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   Untitled 1 San Juan, Puerto Rico

Aris Mejías ante la realidad del arte dramático

La joven actriz Aris Mejías ha encontrado las más diversas plataformas para expresar su talento. En esta foto se parecía en una escena de la obra teatral “Lucas, Lucas”, dirigida en 2006 por Veraalba Santa Torres.
La joven actriz Aris Mejías ha encontrado las más diversas plataformas para expresar su talento. En esta foto se parecía en una escena de la obra teatral “Lucas, Lucas”, dirigida en 2006 por Veraalba Santa Torres.
(Foto Ricardo Alcaraz)

No cabe duda que Puerto Rico es una cantera de talento… particularmente artístico. Lamentablemente, las duras condiciones de trabajo y la inestabilidad que esto genera son dificultades muy fuertes de sobrellevar… dificultades que muchas veces provocan frustración y la consecuente huida del ámbito artístico.

Aris Mejías Agosto, una joven puertorriqueña con un talento artístico respetable, es una de esas personas que trató de “huir” de su naturaleza… solo para continuar regresando a ella, irremediablemente. “Yo regreso, sí, pero decidida a que no voy a pasar hambre, ni quiero seguir arrastrándome para ganarme unos pesos… lo siento, ¡no!” ¿Y a qué se debe esta fuerte aseveración? “Mi vida ha sido bien variada; he hecho muchas cosas. Y, por esto, he visto cómo el arte en general representa una manera muy difícil para subsistir. La paga es difícil, los trabajos son difíciles, la gente, a veces, tampoco es fácil… Estando en la Universidad, decidí irme a Nueva York para estudiar y conocer muchas cosas… pero en realidad, lo que pensaba era en ‘quitarme’ de todo esto… Pero el arte arrastra; y cuando uno nace artista, pues…”

En la fila de atrás hay una joven tímida -

Egresada de la escuela superior Cupeyville y con una familia dedicada a las computadoras, Aris nunca pensó que su vida pudiese estar algún día tan inmersa dentro de las artes. “Primero, yo crecí entre computadoras: mis padres son programadores y, en los 80, ellos tenían una pequeña compañía de arreglo de computadoras y programación. Segundo, mi escuela era un círculo de gente adinerada; yo no lo era. Eso ya te hace diferente y te coloca fuera de grupo. Tercero, siempre fui muy introvertida; me encantaba leer y me metía en mi mundo privado, un mundo solitario. Además, usaba espejuelos y me consideraban la estofona del grupo, otra cosa que también me marginaba”. Pero en Cupeyville también existía la posibilidad de participar, desde la escuela intermedia, en los “talent shows” y, a través de esa ventana, Aris logró entrar en contacto con el mundo artístico. “Mi mamá, a quien siempre le gustó el arte, fue la que me apoyó e instó a que participara. Pero yo era muy tímida y siempre me colocaban en las filas de atrás. Año tras año estaba en la fila de atrás… Y un día, mi mamá me dijo que por qué no veía los vídeos de los ‘shows’ anteriores, para que fuera estudiando qué estaba haciendo mal, qué no estaba haciendo, qué podía mejorar… y así poderme salir del estigma de ‘la nena de atrás’… Digo, ya me estaba cansando: yo también quería tener la oportunidad de bailar en la fila del frente”.

En cuarto año, Aris logró vencer su timidez: de haber bailado en la parte de atrás, terminó bailando en primera fila… y hasta terminó siendo la moderadora del “talent show” de ese año. “En ese momento, ya estaba clara que a mí me gustaba todo esto, todo lo artístico. Y me esforcé lo suficiente como para sobresalir y sentirme cómoda con lo que estaba haciendo. Digo, aún sigo estudiando y esforzándome”.

Por lo que nos cuenta esta sanjuanera, nacida el 21 de agosto de 1979, en Cupeyville se contrataban a coreógrafos que montaban los bailes dos meses antes del espectáculo. Los estudiantes ensayaban después de sus clases y se encargaban de hacerlo todo: escenografía, vestuario, realización general… Así que, sin querer, Aris estaba entrando de lleno en el mundo artístico y de producción para poder presentar sus trabajos de baile. Pero el ‘talent show’ no era la única vía que Aris o sus compañeros tenían en la escuela para expresarse artísticamente. “También estaba el Club de Español, en el cual escribíamos y hacíamos escenas pequeñas y eso… pero no había una clase de teatro como tal”.

