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   Untitled 1 San Juan, Puerto Rico

Ray González planta bandera en Connecticut


El trompestista Ray González visitó la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular en el Viejo San Juan.
(Foto Javier Santiago / F.N.C.P.)

No pocos empresarios de la industria musical reconocen que la probalidad de éxito es mayor cuando se invade un mercado virgen que cuando se intenta alcanzarlo en una plaza bastión del género que se cultiva. Esto quiere decir, por ejemplo, que tiene más posibilidades de funcionar una orquesta o un salón de baile especializado en salsa o merengue en Alaska o Carolina del Norte que en Nueva York, Miami o San Juan. Esto es así porque en estas plazas la competencia es tan feroz que, para enfrentarla, es preciso ofertar carteleras o eventos que requieren elevadas inversiones y, aún así, al público siempre le sobran las alternativas. En cambio, en otras como las primeras mencionadas, tales funciones representan novedad y, por tanto, no resulta tan complicado captar la atención y el favor de quienes gustan de esos ritmos.

El trompetista, arreglista, compositor y director de orquesta Ray González puede dar fe de esta apreciación. Hace 21 años se radicó en Hartford, Connecticut, donde entonces no existía un movimiento salsero, a pesar de que contaba con una comunidad hispana, procedente del Caribe, bastante considerable. Obviamente, sus comienzos en dicha ciudad no fueron fáciles. Pero, hoy puede enorgullecerse de ser, posiblemente, el más importante exponente de la salsa establecido allá. Incluso, hasta un importante evento anual lleva su nombre: Ray González Latin Jazz and Salsa Festival.

Este talentoso músico estuvo de visita en su patria presentando su producción discográfica “Yo tengo lo que te gusta”, en la que destacan los cantantes Raúl Luis Santos y Pete Valentín. Visitó la sede de la Fundación Nacional para la Cultura Popular, en el Viejo San Juan, junto a su esposa Marcelina Sierra, por lo que tuvimos oportunidad de conocerlo y entrevistarlo.

“Mantenemos una casa en Carolina y, cada vez que surge la oportunidad, venimos a Puerto Rico. Nuestro deseo es quedarnos acá, pero a nivel profesional mis intereses están en Hartford. Seguramente algún día podrémos. Por lo menos, ya tenemos dónde vivir”, comienza diciéndonos.

Ramón Antonio González Fernández es su nombre completo. Nació en Gurabo, el 14 de octubre de 1950, fruto del matrimonio formado por Félix González y María Cristina Fernández. Inició el aprendizaje de la trompeta tan pronto entró a la Escuela Intermedia, recibiendo las enseñanzas del profesor Julio César Ortiz, quien lo incorporó a la Banda Escolar de su pueblo. A la edad de catorce años tuvo su primera experiencia como integrante de un colectivo salsero.

En las tres primeras orquestas a que perteneció, coincidió con
Charlie Aponte, vocalista de El Gran Combo desde hace 35 años –

“El primer grupo a que pertenecí se llamaba Gurabo en Sepia. Después estuve con la orquesta del saxofonista Carli Soto y, a los 16 años, formé parte de la dirigida por Rafael Bracero, que era muy popular en la región de Caguas. En los tres casos, el cantante fue Charlie Aponte, entonces un chamaquito. Hoy lleva 35 años con El Gran Combo”, rememora, agregando que amplió sus conocimienos musicales en la Universidad de Puerto Rico y en el Conservatorio, habiendo sido discípulo de Osvaldo Cora (Ejecución), Alfredo Matilla y Roberto González (Teoría y Solfeo) durante el período 1968-1970.

─ ¿Qué te motivó a establecerte, específicamente, en Hartford, Connecticut?

“Relmente, en mis planes no estaba Hartford, sino Nueva York. Siempre escuchaba que el ambiente musical de esta ciudad era el más caliente. Las mejores orquestas de salsa estaban allá y, por la gran cantidad de clubes que había, los músicos podían tocar todos los días. Yo anhelaba experimentar eso. Pensaba que ganaría mucho dinero haciendo lo que me gusta y mejor sabía hacer, que era tocar la trompeta. Y me fui en 1970. Pero, las cosas no eran tan fáciles como imaginaba. La competencia en Nueva York es muy fuerte y, la vida, muy dura y cara. Pronto me frustré. Cuando me disponía a regresar a Puerto Rico, se me ocurrió visitar primero a mi hermano Ernesto, que vive en Hartford. Durante aquella época, Connecticut era básicamente un estado agrícola y la mayoría de los hispanos que vivían allá trabajaban en fincas. Mi hermano me sugirió que me quedara e intentara probar suerte. Aunque sin mucho entusiasmo, porque entendía que allí el futuro para un músico como yo era incierto, opté por quedarme, pues de todas maneras en aquel momento no tenía nada. Entonces formé un grupo al que identifiqué como Ray González y su Banda. Empecé a tocar en locales pequeños y actividades privadas. Me fue muy bien con aquel conjunto. Hasta grabé un LP que titulé ‘Ray González al rescate”.

