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  San Juan, Puerto Rico ::

Tommy Olivencia: gigante de la clave antillana


Tommy Olivencia (al centro) a mediados de la década de 1980 con los cantantes Frankie Ruiz y Carlos Alexis.
(Foto colección Miguel López Ortiz)

Antes de que la mayoría de los íconos de la música que hoy llamamos salsa apareciera en el panorama, ya Tommy Olivencia comenzaba a cimentar un nombre de prestigio en el ambiente artístico internacional como exponente de los ritmos afrocaribeños que se aglomeran bajo esta bandera. Su famosa orquesta, que evolucionó rápidamente hasta convertirse en La Primerísima Orquesta de Puerto Rico, según la bautizara el empresario radial Pedro «Pichín» Román Collazo – propietario de WVOZ AM, primera emisora salsera del mundo –, originalmente se identificó como Tommy Olivencia y Su Combo, habiendo tendido como primer vocalista al ya destacado bolerista arroyano Luis Lebrón, quien logró reconocimiento gracias a sus grabaciones con el conjunto de Manuel “Canario” Jiménez para las etiquetas Verne y Ansonia, de Nueva York desde las postrimerías de la década de 1940.

Su primer trabajo fue alternando, de manera permanente, con Paquitín Lara y Su Conjunto en El Cofre Night Club, que el comerciante Pedro Silva Pabón mantenía en Hato Rey. De hecho, fue Pabón Silva quien le dio luz verde para que la extendiera a la estructura de orquesta algunos meses después. Entonces agregó como segundo vocalista a Rafaelito Sánchez.

Este dato significa que Tommy se le adelantó un año a la de Willie Rosario (1958); cinco años a las apariciones de El Gran Combo y a Mario Ortiz & His All Star Band (1962); siete a la de Johnny López “El Bravo” (1964); ocho a las de Bobby Valentín y Richie Ray & Bobby Cruz (1965); doce a Roberto Roena & Apollo Sound, El Sabor de Nacho, Jimmy Urbina & Revolución ‘70 y Roberto y Su Nuevo Montuno (1969) y trece a Raphy Leavitt & La Selecta (1970), entre otras que tuvieron la suerte de destacarse.


El maestro Tommy Olivencia en un aparte durante la celebración del Día nacional de la Salsa que auspicia la emisora Z93. Aquí junto a los cantantes Simón Pérez, Ismael Miranda y Paquito Guzmán.
(Foto Maritza Trinidad / Colección Miguel López Ortiz)

¿Quiénes le antecedieron entonces en Puerto Rico? Pues varias formaciones que si, de alguna manera, podrían catalogarse pioneras en la exposición de la rumba, el mambo y otros ritmos cubanos que desembocaron en el surgimiento de la salsa, muy posiblemente generarían discusión entre los puristas salseros que se resisten a reconocerlos como tales: la de César Concepción (1947); Cortijo y Su Combo con Ismael Rivera – antes de 1960, su fuerte seguía siendo la bomba y la plena; se salserizó después –, Quique Lucca & La Sonora Ponceña y Lito Peña & Orquesta Panamericana (1954), especialmente. Conste: estoy circunscribiéndome a las surgidas después de la Segunda Guerra Mundial.

Sin ni siquiera haber grabado un disco, Tommy Olivencia logró constante exposición en la versión televisiva de “Tribuna del arte”, que el inolvidable Rafael Quiñones Vidal animaba y producía en Telemundo / Canal 2 – la cual era reservada para los graduados, no para los aficionados concursantes – y, en 1962, fue la seleccionada para reemplazar a Cortijo y Su Combo, que había caído en desgracia por el encarcelamiento de su vocalista estrella Ismael Rivera, en el programa “Fiesta musical del mediodía”, que emitía WKAQ Radio desde su anfiteatro en Miramar.

