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Somohano, ‘El Misterio’ y otros variopintos
Por
Ileana Cidoncha Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Arturo Somohano compuso la música de la zarzuela “El
misterio del castillo”. (Foto suministrada) |
Cuando Julio Sainz, presidente de la
Fundación Puertorriqueña de Zarzuela y Opereta, me contó que la
producción de este año sería “El Misterio del Castillo” -texto de
Manuel Méndez Ballester y música de Arturo Somohano- el corazón me
dio un vuelco, pues para mí, este nombre flota en un recuerdo de mi
infancia. Me veo –todavía- paradita en el centro del escenario del
Teatro Tapia, vestida con un trajecito bordado con unas holandesitas
cuyas trenzas salían del vestido. Nunca supe qué hacía en aquella
representación del “Misterio”, A mis preguntas, mami contestó: “¿Cómo
es posible te acuerdes de algo de cuando eras tan pequeñita? Y nunca
aclaró el misterio.
Mas el presente “Misterio del Castillo”
no presenta ningún misterio sino un gran acontecimiento, no sólo
para el teatro musical sino para nuestro País, ya que revivir esta
joya lirica puertorriqueña nos llena de orgullo patrio. Además,
coincide con el centenario del nacimiento del maestro
Somohano, y los sesenta años de la creación de la Filarmónica de
Puerto Rico, también obra de este prolífico músico. Como
coproductores se han unido la Fundación Arturo Somohano y la
Orquesta Filarmónica, la que será dirigida por el maestro Roselyn
Pabón, en el espectáculo que sube a escena el próximo 20 y 21 de
noviembre en el Centro de Bellas Artes de Santurce.
Mis
vínculos con la familia Somohano se remontan, sin ningún misterio, a
mi niñez, pues Arturito, el primogénito estudió conmigo desde
kínder, además vivían frente a la casa de mi tía en Miramar la que
visitaba casi a diario. Más tarde, le daría clases a su hermanita
pequeña Margarita. “Papi, quien era sumamente cariñoso, siempre de
buen humor y católico práctico, estaba empeñado en mi posible
desarrollo musical. Me puso a tomar clases de piano con doña Elisa
Tavárez, pero mi fracaso fue atroz pues odiaba estudiar. Convencido
de que no sería pianista como él, trajo a don Narciso Emmauelli, un
virtuoso del violín, a la casa a darme lecciones. Si el piano fue un
desastre, con el violín no logré ni coordinar, dedos, arco,
cuello…”, cuenta hoy Margarita con la misma chispa de sus años de
estudiante –herencia paterna sin duda.
Para mí don Arturo
era el papá de mi amiguito, un señor muy simpático que todos decían
era músico, lo que imagino no debió significar mucho o nada, hasta
que empiezo a interesarme por el teatro, ir al Tapia a ver las
compañías visitantes españolas particularmente las de zarzuela,
género del que me enamoré desde los 12 años. Entonces, don Arturo
cobró su sitial apropiado en mi vida, ya no era sólo el papá de
Arturito sino el gran Maestro.

Carátula de la banda sonora de la obra
puertorriqueña editada bajo el sello Verne. (Colección
Fundación Nacional para la Cultura Popular) |
Hoy, como
preámbulo a la presentación de “El Misterio
del Castillo”, el licenciado Víctor Maldonado, presidente de la
Fundación que lleva su nombre me envió una copia de las memorias del
Maestro, titulada “¡Entre músicos te veas!”, un encantador recorrido
por sus experiencias, escritas con naturalidad, sin cronología ni
premeditación, un simple fluir de su memoria, que no sólo nos narra
sus vivencias sino que reconstruyen los años 40, 50, 60…un tesoro.
Somohano, quien como pianista entretuvo a las fuerzas Armadas
doquiera que hubiese soldados puertorriqueños durante la Segunda
Guerra Mundial, al regresar, en 1944, al País, pasar por el Teatro
Tapia, y verlo convertido en un almacén de alúmina, se indigna.
Visita al Alcalde quien le respondió ofreciéndole un contrato de
arrendar el Tapia por dos años, a $1 anual, con el compromiso de
ponerlo a funcionar en 15 días. ¡Ni butacas tenía! “Empecé por
anunciar, sin haber escrito ni una nota, La Revista Musical del
1944”. Y así fue. Tras mil traspiés dignos de una comedia, lo
logró. Se lee: “Se pueden imaginar que la primera orquesta que
organicé fue la primera piedra de la Filarmónica de Puerto Rico”.
Fue un éxito de taquilla, y luego de presentar espectáculos de
otros, de fracasar con “Blanco y negro” de su autoría, irrumpió el
31 de agosto, 1945 con el juguete cómico “El misterio del Castillo”,
que se presentó ininterrumpidamente durante 111 funciones.
“El misterio del
Castillo”, producción 2010 -
La soprano Melliangee
Pérez y el actor y cantante Ernesto Concepción darán forma,
respectivamente, a los dos personajes principales de la obra:
Julieta, la criada, y Chelo Jorm, el miedoso detective. Junto a
ellos la primera actriz Cordelia González será la enérgica y
dominante doña Mariquita; el versátil Herman O’Neill como el
hacendado que quiere comunicarse con el “más allá”; el bajo
Joaquín Jarque, interpreta al fúnebre mayordomo; el polifacético
Carlos Esteban Fonseca será el jardinero desquiciado; al amoroso
Junior Álvarez le toca ser el avaro propietario del castillo; y Ubi
Catasús, un veterano de las zarzuelas, aparece ¿sin nombre? en el
elenco. La cita: el CBA de Santurce el sábado 20 y domingo 21.
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