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Zoraida
Santiago celebra la música
Por Javier del Valle Para Fundación
Nacional para la Cultura Popular

La cantautora Zoraida
Santiago presentó el concierto “Toda la vida es música” en
el Teatro Yagüez de la ciudad de Mayagüez.
(Foto Javier del Valle) |
Como a los protagonistas de un filme, nos
acompaña una banda sonora. El bocinazo, la brisa
imperceptible, el grito de fondo, la aceleración del auto, el batir
de las hojas, el teclear del ordenador, el beso de saludo, la radio
del vecino, las canciones que amamos… En caos o en armonía, todo es
música.
Esa es la consigna de la cantautora Zoraida
Santiago, quien la noche del pasado sábado se presentara en un
mágico concierto en el Teatro Yagüez de la ciudad de Mayagüez, junto
al maestro Tato Santiago al piano. “Toda
la vida es música”
reza la canción de apertura, nueva creación de la ex integrante del
grupo Aires Bucaneros.
Como quien le canta a sus amigos, la artista se
apoderó con desenfado del escenario, mágicamente matizado por la
Quique Benet, quien convirtió su juego de luminarias en uno de los
personajes principales de la noche. Confiada, íntima y espontánea.
Así le vimos durante toda la velada mientras interpretaba material
de nueva cosecha junto a tonadas que la identifican y acompañan por
años. El contrabajo de Tony Asencio y la percusión de Pascual Flores
abonaron a un sonido limpio.
La subida del telón junto al sonido de la lluvia,
la noche y la tempestad quitó la envoltura a un sublime regalo de 20
canciones acompañadas algunas por la proyección de visuales y otras
por un cuerpo de baile del Western Ballet dirigido por Nana Badrena.
“Fue la música la Patria en mí…” dejar ver la letra de inicio, con
la que Zoraida reflexiona sobre su búsqueda a través de la música y
rinde homenaje a quienes forjaron la banda sonora de su trayectoria.
Sobre una docena de sus composiciones, entre las que entonó las
recordadas “Prisa
loca”, “Viajera”
y
“De ti mujer”
se unieron a su celebrado trabajo de musicalización de varios poemas
de Julia de Burgos. Jara, Viglietti, Silvio, Violeta Parra, El Topo
y Roy Brown también fueron objeto de homenaje en la cristalina voz
de Santiago.
El reconocido y respetado pianista Tato Santiago,
arreglista de todo el repertorio, hizo un aparte para más allá de
ejecutar su generosa labor de acompañar a grandes luminarias de la
canción, cantar en solitario su certera musicalización de “Sirena
de espumas”,
hermoso poema de Luis A. Curbelo. Su interpretación nos mostró una
voz curtida colmada de sentimiento y verdad.
La balada, el son, el tango, la salsa, chacareras
y otros ritmos aderezaron este convite en el que la música era el
agasajado principal sin mayores artificios. Un
pas de deux
protagonizado por Yamilette Padilla y David Soler resaltó la
hermosura de las tonadas de la compositora.
Como valor añadido al concierto de los hermanos
Santiago, el evento sirvió para destinar parte de los fondos
recaudados en la taquilla a la creación de un estudio
individualizado para jóvenes talentosos en las áreas de canto y
composición. Esta iniciativa es auspiciada por
Wataka Phi-Na, Inc.,
productores del espectáculo cuya labor está dedicada a fomentar el
bienestar psicosocial y espiritual de las comunidades, utilizando
las artes como medio de sensibilización cultural.
“Toda
la vida es música”
de Zoraida y Tato Santiago, merece su espacio en otros escenarios
nacionales, para que todos quienes hemos entonado sus composiciones
y arreglos, o vibrado por décadas con su poesía. Solo extrañamos la
guitarra en manos de Zoraida, apéndice de sus luchas culturales y
patrióticas por medio de su pentagrama.
10/nov/2011
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