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Marvin Santiago : el rico legado
de un sonero immortal
Por Miguel López Ortiz / F.N.C.P.

Marvin Santiago ganó el mote
de "Sonero del pueblo".
(Foto colección Miguel
López Ortiz) |
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Marvin Santiago hizo honor al título de «El Sonero
del Pueblo», que paseó a través de gran parte
de América y Europa donde los salsómanos lo convirtieron
en ídolo hace ya más de un cuarto de siglo. Su timbre
vocal áspero, unido a su admirable sentido rítmico,
a su jocosidad e ingeniosidad en las improvisaciones, crearon escuela
entre intérpretes de posterior surgimiento, quienes siempre
lo catalogarían como único en su clase. Frases y expresiones
como “guayacol con uña rayá”, “Bayamóntate
en mi salsa”, “Barranquítate”, “¡Oficial!”,
“Vegabájate”, las cuales intercalaba en sus interpretaciones,
eran sellos que lo identificaban en todos los escenarios.
Su fallecimiento, acontecido el miércoles 6 de octubre en
el Hospital San Pablo, en Bayamón, como culminación
al padecimiento diabético que lo atormentó durante
más de una década y que le provocó la pérdida
de su pierna derecha en 1996, ha conternado al mundo de la salsa,
aunque su fanaticada era consciente de que su partida no estaba
muy lejana, pues la salud se le había deteriorado de manera
considerable en los últimos tiempos. Su enfermedad, incluso,
ya le había afectado la visión. Pero, este titán
de la rumba y el bembé permaneció activo casi hasta
el final de sus días. Con frecuencia aparecía en eventos
multitudinarios y programas televisivos.
Marvin Santiago Rodríguez había nacido en la Parada
22, en Santurce, el 26 de diciembre de 1947. Su infancia trascurrió
entre las calles Sánchez y Bolívar, aledañas
a dicho sector. A los 13 años fue a vivir con su familia
al Edificio 42 del Residencial Público Nemesio R. Canales.
Allí transcurriría su adolescencia y temprana adultez.
De aquella época data su apodo familiar de «Marvelouski»
y fue allí donde hizo sus pinitos musicales integrando el
Conjunto Los Trotamundos, organizado por el trompetista y profesor
de música Roberto Valdés Pizarro en 1965. Hasta entonces,
dividía su tiempo trabajando como lavaplatos en la cafetería
de Telemundo / Canal 2 y practicando el béisbol.
En 1967 conoció al compositor Tite Curet Alonso. Éste
lo llevó a una participar en una audición convocada
por Rafael Cortijo, quien precisaba de otro vocalista para su combo,
que entonces identificaba como Cortijo y Su Bonche. Pasó
la prueba con honores improvisando sobre el tema “Dominó”.
Su pasantía por aquel colectivo se prolongó hasta
1970, habiendo tenido oportunidad de grabar por primera vez. “Ahí
na má / Put It There!” (Tico, SLP-1196), editado a
principios de 1969, fue el álbum que marcó su debut
discográfico, compartiendo las vocalizaciones con Nacho Sanabria
y el panameño Camilo Azuquita. Interpretó las selecciones
“La campana del lechón” y “Vasos en colores”.
Este último, original de Hugo González, constituyó
el primer éxito que se escuchó en su voz.
Poco después se estableció durante algún tiempo
en la ciudad norteamericana de Chicago. En dicha metrópoli
trabajó con La Gran Sonora del trompetista Felipe «Ipe»
González y con Gilberto y Su Sexteto. Con este conjunto grabó
el que fuera su segundo LP precisamente aquel mismo año.
Ya avanzado el 1969 regresó a su patria. Entonces trabajó
brevemente con la orquesta de Johnny «El Bravo» López
y, luego, con el Combo Candela del cantante y compositor Roberto
Angleró, siendo con esta formación que, en 1970, por
tercera vez, participó en la grabación de otro álbum.
“Chán con Chán” fue el tema que, vocalizado
por él, llegó a la radio.
Su ascenso a la fama, sin embargo, tuvo como punto de partida su
vinculación – reemplazando al Frankie Hernández
– a la banda del bajista Bobby Valentín a fines de
1970. Del primera disco que grabara con esta organización,
“Rompecabezas” (en el que vocalizó los diez temas
incluidos) surgieron cuatro éxitos: “Amolador”,
“Beso borracho”, “Papel de payaso” y “Vete
pa’ llá”. Al año siguiente, 1972, hizo
idem con el que sería clásico “Soy boricua”,
cuyo tema titular, escrito por Angleró, jamás ha perdido
vigencia. Sus siguientes producciones con Valentín bajo el
amparo de Fania Records fueron “Rey del Bajo” (SLP-457)
en 1973; “In Motion” (SLP-469) en 1974 y la recopilación
“Best of Marvin & Bobby” (SLP-563), lanzada en 1976.
Sin embargo, en el ínterin (1975) fue el cantante estrella
de los dos históricos volúmenes de “Bobby va
a la cárcel” (B-101 y B-102) que no sólo significaron
las primeras grabaciones discográficas realizadas en una
institución penal de nuestros país – la Penitenciaría
Estatal –, sino que también marcaron el nacimiento
del que sería importante sello Bronco Records, fundado por
Bobby.
Desafortunadamente, este glorioso ciclo no tuvo un final feliz,
pues por causa de la indisciplina que desarrolló por causa
de su debilidad ante los narcóticos, el líder de la
orquesta se vio precisado a sustituirlo, conduciéndole al
juanadino Luigi Texidor la posición que había ocupado
triunfalmente durante un lustro. El adiós fue antecedido
por el disco “Afuera” (B-103) y en medio del exitazo
“El jíbaro y la naturaleza”, original de Eladio
Jiménez. Aunque los problemas con la drogadicción
lo perseguirían durante varios años más, Marvin
Santiago aún tuvo condiciones para participar en el primer
álbum de la Puerto Rico All Stars, en la producción
colectiva “De los soneros” y de agotar una temporada
con la orquesta de Tommy Olivencia.

