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'Dralion': sensación de
inefable belleza
Por Ileana Cidoncha
Para Fundación Nacional para la Cultura Popular

Cirque de Soleil cosecha aplausos en Puerto Rico.
(Foto suministrada) |
“Dralion”, producción del
“Cirque du Soleil” que se presenta en el Coliseo de Puerto Rico, más
que un espectáculo es una sensación que permea los sentidos del
espectador, ante la impecable y extraordinaria ejecución de los 52
artistas que conforman el elenco de la compañía que visita nuestro
País. Con cada espectáculo que ofrecen dos características están
siempre presentes, la excelencia de sus intérpretes y lo novedoso de
cada oferta, sea “Quidam” que vi en Nueva York en 1996, o el
espectáculo que hoy nos ocupa.
El “Cirque du Soleil” o
“Circo del Sol” que se define a sí mismo como “un montaje dramático
de artes circenses y esparcimiento callejero” con “Dralion” presenta
la fusión de la
antigua tradición del circo chino y el enfoque vanguardista de su
propuesta. El nombre del espectáculo se deriva de sus dos símbolos
principales: el dragón, que representa al Este, y el león, que
representa al Oeste. A su vez “Dralion” se inspira mayormente en la
filosofía oriental con su eterna búsqueda de la armonía entre los
seres humanos y la naturaleza. Y es esa armonía la que toma vida en
este espectáculo, en el que no hay una sola disonancia, todo fluye
cual las olas del mar.
Así sea el “equilibrio sobre una
mano” cuando un joven
mantiene el equilibrio en
un bastón que sostiene con una mano durante un lapso de tiempo
considerable y cambia de posición constantemente, o “los palos de
bambú” en el que seis hombres hacen maniobras con largos palos que
simbolizan el fuego, un despliegue de precisión y sincronización al
mantener los palos en vuelo mientras llevan a cabo hazañas
acrobáticas en el suelo.
El número que da nombre a la oferta
“Dralions”, una conjunción de danzas chinas tradicionales del dragón
y el león las que adaptadas a la estética del “Cirque” cobran una
nueva dimensión, mediante una secuencia de volteretas enérgicas y
dinámicas los artistas salen al escenario sobre bolas de madera que
ruedan bajo los pies y sobre las cuales hacen piruetas. Cinco
Dralions –dos bailarines dan vida a cada uno- realizan acrobacias a
su alrededor.
Igualmente los actos de malabarismo, del
trampolín, la Medusa, el aro aéreo, el
pas de deux
aéreo o las cuerdas de saltar representan en sí una muestra de la
capacidad casi sin límite con lo que los integrantes del “Cirque de
Soleil” sorprenden y maravillan al espectador, una experiencia que
supera el mero gozo de un buen espectáculo para convertirse en una
sensación inigualable. Los amantes del buen arte representativo no
deben perder esta oportunidad que no sabemos cuándo se repetirá en
Puerto Rico.
21/oct/2011
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