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Exquisita ‘Mi vida es mía’
Por Ileana Cidoncha
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

La actriz Magali Carrasquillo celebra sus 30 años en la actuación con el unipersonal “Mi vida es mías” que se presentó en el Teatro Victoria Espinosa de Santurce.
(Foto suministrada) |
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Reinaba un cotillero gozoso en el vestíbulo del Teatro Victoria Espinosa mientras se esperaba que la sala se abriera a los espectadores deseosos de presenciar la puesta en escena de la pieza “Mi vida es mía”, un espectáculo unipersonal de la actriz Magali Carrasquillo quien conmemora sus 30 años en la profesión.
Era la noche de estreno de esta representación, la que forma parte del Cuadragésimo Quinto Festival de Teatro Internacional que auspicia el Instituto de Cultura Puertorriqueña, por lo que estaba presentes el clan de los Carrasquillo –padre y madre, cuatro o cinco hermanos, los consabidos cuñados, doce sobrinos y Juan Pablo Díaz, el unigénito de la actriz, y su compañero el pianista Luisito Marín. Asimismo, teatristas y empresarios del patio como Ileana Rivera Santa, Luz María Rondón, Adriana Pantoja e Ivonne Class, entre otros se encontraban entre el numeroso público.
Esta funcional sala, la que por cierto visitaba por primera vez, ofrece un espacio amplio para el actor, y dado que se trata de un teatro estilo arena se puede sentar a la concurrencia sea alrededor o sea en uno o más lados. Para esta producción la directora Iliana García y el productor ejecutivo Benito de Jesús optaron por acomodar el público en las gradas a la derecha de la entrada de manera que casi teníamos una sala tradicional, lo que le dio a la actriz un amplio campo para desplazarse y lucir sus dotes de bailarina así como su excelente condición física.
“Mi vida es mía” comprende cuatro narraciones que aparecen en un antología editada por Joana Bonet de la revista Marie Claire y por Ana Caballé catedrática de la Universidad de Barcelona, las que a su vez fueron escritas como testimonios por mujeres que narraron diversas experiencias de sus vidas en función de los hombres, o en la ausencia de ellos. La propia Magali seleccionó aquéllas cuyo impacto había sido mayor, a los que la actriz y directora Iliana García le dio forma dramática. Estos textos no son obras literarias, pero están insuflados de una profunda sinceridad y de un gran realismo, cualidades que Magali Carrasquillo de la mano de García, hizo suyas para trasmitir al espectador la verdad de unas mujeres entre las que de alguna manera los presentes –ellas y ellos- se pueden identificar.
“Hoy es domingo”, el primer segmento, el de mayor dramatismo, trata el tema de la violencia doméstica, compuesto de lugares comunes sobre esta tragedia universal. Nada nuevo, excepto el montaje que a modo de una contundente coreografía, la actriz va mostrando casi sin pronunciar palabra las escenas de abuso físico a las que estuvo sujeta durante más de cinco años. El macho abusador no estaba presente físicamente en el escenario, pero su efecto sí, tanto los golpes como el terror de la indefensa esposa se palparon en la sala.
En contraposición a este fuerte golpe emocional, “Sensaciones”, una deliciosa viñeta que ofreció a la actriz un esplendido vehículo para dar rienda suelta a sus inconmensurables dotes de comediante, sirvió de catarsis a los presentes. Además de la actriz cómica disfrutamos de la mujer que está en óptimas condiciones físicas. La comedia es su medio, lo que corrobora una vez más el misterio de cómo un buen comediante puede hacer drama; mas lo opuesto, no.
“De turismo”, en la que una esposa de clase media alta cuenta sobre un viaje que hiciera a Tailandia con su marido, y cómo se hundió con él en un periplo de enfermizo turismo sexual que ofrece ese país. El problema es que el personaje explica lo horroroso y humillante que fue, pero nada más. “No voy a entrar en detalles”, dice la mujer, por lo que carece del realismo y de la veracidad que avalan a los otros tres componentes.
Cierra el espectáculo en el cénit de la oferta con “Carta al Sr. Ortiz”, un delicioso testimonio de una cincuentona que va deshojando frente a la audiencia, lo que la que hace en su vida solitaria, sin recriminaciones, y el chin de alegría que necesita para colmar la copa de su vida. Un bizcocho de personaje que Magali borda con la lo mejor de su talento. ¡Aplausos!
Los elementos visuales y sonoros
El diseño de la escenografía a cargo de Lauryliz González proveyó a la propuesta de elementos estéticos que no abacoraron al espectador ni que conformaron objetos fútiles con el propósito de llenar el amplio espacio escénico sino que estaban en función de los textos y de la actriz. González, quien además diseñó el vestuario y la utilería, trabajó en la realización de la escenografía junto a Wendel Agosto lo que garantizó una unidad dentro de la diversidad de los textos y de los personajes y sus circunstancias. El diseño de iluminación de Jorge Ramírez cumplió con su función medular: iluminar, a la vez que estableció atmósferas y ambientaciones, añadiendo a la estética de los elementos visuales.
La nada sonara y los vídeos que se integran puntualmente a la pieza estuvieron a cargo de Juan Pablo Díaz. La música –“Cabelo” de Gal Costa, “Voces de nana” de Vasconcelos y “Variaciones sobre Cabelo” de Luis Marín – fue interpretada por Sammy García (congas), Tino de Gracia (timbal y bongó). Pedro Perez (bajo) y Luis Marín (piano).
Bajo la experimentada mano de Benito de Jesús, hijo, como productor ejecutivo, así como al mando de la publicidad y los medios, “Mi vida es mía” es una exquisita producción, que se presentaró en el Teatro Victoria Espinosa en la calle del Parque en Santurce.
¡Aplausos!
27/oct/09
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