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Nelson del Valle y su pasión por el teatro

Por Adriana Pantoja
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Nelson Del Valle Canales
El actor Nelson del Valle es uno de los nuevos talentos del ambiente nacional. (Foto Gregorio Barreto)
Si le preguntan a qué se dedica, él siempre dirá que es actor y locutor… aunque otras vertientes del espectáculo también se peleen por la curiosidad del multifacético y extrovertido Nelson Del Valle Canales. “Mi atención siempre ha encaminado mis pasos hacia la actuación. Pero también me han interesado otras áreas… las comunicaciones, por ejemplo: el medio radial, la animación de televisión… No obstante, aclaro que, sin lugar a dudas, el teatro es y será siempre mi pasión”.

Este joven oriundo de Vega Baja, Puerto Rico, no siempre fue tan comunicativo como lo es ahora. “Cuando chiquito, yo era un muchacho muy tímido, retraído, solitario… me encerraba en mi cuarto, solito, a escuchar música por horas y horas… Nunca pensé que llegaría a trabajar en algo que significara tener tanto contacto con el público. De hecho, como vivía en un barrio de Vega Baja, siempre rodeado por los animalitos de la finca de mi abuelo y mis mascotas, pensé en ser veterinario”. Pero, a pesar de su afinidad por la veterinaria, Nelson admite que, desde pequeño, también le atraía todo lo artístico… aunque no necesariamente la actuación. “Mi abuelo trabajaba en una fábrica de empaques para productos y siempre me conseguía cartulinas, con las cuales yo esbozaba diseños que, luego, recortaba hasta lograr hacer pequeñas maquetas de escenografías… pequeños escenarios. Para las luces, le quitaba las bombillas a mis carritos de control remoto y se las pegaba a las maquetas; o, si no, usaba linternas. Entonces, utilizaba mis GI Joes y mis muñequitos de lucha libre como actores o animadores en los programas de televisión que yo me inventaba. Y, aunque solito, me divertía muchísimo”.

Poco a poco y sin darse cuenta realmente, el arte se fue afianzando y desarrollando en Nelson a través de sus juegos de niño. Y, al llegar a la escuela superior, las circunstancias lo impulsaron hacia el histrionismo con mayor fuerza… aunque su retraimiento continuaba haciendo estragos. “Mi timidez era tal que yo ni siquiera saludaba a la gente; mucho menos podía pararme frente a mis compañeros del salón de clases para hablar… Tampoco me atrevía a contestar una simple pregunta desde el pupitre. Pero, en la escuela superior, me llegó el momento de tomar la clase de teatro, que era obligatoria. Solo pensar en esta clase me ocasionaba mucho susto, mucho nerviosismo. Yo pensaba que me iba a colgar porque estaba claro que no podría pararme en un escenario, frente al público”. Agraciadamente, nuestro entrevistado tuvo el apoyo de Ricardo Marrero, un dedicado maestro de teatro que le ayudó a vencer poco a poco su timidez y sus miedos; y quien expuso frente al futuro actor el maravilloso mundo del teatro.

Su encuentro con el teatro escolar -

Primero fue un trabalenguas… “¡Estaba tan nervioso! ¿Cómo podría hacer eso… frente a todos? Pero, a pesar de mi timidez, yo sentía un fuerte deseo por demostrar que sí podía hacerlo. Así que me fui para mi casa y lo preparé. Y cuando lo dije frente a todos, el maestro -muy emocionado con mi hazaña- me pidió que lo hiciera llorando. ¡Qué problema! Otra vez, no estaba seguro de poder hacerlo… ¡pero finalmente lo hice! Todos quedaron estupefactos, no tan solo el maestro. ¿Cómo era posible que este chico tan tímido, que no hablaba con nadie, pudiera hacer eso? Y, en ese momento, el maestro me dijo, enfáticamente: ‘Tú vas a ser actor’. Entonces me invitó a participar en la obra infantil ‘Tienda de juguetes’, de Alba Nydia Díaz, mi primer trabajo actoral”. Esto fue cerca de 1996… y Nelson solo contaba con 15 años.

La suerte estaba echada y ya no había vuelta atrás: el teatro cautivó sin remedio a este joven artista, nacido el 4 de mayo de 1981. Y es que a Nelson siempre le interesó todo lo artístico, aunque no lo demostrara, aunque no lo entendiera cabalmente… estaba en su interior y todo era cuestión de tiempo. “Cuando lo ves a la distancia, te das cuenta que estoy involucrado con el arte desde niño, desde los seis o siete años… digamos desde que tengo uso de razón. Solo éramos mi hermana y yo, pero como ella nació seis años después de mí, básicamente, pasé mi niñez solito. Y, sin querer, me la pasaba inventando mis juegos ‘a lo artístico’, porque era lo que me divertía. No obstante, en mi casa, nadie me entendía: era más normal que el nene estuviese jugando con su bicicleta y con los amiguitos del barrio. Pero yo prefería jugar con mis escenografías y mis muñecos como actores… solo… ¡y era tan feliz!”