No fue hasta su último semestre en Cupeyville que Aris tuvo la oportunidad de educarse de manera un poco más formal en lo que sería parte de su futuro: la actuación teatral. “Joycette Aponte, mi maestra de teatro… Ella me enseñó mucho y fue quien me impulsó para que entrara a la Universidad de Puerto Rico por Teatro. Mi mamá quería que yo fuera arquitecta; otros pensaban que sería diseñadora de modas, porque siempre me ha gustado dibujar y diseñar… pero fue Joycette Aponte, en un solo semestre, quien me convenció sobre seguir en Teatro”. Y con el empuje de su maestra, Aris comenzó a conocer más sobre el teatro… pero primero desde el ámbito de la literatura. “A mí siempre me ha gustado leer. Me imagino que eso fue lo que me facilitó el acercamiento a los libretos. Pero, ¿sentirme a gusto en un escenario, actuando, en ese momento? No, exactamente… Además, yo no conocía nada sobre cómo trabajar en el espacio escénico. Se pudiera decir que yo aprendí a base de cantazos”.

La actriz nos dice que hasta el consejero académico de Cupeyville la regañó por escoger una carrera artística. “Curiosamente, usó el criterio del talento: ‘tú, que tienes tanto talento, ¿cómo vas a escoger una carrera con la cual te vas a morir de hambre?’ El problema es que, en cierto modo, tenía razón… en lo de morirse de hambre; y por eso me retiré del escenario. Vamos, traté de retirarme, porque la naturaleza llama… Es como un vaivén: me retiro, regreso, me retiro, regreso… Realmente, aún estoy buscando la manera correcta de poder subsistir en este ambiente, siendo artista”.

Aris Mejías y Soledad Agosto como dos estatuas vivientes en las actividades “Santurce se pone sabroso” de 2003.
Aris Mejías y Soledad Agosto como dos estatuas vivientes en las actividades “Santurce se pone sabroso” de 2003.
(Foto Ruth Agosto)

Y la clave para Aris ha sido -y sigue siendo- la diversificación. “Yo no soy solo actriz: he sido ‘performera’, ‘zanquera’, bailarina, costurera, vestuarista, asistente de producción, asistente de arte, fotógrafa... lo que venga. Pero no puedo negar que mi gran pasión es definitivamente estar en una tarima; o en un escenario haciendo ‘performance’; o actuando para cine. El ‘performance’ me gusta mucho: lo hago sola, es individual, todo el trabajo recae sobre mí. Pero hay que ser realista: no es solvente económicamente. No es que yo pueda hacer un ‘performance’ todas las semanas y que pueda vivir de mi trabajo. Antes se podía porque la economía estaba mejor: había zanqueadas, ‘performances’, comparsas… yo coordiné un montón de comparsas… Pero ahora mismo, el arte ha dejado de ser una prioridad”.

Por otra parte, cabe señalar que nuestra entrevistada también ha trabajado por mucho tiempo el ‘arte del fuego’, como ella lo define. Pero eso también ha mermado. “Y ahí yo sí quiero, necesito cobrar bien. Digo, hay unos elementos de salud y seguridad envueltos. Por eso, por la poca demanda de ese tipo de espectáculo, he dejado de hacerlo”.

Evoluciona el talento entre diversos puertos -

Aris ingresó en la UPR, en Río Piedras, en 1997. Y ya, en 1998, participaba de su primera obra, ‘Pequeña serenata a la Brecht’, dirigida por Rosa Luisa Márquez. “Yo me sentía súper cómoda con todo lo físico, lo corporal; pero tuve muchas dificultades con la voz y la dicción, con la palabra: la diferencia entre el lenguaje abstracto y el lenguaje concreto. En Cupeyville, tuve mucha experiencia en baile, pero no tanto en teatro, porque solo fue un semestre. Por ende, no me sentía tan preparada para bregar con la palabra, tal como podía hacerlo con el movimiento corporal. Sin embargo, entiendo que, en la obra, logré satisfactoriamente el cometido”.