Con Chamaco Rivera y Paquito Guzmán formó uno de los triunviratos más explosivos en la historia de la salsa –

En 1960 grabó sus primeras cuatro piezas para la producción colectiva “Lo mejor de Quito Vélez, Los Montemar y Tommy Olivencia”, editado por el sello USA Records. No obstante, sería dos años más tarde, 1962, cuando ya estaba sembrado en WKAQ Radio, que grabaría su primer Long Playing, “Trucutú”, bajo su propia etiqueta Tioly (1962), presentando como vocalista principal a Ramón Luis “Chamaco” Ramírez, uno de los soneros más bravos entre los surgidos en nuestro país, merecedor de mayor reconocimiento de que siempre se le ha dispensado. También, al talentoso Paquito Guzmán, procedente del Conjunto Cachana de Joe Quijano y uno de los más originales exponentes del bolero antillano – amén de excelente guarachero – nacidos en nuestra tierra.

Tommy Olivencia fue capaz de mantenerse en el candelero salsero durante casi medio siglo, no empece a los tropiezos que la vida la presentó (su reclusión en una cárcel de Alabama durante el período 1991-1996, tras resultar convicto por un caso de narcotráfico, entre ellos). Estados Unidos, Panamá, Colombia y Perú fueron plazas que tuvieron la dicha de disfrutar de su salsa sabrosa, no sólo a través de grabaciones, sino también por sus frecuentes presentaciones personales.

Y, aunque con Chamaco y Paquito formó uno de los triunviratos más explosivos en la historia de la cultura salsera, a partir de la década de 1970 a su nómina su incorporaron otras voces que hoy también forman parte de la historia: Sammy “El Rolo” González, Lalo Rodríguez, Gilberto Santa Rosa, Simón Pérez, Héctor Tricoche, Marvin Santiago, Frankie Ruiz, Melvin Martínez, Héctor Luis “Pichi” Pérez, Frankie Ruiz, Carlos Alexis, Paquito Acosta y Viti Ruiz, particularmente. Fue por ello que, en el ambiente, a su banda se le solía llamar “la escuelita”.

“La nueva sensación musical de Puerto Rico” (1967); “Fire-Fire” (1969); A toda máquina” (1971, primero con González, reemplazando a Ramírez); “Secuestro” (1973) y “Tommy Olivencia Introducing Lalo Rodríguez y Simón Pérez” (1976) – editados por el sello Inca Records –, más “El negro Chombo” (1977); “Sweet Trumpet, Hot Salsa” (1978); “Tommy Olivencia y Su Orquesta” – con Gilberto Santa Rosa como vocalista estelar – (1979) y “Un triángulo de triunfo”, con Frankie Ruiz y Carlos Alexis (1981), lanzados por la compañía venezolana Top Hits (o TH Records) son considerados joyas de colección y muestras de la más alta calidad en la discografía salsera por los amantes de este género.

Curiosamente, no alcanzó gran nivel como trompetista –


Tommy Olivencia posa para las cámaras frente al Castillo San Felipe del Morro en San Juan junto al cantante colombiano Nelson Pinedo, con quien grabó un disco en 1984.
(Foto colección Miguel López Ortizr)

Tommy Olivencia, quien hizo sus pinitos como cantante y luego se convirtió en trompetista, curiosamente nunca alcanzó un gran nivel como ejecutante de este instrumento. Por su dificultad para alcanzar las notas agudas – condición que se agravó a raíz de que se sometiera a una platificación en su dentadura a mediados de la década de 1970 –, solía ejecutar la tercera trompeta. Pero, esta limitación la compensaba con un agudo sentido de la clave, la afinación y una intuición pocas veces vista para seleccionar su repertorio. Sencillamente, olfateaba cuáles temas podían o no cautivar al público. Ahhh… y, por su indiscutido espíritu de comerciante, muy pocos líderes han sido capaces de vender su orquesta como él. Su afán por la excelencia lo forzó a abandonar la trompeta y delegar su posición en otro trompetista con mayores facultades. Desde entonces ejecutó el güiro cubano.