En “Tienda de juguetes”, con el personaje del payaso, Nelson no tan solo actuó, sino que también bailó y cantó, a instancias de Ricardo Marrero. “Yo no tenía idea que podía hacer todo eso. Cuando me encerraba en mi cuarto, con mi música, yo tarareaba, entonaba, me movía a ritmo… pero de ahí a pensar que, en algún momento, podría cantar o bailar frente a un público… ¡jamás me pasó por la mente semejante cosa!” Esta obra representó, en su momento, una experiencia enriquecedora y de mucho descubrimiento para nuestro entrevistado… sin embargo, aun no estaba consciente de toda su envergadura. “Justo antes de subir el telón, Marrero me dice: ‘Cuando recibas el aplauso del público, nunca vas a dejar de hacer teatro. Te lo digo desde ahora’… Pero no lo entendí hasta que pasó. Y cuando sentí ese aplauso… ahí me decidí y pensé: ‘yo quiero hacer esto por siempre’. Fue una de las satisfacciones más grandes que he sentido… y, definitivamente, me marcó para el resto de mi vida”.

A pesar de haber sido criado mayormente por sus abuelos, el actor atesora todo lo que su madre le ha enseñado desde pequeño… “A través de ella aprendí a ser responsable, organizado, a hacer buenos trabajos, a dar siempre lo mejor de mí en todo lo que hago”. No obstante, Nelson también admite que su crianza fue un poco de tipo militar. “Vengo de una familia de maestros. Y quien haya vivido dentro de una familia así, sabe que ellos son maestros 24/7. Y pues, mami es maestra… y siempre fue muy estricta conmigo en todos estos aspectos que te menciono. Pero como te digo una cosa, te digo la otra: si hay algo que ha ayudado a que yo me mantenga en este medio, trabajando sin parar por todos estos años, ha sido por todo lo que me enseñara mami desde pequeño: la organización, la dedicación, la responsabilidad… y el sentido de respeto hacia lo que haga, sea lo que sea”.

Como muchos, el actor tuvo en un principio cierta resistencia familiar ante su decisión de estudiar teatro. “Mi mamá, siempre velando por mi estabilidad económica futura, me aconsejaba que estudiara algo más estable, más seguro. Yo me dejé llevar por sus consejos y comencé a estudiar Administración de Empresas en la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Arecibo, en 1998. Pero descubrí en el primer año de universidad que eso no era para mí. Me llamaba un poco la atención, pero no… realmente, me estaba engañando a mí mismo. Así que decidí seguir mis instintos, mis sueños”. Sin embargo, a pesar que Nelson amaba el teatro y que lo ejerció mientras estudiaba en la UPR de Arecibo, también le apasionaban las comunicaciones, la radio y la televisión. “Yo seguía haciendo teatro escolar y profesional con Ricardo Marrero, ya que él formó una compañía artística llamada Circo de Teatro Maissi, en la cual adquirí mucha experiencia en teatro y en musicales. También tomaba talleres de teatro en Vega Baja, a través del Municipio. Y, en la Universidad, decidí cambiarme a Comunicaciones, otra de mis pasiones… Ya, desde muy joven, estaba combinando dos áreas que me fascinaban”. Afortunadamente, a través de amigos, el futuro locutor tuvo la oportunidad de probarse como tal en Radio Las Vegas, de Vega Baja, alrededor de 1999. “Era corresponsal de la emisora y cubría eventos en vivo, tanto en el pueblo como en los alrededores”.

Aquel ujier del Teatro Fénix… -


En 2003 Nelson del Valle formó parte del elenco de “La cenicienta, el musical”. (Foto suministrada)
Adicto al trabajo, según como también le inculcara su progenitora, Nelson tuvo diversos empleos durante su juventud. Pero había uno en particular que le gustaba más: ser ujier en el Teatro Fénix de Vega Baja. “Allí tuve la maravillosa oportunidad de ver gran cantidad de obras; y a muchos actores y actrices, de los cuales yo aprendía cuanto podía”. Una de las piezas teatrales que le impresionó sobrecogedoramente fue la producción musical ‘La casa de Bernarda Alba’, de Federico García Lorca -en montaje del mexicano Alejandro Celia y producción de Florentino Rodríguez-, cuyo elenco era totalmente conformado por varones. “Esta obra me marcó por el montaje, la música, las coreografías… y porque todos los actores dominaban a la perfección las tres disciplinas: actuar, bailar y cantar. Vi los dos elencos, el mexicano y el de aquí… y en ambas oportunidades quedé impresionadísimo”. Nelson nunca imaginó que, en 2004, formaría parte de la obra que, varios años antes, le había cautivado tanto. “Yo no sé cómo me enteré de la audición. El caso es que fui y me escogieron, nada menos que para el papel protagónico de la pieza, el de Adela… Y hasta el sol de hoy, sigo haciendo la obra”.