Buscando nuevas experiencias que enriquecieran su incipiente carrera artística, Aris viajó a Nueva York en 1999. “Estuve primero tomando un maravilloso taller circense con Bread and Puppet. Y, luego, comencé un intercambio de un año en CUNY / Hunter College. Ahí conocí a una maestra extraordinaria, Claudia Orenstein, quien me enseñó sobre Ionesco y el teatro oriental. Con ella trabajé la pieza ‘Ionesco Night’, la cual vio Peter Brook… ¡él me felicitó por mi trabajo!” Igualmente, Aris estuvo entrenándose en técnicas circenses por dos años con Bond Street Theatre. “Con ellos también trabajé en términos de producción y administración: aprendí muchísimo”.

‘Jennie Richiee’ fue otra pieza teatral en la cual Aris participó estando en Nueva York. La misma trata sobre el pintor Henry Darger y su técnica artística ‘outside the box’ o arte marginal, que corresponde “al tipo de arte de personas autodidactas, marginadas, con una visión muy particular de la vida”. Esta obra llevó a Aris hasta Chicago, donde también se representó.

Una vez terminado su internado en Nueva York, en 2000, Aris viajó por Suramérica. En ese tiempo, tomó cursos con el grupo teatral ecuatoriano Malayerba. “Fue una experiencia exquisita”, nos comenta la actriz. “Entonces, regreso a Nueva York, pensando terminar mi bachillerato allí… pero era muy caro. Así que volví a Puerto Rico… Y regresé justo antes del 11 de septiembre de 2001; y qué bien, porque no creo que hubiese podido soportar estar tan cerca cuando ocurrió ese desastre” (refiriéndose al ataque terrorista hacia las Torres Gemelas).

Ya en Puerto Rico, en 2001, Aris se integra al grupo teatral Baobabs, capitaneado por la también actriz y productora Kisha Tikina Burgos. Por dos años, Aris trabajó con la compañía de manera administrativa y técnica. “Yo siempre he sido buena en números… Cuando llegué a la compañía, luego de haber trabajado con Bond Street Theatre, me di cuenta que dentro de Baobabs hacía falta establecer un patrón de ingresos más estable. Y en mi carácter de administradora, monté muchas comparsas y busqué fondos para generar esa estabilidad”. Baobabs tenía una sede física en Barranquitas, pero se presentaba a través de toda la Isla.

En 2004 Aris Mejías fue aplaudida por su convincente interpretación del personaje ‘Aidita’, en la película puertorriqueña “Cayo”.
En 2004 Aris Mejías fue aplaudida por su convincente interpretación del personaje ‘Aidita’, en la película puertorriqueña “Cayo”.
(Foto suministrada)

¿Y por qué comparsas y no obras de teatro? Según Aris, las comparsas pueden llegar a más personas. Además, se puede ganar mucho más dinero generando este tipo de actividad que haciendo obras teatrales: es una estrategia comercial mucho más efectiva. “Mi ‘business’ es el entretenimiento, yo estoy bien clara con eso. Lo que no entiendo es, si los griegos tenían coliseos enormes y los llenaban de gente para presentarles una obra, ¿por qué aquí no se logra? Porque los coliseos se llenan a la hora de ofrecer un concierto; pero esa misma gente no quiere pagar ni $5.00 para ir a ver una obra de teatro. ¿Por qué? Entiendo que hay que re-pensarse la fórmula. El teatro en la calle, el ‘performance’, las comparsas, el trabajo con fuego son soluciones estratégicas que sí funcionan, que le llegan a mucha gente, que podrían dejar una buena remuneración económica”.

Pero también entiende esta joven artista que la economía ha cambiado… Y la percepción de la audiencia, ¿también habrá cambiado? “Quizás es que las personas se sienten saturadas de información y, cuando llegan a espacios de relajación, lo menos que quieren es pensar. No les interesa ver a Shakespeare o a Ibsen… pero ése es nuestro trabajo, es nuestro deber. Así que lo que hay que hacer es re-pensar cómo lo seguimos haciendo para llegarles a sus conciencias, a sus vidas”.

