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A 82 años, el Septeto Ignacio Piñeiro
entre nosotros

Los integrantes del Septeto Nacional Ignacio Piñeiro de Cuba visitaron la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular en el Viejo San Juan”.
Los integrantes del Septeto Nacional Ignacio Piñeiro de Cuba visitaron la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular en el Viejo San Juan”.
(Foto Javier Santiago / F.N.C.P.)

En 1927, hace ya 82 años, el contrabajista y compositor Ignacio Piñeiro Martínez (1888-1969) fundó en La Habana el Sexteto Nacional que, con la incorporación del trompetista Lázaro Herrera Díaz “El Pecoso”, se convirtió en Septeto poco tiempo después. Esta formación fue la primera en la historia del son que se caracterizó por agregar la trompeta a la estructura tradicional del conjunto sonero, consistente de tres, guitarra, marímbula – contrabajo, en el caso de Piñeiro –, maraquero y primera y segunda voces, a veces alguno de ellos tocando las maracas (en el caso de los quintetos) y, el otro, las claves o palitos.

El Septeto Nacional es reconocido, junto al Sexteto Boloña, como pionero en la gestión de perpetuar el son en el disco; como el más influyente en la evolución de este género y como el de más prolongada vigencia, pues continuó activo tras la desaparición física de su fundador hace ya cuatro décadas, siempre identificándose con su nombre. Por su parte, el maestro Piñeiro Martínez ha sido el compositor cubano que mayor cantidad de obras, establecidas como estándares, aportó al pentagrama popular de su patria.

Lázaro Herrera Díaz “El Pecoso”, primer trompetista sonero de la historia, asumió la dirección de este importante colectivo tras el retiro de su líder y, aunque durante algún tiempo la delegó en el inolvidable vocalista Carlos Embale, tras el fallecimiento de éste en 1995, volvió a tomarla. Permaneció al frente del Septeto Nacional hasta su deceso en 2002, siendo ya nonagenario. El liderato fue encomendado entonces al cantante Eugenio “Raspa” Rodríguez Rodríguez, voz principal y ahijado artístico de Embale, quien lo vinculó al grupo en 1982. Como trompetista fue reclutado el joven Agustín Someyán, muy conocedor de la escuela sonera, pues proviene de una familia de músicos y su padre ejecutó el mismo instrumento en el célebre colectivo Chappotín y Sus Estrellas.

El reconocido como el Decano de los Conjuntos Soneros y uno de los más influyentes en la historia del son cubano –

Actualmente, el Septeto Nacional es completado por el cienfueguero Frank “El Matador” Oropesa (director general y bongosero); Enrique Collazo (tresero que sustituyó a Enrique Ramos, hoy miembro del aclamado Grupo Sierra Maestra, en 1997); Dagoberto Saserio (vocalista y guitarrista); el marianense Raúl Acea Rivera (contrabajista); el pinareño Crispín Díaz (cantante y maraquero); Ángel Daniel (técnico de sonido) y Ricardo Oropesa Fernández, quien se desempeña como representante y, durante las actuaciones, como presentador, ejecutante de percusión menor y bailarín. Ricardo es, además, un reconocido musicógrafo y prepara un libro en que reseña las más de ocho décadas de trayectoria del Decano de los Conjuntos Soneros en el mundo. Aquellos cuya procedencia no especifiqué son originarios de la Ciudad de La Habana.

Miembros del Septeto Nacional Ignacio Piñeiro compartieron con Cheo Feliciano durante su primera visita a Puerto Rico.
Miembros del Septeto Nacional Ignacio Piñeiro compartieron con Cheo Feliciano durante su primera visita a Puerto Rico.
(Foto Javier Santiago / Fundación Nacional para la Cultura Popular)

─ ¿Es la primera vez que el Septeto Nacional Ignacio Piñeiro visita Puerto Rico?, les preguntamos.