Para nuestro entrevistado, “La casa de Bernarda Alba” representa uno de sus primeros peldaños actorales importantes, su primera obra musical de envergadura… “Ya había realizado varias piezas, pero ésta fue una de las experiencias más grandes de mi vida”. Cabe mencionar que, anterior a este momento cumbre, dentro de su resume se acopian obras como “Vidas de herejes”, de Héctor Méndez; “Hedda Gabler”, de Henrick Ibsen; “A Christmas Carol”, de Charles Dickens; y “Los músicos de Bremen”, de los hermanos Grimm, entre otras. Y luego de este punto clave en su vida, la situación laboral y la vida estudiantil de Nelson comenzaron a complicarse un poco. “Te confieso que no me disfruté realmente mi tiempo como estudiante universitario, ya que siempre estaba trabajando en teatro o en los medios. Vivía en Vega Baja -pueblo céntrico entre San Juan y Arecibo- y me la pasaba viajando para poder hacer mis cosas: de mi casa en Vega Baja a la universidad en Arecibo, para entonces llegarme hasta San Juan, por las noches, ensayar en teatro y regresar de vuelta a Vega Baja. Pero, para mí, todo esto no representaba gran sacrificio, realmente”.

Es precisamente a través de la obra teatral, “Vidas de herejes” -presentada en 2002, en la Sala Experimental Carlos Marichal del Centro de Bellas Artes de Santurce- que los productores de WIPR Radio (940 AM), Edith Cabrera y Alejandro Primero, ven al joven actor y le abordan para que haga una prueba para el Taller Dramático de Radio. “Se necesitaban voces masculinas jóvenes y ellos me instaron a audicionar… Entré primero haciendo una pequeña sección llamada ‘Nuestros asuntos’, dentro del programa ‘Buen día, Puerto Rico’. Luego comencé a sustituir a actores, hasta que empecé a trabajar de lleno en comedias, cuentos infantiles, audio libros y novelas como ‘Ana Karenina’; ‘Las brujas de Salem’; ‘Quilates de amor’; ‘El hombre de la máscara de hierro’… Y hasta el sol de hoy, sigo allí; ha sido un taller excepcional y es lo mejor que me ha podido pasar. ¡Hasta soy la voz oficial del Canal 6!”, nos comenta el locutor con sumo orgullo.

Nelson recuerda con cariño aquel día, cuando por primera vez se enfrentó a la gran cantidad de actores y actrices de gran renombre que conformaban el Taller Dramático de WIPR Radio, los cuales se convirtieron de inmediato en sus compañeros de trabajo y, además, en sus maestros. Alegría, orgullo, satisfacción y, también, mucho nerviosismo… sentimientos encontrados que nuestro entrevistado sintió al entrar por primera vez al que fuera el salón de ensayos del Taller Dramático. “Yo me quedé
frizado en la puerta como por 15 minutos, mirando a todas estas personalidades que siempre había admirado desde niño: Benjamín Morales; Luz María Rondón; Luz Odilia Font; Elsa Román; Esther Mari; Miguel Ángel Álvarez; Rey Francisco Quiñones; y muchos más… Agraciadamente, yo veía mucha televisión local y reconocía a todos los actores del patio. Yo me dije: ‘¿qué hago aquí? ¡Yo soy un nene!’. Y como mis estudios no eran, precisamente, en teatro o actuación, el nervio era mayor. Sin embargo, yo he aprendido considerablemente observando y escuchando a estos grandes maestros del histrionismo; los respeto muchísimo… Y ellos me han ayudado enormemente, por lo cual les estoy hondamente agradecido. Trabajar con ellos ha sido un sueño, un privilegio, una experiencia única”.

Se intensifica su agenda –

Tras haberse graduado de Comunicaciones de Radio y Televisión, en la UPR de Arecibo, Nelson ha continuado sin parar con su trabajo en teatro, radio y televisión: obras teatrales como “Marianela”, “Jeffrey”, “El Ritz” y “Dangerous Liaisons”, entre otras tantas; musicales como “Puerto Rico fuá”, “Hairspray”, “Grease”, “Fame”, “Objetivo Patria” y “Barrio arriba, barrio abajo”, entre otros; participaciones en series televisivas como “Elena Santos” y “Extremos”; gran variedad de programas radiales, comerciales, “voice over”… la vida de Nelson del Valle no parece tener descanso. Y tampoco parece que le falte algo más por hacer… ¿o sí? “En radio, me gustaría tener mi propio programa de variedades, que tenga música pero también información valiosa, educativa… que se eduque al público de manera divertida, amena. Me molesta mucho prender la radio y escuchar programas que no tienen sentido ni coherencia. Se utiliza mucho la diversión chabacana y eso no me gusta. Vamos, se puede hacer comedia bien hecha para que las personas se diviertan y, de paso, llevarles buenos mensajes”, dice el joven artista que ahora también aparece en “Paparazzi Magazine”, de lunes a viernes a las 7:00 p.m. por Mega TV (canal 169 de Direct TV en Puerto Rico).