El cine como alternativa de expresión -

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas y Aris enfrentó duramente el reto de muchos: el rechazo, la eterna espera, la desilusión. “Comencé a audicionar y audicionar y audicionar… pero no pasaba básicamente nada, actoralmente. La situación estaba bien dura… para todo… para todos. Y, de repente, me cansé… y me dije, ‘se acabó’. Y entonces, me dediqué a trabajar directamente con el área técnica de teatro y cine… con las cámaras, particularmente: manuales, de fotografía, digitales… he hecho de todo un poco en términos técnicos”. No obstante, en 2002, Aris tuvo la oportunidad de trabajar como bailarina en el especial del Banco Popular, ‘Encuentros’… su primera incursión en cine, medio que siempre le ha gustado. “Fue estupendo; aprendí un montón. Y me enamoré de la cámara. Ya no era tanto que me quería ver en el cuadro; era simplemente percibir toda esa magia que se estaba creando a mi alrededor… y yo estaba allí, ayudando a crearla. ¡Eso me fascinó! Era estudiar cómo toda esa gente miraba a través del lente, entendiendo que a mí también me encantaba hacer lo mismo, a través de mi cámara de fotografía. Es sentir que llegas a tu verdadero nicho… y saber que esto ya no va a parar”. El cine llegó a la vida de Aris Mejías precisamente cuando ella entendía que el teatro ‘moría’ a su alrededor. “Lo curioso es que llegué al cine a través de mi trabajo en comparsas y ‘performances’. La gente del medio cinematográfico que me veía en la calle, comprendía que yo me arriesgaba a hacer lo que fuera para lograr un buen trabajo artístico”.

Y luego de “Encuentros”, llegó “Barrios”, en 2003, cuyo asistente de director (AD) era Vicente Juarbe… quien fue el director de la película “Cayo”, de 2004, en la cual Aris también trabajó. En 2005, “Ladrones y mentirosos”, de Poli Marichal; en 2006, “El brindis del bohemio”, de Ari Maniel Cruz; en 2007, “The Argentine”, con Benicio del Toro… Y además, producciones teatrales como “Lucas, Lucas”, en 2006; y anuncios comerciales de Knorr (2005), Oriental Bank (2006) y Triple S (2007). Pero Aris no estaba conforme… contenta quizás, pero no conforme… Y a pesar del resumé que ya se iba acumulando para sí, nuevamente dijo: “¡No más actuación!”

Luego de graduarse de la UPR, Aris regresó a Nueva York buscando otros rumbos que la enamoraran, que la retaran. “De repente, me di cuenta que tenía grabado mucho material, de mil cosas. Quería editarlo, pero no sabía cómo, no tenía las herramientas necesarias. Así que me fui a Nueva York para hacer un internado en un canal pequeño de televisión”. Pero, a finales de 2007, su amigo Juanchi González le hizo una oferta que le cambió el rumbo… y la vida.

“Juanchi y yo estudiamos juntos en la Universidad y nos llevamos súper bien. Con él comparto la visión no tan bonita de la vida, el morbo, el gusto por cierto tipo de películas… Son muchos años de trabajo colaborativo con Juanchi; pero no necesariamente formal, sino simplemente agarrar una cámara e irnos por ahí a grabar, a inventar, a experimentar. Me encanta la forma particular que tiene de ver y hacer las cosas; es dinámico, atrevido, se arriesga a hacer trabajos diferentes por el mero placer de hacerlos diferentes. Y fue su manera diferente de pensar las cosas lo que me atrapó y me convenció para regresar a hacer lo que había jurado no haría jamás: actuar el personaje central de su cortometraje ‘Los unos y los otros’. Yo no quería actuar más, pero Juanchi me seguía insistiendo, a pesar que yo le decía que no iba a hacer el trabajo. Y entonces, él me envía el guión… y yo le veo posibilidades… me convenció… Pero, además, me convenció el hecho que trabajar con él significaba un reto… hacer ‘Los unos y los otros’ fue un verdadero reto… tanto personal como colaborativo”.