─ ¿Por qué, cuando comenzabas a despuntar, decidiste regresar a Puerto Rico?

“La nostalgia. Extrañaba el calor de mi gente. Durante nueve años, trabajé con varias de las orquestas de más nombre en el ambiente. Aquel tiempo, entre 1978 y 1987, me sirvió para ‘recargar baterías’. Fue una etapa bastante enriquecedora. Pero, terminé nuevamente en Hartford”.

Durante el período a que hace referencia, Ray González trabajó con la orquesta del trompetista Rubby Haddock (1978-1980); la del pianista Charlie Palmieri – en el Cat’s Club y El Mesón, en el Condado – (1980-1982); Luisito Ayala & Puerto Rican Power, con la que grabó (1980); Raphy Leavitt & La Selecta – de manera intermitente – y la de Tommy Olivencia (1983); la del cantante merenguero dominicano Freddy Kenton (1983-1987) y viajó a Venezuela con la del venerado Ismael Rivera “El Sonero Mayor”. También ejerció la enseñanza en la Escuela Libre de Música de Caguas y de esta experiencia le enorgullece, muy especialmente, haber contado entre sus discípulos al entonces niño Charlie Sepúlveda, hoy virtuoso trompetista internacionalmente reconocido en el ámbito del jazz.


La labor del trompestita boricua Ray González ha sido reconocida en el estado de Connecticut.
(Archivo F.N.C.P.)

“Al regresar a Hartford organicé una nueva banda que, al principio, llamé Ray González y su Orquesta La Versátil, porque incluía una variedad de ritmos en el repertorio. Y, como todavía no tenía mucha competencia, me llamaban para casi todas las actividades. Luego me concentré más en la salsa y el jazz latino, que en esta plaza tienen mayor acogida. La suerte volvió a estar mi parte y ahora somos solicitados de todas partes de la región de Nueva Inglaterra”.

─ Además de la que diriges, ¿cuáles son las orquestas más destacadas en Connecticut?

“Cuando vine a vivir a esta ciudad, las más activas eran la del cantante Freddy Gómez y otra conocida como Cheíto y sus Latin Swingers, cuyo director canta y toca bajo y piano. Pero que tengan mucho nombre o graben con alguna regularidad, no hay otras. Sí vienen muchas de Nueva York y Puerto Rico”.

Un exitoso festival de salsa y jazz latino lleva su nombre –

─ ¿Existen muchos salones para tocar?

“En Hartford, los más concurridos son el Carioca’s Night Club y el Cano’s Café. En la ciudad de Springfield se toca, principalmente, en el Coquí Night Club. Existen otros, pero más pequeños. Sin embargo, acá lo más que se realizan son eventos masivos al aire libre. Algunos son auspiciados por las radioemisoras WRYM 840 AM / La Gigante de Connecticut, WLAT 910 AM / La Mega y WPRX 1120 AM / La Puertorriqueñísima, que son las que mantienen caliente el ambiente salsero”.

La pasión que despierta en nuestro entrevistado y su esposa Marcelina – ambos se casaron en 1974 y son padres de Ray Antonio – la cultura de su patria los motivó a fundar el Centro Cultural Guakía que, entre otras actividades, en 2007 instituyó el Ray González Latin Jazz and Salsa Festival que, gracias al respado de firmas comerciales y organizaciones diversas, se ha celebrado en el Mortensen River Front Plaza, libre de costo para el público.

“En el primero contamos con las participaciones de Paoli Mejía, Jerry Medina, Luisito Marín y, naturalmente, mi orquesta. En la edición de este año, que fue el sábado 12 de julio, resaltamos los legados de Tito Puente y Tito Rodríguez. Contamos con las participaciones de Miguel Ángel Barcasnegras ‘Meñique’ y mi discípulo Charlie Sepúlveda, quienes tuvieron la dicha de trabajar con el maestro Puente. También estuvo con nosotros Edwin Clemente, quien actualmente es considerado uno de los mejores timbaleros de la salsa a nivel internacional. Este proyecto nos ha llenado de satisfacciones”, asevera.

─ ¿Te sientes plenamente realizado como músico?

“Lo estaré cuando mi música logre ‘pegar’ fuerte en Puerto Rico y todos mis compatriotas me conozcan”, concluye enfático.


2/oct/08

 

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