Aunque a este multifacético actor se le puede ver trabajando en cualquier estilo, admite que prefiere la comedia por sobre todo lo demás. “A mí me encanta la comedia… hacer muecas y payasadas, hacer reír… debe ser porque vengo de una familia muy alegre, que siempre se la pasa haciendo chiste y fiesta por cualquier cosa”. Pero, además, todo lo que sea musical juega, igualmente, un papel muy importante en su vida. A nuestra pregunta sobre cuál obra quisiera hacer en un futuro, nuestro entrevistado no vacila en mencionar el musical “Aída”, de Tim Rice y Elton John, producida por Disney Productions. “Por mi gusto hacia la música, ‘Aída’ es una de esas piezas que me cautivó de inmediato, que me voló la cabeza y me enamoró”. “Avenue Q” y “Wicked” son otros dos musicales que le gustaría interpretar en algún momento. “Pero comedia, que sean comedias… el drama lo hago con deleite, pero te confieso que me drena muchísimo. Prefiero la comedia, me siento más cómodo ahí. Quizás sea porque, en lo cotidiano, le huyo un poco al dramatismo de la vida misma: siempre le estoy buscando el lado cómico a las situaciones, tratando de hacer reír a todo el mundo… me gusta que la gente esté feliz y riendo; y que se olvide de lo trágico que muchas veces nos circunda”. No obstante, Nelson ha seguido experimentando y descubriendo de sí mismo y del género dramático; y le están llamando cada vez más para hacer este tipo de teatro. “Debe ser porque, además, soy sentimental y sensible. Y, fíjate, sin abandonar la comedia, esto de hacer piezas dramáticas me está fascinando cada día más”.


La casa de Bernarda Alba” ha sido una de las obras que más ha impactado al actor Nelson del Valle. (Foto suministrada)
Desde sus comienzos, Nelson se ha preocupado no tan solo por trabajar y lograr actuaciones correctas, sino también por otros aspectos de la producción, como por ejemplo las relaciones públicas y la publicidad. “A diferencia de otros actores, que llegan a una obra de teatro y se enfocan solamente en su labor actoral, a mí siempre me ha interesado observar otras áreas. Una de ellas es definir el público al cual va dirigido cada producto teatral; saber a qué público me estoy dirigiendo como actor. A través del teatro llevamos muchos mensajes y es importante saber que el público idóneo los está recibiendo y procesando correctamente. Yo he observado que algunas producciones son excelentes en muchos aspectos, pero en el área de promoción y relaciones públicas se quedan un poco cojas. A veces, por la falta de presupuesto, el mismo productor trabaja las relaciones públicas y/o la publicidad; y entonces, por la falta de tiempo, se le va de las manos. Me he dado cuenta, además, que también se pierde de perspectiva el aspecto de la imagen del producto ante el público que lo va a comprar, que lo va a consumir; y eso es muy peligroso”.

Toda esta problemática empujó a nuestro entrevistado en su decisión de estudiar nuevamente, esta vez en la Universidad del Sagrado Corazón, enfocándose más de lleno en las relaciones públicas para teatro. Pero, por segunda ocasión, Nelson no pudo disfrutarse a cabalidad su vida universitaria… aunque, al final, todo el esfuerzo bien valió la pena. “Comencé mi maestría en 2004. El proceso fue lento y un tanto difícil, ya que las clases eran de noche… y casi todos mis ensayos también. Tardé seis años en terminar porque solo podía tomar un curso a la vez. Y siempre tenía que estar explicando en los ensayos que debía faltar un día a la semana para poder ir a clase. A veces me entendían, a veces no… Pero, en general, sentí y recibí mucho apoyo”, nos comenta agradecido el actor.