“Increíblemente, sí. Al grupo le tomo 82 años tener la oportunidad de visitar esta tierra, donde tanto se conoce la música del maestro Piñeiro, pues casi todas las orquestas de salsa han incluidos números suyos en sus repertorios. Quienes conformamos la cuarta generación de integrantes hemos visitado 34 países. Hasta los árabes han bailado al compás de nuestro son. Hemos recorrido casi toda Europa, incluyendo lugares tan distantes como Turquía y hasta Dubait. De Latinoamérica hemos visitado varias veces Colombia, México y Venezuela. Ahora estamos iniciando una gira por Estados Unidos. Empezamos en Nueva York y luego iremos a Chicago, Los Ángeles, San Francisco y Miami. Ojalá que en esos lugares nos reciban con tanto cariño como lo han hecho ustedes, los boricuas”, responde Ricardo, quien siempre ha ejercido como portavoz de sus compañeros.

─ ¿Habían actuado antes en Estados Unidos?

“La única vez que el Septeto Nacional Ignacio Piñeiro estuvo en Estados Unidos fue para grabar en Nueva York, hace 76 años. Para hacer presentaciones, esta es la primera vez”, responde “Raspa”, director y vocalista principal.

─ ¿Qué esperaban al llegar a Puerto Rico? ¿Algo les sorprendió?

Las composiciones del maestro Piñeiro figuran en los repertorios de numerosas orquestas salseras –

“Sabíamos que la gente de aquí era muy efusiva con los cubanos y, en ese sentido, no tuvimos sorpresa. La receptividad fue la que esperábamos. Si nos sorprendió el enorme parecido del Viejo San Juan con La Habana Vieja y que hasta gente joven conozca temas como ‘Échale salsita’, ‘Suavecito’, ‘Salomé’ y ‘Mi desengaño’, que fue un éxito de Roberto Roena y su Apollo Sound. Nos sorprendieron muchas cosas y todas muy agradables”, dice Ricardo.

Al preguntarle a Frank “El Matador” Oropesa sobre cómo compara la inclinación de la juventud cubana por los ritmos tradicionales de su tierra con la que podrían sentir por el rock y otras corrientes musicales extranjeras, explica:

Durante la visita a la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular los integrantes del Septeto Nacional Ignacio Piñeiro compartieron con una de las voces actuales de El Gran Combo, el cantante Jerry Rivas.
Durante la visita a la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular los integrantes del Septeto Nacional Ignacio Piñeiro compartieron con una de las voces actuales de El Gran Combo, el cantante Jerry Rivas.
(Foto Javier Santiago / F.N.C.P.)

“Primero la fiebre era por el hip-hop, el rap y esas cosas. Ahora hay un ‘boom’ de reggaetón. Pero, son fiebres pasajeras. La música cubana siempre está presente en todos los hogares, aunque la televisión le ha quitado espacio. En la radio tenemos un poco más. El son y los demás ritmos hermanos no desaparecen porque los llevamos en la sangre. Son parte de nuestra identidad”.

Agrega Ricardo que la formación actual tiene 17 discos compactos en el mercado internacional, siendo “Desafiando al destino” y “Matamoros son” (lanzados por BI Music); “Soneros de Cuba” (editado por La Real Ritmo de Suiza); “Poetas del son” (Armonía Mundi) y “Noche de conga” (EGREM) los más exitosos, aunque toda la discografía del Septeto mantiene su vigencia.

Durante su estadía en Puerto Rico, este legendario conjunto se presentó en el Patio del Conservatorio, en El Balcón del Zumbador (en Loíza), en el Nuyorican Café (en el Viejo San Juan) y concedió entrevistas para la Prensa y la radio. La noche del miércoles 11, visitó nuestra sede para una reunión de confraternización en la que, además de compartir con músicos nuestros como Humberto Ramírez, Luis Ángel “Chaiky” González, los cantantes y actores Humberto González y Julio Enrique Court, Enrique Ríos Cortés y su hijo Arturo, integrantes del Grupo Tepeu, disfrutaron de una sencilla cena.

 

14/nov/09

 

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