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De Dávila “El huésped del
Sevillano”
Por Ileana Cidoncha
Para
Fundación Nacional para la Cultura Popular

El joven tenor Rafael Dávila brilló en la puesta en escena
de “El huésped del Sevillano”. (Foto suministrada) |
Una de las zarzuelas de
mayor solera, amén de la excelente música del maestro Jacinto
Guerrero, y un libreto de Juan Ignacio Luca de Tena, se titula “El
huésped del Sevillano”, ya que en ella se dan los ingredientes que
dan al género su particularidad, y las cualidades que permiten el
espectador de principios del siglo XXI, de sentirse cómodo con esta
pieza que estrenó en el primer tercio del siglo XX. Y, una vez más,
la Fundación Puertorriqueña de Zarzuela y Opereta se lanza a la
tarea –difícil y costosa- de brindar a nuestro público la
oportunidad de disfrutar de los encantos del género, en este caso de
“El huésped”.
En la tarde del pasado domingo con la Sala de
Drama René Marques vendida a capacidad el joven tenor puertorriqueño
Rafael Dávila se apoderó de su espacio escénico –vocal e
interpretativamente- en su caracterización de Juan Luis, un poeta y
soldado, mediante un derroche de simpatía que transmite al
espectador, así como del goce de su voz privilegiada en todo momento
incluidas las romanzas como “La espada” y “Mujer de ojos negros”,
así como en dueto con Raquel.
La soprano Magda Nieves
interpretó a Raquel, cuyo saldo vocal fue favorable, pero su
actuación fue parca y apagada. Sara Jarque dio cátedra de su dominio
como soprano ligera y de su seguridad como actriz en el rol de
Constancia, la mesera/fregona del mesón del sevillano. Herman
O’Neill, la contrafigura de Jarque y el escudero de Juan Luis, un
rol que va más allá del tradicional tenor cómico del género, realzó
sus dotes de comediante, tanto en lo físico como en lo vocal. No
obstante, a ratos cayó en la exageración. La joven soprano María
Leticia Hernández manejó con gracia a la Teresa, incluyendo su rol
de solista junto al coro de féminas en el numero de la Lagarterana.
Es siempre motivo de satisfacción ver en escena a Carlos Esteban
Fonseca, esta vuelta como el Mesonero, personaje que entra en juego
con los conflictos de la trama.
Atinaron en su cometido el
maestro José E. Vanga como director de la orquesta, Gil René en la
dirección de escena, William Rivera en la dirección de coros –los
que brillaron por su precisión y potencia-, Ligia Rolón en la luces,
Raúl de la Paz en la coreografía, Vilma Martínez en el vestuario, y
todos los que componen la ficha técnica. Cabe felicitar a Julio
Sanz, quien como presidente de la Fundación lleva la batuta de
productor, así como cubrir todas las bases de este festivo “Huésped
del Sevillano”.
1/oct/2011
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