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La gran noche de Rina de Toledo
Por Miguel López Ortiz / F.N.C.P.

Rina de Toledo fue proclamada Hija
Distinguida de San Juan. Aquí en la foto junto al alcalde
de la Capital, Jorge Santini, y su esposa Irma Garriga.
(Foto suministrada) |
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Al arribar a los 80 años, Rina de Toledo no pudo haber disfrutado
de una experiencia más esplendorosa e inolvidable como la
que vivió recientemente en el Teatro Alejandro Tapia y Rivera
del Viejo San Juan. Esa noche del 16 de octubre, que definitivamente
permanecerá latente en su corazón durante el tiempo
que le resta de vida, se enfrentó a un público numeroso
que colmó de manera impresionante el legendario teatro para
formar parte del histórico homenaje que le rendían,
con el muy lucido espectáculo “Un canto a la vida y
una vida al canto”, un puñado de los más destacados
discípulos de ella.
De entrada, en el vestíbulo de la importante sala se exhibía
una fotografía donde aparecía luciendo una estola
y, sobre el marco, la referida prenda, misma que le fuera obsequiada
por una de sus discípulas más talentosas, exitosas
y queridas: Carmita Jiménez, fallecida en 2003.
Al inicio de la emotiva velada, la veterana soprano, con 66 años
de trayectoria artística y 52 consagrados a la enseñanza
de técnica vocal, atravesó la sala escoltada por el
alcalde capitalino Jorge Santini y su esposa, la Primera Dama de
San Juan, Irma Garriga. Una vez en su palco, la siempre enérgica
Rina comenzó a disfrutar del desfile de artistas, que llegaron
hasta el Tapia, muchos de ellos para obsequiarla con sus interpretaciones
y otros para, sencillamente, manifestarle su cariño y agradecimiento.
Música con una orquesta de primera-

Rina de Toledo se confunde en un abrazo
con el siempre primer actor puertorriqueño, don Braulio
Castillo.
(Foto suministrada) |
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La velada comenzó con la presentación de un vídeo
en que, a grandes rasgos, se hacía un recuento sobre su vida
familiar, desde la niñez, y su brillante carrera como exponente
del bel canto, la cual se remonta a 1939. Cubrió escenas
de sus presentaciones en escenarios tan glamorosos como el Carnegie
Hall, de Nueva York, ciudad donde realizó sus estudios musicales
estimulada por sus progenitores Pedro Toledo y Rosa González.
El vídeo en cuestión fue preparado por José
Juan Tañón – uno de los organizadores del evento
– y Glorimar Santini, hija del incumbente municipal y alumna
de la homenajeada. La narración fue delegada en la comediante
Awilda Carbia, quien, con sus comentarios chispeantes, rompió
el hielo y contagió con su humor a los presentes.
Detalles tan significativos como el hecho de haber sido estrella
pionera de la televisión boricua, compartiendo en calidad
de co-anfitriona con el inolvidable Tito Lara; haber fundado el
Círculo Operático de Puerto Rico junto a la insigne
pianista Elsa Rivera Salgado – quien la instó a compartir
sus conocimientos de Vocalización con nuevas generaciones
de cantantes, allá para 1952 –, el Quinteto Lírico
(cuyo repertorio se enfocaba hacia la música popular, 1975)
– y el grupo Coralia (1992) y hasta la revelación de
que también incursionó en el campo de la Composición
creando danzas que fueron perpetuadas en el disco por Carmita Jiménez
y Tito Lara, quedaron plasmados en este importante documento.
El desfile de artistas no se hizo esperar. Francisco Zamora regaló
una sublime interpretación a capella de la danza “Nostalgia”,
una de las obras originales de doña Rina. Glorimar Santini
hizo gala de sus facultades con “El Quijote” (del exitoso
musical “The Man From La Mancha”), lo cual le mereció
el primer gran aplauso de la función. Lunna cantó
a su vez una trilogía de boleros que enlazó los clásicos
boricuas “En la soledad”, “Olas y arenas”
y “Qué sabes tú”. Chucho Avellanet vocalizó
igualmente un popurrí de melodías románticas
dedicadas a Puerto Rico. Lourdes Robles, por su parte, fue premiada
con aplausos por su interpretación de la emotiva balada “Creo
en Dios”. Lou Briel, apeló al sentido patrio con la
“Soñando con Puerto Rico”. El muy reconocido
salsero Tony Vega puso el toque tropical con su éxito “Cuestión
de fe”. Y, como cierre, José Juan Tañón
reafirmó sus quilates como intérprete al son de un
“Bello amanecer” que le llegó a todos hasta el
alma.
Durante la noche, cada uno de los intérpretes estuvo acompañados
por la Banda Estatal de Puerto Rico, la cual, brilló por
méritos propios ante su excelente ejecución. La Banda,
compuesta por unos 40 profesores, contó con la atinada dirección
del maestro Angel “Cucco Peña”, excepto en el
caso de Glorimar, cuando la batuta fue asumida por el maestro Martín
Nieves.
“Yo que he trabajado con innumerables orquestas en el mundo,
puedo decirles que ésta merece el aplauso de todos”,
apuntó la homenajeada al dirigirse al público. “Si
le añaden unos violines, tenemos tremenda sinfónica”.
En el interín otros intérpretes se iban turnando
para brindar sus mensajes a su maestra: la veterana y consagrada
Lucy Fabery, Nydia Caro, Ángel Joel «Cuquito»
Peña, Clarissa Chapuseaux (quien rememoró sus constantes
despistes), Sara Jarque – quien lleva 18 años bajo
su tutela –, Jailene Cintrón (ésta le advirtió
que reanudaría sus clases cuando retorne definitivamente
a Puerto Rico, luego de radicar en España), Gloria Soltero
(más reconocida como mujer ancla de TUTV)…y así
sucesivamente.
Fue proclamada Hija Distinguida de la Ciudad
de San Juan
Por su parte, María Nahíma, en un mensaje que enviara
desde Italia, recordó los tiempos en que, siendo muy niña,
solía teclear el piano de la academia mientras su madre,
Carmita Jiménez, tomaba sus clases, así como su deseo
de también convertirse en alumna de doña Rina. Pero,
ésta le aconsejaba que no debía apresurarse, pues
ya su tiempo propicio llegaría.
Uno de los momentos de mayor trascendencia de la noche fue cuando
el alcalde Jorge Santini le entregó la proclama en que se
le declara Hija Distinguida de la Ciudad de San Juan, reconocimiento
que cobra mayor revelancia al tomarse en cuenta que ella, aunque
vio la primera luz en Santurce el 7 de julio de 1925, se crió
en Mayagüez.
“Este ha sido el regalo más hermoso y la emoción
más divina que he recibido en mi vida. Una sensación
maravillosa. La satisfacción más grande que siempre
he sentido es saber que les he dado una herencia a mis discípulos.
Que les he impartido la disciplina, que es la base para destacar
en cualquier campo. Y, esta noche, en este teatro que me trae tantos
recuerdos, ellos me han hecho sentir muy feliz”, expresó
esta insigne maestra luciendo sumamente emocionada.
23/oct/05
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