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  San Juan, Puerto Rico ::

Adela Villamil en el recuerdo


La actriz Adela Villamil engalanó con su presencia la pantalla puertorriqueña.
(Foto Archivo Fundación Nacional para la Cultura Popular)

Si, por un lado, Mona Marti (1901-1985) y Lucy Boscana (1915-2001) eran insuperables en sus caracterizaciones de personajes de corte maternal – madres abnegadas o adorables abuelitas – y Alicia Moreda (1912-1983) y Madeline Willemsen (1915-1982) resultaban mucho más convincentes encarnando a madres autoritarias, ambiciosas y caprichosas, Adela Villamil representaba la primera opción para los productores a la hora de encomendar un papel en que la actriz proyectara al máximo el carácter y sicología de la dama ricachona y encopetada.

Claro: a lo largo de su brillante carrera, ella dio vida a toda una diversidad de personajes. Pero los de este tipo la hicieron casi irremplazable. Adela Villamil pertenece a una estirpe de artistas de nuestra escena nacional que muy difícilmente se repetirá y que marcó la época esplendorosa del teatro, la radio y la televisión en Puerto Rico, no empece a que, por fortuna, la nueva generación de actores boricuas a menudo nos sorprende con la excelencia de sus trabajos.

Físicamente, acabamos de perderla, uniéndose así a otros ases de la escena que se nos han ido en lo que va del presente 2006: Mapita Cortés (enero 1ro.); Raúl Dávila (enero 2); Norma Candal (feb. 5); Esther Sandoval (feb. 6) y, justamente temprano en la mañana del mismo día de su deceso, la joven y popular Judith Pizarro (oct. 1ro.). Más calladamente, quien fuera pionero del deporte espectáculo de la lucha libre en nuestro país, Tomás Alfredo “El Tigre” Pérez Guirola, luego animador y comediante en WAPA TV (sept. 20) y el nicaragüense – quien desarrolló su carrera en nuestra patria – Gil de Ortegas, también locutor y periodista (sept. 21).

Para beneficio de las nuevas generaciones de puertorriqueños que no están muy familiarizados con su legado, a continuación les presentamos una biografía más actualizada.

Adela Villamil
Actriz dramática

Fecha de nacimiento: 5 de enero de 1927
Lugar: Maunabo, Puerto Rico
Falleció el 1ro. de octubre de 2006 en Santurce, Puerto Rico

Inevitablemente, el nombre de Adela Villamil evoca la época dorada de la radio puertorriqueña, sobre todo la década de 1950, cuando integró el elenco dramático de WKAQ AM / Radio El Mundo. También, la más esplendorosa de las telenovelas nacionales, que tuvo como principal taller a Telemundo / Canal 2. Curiosamente, su incursión en el ambiente artístico fue fortuito. Puramente circunstancial, pues hasta entonces no había sentido inquietud alguna por convertirse en actriz.

Resulta que, luego de completar sus grados académicos regulares en escuelas públicas de Río Piedras, a donde vino a radicar con sus familiares – contando entonces nueve años de edad y a raíz del deceso de su progenitor –, consiguió empleo como recepcionista en la emisora WIAC. Su intención era trabajar aquí durante algún tiempo y, luego, marcharse a Estados Unidos, donde radicaban parientes cercanos, para proseguir estudios universitarios en alguna otra disciplina. Un día de 1946 fue convencida por el propietario y gerente de esta emisora, Félix Muñiz Souffront, para que interpretara un pequeño papel en la dramatización de la obra “Don Juan Tenorio” – de José Zorrilla –, que se había adaptado para emitirse dentro del programa “Teatro Kresto”, con Manuel Pérez Durán y Esther Palés como protagonistas. Ante su buen desempeño, le siguieron encomendando pequeños personajes, ya que ella se resistía a aceptar los de mayor envergadura, pues le tenía terror al micrófono.

Sus caracterizaciones de altivas mujeres de abolengo fueron consideradas insuperables –

En 1950, cuando Esther Palés pasó a laborar a Radio El Mundo, no sólo en calidad de actriz, sino también como organizadora del elenco dramático y productora de radionovelas, reclutó a nuestra biografiada, quien ya había adquirido confianza en su desempeño actoral e, incluso, comenzaba a disfrutar de su incipiente carrera. En esta planta permanecería más de una década, hasta que la misma se convirtió exclusivamente en difusora musical. Mientras tanto, en 1955 su mentora, Esther Palés, la incorporó a las producciones de la entonces recién inaugurada filial de la estación, Telemundo / Canal 2. A partir de entonces su popularidad se acrecentaría considerablemente. “Ama Rosa” y “Puerto Esperanza” fueron los primeros melodramas en que caracterizó personajes de trascendencia.

Sin embargo, Adela Villamil no llegó a acumular historial a nivel protagónico debido a su frecuente negativa a realizar escenas románticas ante las cámaras, específicamente, de besos con los galanes. Entendía que esta era su mejor manera de guardar respeto a su marido, el contador público José Antonio Claudio, con quien se había casado en 1950 y padre de sus hijos Iván y Jaime. Éste último, hoy prominente ginecólogo. De todas maneras, siempre destacó por su belleza y elegancia.

A partir de 1960 tuvo brillantes actuaciones en “Sierra brava” (1960); “Los hijos de nadie” (1961); “La red” (1963); “El collar de lágrimas” (1963-1964); “Estafa de amor” (1966); “La mujer de aquella noche / Renzo El Gitano” (1968); “La intrusa” (1969); “Lucecita” (1961) y “Eso que llaman amor” (1972), entre otras. Sus caracterizaciones de altivas mujeres de abolengo son consideradas casi insuperables. Paralelamente, desarrolló una intensa actividad en el ámbito teatral.

Había sobrevivido a cuatro tipos de cáncer y 22 operaciones –

En el cine, Adela Villamil sólo aparece en tres películas: “Con los pies descalzos” (1961); “Los traidores de San Ángel” (1966) y la producción mexicana, rodada en aquí, “Maten al león” (1975).

Tras su retiro del mundillo artístico en 1974, esta irrepetible dama de la escena nacional trabajó en la Oficina de Asuntos Culturales del Municipio de San Juan, primero durante la incumbencia de Carlos Romero Barceló como como alcalde y, luego, mientras éste ocupó la Fortaleza como gobernador.

Durante sus últimos años padeció graves problemas de salud, habiendo logrado superar, de manera milagrosa, cuatro cánceres: en el pulmón, la piel, la tiroide y en la vegiga urinaria. Además fue sometida a 22 operaciones ortopédicas. Un derrame cerebral sufrido el 18 de septiembre forzó su internamiento en el Ashford Presbyterian Community Hospital, del sector santurcino de Condado. Muy desafortunadamente, su ya delicado cuerpo no fue capaz de soportar esta nueva crisis. El domingo 1ro. de octubre de 2006 cerró sus ojos para siempre.

 

12/oct/06

 

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