Aciertan las
‘Cuerdas con raza’
Por
Miguel López Ortiz
Fundación Nacional para la
Cultura Popular

Ángel del Río presentó el concierto “Cuerdas con
raza” en la sede de la Fundación Nacional para la Cultura
Popular. (Foto Javier Santiago / F.N.C.P.) |
La crítica reconoce a
Ángel
Del Río
como uno de los más talentosos guitarristas puertorriqueños
contemporáneos.
Este gestacado músico, agresado del Conservatorio
de Puerto Rico, comenzó sa descollar en el campo internacional a
raíz de haber sido seleccionado para representar a nuestro País en
el Cuarto Encuentro Internacional de Guitarra Clásica Antonio Lauro
celebrado en el Ateneo de San Cristóbal, en Venezuela, en 1987.
Su participación en aquel evento fue objeto de
los más altos elogios.
Pero, en su afán por lograr el máximo nivel de
ejecución, aprovechó su estadía en la patria de Bolívar para tomar
el curso de Perfeccionamiento e Interpretación Guitarrística que
ofrecía el mundialmente aclamado caraqueño
Alirio
Díaz.
“Ese
evento lleva el nombre de uno de los compositores de música para
guitarra más importantes de América. Era venezolano y, desde que
conocí sus obras, en mi repertorio nos han faltado obras suyas”,
comenta este virtuoso, quien ejecutó
“Vals Criollo Núm. 3”
y
“El vals marabino”,
del
maestro
Lauro,
durante
el concierto
“Cuerdas con raza”
que
presentó recientemente en la sede de la Fundación Nacional para la
Cultura Popular, en el Viejo San Juan.
Carlos Montoya y Andrés
Segovia lo motivaron a convertirse en concertista de guitarra –
Nacido en Queens, Nueva York
(EE.UU),
el 13 de noviembre de 1957, hijo de santurcinos y criado en San Juan,
Ángel Del Río Rivera
comenzó
su aprendizaje en la guitarra de manera autodidáctica siendo niño.
A los 15 años, impresionado ante la destreza de
los extraordinarios maestros españoles
Carlos
Montoya
y
Andrés
Segovia,
se empeñó en emularlos logrando que sus padres lo
pusieran bajo la tutela del profesor
Manuel
Gayol,
quien lo encaminó formalmente en el estudio de la
guitarra clásica impartiéndole clases privadas.
“Continué
mis estudios de Guitarra en el Consevatorio con el maestro Leonardo
Egúrbida, forjador de muchos de los mejores guitarristas que ha dado
Puerto Rico. En 1982 tuve oportunidad de tocar con la Orquesta
Sinfónica por primera vez, interpretando el poema sinfónico ‘El niño
de Aguadilla’ (de Amaury Veray), en la Sala Jesús Sanromá de la
antigua sede del Conservatorio, en Hato Rey, bajo la dirección de
Roselín Pabón. También interpreté ‘Elegía de Reyes’ (de Raymond
Torres Santos) con la Orquesta de la Universidad Intereamericana.
Aquel fue mi inicio como concertista hace ya 32 años”,
cuenta.
Ángel Del Río
ha
grabado siete compactos con selecciones clásicas y populares.
Ha ofrecido conciertos en Estados Unidos, México
y República Dominicana.
En Puerto Rico alterna su desempeño como ejecutante con el de
educador.
Mientras cursaba estudios post-graduados
en la Universidad de Connecticut
(1995-1996),
ejerció la enseñanza en el mismo recinto y, al
regresar a su patria, se incorporó a la Facultad del Decanato de la
Escuela Preparatoria del Conservatorio.
Presentó aplaudido concierto “Cuerdas con
raza” en la sede de la Fundación

El
guitarrista Ángel Del Río demostró que composiciones
estándares pueden lucir nuevas ejecutadas por un músico
verderamente original. (Foto Javier Santiago / Fundación
Nacional para la Cultura Popular) |
Por el éxito la serie de conciertos que ofreció
en Ciudad de México, en junio de 2005, la Cámara de Representantes
de Puerto Rico lo premió con un reconocimiento oficial.
“He
tenido la dicha de que tanto la crítica nacional como las de los
países que he visitado han elogiado mi trabajo. Pero yo no dejo de
estudiar mi instrumento ni de nutrir mi repertorio con música
novedosa. A las composiciones que son muy conocidas, como las de
Rafael Hernández o los clásicos brasileños, les imparto algo que las
haga lucir como si fueran nuevas”,
explica.
Y, efectivamente, con el repertorio que ofreció
en el concierto
“Cuerdas con raza”
demostró las infinitas oportunidades que tienen de lucir nuevos,
cuando son interpretadas por un músico verdaderamente original,
estándares como
“Ahora
seremos felices”, “Capullito de alelí”, “El cumbanchero”
y
“Perfume de gardenia” (de
Rafael Hernádez); “La viuda alegre”
y
“La viuda alegre” (de
Luis Bonfá); “La leyenda del beso” (de
R. Reodullo); “El cóndor pasa” (de
Daniel Alomía Robles); Acquarela do Brasil (de
Ary Barroso); “El día que me quieras” (de
Gardel & Lepera); “La Bikina” (de
Rubén Fuentes)
y las danzas
“El
coquí” (de
José Ignacio Quintón)
y
“Tú vives en mi pensamiento” (de
Eladio Torres).
El público que acudió a su presentación así lo
comprobó, premiándolo con un merecido y prolongado aplauso.
Una de las sorpresas de su presentación, pues no
estaba anunciada en el programa, fue la
de
“El cumbancherito”,
creada
por el no menos destacado guitarrista boricua
Ernesto
Cordero,
de la cual comentó
que
“por su estructura luce muy moderna, aunque fue compuesta hace como
30 años”.
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