Cabe señalar que su tesis, titulada
El uso de las relaciones públicas para las producciones teatrales en Puerto Rico, es la primera que se escribe sobre el tema en el País. Con este esfuerzo, Nelson buscaba aportar su granito de arena al arte que más ama, ofreciendo a los teatreros puertorriqueños un documento formal que los apoye ante la problemática de cómo promocionar efectivamente una obra de teatro. “A mí siempre me ha gustado dejar mi huellita a través de todo lo que hago. En cada producción que trabajo, trato de asesorar y ayudar como puedo a los productores y/o directores en cuanto a la publicidad y las relaciones públicas, para que incremente el éxito del producto teatral. Si la obra tiene éxito, todos salimos ganando. Además, no se puede olvidar que el personaje principal aquí es el público. Por tanto, hay que estar pendiente de qué le gusta, de cómo ha ido cambiando ese gusto y por qué… Las generaciones cambian y nosotros debemos evolucionar con ellas. Hay que buscar, entonces, un balance entre el mensaje de calidad que se le quiere llevar al público y la mejor manera de llevárselo, de presentárselo: el público lo recibirá y responderá al mensaje de acuerdo a cómo ha ido cambiando su gusto. O sea, como comunicadores sociales que somos, nos toca atemperarnos y atemperar el producto teatral a las nuevas generaciones, a las nuevas formas de pensar, a los nuevos gustos, al nuevo público que va surgiendo… Y aclaro, atemperarnos no significa desvirtuar la esencia teatral; al contrario, significa mejorarla, protegerla, lograr que sea efectiva, que tenga éxito… lograr que nuestro mensaje vivo llegue a más y más personas todo el tiempo… Sin un público que consuma nuestro producto, ¿para quién hacemos teatro, entonces?”

Ante el reto de ‘Lorca’ en ‘Dalí’ -

Mientras aun estudiaba su maestría y justo participando del evento de lecturas para niños “Leamos todos juntos”, bajo Cuarzo Blanco, Inc., Nelson recibió una noticia que le alegró mucho, pero que también le llenó de temor: realizaría el papel del dramaturgo, poeta y músico granadino Federico García Lorca, en la obra “El sueño de Dalí”, de Adriana Pantoja. “Cuando recibí esa noticia en 2009 -dos años antes de subir a escena la obra-, me sentí bien extraño. Era como si me hubiesen puesto un sello en la frente. Al principio, me asusté mucho y pensé, ‘¡Dios mío, qué papel tan grande, tan importante!’ Y te confieso que sentí el mismo estremecimiento que cuando mi profesor de escuela superior me dijo que, por primera vez, iba a actuar y a cantar. Era un nervio espantoso pero, a la misma vez, un imán, un deseo, una seguridad de que yo podía hacerlo, de que tenía que hacerlo… ¡y lo hice! Interpretar a un personaje histórico es siempre un reto enorme para cualquier actor; interpretar a Federico García Lorca era un reto inmenso que no se iba a repetir… y no había términos medios: ¡tenía que hacerlo… y hacerlo bien!”


En la obra “Cinco damas con el mismo…”, Nelson del Valle compartió escena con Denisse Quiñones.
(Foto suministrada)
Para este personaje, Nelson investigó con esmero, estudió arduamente y se empapó de todo lo que encontró sobre García Lorca, desde videos, libros, fotos, poemas, obras… y, por supuesto, absorbió toda la información histórica y de vida que la dramaturga y también directora de la pieza le ofreció. “Es de las pocas obras que están redonditas desde el principio: bien diagramada, bien diseñada, bien pensada, llena de detalles, muy cuidada… y todo eso le brinda una seguridad inmensa a cualquier actor. Ésta es la primera obra dramática que me disfruto a cabalidad, de principio a fin. Yo he hecho muchos trabajos, pero son pocos los que me han marcado: ‘El sueño de Dalí’ es uno de esos pocos que ha calado muy hondo en mí; uno que siempre será muy especial y significativo para mi carrera y para mi vida”.

Curiosamente, a través de su carrera, Nelson ha interpretado varias piezas de Lorca (sea en teatro, sea en radio), por lo que ya se sentía cercano al poeta andaluz. “Me gusta mucho su poética, su estilo. Y ahora conozco un poco más sobre su musicalidad y su sensibilidad. De hecho, siento que el haber actuado y cantado en ‘El sueño de Dalí’ fue otra hazaña más del destino. Pude haber hecho otro papel en la pieza… pero no, fui precisamente Lorca, uno de los dramaturgos que más admiro. Traté de interpretarlo de la manera más fiel y respetuosa posible; y siento que es uno de los trabajos más precisos que he hecho, por el cual me siento muy orgulloso. Y no es cualquier papel: tuve que ajustar mis tornillitos, estudiar mucho y prepararme muy bien. Yo sabía que este tipo de interpretación es de ésas que no pasan inadvertidas, sino que se quedan grabadas en la historia y en la memoria del público por años”.

