| Lou Briel brilla como 'showman'
en su espectáculo 'De estreno'
Por Miguel López Ortiz
Fundación Nacional para la Cultura Popular

El cantautor Lou Briel presentó su nuevo disco en la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular.
(Foto James Lynn / F.N.C.P.) |
|
Dudo muchísimo que, en Puerto Rico, alguien no conozca al cantante y compositor Lou Briel. Porque desde los albores de la década de 1970 ha sido figura constante en los medios de comunicación. Primero como exponente de la onda pop. Luego como compañero de Dagmar en el espacio que ambos presentaban en Telemundo ⁄ Canal 2 y, posteriormente, como anfitrión del recordado espacio “Voces en función”, que emitía WIPR TV ⁄ Canal 6. Siempre alternándose en sus diversas facetas. En escenarios teatrales lo hemos visto hasta en zarzuelas.
Pero verlo en acción ante el auditorio de una velada bohemia en una sala de espectáculos constituye una experiencia nueva. Es en esta clase de escenarios donde él se siente a sus anchas. Definitivamente, el contacto directo con el público lo transforma y lo hace crecerse como artista. Tal sensación fue lo que vivió el público que disfrutó de la función “Lou Briel… de estreno”, que presentó en la Sala Principal de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, en la Calle Fortaleza Núm. 56, en el Viejo San Juan, el pasado sábado.
La presentación de este talentoso “showman” estuvo a cargo de Alfred D. Herger “El Dick Clark puertorriqueño”, gurú del revoltoso movimiento de La Nueva Ola boricua y mentor de una impresionante legión de ídolos juveniles nacionales, a quien la estrella de la noche identificara como “mi padre artístico” dedicaría la parte inicial de su actuación. Pero antes de que Lou Briel apareciera ante su audiencia, Alfred se dispuso a “calentar” el ambiente recurriendo a la manera en que se expresaban los jóvenes de antaño y comparando la jerga de aquellos con la de la generación de hoy cuando impera la tecnología. Su estilo jocoso y desenfadado de exponer sus argumentos arrancó la risa a todos.
Alfred D. Herger contagió a todos con sus ocurrencias –
― "En mi época cuando algo estaba chévere, se decía 'esto está groovy'. Pero, ya en los años 70, la cosa estaba 'cool' y, en los 80, estaba 'maquein'. ¿Se acuerdan de aquello que decía 'a lo Willie, Willie Mays?' Y, ¿qué me dicen de la época del fax? Un tipo le pedía a otro 'faxéame tal información'. El problema es que hoy, con el E-mail, la frase no se escucha tan bonita. Imagínate que a ustedes les pidan ‘e-méame tal cosa”.
Claro: la disertación de Alfred fue más prolongada e, igualmente, hilarante. Sin embargo, muy consciente de que la noche pertenecía a Lou Briel, se dispuso reclamarlo para que se adueñara de la concurrencia, que lo recibió con un cálido aplauso.
El artista entró interpretando un candente popurrí de los éxitos más resonantes de su etapa como líder del trío Anexo 3, que completaban Arleen González y Julio Díaz y que fue apadrinado por Alfred. El público coreó los cuatro temas que conformaron el medley: “Si total no cuesta nada”, “Por eso estoy preso”, “Contigo” y “Oh, cuánto te amo”. Tras este fogoso comienzo y desbordarse en elogios hacia su productor, Lou Briel vocalizó dos composiciones de éste, que fueron éxitos en momentos diferentes: “No, no es igual” – popularizado originalmente por Lucecita Benítez y revitalizado una década después por Anexo 3 – y “Quemadita”, que estrenó el argentino Donald y luego grabara La Tropa Loca y Titti Soto.