Aris Mejías ha participado en diversos ocasiones en el mundo publicitario como se ilustra en esta toma de comercial Sazón Knorr de 2005”.
Aris Mejías ha participado en diversos ocasiones en el mundo publicitario como se ilustra en esta toma de comercial Sazón Knorr de 2005”.
(Foto Sonell)

Grabado en febrero de 2008 y editado en los meses subsiguientes, el cortometraje “Los unos y los otros” compitió en el Festival Internacional de Cortometrajes de Puerto Rico, Cinefiesta 2009, presentándose en el Museo de Arte de Puerto Rico el 27 de julio de 2009 y ganando el Premio Especial del Jurado. “Esto fue como… un regalo, porque nosotros no estábamos esperando ganar nada”.

Compartiendo con Ozzy Forbes, Pepe Álvarez, Orlando Rodríguez y Julio Ramos; y dirigida por Juanchi González, fotografiada por Edgar Colón y musicalizada por Fabián Vélez Wilkins, Aris produjo y logró actoralmente un trabajo fuerte, desgarrador, desesperante y hasta violento… un trabajo que la dejó drenada por una parte y liberada por otra. “Puedo definir la experiencia como arrojarte al vacío y regresar victorioso, sabiendo que exploraste algo en ti que jamás pensaste que estaba adentro tuyo. Es darse cuenta que se alcanza una capacidad idónea para lograr un personaje muy difícil… y, a la vez, poder salir de esa tragedia humana, sin que se afecte tu persona o tu vida. Para mí, ése fue mi gran logro como actriz”.

En el cortometraje de 11 minutos, ‘Los unos y los otros’, una joven cree escapar a la pena de muerte, accediendo a ser usada para un experimento. “Es un ambiente frío, calculado, como suelen ser las grandes corporaciones. Se presenta el lado oscuro de las personas… digo, también todos tenemos un cierto grado de morbo… y el corto gira alrededor del morbo. Para mí fue retante poder descubrirme como actriz, despojarme de mis demonios… ¡Uy, no fue fácil!”

Curiosamente, aunque había aceptado el reto, Aris no estaba segura de poder lograr el trabajo. “Te cuento que, aunque dije que sí, no estaba muy convencida del asunto… actuar de nuevo, el corto, lo técnico, el guión… había cositas que arreglar… Pero, en realidad, la que tenía que ponerse las pilas era yo. Recuerdo que Ozzy Forbes, el co-protagonista, me persuadió a que hiciera las pruebas... Las hicimos, pero nadie quedó contento… Y aunque había cositas que arreglar en el guión y en la historia, las pruebas quedaron relativamente bien… ¡excepto yo! Yo estaba fatal… Tanto Juanchi como Ozzy me preguntaban qué me pasaba, dónde estaba… Y era que yo no me sentía preparada para regresar a hacer algo que, firmemente, había decidido dejar…O al menos, eso pensaba yo. ¿Miedo a enfrentar mis propios demonios, además de los del personaje? Posiblemente”.

Pero para nuestra entrevistada, la responsabilidad como artista y como persona es una de sus prioridades. “Ya había aceptado, así que me entregué en cuerpo y alma… tanto es así que terminé produciéndolo”. Eso sí, una vez terminaron las grabaciones, Aris hizo sus maletas y comenzó a viajar nuevamente. Fue a España, pero no encontró lo que andaba buscando; fue nuevamente a Nueva York… y, entonces, Juanchi la llama para informarle que el corto había sido escogido para participar en Cinefiesta. “Me alegré mucho, pero no pensaba que iba a ganar nada. Además, yo estaba firmemente decidida a no regresar… ¡de nuevo!” Pero, en julio de 2009, Aris vino a Puerto Rico por una semana… y se quedó. “Como pasó lo de Cinefiesta, decidí quedarme y ver el festival. Entonces, el corto ganó el Premio Especial del Jurado… y decidí quedarme un poquito más… Vamos a ver hasta dónde me lleva el camino en esta ocasión…”

Los pasos tras “Los unos y los otros” -

Aris sigue buscando y perfeccionándose como artista todos los días. Todavía no ha llegado el momento en el cual ella pueda decir ‘ya llegué’… pero sí entiende que alcanzó una gran comodidad y satisfacción con el trabajo realizado en el corto ‘Los unos y los otros’. “Fue una catarsis, un trance chamanístico: nunca había experimentado una energía así. Digamos que fue como un evento espiritual, una madurez, un acontecimiento especial que me dio mucha luz interior.”

