir algo… eso sí, yo quiero actuar junto con ella. Así que, una vez regresemos de Nueva York, estaremos en la búsqueda de textos y de un buen director”, menciona Ricky entusiasmado. “Pero yo creo que debe ser un texto tuyo”, sugiere Nancy a su compañero de labores, tanto educativas como teatrales. “Sí, también hablamos de eso. A raíz de ‘Mujer invisible’, he comenzado a escribir… mucho…. Es muy posible que lo próximo que produzcamos sea mío”, afirma Ricky. “Pero todo a su tiempo… Yo soy muy desesperada, pero he aprendido, sigo aprendiendo, que las cosas pasan cuando deben pasar, no antes ni después”, asegura Nancy con tranquilidad.

‘Fluyendo poco a poco’… ésa es la frase que ambos artistas utilizan para describir el estatus actual de Secreto Mundo. Personalmente, Nancy sueña con interpretar algún día a Lady Macbeth… quizás hasta dirigir, aunque le tiene bastante recelo; Ricky acaricia la idea de dirigir ‘El zoológico de cristal’, de Tennessee Williams. No obstante, ambos concuerdan que, cualquiera que sea su próximo proyecto artístico, el mismo contendrá teatro y música… además de educación y la denuncia de asuntos ‘invisibles’. “Si hay algo que ‘Mujer invisible’ me ha brindado es tener más seguridad y mayor sentido educativo… es como un apostolado: enseñarle a la gente sobre la diversidad, sobre el respeto, sobre lo invisible, llamar a su atención la crueldad innecesaria que cometen hacia otros seres humanos, simplemente porque no satisfacen una norma establecida. Entiendo que es mi deber, como actor, como educador, como escritor, como director, como productor… y como ser humano”, termina diciendo Ricardo Santana, antes de partir hacia Nueva York, con su ‘partner’ Nancy Millán, la “Mujer invisible” y el Secreto Mundo de ambos… un mundo que ya no es tan secreto… ¡y qué bueno que así sea!


14/nov/09

 

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