Su interacción con los demás actores en la pieza -tanto en la puesta de marzo de 2011, como la de septiembre del mismo año- fue intensa y mágica a la vez, en especial con José Luis Gutiérrez, quien interpretó al pintor catalán Salvador Dalí. “La química que logré con los demás actores fue impresionante, en especial con José Luis. Fue un ‘toma y dame’ constante, que nos ayudó a cada cual a desarrollar su personaje: él me ayudaba a mí, tal como yo le ayudaba a él. Y la gente se enamoraba de esa química y se la disfrutaba; se gozaba esa experiencia fantástica que significa ver esta obra”. Por otra parte, Nelson entiende que interpretar a Federico García Lorca le permitió descubrir en sí mismo habilidades actorales que no sabía que tenía o que podía dominar. “Por eso, considero esta obra como una de las más importantes en mi vida; y lo será por mucho tiempo”.

Nuestro entrevistado aun no ha tenido la dicha de presentarse actoralmente en suelo extranjero; y le gustaría mucho que su primera oportunidad fuese con la pieza “El sueño de Dalí”. “Es una obra que encaja en cualquier parte del mundo. No importa donde se presente, la gente la puede entender, aceptar y disfrutar”. Otra obra con la cual le encantaría viajar es, curiosamente, “La casa de Bernarda Alba, el musical”, de García Lorca.

Luego de su participación en la primera puesta de la obra “El sueño de Dalí” (marzo 2011), Nelson participó en el musical “Cabaret”, el cual subió a escena en agosto de 2011, tanto en el Centro de Bellas Artes de Santurce como en el Teatro La Perla, en Ponce. “Cabaret” es uno de los primeros musicales que el actor conoció cuando comenzó a interesarse en este género y lo reconoce como uno muy importante. “Yo siempre quise hacer este musical y, pues, se me dio la oportunidad. Fue una experiencia mágica: había química entre todos y la energía era fabulosa. El trabajo se convirtió para mí en un disfrute, a pesar de que se ensayó por tres meses. La pase tan bien que el tiempo se me fue volando, ¡como si hubiesen sido solo dos semanas!” No obstante, el actor sintió un poco de aprehensión cuando se dio cuenta de todo lo que le correspondía hacer dentro esta pieza musical. “A pesar de tener un personaje, básicamente yo era bailarín en la obra. Al principio me asusté porque no me considero bailarín o cantante, sino un actor que puede cantar y bailar. Sin embargo, me lancé a hacerlo porque, al fin y al cabo, cantaba como parte de los coros; y el baile era más bien histriónico, teatral… y yo podía hacer ambas cosas sin problema”.

Luego de “Cabaret”, se repuso “El sueño de Dalí”, en septiembre de 2011. Y en octubre del mismo año, desprendiéndose del poeta andaluz, Nelson se transformó en ‘Theo’ para participar en la obra teatral “Piaf”, la cual se presentó en la Sala René Marqués, del Centro de Bellas Artes de Santurce y en el Teatro La Perla, en Ponce, bajo Producciones Acrópolis. “Yo conocía de este musical por mi maestro de teatro de escuela superior, Ricardo Marrero, quien trabajó en la primera puesta de la obra hace 20 años atrás. Cuando el productor Aníbal Rubio me llama para participar del musical, yo me alegré mucho y acepté enseguida. Desafortunadamente, tuve que dejar la puesta por compromisos previos y las complicaciones de horarios que éstos significaban. Sin embargo, el destino volvió a jugar su parte: un actor se enfermó y Aníbal me llama para que vuelva a entrar en la producción para sustituirlo. Yo le tengo mucho aprecio a Aníbal y quería ayudarlo; además, la pieza me gustaba mucho… solo tenía que ajustarme un poco más con mis horarios y ya… ¡era una oportunidad más que se me brindaba, una que no podía dejar escapar!”


Nelson del Valle ha participado en numerosos musicales entre los que se encuentra la versión boricua de “Hairspray”. (Foto suministrada)
Nelson aceptó el reto y se lanzó a lograr la meta, tal como él mismo menciona… pero el destino le tenía guardado otro desafío, uno mayor: trabajar el personaje de “Theo”, el último amante de Edith Piaf, significaba no tan solo actuarlo, sino cantar con la veterana actriz y cantante Ivette Rodríguez, intérprete de la Piaf… ¡y en franc
és! “Me puse un poco nervioso porque yo no sé francés. Pero tuve la ayuda de una ‘coach’ que trabajó conmigo la fonética, el acento, la interpretación… y, a pesar del corto tiempo de ensayo, siento que logré mi cometido satisfactoriamente. La recepción del personaje fue muy buena, lo que me hace sentir orgulloso de mi desempeño”.

