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Estrena la ‘Evita’ boricua en UPR
Por
Javier Santiago Fundación Nacional para la Cultura Popular

Lourdes Robles entra a las grandes ligas del teatro
interpretando a Eva Duarte en la versión boricua del musical
“Evita”. (Fotos José Pérez Mesa /
montaje Enid M. López García) |
La versión boricua de la ópera
rock “Evita”, original de los ingleses Andrew Lloyd Webber y Tim
Rice, estrenó esta semana a casa llena en el majestuoso Teatro de la
Universidad de Puerto Rico. La obra, producida por Lianel Mirabal
Calderón y dirigida por Edgar García para la naciente compañía
Teatro Repertorio, inició su jornada en ese escenario contando con
la reconocida cantante Lourdes Robles como protagonista principal,
el intérprete Víctor Santiago como “Ché” y el actor Mario Roche en
el papel de Juan Domingo Perón.
En una función a beneficio de
la Casa Protegida Julia de Burgos, donde asistieron personalidades
del mundo político, artístico y social, el vestíbulo del renovado
teatro riopedrense estuvo atestado de público que disfrutó de
exhibiciones de tango así como degustó aperitivos y vinos
procedentes del mundo argentino.
Bajo la dirección musical
del maestro Samuel “Sammy” Morales, “Evita” inició su función pasada
las ocho de la noche, siguiendo con fidelidad el libreto delineado a
mediado de la década de 1970 por el binomio gestor del también
exitoso “Jesucritsto Superstar”’.
Lourdes Robles, baladista
exitosa que había incursionado en teatro durante los inicios de su
carrera, vistió con su voz melodiosa a la siempre controvertible Eva
Duarte. Tímidamente fue llevando su personaje desde los años de
juventud hasta entrar en el calor de la etapa en que la “ambiciosa y
poderosa” mujer asciende al poder. Entonces su Evita fue mágica al
proyectarse “Desde el balcón de la casa rosada” cantando el
emblemático “No llores por mí, Argentina”, y tomando el verdadero
dominio de toda la segunda parte de la obra.
Víctor Santiago,
a cargo de la narración musical de la historia, fue la gran sorpresa
de la noche. Su interpretación del Che fue acertada y su voz le dio
fuerza y brillo. De hecho, si alguien necesitó una prueba de su
calidad, una falla en su micrófono inalámbrico al momento de
interpretar “Ya están a tus pies”, no entorpeció su brillante labor.
Su voz fuerte y potente se escuchó con claridad en toda la sala,
mientras la orquesta prácticamente susurró sus notas musicales al
acompañarlo en tan difícil momento.
Mario Roche, por su
parte, presentó a un Perón distinto a los tradicionales que hemos
conocido en funciones de Broadway, Londres y Madrid. Si bien su voz
le da otra dimensión al carácter ceremonioso y operático de los
antes señalados, sus interpretaciones no siempre se proyectaron con
la misma efectividad. Pero aún así, nada que el actor no pudiera
salvar pasada esa primera noche.
Musicalmente, la obra tuvo
momentos muy bien logrados. A los ya mencionados “No llores por mí,
Argentina” y “Ya están a tus pies”; se le añadieron aciertos como
“Talismán”; “Tournée del arcoíris” y el enérgico “La plata viene y
va”. El cierre, siempre tétrico - según delineado por sus
creadores-, le dio otro momento mágico a Robles que impartió con su
voz una sublime y muy humana interpretación del “Lamento de Eva”.
Lourdes le dio dimensión a la petición de “comprensión” que en el
caso de la líder peronista a veces se pierde en perspectiva por
culpa de la pasión que su gestión pública genera en la opinión
mundial.
Mención aparte merecen los jóvenes cantantes Daisy
Maeso y Gabriel Montañez. El último, en su rol de Agustín Magaldi, a
pesar de lo breve de su participación, ejerció su labor con decoro,
muy a tono con el personaje. Mientras Maeso, aprovechó su única
participación interpretativa como joven amante de Perón, para
impartirle un toque tierno a la obra. Su interpretación, armonizada
con precisión con las voces de un excelente quinteto compuesto por
Jóvenes Universitarios de la Opera (JUDLO), produjo uno de los
mejores momentos de la producción durante esta función de estreno.
Momento que, innegablemente, tuvo la mano de la respetada Margarita
Castro-Alberti en la dirección vocal.
La producción, que
inició el miércoles 26 su jornada escénica, contó con vestuarios de
Miguel Vando, escenografía de José Manuel Díaz e iluminación de
Albeto Segarra. De igual manera, la participación de una orquesta
dirigida por Samuel Morales, y un cuerpo de baile de Ballet Brío
dirigido por Rodney Rivera. Mas como toda función inicial - que por
lo general suele ser noche de ensayo final -, en ambos aspectos este
montaje requiere ajustes en precisión, tiempo y coordinación.
Por otra parte un elemento debe ser eliminado por completo de
esta producción. Abordar en las líneas interpretativas las “ch” para
simular el acento argentino, en lugar de añadirle a la producción lo
que logra es entretener y quitarle impacto a su mensaje. Más cuando
el elenco no es consistente en su uso durante la toda la función.
Iguamente la ubicación de la orquesta en el escenario, en lugar del
foso, desluce el montaje y entorpece su efectividad.
Aún así,
pasada la noche de estreno, la producción de la “Evita” en el Teatro
de la Universidad de Puerto Rico debe haber ajustado sus piezas,
para lograr que ésta alcance su brillo total. Después de todo,
talentos y elementos tienen de sobra. Y las ganas y determinación de
hacer buen teatro la tienen también.
Hay que reconocer que
el esfuerzo de Teatro Repertorio para éste, su primer proyecto, es
encomiable. De la misma manera la integración de estudiantes al
elenco cumple a cabalidad con los patrones que deben regir una
oferta teatral en nuestro primer centro docente.
Ante todo
lo expuesto cabe señalar que “Evita”, en su versión boricua, está un
tanto distante de la forma despiadada en que la gestaron sus genios
creadores en Inglaterra. De ahí que en este montaje, el personaje
central, con todos sus virtudes y defectos, se proyecte de una
manera más humana, gracias a la visión de su director Edgar García.
Demos paso pues a esta “Evita” que, en versión boricua,
continuará en cartelera hasta el próximo 5 de noviembre.
27/oct/2011
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