¿Cuáles son, según Aris, las responsabilidades o deberes de un actor ante un trabajo, sea de cine, teatro, televisión o ‘performance’? “Un ‘performance’ es algo muy personal. Solo lo maneja una persona y, de esta forma, tiene absoluto control del cuándo, dónde, cómo, quién, etc. De hecho, lo que me ha llenado mis espacios de verdadero crecimiento han sido mis ‘performances’. Pero al ser una obra teatral o un trabajo cinematográfico, ya la cosa se complica un poco, porque se tiene que contar con muchas personas a tu alrededor. Un buen actor debe fluir con la acción y, muy importante, debe saber escucharse y escuchar a los demás. Yo, por ejemplo, que he tenido ciertas dificultades con los textos, cumplo mi responsabilidad coreografiándolos. ¡Sí! Yo me aprendo un libreto caminando por ahí. Yo no puedo hacerlo sentada, no se me pega. Una vez llego al ‘set’, determino la coreografía a seguir. Por otra parte, hay que estar dispuestos a ser vulnerables, a arriesgarse: todos los trabajos -teatro, cine, performance- suponen un mismo grado de miedo a la hora de realizarlos: el sentido de arrojarse al vacío ante la experiencia artística es el mismo. Por eso es tan importante el atreverse al arrojo y, mucho más aún, la responsabilidad: con el proyecto, con los compañeros, con uno mismo”.

Aris Mejías en un escena del cortometraje “Los unos y los otros”, ganador del Premio Especial del Jurado en la pasada edición de Cinefiesta 2009”.
Aris Mejías en un escena del cortometraje “Los unos y los otros”, ganador del Premio Especial del Jurado en la pasada edición de Cinefiesta 2009”.
(Foto suministrada)

El camino ha sido lento, pero Aris siente que ha comenzado a cosechar frutos. Hay lugares en el mundo en los cuales le gustaría irse a vivir y probar suerte en el arte; pero, considerando que tendría que empezar desde cero, nuestra entrevistada se ha detenido en Puerto Rico… por el momento. “De repente, se han abierto puertas que no pensé se abrirían. Me siento que he logrado cosas… muy lentamente, pero las he logrado. Quizás es que debo estar aquí, en Puerto Rico, para realizarme como artista. No hice más que llegar a la Isla y me cayeron trabajos… Así que, por el momento, creo que me quedaré un rato por aquí”. Y es que Aris no puede evitar seguir investigando, creando, buscando cosas nuevas, formas diferentes de hacer arte… llegar al Olimpo, como ella refiere. “Yo necesito cambiar, expandirme… a mí no me gusta quedarme quieta”.

¿Qué es lo próximo para Aris Mejías? “Hacer otro cortometraje con Juanchi, quizás añadiéndole un poco de animación. También, tengo en mente un nuevo ‘performance’, que incluye video y plástica. Por otra parte, quiero seguir estudiando programas de edición: Final Cut, Photoshop, After Effects. Hay tanto que quiero hacer pero que no conozco… Sigo estudiando y practicando flamenco, baile que me encanta. Y claro, voy a seguir moviendo ‘Los unos y los otros’ hacia festivales internacionales: es nuestra carta de presentación”.

La producción y la dirección de cine también son posibilidades futuras cruzando por la mente de Aris. “Pero lo importante es no perder de perspectiva que al final hay que lograr un buen trabajo. Y que termine siendo un buen trabajo depende de todos los involucrados. O sea, si yo soy productora o si soy la encargada del departamento de vestuario y veo un ‘sand bag’ fuera de lugar, yo lo voy a mover para que no esté en el medio, para que esté en su sitio. Todo es por un bien común y final de la producción de turno. Lamentablemente, no todo el mundo piensa así y, muchas veces, los puestos se suben a la cabeza”.

Y entonces, Aris continuará en el mundo artístico… “Yo me había quitado de todo esto ‘for good’; pero con este premio de Cinefiesta, pues… Digamos que es mi última carta… No te puedo negar que a mí me fascina todo esto; el problema es que aún no veo claro cómo puedo subsistir en este medio… Pero, bueno, ya veremos qué sigue después de esto…”

 

27/oct/09

 

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