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Homenajeado Julito Rodríguez Reyes por el
Senado de Puerto Rico
Cumple 80 años de vida y medio siglo frente
a su trío
Por Miguel López Ortiz / F.N.C.P.

Julito Rodríguez fue distinguido
por la Cámara de Representantes de Puerto Rico donde
el presidente del cuerpo, honorable José Aponte, le entregó
una proclama de reconocimiento.
(Foto Johana Sánchez)
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Hace 15 años, exactamente el 16 de septiembre de 1990, Julito
Rodríguez Reyes fue objeto de un cálido homenaje en
el marco del espectáculo “La Gran Cumbre de Tríos”,
presentado en el Centro de Bellas Artes de San Juan, con motivo
de festejar 45 años de fructífera carrera musical.
Se recuerda que, durante aquella velada, el animador Gilbert Mamery
presentó, sucesivamente, a Johnny Rodríguez y su Trío,
Lily y su Gran Trío, Papo Valle & Trío Borinquen,
Fernandino Álvarez y su Trío Vegabajeño, al
Trío Voces de Puerto Rico, a Johnny Albino y su Trío
y al Trío Los Condes antes de llamar al escenario a la gran
estrella de la función, Julito, para que compartiera y disfrutara
ante sus fieles admiradores del más significativo tributo
que hasta entonces había recibido por parte de sus compañeros
en las lides artísticas.
Uno de los instantes más emotivos fue cuando un representante
de la compañía discográfica Ansonia le entregó
un Disco de Oro especial por las ventas de su grabación consagratoria,
el bolero “Mar y cielo”, que compuso en cuestión
de minutos mientras viajaba en autobús desde Santurce a Puerta
de Tierra, el sábado 11 de octubre de 1952 y que se incluyera
en la primera sección de grabaciones que realizara como voz
líder del ya famoso Trío Los Panchos – completado
por los mexicanos Alfredo «El Güero» Gil y Chucho
Navarro, a quienes se unió poco después de aquel feliz
día –, en marzo de 1953. Hoy “Mar y cielo”
cuenta con no menos de 200 versiones discográficas, a nivel
internacional, hecho que lo convierte en clásico del pentagrama
romántico boricua.
Julito Rodríguez Reyes nació en el sector Chícharo,
de Santurce, el 5 de octubre de 1925, lo cual significa que acaba
de arribar a los 80 años de edad. Para su suerte, conservando
su voz en condiciones admirables y con la fuerza suficiente para
continuar activo en los escenarios. Y, a punto de cumplir medio
siglo frente a la trilogía que identifica con su nombre.
Al igual que hace tres lustros, esta vez sus ocho décadas
de existencia – gran parte de ella dedicada a engrosar un
legado musical que ya es extenso y muy valioso – no fueron
celebradas en la Sala de Festivales Antonio Paoli, del CBA, sino
en el Capitolio, con otro homenaje, por parte de la Cámara
de Representantes de Puerto Rico. Allí, el presidente del
cuerpo legislativo, honorable José Aponte, y el vicepresidente
de esta rama administrativa, honorable Epi Jiménez, entregaron
una proclama en reconocimiento a la labor de Julito Rodríguez
en el campo de la cultura popular puertorriqueña.
Aportación de Julito Rodríguez
al arte-

El cantante y compositor fue recibido
al son de mariachis. En la foto, Julito comparte con el representante
Epi Jiménez.
(Foto Johana Sánchez)
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La trayectoria artística de este gran cantante, guitarrista
– en distintas etapas también fue saxofonista y violinista
de orquestas – y compositor boricua se remonta a su adolescencia,
cobrando impulso a partir de 1947 cuando formó el Dúo
Los Aviadores junto al hoy venerado Felipe Rodríguez «La
Voz», teniendo en el programa “Tribuna del arte”,
instituido por Rafael Quiñones Vidal en la radioemisora WNEL,
su principal foro. En 1948, con la incorporación del guitarrista
Sotero Collazo, aquel binomio dio paso al Trío Los Romanceros,
frente al que grabó dos de sus primeras composiciones: “Aires
de Navidad” y el bolero “Siete besos”, que logró
escalar la posición cimera en los escalafones de popularidad.
Sin embargo, fue su incorporación al Trío Los Panchos,
por recomendación del gran Rafael Hernández y como
sustituto del boliviano Raúl Shaw Moreno, lo que significó
su trampolín a la fama internacional. Durante su pasantía
de 1952-1956 por la llamada «Trilogía Perfecta de América»
recorrió toda la geografía del Nuevo Mundo, gran parte
de Europa y el Medio Oriente. Incluso, hasta tuvo oportunidad de
aparecer en el entonces esplendoroso cine mexicano.
Concluida aquella etapa, emprendió otra igualmente exitosa
frente a su propio Trío Los Primos, que completaron el mocano
Eligio «Tatín» Vale (segunda voz y guitarrista)
y el pepiniano Rafael Arcángel Scharón (requintista
y tercera voz). Gracias a un ventajoso contrajo con la etiqueta
Ansonia Records, lanzó cinco antológicos álbumes
en los que dio a conocer boleros de su cosecha que alcanzarían
vigencia imperecedera, incluso en voces de otros intérpretes:
“Delincuente”, “El almanaque”, “Un
minuto”, “Tu almohada”, “Ciegamente”,
“Novia mía”, “Espejismo”, “Horóscopo”,
“Inolvidable amor”, “Diploma”, “Brindis”,
“Soledad”, “Tu primer beso”, etc. También
guarachas jíbaras como “El quinqué”, “Serenata
en lelolai” y “Un jíbaro castao”. Durante
el lustro comprendido entre 1957 y 1961, este grupo recorrió
triunfalmente Europa y Estados Unidos, agotó temporadas en
los hoteles Caribe Hilton y Dorado Hilton y apareció en varias
películas puertorriqueñas.
A raíz de la salida de Tatín Vale – sustituido
por Ángel «Junior» Nazario – en 1961, Julito
decidió enterrar el nombre de Los Primos e identificar al
trío con su nombre. Continuó grabando con distintas
compañías y trabajando intensamente en toda clase
de escenarios. Ya entrada la década de 1970, experimentando
los inevitables cambios de integrantes.
Una tercera etapa en su carrera, también bastante productiva,
la vivió junto al virtuoso requintista hatillano Miguelito
Alcaide y el no menos talentoso guitarrista y especialista en la
segunda voz junqueño Rafael «Tato» Díaz
– muy famoso por su prolongada permanencia en el cuarteto
Los Hispanos – durante los años 1975-1983. Esta reunión
de ases se bautizó con el nombre de Los Tres Grandes y dejó
constancia de su aporte al pentagrama romántico nacional
en nueve álbumes, siendo uno de los últimos, “Voces,
guitarras y violines” (JI Records) junto al antiguo ídolo
nuevaolero convertido en bolerista, Julio Ángel. Culminado
aquel ciclo, Julito organizó un nuevo trío, que marcó
su reencuentro con Tatín Vale, el cual tuvo como requintista
y tercera voz a otro mocano: Ricardo Feliú. Después
éstos darían paso a otros vocalistas y guitarristas.
Con Julito Rodríguez Reyes parece repetirse el afortunado
caso de Fernandito Álvarez, quien a sus 91 años conserva
su voz en muy buen estado y no luce dispuesto a cerrar el glorioso
capítulo del Trío Vegabajeño. Así que,
por lo visto, seguirá en la batalla dando a su pueblo la
excelencia musical que siempre le ha distinguido.
15/oct/05
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