Instantánea de Marvin Santiago
junto a Paquito Guzmán y Andy Montañez en 1996.
(Foto colección Miguel
López Ortiz) |
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En 1979, el brillante pianista y arreglista Jorge Millet lo vinculó
a la etiqueta TH Records – luego TH-Rodven –, propiciando
así su etapa consagratoria. “Fuego a la jicotea”
(THS-2661) marcó su lanzamiento como solista. Y, ante el
impresionante impacto de selecciones como “La buruquena de
doña Inés” y la que sirvió de título
al disco, su productor Millet le estampó el calificativo
que lo identificaría hasta el final de sus días: «El
Sonero del Pueblo». Luego de tan halagador debut, se acreditó
nuevos Discos de Platino con sus siguientes producciones: “Tiburón
de agua dulce” (THS-2071) y “¡Caliente y explosivo!”
(THS-2080), ambas editadas en 1980.
No obstante, encontrándose en la cúspide de la popularidad,
a Marvin le llegó el momento que no habría de sorprender
a ninguno de sus allegados ni a sus fieles seguidores. Justo a las
7:00 de la noche del 22 de septiembre de 1980, tras ser declarado
convicto de posesión y trasiego de drogas. Fue sentenciado
a diez años de prisión, condena que se le reduciría
considerablemente por su buena conducta, hecho que, jocosamente,
siempre atribuiría a haberse enviciado con otra droga más
poderosa que la heroína: la “Cristomicina”.
Su reclusión, empero, no frenó su imparable estela
de éxitos. Y en 1981 se convirtió en el primer cantante
solista en realizar una producción discográfica encontrándose
en prisión: Adentro / En vivo desde la Cárcel Regional
de Bayamón” (AM 2148). “Auditorio azul”,
tema que alude al color de los uniformes de los sumariados, emergió
como el gran jitazo de este álbum. Igualmente acogido por
la masa salsómana fue el siguiente, “El hijo del pueblo”
(AMF-2210), editado en 1982.
La etapa de este intérprete irrepetible integrando el elenco
estelar de TH-Rodven se prolongó hasta mediados de la década
de 1990 cuando la empresa desapareció del mercado boricua.
Su rica discografía editada por la misma abarcó también
las producciones “El Sonero del Pueblo” (AMF-2326),
que data de 1985; “¡Oficial! / ¡Y ahora con tremenda
pinta!” (AMF-2433), lanzado en 1986; “Bregando con lo
mejor” (TH-2539) en 1988; “Sonero de verdad” (TH-2598),
en 1989 y “El filo del pantalón” (TH-2633), en
1990. En el ínterin, se editaron además varias recopilaciones,
entre ellas: “15 éxitos” (1984) y “20 éxitos
de oro salsero” (1994).

El sonero ganó notoriedad con
temas como "Fuego la jicotea" y "el pasajero".
(Foto colección Miguel
López Ortiz) |
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En 1992, su antiguo líder y mentor, Bobby Valentín,
volvió a reclamarlo para la grabación del álbum
“Donde lo dejamos”, porque – según éste
manifestaría reiteradamente – su vasta legión
de seguidores así se le reclamaba. Esta reunión volvería
a repetirse en el disco “35 aniversario”, editado una
década más tarde (2002). Mientras tanto, en 1995 realizó
la producción independiente “El epílogo de Toño
Bicicleta” y, en el 2001, fue invitado a la conmemorativa
del “40 aniversario”, de la orquesta de Tommy Olivencia.
El viernes 12 de marzo de 2004, Marvin Santiago vivió la
que denominó “la noche más feliz de mi vida”
cuando fue objeto de un lucido y emotivo homenaje en el Anfiteatro
Tito Puente, dentro del marco del espectáculo “Tributo
al Sonero del Pueblo”, al que se unieron los cantantes Andy
Montañez, Oscar D’León, Domingo Quiñones,
Luisito Carrión, Wichy Camacho, Henry Santiago y Victoria
Sanabria. Éstos – al igual que él – fueron
acompañados por la Puerto Rican Masters, orquesta integrada
por los virtuosos más reconocidos del país, bajo la
dirección del trompetista Luis «Perico» Ortiz.
Todo el repertorio interpretado fue el consagratorio de Marvin.
Por otro lado, dicha velada fue filmada y grabada para ser editada
en formato de vídeo y en un disco compacto por AJ Records.
Luego de recibir los tributos póstumos de rigor en la Escuela
de Bellas Artes de Bayamón, «El Sonero del Pueblo»
fue sepultado el sábado 9 de octubre en el Cementerio Municipal
de Lomas Verdes, también en la referida ciudad, donde compartiera
su vida con la dama Sandra Pagán durante diez años.
Pero, definitivamente, su aportación a la música que
tanto le apasionaba, así como la gracia que derrochaba en
cada una de sus presentaciones, ya le merecieron categoría
de inmortal en la memoria colectiva de sus compatriotas y de todos
los amantes de la salsa.
08/oct/04
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