Premio Alejandro Tapia y Rivera -

Conjunto con la satisfacción de una labor de excelencia en “Piaf” y con su carrera en continuo ascenso, el actor recibe un reconocimiento inesperado: el Premio Alejandro Tapia y Rivera como mejor actor por su trabajo en el musical “Puerto Rico fuá”, realizado en 2009. Los mencionados premios -otorgados a las producciones escenificadas en el Teatro Tapia, del Viejo San Juan- fueron reinstalados en octubre de 2011, luego de haber tenido una temporada fija durante los años 70 y 80. Recibir la carta que anunciaba su nominación fue una alegría inmensa para Nelson… pero mayor fue su sorpresa al enterarse que estaba nominado conjunto a René Monclova y Joaquín Jarque. “¡Fue un honor bien grande para mí! Y cuando me enteré que competía con estos dos actorazos, a quienes yo respeto y admiro muchísimo… eso ya era suficiente… sentí que ya había ganado”. Además, con esta nominación, Nelson se sintió complacido y muy contento, ya que se le reconocía todo el esfuerzo dedicado al musical ‘Puerto Rico fuá’. “Allí todos eran actores de carrera y de renombre; y yo era el nene del elenco. Significaba que debía esforzarme el doble en mi trabajo. Y, mira, a la gente le gustó lo que hice, tanto así que fui merecedor de una nominación… ¡y de un premio!”

Nelson no pudo estar en la ceremonia de premiaciones en el Teatro Tapia, ya que ensayaba para “Piaf” en el Centro de Bellas Artes. Y cuando comenzó a recibir textos y mensajes de felicitación por haber ganado el premio como Mejor Actor de 2009, nuestro entrevistado simplemente no lo podía creer. “¡Es que no me lo esperaba! Estaba ensimismado trabajando mi canción en francés y mi actuación para ‘Piaf’… me tomó completamente por sorpresa. Les estoy muy agradecido a todos los que tuvieron que ver con las premiaciones en general: es una alegría bien grande sentir que se reconoce mi labor artística. Eso me impulsa a seguir esforzándome y dedicándome cada día un poco más”. Y aunque ser premiado y reconocido es un aspecto importante para cualquier artista, Nelson nos asegura que su premio mayor siempre ha sido y será la aceptación y el aplauso del público. “Yo trabajo para el público y me interesa que se disfruten mi trabajo y se lo lleven fuera del teatro: que si hago un drama, lloren conmigo y, si hago una comedia, se rían conmigo también. Y que recuerden todos esos mensajes que, de una forma u otra, les llevo a través de mi actuación. Ésa es mi mayor satisfacción”.

Listo para nuevos retos -


El cine es un área que también atrapa la atención de Nelson del Valle, aunque todavía no cuenta con experiencia dentro el séptimo arte. Sin embargo, no descarta la posibilidad de incursionar próximamente en este ambiente, sin abandonar sus otros intereses. “Me encantaría hacer cine, ¡claro! Pero nada como el teatro, que es mi pasión. Si fuéramos a enumerar mis preferencias, el teatro sería siempre primero. Luego la radio, porque es un medio que hace pensar y que le otorga al público esa magia de crearse las imágenes según lo que estén escuchando. Y, entonces, la televisión… y dentro de este medio, la animación o hacer comedias. Y si me llega la oportunidad de hacer cine, pues… ¡me lanzo también!” No obstante, el actor nos asegura que, aunque le encante todo lo que hace, si no se siente preparado para algo, simplemente no lo hace… no importa el medio que sea. “Me gusta hacer de todo, conocer de todo, desarrollarme en todo lo que pueda. Pero le tengo un respeto muy grande a esta profesión. Si yo no me siento preparado para hacer algún trabajo, ya sea de actuación, ya sea de animación, en cualquier género, en cualquier medio, ten por seguro que no lo hago. Por eso me preparo lo mejor que puedo para sentirme firme en todo lo que hago. Por ejemplo, si necesito la asesoría de un profesional de las artes, la busco sin vacilación. Y sigo, como hasta ahora, buscando, leyendo, absorbiendo, aprendiendo todo el tiempo para conocer cada vez más sobre mi oficio. Yo quiero hacer las cosas bien hechas, quedar bien frente a todo y a todos, hacer un buen trabajo siempre… eso me hace sentir seguro. Y la seguridad es un aspecto sumamente importante para mí”.

Otro interés para nuestro entrevistado es el arte del dibujo. Nelson nos comenta que lo disfruta mucho, pero que apenas ha explotado esta faceta creativa. “Me encantaba hacer caricaturas cuando pequeño. Yo recuerdo que, mientras daban las clases, yo me internaba como en una burbuja y me pasaba horas muertas dibujando. Para mí eso era relajación, un escape. En un momento, hasta pensé en ser delineante. Pero te soy sincero: mi familia no siempre reforzó en mi niñez estas dotes artísticas. Por ejemplo, en casa de mi abuelo había un piano y yo, desde pequeñito, me ponía a tocar en él… pero a nadie se le ocurrió matricularme en clases de música. Y vamos, no fue porque no quisieran, sino por falta de conocimiento o asesoría al respecto, quizás”, nos comenta el también cantante, a quien, actualmente, apenas le alcanza el tiempo para dibujar como lo hacía cuando niño.