Ángel Tomás Olivencia Pagán era su nombre de pila y había visto la primera luz en la barriada Villa Palmeras, en Santurce, el 15 de mayo de 1938. A la edad de 10 años, sus padres regresaron al barrio Santana, de Arecibo, de donde eran originarios. Y fue en la llamada Villa del Capitán Correa donde Tommy inició su adiestramiento musical bajo la tutela de Mario Vega Hernández (Solfeo) y Lorenzo Feijoo (trompeta) contando entonces doce años de edad. Aquellos profesores lo integraron a la Banda Municipal. Y, a los 14 años, el maestro Feijoo lo reclutó, como cantante y trompetista, al combo que también dirigía.

Entre los 15 y los 19 años, 1953-1957, figuró alternadamente en los combos de Tony Valdés, José Inés “Chivirico” Ortiz y Tony Peña. Concluido aquel ciclo, retornó a Santurce y, casi de inmediato, se unió al conjunto acompañante de Luis Lebrón, que más adelante daría paso a su orquesta con el propio Lebrón como vocalista. Lo demás es historia.

Tommy Olivencia falleció en el Centro de Salud Doctor Arnaldo García, del Residencial Público Luis Lloréns Torres, a eso de las 7:30 de la noche del viernes 22 de septiembre, tras sufrir un fuerte bajón de azúcar provocado por su padecimiento de diabetes. Por otro lado, estaba programado para ser sometido a un transplante de riñón durante el mes de noviembre. Su deceso, como los de Ray Barretto, Heny Álvarez, Hilton Ruiz y otros baluartes de la expresión rumbera que se nos han marchado durante este año, ha consternado a la inmensa legión de salseros de la mata.

Reacción de los grandes maestros ante su partida –


Cuando todavía tocaba trompeta a finales de la década de 1970, Tommy Olivencia aparece al extremo derecho. A su lado el entonces joven trompetista Angie Machado, mientras en la plana de vocalistas era integrada por Sammy González, Melvin Martínez, Chamaco Ramírez y, tocando el bongó, Paquito Guzmán.
(Foto colección Miguel López Ortizr)

“Grababa bien y tocaba mejor. Su orquesta tiene un sonido particular y su timbre es muy reconocido. Todos sus cantantes fueron muy buenos y de ahí salieron estrellas como Héctor Tricoche, Chamaco Ramírez, Gilbertito y Frankie Ruiz. Dondequiera que llegó su orquesta plantó bandera porque era muy buena”, expresó Rafael Ithier, director de El Gran Combo, citado por Jaime Torres Torres en la edición de El Nuevo Día del domingo 24.

“Personalmente le agradezco que, cuando llegué a Puerto Rico, me facilitara una lista de músicos para que los llamara e hiciera mi orquesta. Fue él quien me recomendó a la compañía Inca. La generación de la salsa dura se nos va y no veo a corto plazo que surjan agrupaciones que puedan sustituirnos”, manifestó al mismo reportero el veterano Willie Rosario “Mister Afinque”.

Gilberto Santa Rosa agregó que “en momentos en que estamos tratando de retomar el cauce de la salsa es una pérdida muy grande, como la de Barretto y cualquier otro salsero que se nos vaya, porque necesitamos que haya música y músicos de calidad”.

“Su sonido siempre fue y será una escuela”, comentó Roberto Roena citado por Héctor Aponte Alequín, del suplemento Así, de Primera Hora.

Al mismo reportero dijo Tony Vega: “Era un ser que vivía con gozo. Queda en la nueva generación preservar su legado”.

Por su parte, quien fuera su compañero en las lides artísticas, Paquito Guzmán, evidentemente consternado, señaló que “él está aquí. Los espíritus saben lo que uno lleva adentro y él sabe lo que yo le voy a decir: ‘Tommy, mil gracias y tú sabes por qué te debo tanto”.

La desaparición física de Tommy no significa que La Primerísima Orquesta de Puerto Rico llega a su fin, pues la misma seguirá activa bajo el mando de su hijo Tommy Jr. En estos momentos, tiene como vocalistas a Héctor Tricoche y Simón Pérez.

2/oct/06

 

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