Miguel Ángel, uno de los jóvenes talentos que despuntó del recordado “Voces en función”, cantó a dúo con Lou Briel.
(Foto James Lynn / F.N.C.P.) |
|
Como es habitual en los espectáculos de centro nocturno, el artista intercaló anécdotas sobre su trayectoria y bromeó con algunos de los presentes entre canción y canción “para tomar un respiro”. Prosiguió interpretando la emotiva balada “Por ti secretos”, original del no menos talentoso y exitoso mayagüezano Oscar Solo, quien se encontraba entre la concurrencia junto a su progenitora, doña Aida Obregón. Sobre Oscar también se refirió de manera halagadora. Seguidamente, en tono solemne, manifestó que tratándose de un ambiente tan romántico e intimo como el de bohemia, entendía que era el momento de dar paso a las canciones “corta venas”. Y, tras ejecutar al piano varios acordes que anunciaban una muestra del cancionero tradicional latinoamericano, sorprendió a todos con la insulsa melodía “No me molestes, mosquito” popularizada por el chicano Trini López hace poco más de 40 años.
Concluido este “desliz” y luego de disculparse ante los presentes por haberlos tomado el pelo – en realidad, todos disfrutaron la ocurrencia –, procedió a interpretar varios de los temas que lo consolidaron como autor, a veces acompañándose al piano y, en ocasiones, por el secuenciador que preparó con arreglos propios. Comenzó con “El amor nuestro de cada día” (balada creada para la telenovela de igual título, emitida por WAPA TV) y continuó con “Navegaré” (con la que Edgardo Huertas participó en el Festival de la OTI); “Nunca te diré adiós” y “Tanto amor” (éxitos ochentosos de Yolandita Monge) y “Represento”, popularizado por Juan Manuel Lebrón, en cuya voz se convirtió en la primera salsa que concursó en el Festival de la OTI, específicamente en Sevilla en 1985.
Estrenó el repertorio de su nuevo disco –
Uno de los momentos culminantes del espectáculo fue el dedicado a “la verdadera bohemia”, representada en el contenido de su nueva producción discográfica “Lou Briel y La Mafia Boba”. Aunque eso de La Mafia Boba suena más apropiado para identificar una banda rockera, la realidad es que tal es una frase generalizada en el argot de los músicos para identificar a un grupo de colegas que acostumbran reunirse para improvisar. Y este disco es resultado de uno de esos encuentros.
De esta grabación interpretó “A dondequiera” (de Rafi Monclova); “Toda una vida” (de Osvaldo Farrés); “La noche de anoche” (de René Touzet y que le valió una ovación por la emotividad que le impartió); “Papeles” (de Dino Ramos y Palito Ortega con la que le rindió tributo a la inolvidable Carmita Jiménez); “En la soledad” (de Puchi Balseiro) y “Se olvida”, sin duda la mejor composición del mucho más contemporáneo Eloy Monrouzeau.

Lou Briel fue sorprendido con un bizcocho inspirado en sus composiciones el cual fue realizado por Dulce Arquitectura.
(Foto James Lynn / F.N.C.P.) |
|
Para agregarle matiz rumbero a la velada seleccionó la guaracha “Cuchifritos”, de Rafael Hernández, en la que bailó con una admiradora llamada Maritza. A esta le siguió, del mismo autor “Campanitas de cristal”, teniendo como improvisada pareja de baile a Jeannette, otra entusiasta seguidora.
Después de vocalizar, “New York, New York”, dio paso a la primera gran sorpresa que tenía reservada: el dúo Zenny y Zory – o Las gemelas Beveraggi – interpretando el bolero “Amnesia”, del argentino Chico Novarro. Casi de inmediato, dio paso a la segunda: Miguel Omar haciéndole dueto en “Génesis”, la galardonada balada de Guillermo Venegas Lloveras. Y como era de esperarse, para el cierre oficial de su presentación no podía escoger otra que no fuera su obra más representativa: “Yo puedo”, himno emblemático de todos aquellos que alguna vez han necesitado de motivación para superar crisis o limitaciones.
Pero, ahhh… la ñapa siempre ha sido infaltable. Esta vez optó por repetir el popurrí inicial con éxitos de Anexo 3, pero respaldado por la corista Alexandra Monette (a cargo de los solos grabados por Arleen) y un improvisado coro integrado por Alfred, Oscar Solo, Sonny Rodríguez, Eloy Monrouzeau, Zeny y Zory y Miguel Omar.
El “broche de oro” fue el bizcocho de cumpleaños con el que Lou Briel fue sorprendido y cuya elaboración – realizada por Dulce Arquitectura - recreaba partituras de varios de sus composiciones más representativas. Ante el consabido canto de felicitación, el artista no pudo disimular su sorpresa. Y entre besos y abrazos de felicitación, seguido por un emotivo acróstico de la inspiración de Jorge Fortyz, la fiesta continuó en el patio hasta la medianoche.
20/oct/08
^regresar arriba
|