Recientemente Nelson del Valle compartió estelares con los actores José Brocco (izquierda) y José Luis Gutiérrez (derecha) en la obra “El sueño de Dalí”, de Adriana Pantoja. (Foto Adriana Pantoja)
Como actor, Nelson quiere seguir encaminando sus pasos hacia la pantalla chica. “Me gustaría adquirir mayor experiencia como actor dramático para televisión… muy diferente a la actuación para teatro. Y cuando me sienta listo y seguro, quisiera irme al extranjero para trabajar en novelas o, quizás, animar un programa de televisión… Digo, me encantaría que fuese aquí, pero ahora mismo los talleres siguen cerrando y los actores de mi generación están viviendo un momento extraño y difícil. Pero, si Dios quiere y todo mejora, preferiría de verdad comenzar un programa y hacer lo mío aquí, en Puerto Rico: eso sería lo ideal. Y me sigo preparando para ello. Es más, yo sé que eso viene… lo siento… Y será aquí, en mi patria… pronto… ya verás”, nos dice el actor con honda convicción.

Al momento, nuestro entrevistado trabaja unos segmentos de comedia para el programa “Locas de atar PM”, el cual se transmite los lunes, a las 10:00 pm, por Univisión. Esta labor le divierte muchísimo porque, como el mismo actor menciona, con la comedia se siente como pececito en el agua. “A algunas personas, que no me conocen, se les hace raro pensar que yo haga comedia. Como que me ven en otra cosa, más serio, más dramático. Pero a mí me encanta la comedia y, en este programa, no tan solo puedo trabajar un género que me fascina, sino que también sigo adquiriendo experiencia en el medio televisivo, el cual me llama mucho la atención. Eso sí, es un poco raro para mí porque, al ser de teatro, siempre tiendo a esperar un ‘feedback’ inmediato de lo que estoy haciendo. En televisión no es así: tengo que confiar en lo que hago, esperando a que el público, en sus casas, lo acepte. En fin, he tenido que adaptarme poco a poco al medio”.

¿Actor visceral, cerebral… o una combinación de ambos? “Entiendo que soy una combinación de ambas cosas. Para el drama, necesito creerme lo que hago, vivirlo al máximo, entregarme por completo a esa vivencia, dejar de ser yo por completo para ser ese personaje y sentir lo mismo que él esté sintiendo y viviendo. Con la comedia es diferente y puedo despegarme un poco. Me imagino que soy visceral para el drama y cerebral para la comedia”, nos comenta Nelson entre risas.

Aunque persigue múltiples metas, el actor no piensa en el futuro como algo fijo y contundente, sino como un ámbito de contante cambio. Por ende, Nelson no se aferra; simplemente, trata de fluir. “¡Que venga lo que sea! Antes yo me ponía a pensar sobre eso: ‘dónde yo quiero estar de aquí a ‘x’ años’; me fijaba cosas que no podía lograr y me frustraba un poco. Pero hace un tiempo que no lo pienso, que no me torturo con eso. Me dejo fluir con todo lo que vivo y me lo disfruto según va llegando a mi vida. Mi norte es seguir progresando, aprendiendo, haciendo un buen trabajo, nunca estancarme y, mientras pueda, entremezclar todo lo que me gusta hacer. Claro, fluyo pero no dejo que me lleve la corriente: no olvido mis metas o los proyectos que quiero hacer… los sigo trabajando poco a poco, pero sin forzarlos. Todo llega cuando tiene que llegar; y como debe llegar. Lo que sí puedo asegurarte es que seguiré en el teatro… Necesito hacer teatro; es parte de mí.”

El eje central de su motivación -

Nelson del Valle se define como una persona dinámica y nos confiesa que detesta sentirse estancado. Y es, precisamente, este dinamismo, conjunto con su talento, perseverancia y dedicación, lo que ha logrado que el artista se haya destacado en varios medios y en varios géneros en tan corto tiempo. No obstante, nuestro entrevistado se considera, ante todo, una persona afortunada. “Me siento muy a gusto con mi vida, satisfecho con lo que he logrado hasta ahora, contento con el camino que ha tomado mi carrera… Sin embargo, nunca he buscado las cosas; todo me ha llegado sin yo pedirlo, casi sin siquiera pensarlo. Me han pasado cosas poco comunes, las cuales aprovecho y agradezco… y me siento bendecido por ellas. Le estoy muy agradecido a la vida, a Dios, a esa energía superior que siempre me guía y con la cual siempre me mantengo en contacto… ¡al destino! Me dejo fluir, pero siempre hacia adelante… como digo yo: ‘Ni pa’tras ni pa’bajo; solo pa’rriba y pal’ frente… eso es lo que hay’”, termina diciéndonos el carismático actor, con la amplia y generosa sonrisa que le caracteriza.

 

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