| Dos divos puertorriqueños triunfan
en Nueva York
Por Carlos Carbonell
Colaboración / Fundación Nacional para la Cultura Popular

El tenor Rafael Dávila plantó bandera en el Dicapo Opera Theatre de Manhattan.
(Foto suministrada) |
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El tenor Rafael Dávila y el bajo Ricardo Lugo coparoan los aplausos tras la presentación de la ópera “Turandot” en Dicapo Opera Theatre, en Manhattan. Esta joya de teatro, con apenas 200 butacas, permite al público prácticamente convivir con los cantantes en el escenario, y si bien esta cercanía permite a los cantantes menor esfuerzo en cuanto a volumen, les exige una concentración y sonido perfectos.
La publicidad destacaba el debut de la soprano rusa Irina Rindzuner en el rol titular de la cruel princesa china. Pero en esta ópera, las grandes melodías las tiene el tenor.
Conocedores del género que habían asistido a los ensayos habían puesto a circular en el internet la noticia de que la sorpresa más placentera de la noche iba a ser el debut de Rafael Dávila como el gallardo príncipe Calaf. Y nuestro tenor se encargó de que así fuera, dando una brillante actuación durante toda la noche que culminó con la ovación que detuvo el espectáculo al final de la esperada aria "Nessun dorma".
El bajo Ricardo Lugo, que ya habíamos escuchado cantar el rol de Timur en el Festival Casals, demostró la belleza de voz y el talento actoral que lo han llevado hasta el Metropolitan Opera House, con una interpretación impecable que resultó realmente conmovedora en su lamento tras el suicidio de la fiel esclava Liu.

El bajo Ricardo Lugo conmovió al público con su voz.
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Como Turandot, Irina Rindzuner impactó principalmente por la seguridad de sus agudos; mientras la soprano Anna Noggle fue una Liu dulce y musical.
Entre el excelente trío de intérpretes de los cruciales roles secundarios de Ping, Pang y Pong se encontraba el tenor lírico puertorriqueño Ubaldo Feliciano-Hernández, que está haciendo una exitosa carrera en Estados Unidos.
La eficiente puesta en escena del director Michael Capasso logró momentos de gran efectividad a pesar del limitadísimo espacio y el maestro Pacien Mazzagatti sacó bellas sonoridades de la reducida orquesta.
Entre el grupo puertorriqueño de amantes de la ópera que se dio cita para apoyar a Rafael y Ricardo, se encontraban las sopranos Yalí-Marie Williams y Alfonsina Molinari; el director Gilberto Valenzuela; el doctor Ravelo; Raquel Dulzaides y Antonio Carrera, de Ópera de Puerto Rico.
20/oct/08
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